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En diálogo con Del Constructor, el especialista Federico Susena de Guyer & Regules analizó la situación en materia de inversiones y las perspectivas del mercado inmobiliario uruguayo para 2018. Para el especialista, el 2017 fue, en materia de inversión inmobiliaria, “un año de repunte”, mientras que para este año se prevé continuar en esta senda “ya que hay grandes proyectos en ejecución y las perspectivas son buenas”, pese a existir algunos problemas macroeconómicos importantes. Señaló, además, que los beneficios tributarios para construcciones de gran porte fueron positivos para el repunte en el sector y produjo, en otros sectores de la economía, un “efecto derrame”.

 

¿Cómo ha sido el grado inversor inmobiliario durante el 2017 y que expectativas o proyecciones hay para este 2018?

Si tuviera que calificar en una palabra cómo fue el 2017 en materia de inversión inmobiliaria, diría que fue un año de repunte. Es que si lo comparamos con los dos años anteriores, el 2017 fue mejor.

Y en este 2018 es de prever que se va a continuar con esa tónica ya que hay grandes proyectos en ejecución y las perspectivas son buenas a pesar de existir algunos problemas macroeconómicos importantes (como el dólar débil) y los altos costos constructivos. Pero, lo cierto es que, habiendo una cierta estabilidad macroeconómica, la inflación que está moviéndose dentro del rango meta fijado por el Banco Central del Uruguay (aunque últimamente con algún desvío menor), las tasas internacionales de interés por el piso, la economía y los salarios reales creciendo y, por último, los bancos tratando de estimular mayor cantidad de créditos hipotecarios, todo hace pensar que, salvo que nos encontremos con un cisne negro, este 2018 será un buen año. Y es importante tener en cuenta que un buen año no implica volver a tener los niveles de actividad y empleo en el sector como se tuvo hace 5 años atrás sino simplemente eso, un buen año.

 

Impacto positivo

El Poder Ejecutivo anunció, para inversiones en vivienda superiores a 15 millones de dólares, una serie de beneficios fiscales. ¿Cómo ha impactado esto en el mercado? 

Los beneficios para construcciones establecidos por el Decreto Nº 329/016 que declaró promovidas al amparo de la Ley Nº 16.906, de 1998 las actividades de construcción para la venta o arrendamiento de inmuebles con destino a oficinas o vivienda, correspondientes a proyectos de gran dimensión económica (construcciones de más de UI 123 millones o aproximadamente US$ 15,5 millones), tuvieron un impacto muy grande, sobre todo en la zona de Punta del Este donde se ampararon grandes proyectos a esa normativa. El efecto buscado por la norma, y que fue la creación de empleo y la generación de externalidades positivos hacia otros sectores de la economía (el efecto derrame), creemos se va a  lograr y dichos beneficios constituyeron un factor muy importante para el repunte señalado anteriormente. Basta analizar la cantidad de proyectos y los metros cuadrados aprobados en función de dichas promociones fiscales para dimensionarlo. 

Y, más recientemente, el Poder Ejecutivo anunció que va por más y quiere extender los plazos de dicho decreto e introducir variantes que creemos serán positivas. La nueva medida consistiría en prorrogar por un año el plazo para presentar nuevos proyectos al amparo de este beneficio, es decir que, deberán ser presentados antes del 31 de diciembre de 2018 y tendrán 36 meses, como máximo, para su ejecución. Además, para los proyectos a desarrollarse en Montevideo, se reducirán el monto mínimo de inversión y el porcentaje de áreas comunes requeridos (a UI 90 millones y 15% respectivamente).

Creemos que esta medida va a impactar fuertemente y que varios proyectos, que de pronto estaban siendo analizados, se terminarán presentando y amparando a esta nueva normativa, en especial en Montevideo, donde se intenta “atrapar” más proyectos al reducir el umbral necesario para ampararse a los beneficios fiscales. Esta herramienta puede ser, además, la llave para poder aumentar, tras años de caída, el número de puestos de trabajo en el sector de la construcción.

 

Referente a la anterior pregunta, ¿esto beneficiaría solo a Maldonado, Colonia y Montevideo, o podría extenderse al resto del país?

Si bien la normativa no distingue entre territorios y, presumo, tampoco lo hará la modificación que está elaborando el Poder Ejecutivo, lo cierto es que estos grandes proyectos se han concentrado en Punta del Este y Montevideo, y entiendo que lo mismo seguirá ocurriendo durante este año. Ello no quita que no pueda haber algún proyecto de gran dimensión económica en otras zonas del país, aunque seguramente en un  número muy menor, particularmente en Colonia donde los argentinos tienen interesantes proyectos en fase de pre-desarrollo. 

 

Viviendas Promovidas

En Montevideo, uno de los objetivos de la Vivienda Promovida (antes denominada Vivienda de Interés Social) era descomprimir la zona costera, facilitar el acceso a un sector que no podía acceder a la vivienda e incentivar la inversión en zonas donde hacía décadas que no se invertía, como Cordón o La Aguada. En retrospectiva, desde la promulgación de la ley, ¿se han alcanzado los objetivos? ¿Cuánto queda aún por hacer? 

En mi opinión, con la ley de Vivienda de Interés Social (ahora Vivienda Promovida) se cumplió y de buena manera con algunos objetivos trazados, pero entiendo que con otros no tanto. Por ejemplo, la ley de Vivienda de Interés Social tenía como un fuerte componente de motivación, facilitar el acceso a la vivienda propia a sectores de ingresos medios o medios bajos.

En los hechos, ello no ha ocurrido, o por lo menos, no ha ocurrido en los niveles deseados. Pero eso no quiere decir que la “culpa” la tenga la ley de Vivienda de Interés Social, sino que es un fenómeno que se puede identificar mucho más en el fuerte aumento que ha tenido el valor del metro cuadrado edificado, y donde cada vez  más (comparando salario real versus precio del metro cuadrado construido) a los sectores de ingresos medios o medio bajos se les hace más difícil poder acceder a la vivienda propia. Hay estudios realizados que fueron publicados el año pasado, donde se establece que 8 de cada 10 uruguayos cree que la vivienda es cara y difícil de acceder a ella y más de la mitad creía que eso iba a seguir aumentando. Y, peor aún, en los sectores más jóvenes, donde el inquilinato pasó de niveles cercanos al 40%  a niveles del entorno del 50 a 52%  en la última década, en hogares donde el principal generador de ingresos tiene menos de 30 años. Ello ha llevado a algunos sectores políticos a plantear poner topes a los alquileres e incluso a los precios de los inmuebles. Y eso, con total franqueza, sería el suicidio para la actividad de la construcción, ya que provocaría una pérdida de confianza del inversor que redundaría en una brutal disminución de nuevos proyectos inmobiliarios.

Pero, volviendo a su pregunta, debemos tener presente que, además de las condiciones comerciales señaladas, hay un cambio cultural (y que trasciende a Uruguay) en cuanto a cómo las franjas etarias más jóvenes no tienen como prioridad lograr una vivienda propia, como sí ocurría hace 20 o 30 años. Los jóvenes (llamados millennials) buscan experiencias, quieren cambiar su hábitat si no están cómodos donde están, quieren ammenities y conectividad, servicios y entretenimiento. Y no están dispuestos a quedarse en un mismo inmueble muchos años si el mismo pierde algunas de las características señaladas. Ello, naturalmente, hace que estos productos terminen siendo adquiridos por ahorristas o inversores para alquilar y tener una renta que, si bien no es alta, es bastante segura, pero no habiendo sido ese el objetivo de la norma. En cuanto a si la norma logró descomprimir zonas y fortalecer otras, ahí sí creo que se vio un éxito en los resultados, ya que barrios que habían quedado en el olvido respecto a su arquitectura, hoy aparecen rejuvenecidos, como son el caso del Centro, Palermo, Cordón y Tres Cruces.  

 

¿Y cuál es la situación en el interior del país? 

Salvo por la pregunta sobre descomprimir la zona costera y el corrimiento hacia otras zonas, las demás conclusiones son aplicables también a la situación en el interior del país. Sin embargo, entiendo que todavía hay mucho potencial en las ciudades más importantes del interior para realizar inversión promovida. Pero para eso, sería importante desandar algunos cambios recientes que se introdujeron a la Ley de Vivienda de Interés Social y que ralentizaron la aprobación de nuevos proyectos.

 

¿Este tipo de inversiones en Viviendas Promovidas podrían balancear la falta de inversores en obras suntuosas? 

En su momento lo balancearon y en forma efectiva. La dramática caída que tuvo  Punta del Este y zonas aledañas a partir del año 2013 pudo ser amortiguada en gran parte por los efectos que la ley de Vivienda de Interés Social tuvo en otras zonas del país. De lo contrario, la pérdida de puestos de trabajo en el sector de la construcción hubiere sido aún mayor de lo que fue (y que no fue poco, estancados hoy en los aproximadamente 45.000, pero que supo llegar a picos de 70.000). Hoy, la situación es distinta. Estamos ante la presencia de más proyectos suntuosos y de menos proyectos de Vivienda de Interés Social (ahora Vivienda Promovida).

Desde las cámaras empresariales del sector se habla de que el costo salarial es uno de los factores fundamentales en el aumento del precio final al consumidor. A esto se le suma otro tema que está en discusión permanente entre trabajadores y empresarios y es la competitividad ¿qué piensa al respecto?

No es necesario ser economista para darse cuenta de lo que está pasando en este país. Basta viajar a cualquier país del primer mundo y darse cuenta que le cuesta lo mismo o incluso más barato comprarse una prenda de vestir o ir a comer a un restaurante de lo que le cuesta en Uruguay y, además, con ingresos per cápita muy superiores a los nuestros. Eso es un dato de la realidad, incontrastable, y yo diría tan evidente que no deja otra reflexión que reconocer que estamos caros.

Llevado al sector de la construcción, sí, estamos muy caros, pero la explicación no es solamente por los temas macroeconómicos del país sino que, a este sector, se le agregan, además, otros factores estructurales y complejos y de muy difícil solución, como ser los altos costos salariales (analizados además en función de la baja productividad de la mano de obra local), la rigidez laboral, la excesiva carga tributaria del sector por leyes sociales, la falta de inversión en tecnología para ser más eficientes en los métodos constructivos y la conflictividad sindical.

 

 

El factor Punta del Este 

Algunos inversores que ponían su capital en Punta del Este han comenzado a hacerlo en Paraguay, incentivados por menores cargas impositivas. A esto se le suma algunas medidas adoptadas por el gobierno de Macri para atraer inversiones. ¿Qué grado de afectación tiene en nuestro mercado? 

Entiendo que no mucha. Si bien es cierto que el triple 10 paraguayo (10% de IVA, 10% de impuesto a la renta empresarial y 10% de impuesto a la renta en personas físicas) atrajo mucha inversión uruguaya al Paraguay, la mayoría de dichas inversiones  fueron canalizadas al sector agrícola ganadero y ello no constituye una competencia para desarrollos inmobiliarios en Punta del Este o incluso Montevideo. De hecho hoy, parte de esa inversión se está retirando o está en proceso de retiro del Paraguay dado los magros resultados por efecto de la baja en los precios de los commodities.

En materia del sector inmobiliario, la rentabilidad en Paraguay es muy buena y para la construcción la gran ventaja la presentan los bajos costos constructivos y la flexibilidad laboral. Si bien hay proyectos de uruguayos de real estate en Paraguay, la gran corriente de inversión ha sido en materia de campos.

En cuanto a Argentina, claramente el gobierno de Macri (un gobierno orientado a los negocios y al crecimiento económico), está aprobando normativas, de tanto en tanto, para atraer inversiones y para repatriar capitales argentinos, pero lo situación macro de Argentina no está bien y, en cierta forma, muy jugada al financiamiento externo “barato” que hoy está gozando. Y si bien eso es así, los proyectos de gran dimensión económica, de los que hablábamos anteriormente, que se han aprobado en Punta del Este, muestran que el argentino quiere seguir apostando a Punta del Este.

Y este tipo de inversor es fiel y leal a Punta del Este, habiéndose ausentando solo temporalmente cuando los gobiernos kirchneristas le impusieron toda suerte de restricciones a la compra de dólares, remisión de fondos al exterior, etc, y cuando el gobierno uruguayo le concedió a su par argentino el acuerdo de intercambio de información (para algunos gran causante de la contracción que tuvo Punta del Este); pero para volver ahora en una nueva oleada que ya se está sintiendo y que, con las medidas que anunció el gobierno en extender los beneficios fiscales, probablemente continúen generándose nuevos proyectos en el correr de este año.

 

En este contexto, ¿cómo ve el mercado inmobiliario en Punta del Este?

Lo veo muy bien. Punta del Este tuvo años para el olvido en el último lustro, pero como dije anteriormente, hoy se están alineando los astros para que la inversión inmobiliaria vuelva y en forma sostenida. Además, Punta del Este tiene una característica particular y es que para los argentinos no es solamente una mera inversión inmobiliaria, sino que es una combinación de inversión inmobiliaria, más resguardo y conservación del capital, disfrute, cambio de ambiente y calidad de vida. Recordemos que han pasado por hiperinflaciones, mega devaluaciones, corralitos financieros y retenciones a la exportación de la producción cuasi confiscatorias. Y todo eso a solo pocas horas de distancia, lo cual lo hace preferente respecto a otras opciones como Miami.

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Miércoles, 21 Marzo 2018 17:04

Apuntando a la inversión

El llamado de alerta del agro, objetando aspectos ya conocidos, pone en juego una serie de consideraciones, que tienen que llamar a la sensibilidad al gobierno.

Por lo menos, un toque de atención. La gente no protesta como un acto de rebeldía espontánea, se me ocurre, sino porque llega un momento en que el desamparo cunde y uno se pregunta… ¿para qué tanto esfuerzo?

¿Todo esto es extrapolable a nuestro sector? La construcción no es transable, aunque cuando uno le vende un apartamento a algún residente en el exterior, está exportando un bien, con la ventaja que el mismo queda aquí, tributa aquí y genera renta aquí.

Pero los signos de preocupación que tiene el sector y como siempre escribo, no me inmiscuiré en la obra pública,  son notorios y muchas veces contribuyen al desánimo.

La Intendencia de Maldonado, ignoro si nuestro planteo en su momento la acicateó o no, generó una serie de estímulos para que los inversores nuestros y foráneos, recalaran por allí y comenzara lo que parece ser una nueva era en la inversión inmobiliaria. No se pagan tasas de permisos, no se paga contribución mientras el bien se está construyendo, no se paga mayor aprovechamiento o valor,  cuando se otorgan más metros que lo habitual…Estímulos pequeños (o no tanto), pero que tienen un mérito esencial, al margen del dinero: muestran una señal. Muestran sensibilidad. Muestran que el gobierno departamental tiene en cuenta al sector, siempre hablando de vivienda.

Respecto a Montevideo debemos y compete decir, que hemos tenido desde el Intendente la mejor disposición a recibirnos, a dialogar y a derivar los asuntos a los Departamentos competentes. Y el diálogo con éstos, guardan las mismas características que con el Ing. Martínez. Si dijera que no nos escuchan, faltaría a la verdad. Otro cantar, son los disensos o los acuerdos a los cuales podamos llegar. Obviamente necesitamos más acuerdos.

La medida de la exoneración del pago de tasas de permisos y contribución a la vivienda mientras se construye (fue determinada por el ex Intendente Arana en su momento, a instancias nuestras), no ha sido atendida. Y entendemos que de serlo la Intendencia se beneficiaría porque obraría como estímulo para los promotores y éstos tal vez, generarían más emprendimientos inmobiliarios en la ciudad y eso le depararía a la Intendencia, más tributos para recaudar, sin perjuicio de la generación de empleo que la puesta en marcha de un edificio pronto para habitar, conlleva.

La vivienda promovida (hoy de interés social), venía generando inversión y empleo. Pero los intereses distintos de los gobernantes y los promotores, llevaron a medidas por todos conocidas, que paulatinamente fueron obstruyendo la presentación de proyectos. Dato de la realidad. ¿Mala fe de los gobernantes? De ninguna manera, por lo menos no se los puedo imputar, pero creo que una mirada ideologizadamente equivocada llevó “a meter mano” en una ley que venía muy bien.  También con los jerarcas del MVOTMA y de la Agencia Nacional de Vivienda el diálogo es fecundo.

El Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales en la vivienda tradicional y su exoneración,  viene siendo pedido desde que el gobierno de Lacalle Herrera lo instauró. Sabe bien el Ministro Astori que nuestro reclamo es procedente: nos lo ha dicho n veces y sobre todo, después que se impuso el IVA en primera venta a los inmuebles. Luce como una suerte de duplicación impositiva. Pero así seguimos y la quita impositiva no viene (vino si para la vivienda promovida). Reitero: hay que mostrar señales.

La inversión global viene decayendo de la mano de la inversión directa extranjera (IDE) que pasó a ser negativa. En buen romance, los inversores extranjeros están repatriando capital pues no somos atractivos como destino. Una década atrás, significaba la IDE, montos cercanos al 5% del PBI.

En fin; con este antecedente, el de la IDE, atender los reclamos de los inversores compatriotas debería jugar un rol no solo perentorio sino, imprescindible. No se si seremos UPM, pero la inversión inmobiliaria que comenzó en el este, la de nuestra capital y otras capitales del país, mueven la aguja, sin duda.

 

Aníbal Durán. - Gerente Ejecutivo de APPCU

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Aumentó la cantidad de transacciones de compraventa de inmuebles en el departamento de Maldonado, sobre todo en Punta del Este y sus zonas adyacentes. De todos modos, hay más oferta que demanda de apartamentos y casas, según se informó a Propiedades desde la gremial inmobiliaria local.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística entre el 2014 y el 2016 la compraventa de inmuebles en Maldonado fue muy reducida, situándose en 5.583 compraventas en el 2014, 5.869 operaciones en el 2015 y 5.936 compraventa en el 2016. Si bien aún no están cerrados los registros de 2017, la consultora Julio Villamide & Asociados  estima que rondará las 6.200 operaciones, lo que implica un leve despegue, aunque aún lejos de los niveles más altos de, por ejemplo, 2011, el año de la última década móvil con más cantidad con 8.698 transacciones inmobiliarias.

En este sentido, el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado y Punta del Este, Jorge Díaz, dijo a revista Propiedades que “el departamento en general, pero en Punta del Este y sus zonas de adyacencias también, se ve una reactivación producto de las políticas acertadas de la Intendencia de Maldonado y de la Junta Departamental”. A su entender, “ahí está la clave” para promover el mercado inmobiliario ya que las exoneraciones impositivas dispuestas por la administración esteña “motivó inversiones y que se asuman riesgos”.

 

En movimiento

Díaz reconoció que “el mercado se mueve un poco más” respecto a los años anteriores, pero alertó por “el exagerado monto de impuestos que pagan las compraventas”. Ello atenta contra la actividad, sobre todo porque el parque habitacional a la venta supera la demanda existente. “Los propietarios no están dispuestos a bajar mucho sus precios. Hay una constante valorización en la zona, y cuando hubo una baja fue insignificante. Ahora hay una buena oferta, menos que algunos años antes, pero la demanda también es buena”, sostuvo. Y la realidad indica que hay apartamentos a la venta en edificios y complejos ya construidos, algunos de media y alta categoría, y que la mayoría de las obras en curso al amparo de la normativa municipal están destinados a un público de alto poder adquisitivo.

Por su parte, el operador inmobiliario Javier Sena, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado y Punta del Este, opinó que “parece que puede haber un repunte”, pero que durante la temporada de verano “es difícil cerrar una compraventa”. Según detalló, hay más oferta de apartamentos, sobre todo de unidades usadas,  pero la demanda no logra que el mercado logre niveles óptimos de actividad.

Además, afirmó que aumentó la cantidad de consultas y de compraventas de uruguayos, algunos residentes y otros que residen en otro país. De acuerdo a las cifras en poder de la gremial inmobiliaria, un 60% de las operaciones de 2017 involucró a un uruguayo que adquirió el inmueble.

Por otra parte, Sena destacó el número de obras existentes en Punta del Este y las zonas cercanas. A su entender, el dinamismo inmobiliario llegará de la mano de esas nuevas torres que se están construyendo, especialmente sobre las ramblas de las playas Brava y Mansa. “Hay clientela interesante con los proyectos nuevos. Hay una demanda sostenida respecto a los otros años”, afirmó Sena.

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La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación y el Ministerio de Educación y Cultura definirán cinco o seis de las construcciones de valor universal del ingeniero Eladio Dieste  (1917-2000), de una preselección de 14, para integrar el expediente que se presentará en febrero de 2019. La documentación será entregada a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para que las declare Patrimonio Mundial.

Las obras de Dieste se caracterizan por la optimización de recursos, destacó el director de la Comisión del Patrimonio, Nelson Inda.

“Toma el ladrillo, que debe ser el elemento prefabricado más antiguo que tiene la arquitectura, y lo lleva a su máxima liviandad en la creación de superficies curvas a partir de una nueva tecnología que denominó cerámica armada. Sus creaciones se expresan en  construcciones abovedadas realizadas con ladrillo, armadura de acero y un mínimo de hormigón”, afirmó Inda

Son más de 150 construcciones dispersas en distintos puntos de Uruguay, producidas por la empresa constructora fundada en 1954 por Dieste y el también ingeniero Eugenio Montañez, con sede en Montevideo. Las obras tuvieron la participación de ambos profesionales, junto con otros colegas y arquitectos.

 

Propuesta y preselección

Si bien la declaratoria de la agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sería genérica de la obra de Dieste, la propuesta que realizará Uruguay consta de una selección de cinco o seis casos representativos, de una preselección de 14 que fueron reconocidos o están en proceso de ser declarados Patrimonio Nacional de Uruguay.

Esas cinco o seis obras deberán incluir un plan de gestión, es decir, que esté asegurado su mantenimiento, que se consideran indispensables y en las que el autor tuvo una participación excepcional.

El expediente, cuya coordinación está a cargo de Marta Dieste, hija del autor, irá acompañado de los elementos gráficos, literarios e históricos que fundamentarán la candidatura del influyente ingeniero.

En la preselección de 14 obras figuran las iglesias de Cristo Obrero, en Atlántida, y de San Pedro, en Durazno, el Depósito Montevideo, en el recinto portuario homólogo, y su vivienda familiar, en la calle Mar Ártico 1227, en la capital del país.

En Maldonado, se incluyen la casa Berlingieri, en Punta Ballena, la torre de Canal 9, en la capital de ese departamento, y el gimnasio polideportivo de San Carlos. Otras obras destacadas son el gimnasio municipal de Artigas, la ex estación de ómnibus y parador Ayuí, ambos en Salto, el edificio de la planta embotelladora de refresco Fagar, en el paraje coloniense de San Juan, el silo de la cooperativa Copagran, en la ciudad rionegrense de Young, y la escuela pública n.º 27 La Macana, en Florida.

Con anterioridad, Colonia del Sacramento fue inscripta en la Lista del Patrimonio Mundial en 1995 y el Paisaje Cultural e Industrial de Fray Bentos, que tiene como núcleo al ex frigorífico Anglo, fue reconocido por la Unesco en 2015.

Dieste, oriundo de Artigas, egresó de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en 1943 y es uno de los grandes arquitectos uruguayos reconocido a nivel internacional, creador de edificios emblemáticos como la Iglesia Cristo Obrero, en Atlántida; laIglesia San Pedro, en Durazno; edificio del Banco de Seguros del Estado; Mercado en Porto Alegre y el Mercado de Maceio, ambos en Brasil.

El 2005 fue designado como “Año Eladio Dieste” por parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Universidad de Princeton y el MIT de Massachusetts, como forma de homenajear a su obra y en el 2006 se celebró en Uruguay el Día del Patrimonio bajo el lema “Tradición e Innovación. Eladio Dieste: el señor de los ladrillos”.

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Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) señala que se registró en el 2017 una cierta mejora con respecto al año anterior y los empresarios tienen renovadas expectativas para 2018. De hecho, la producción de cemento portland creció en unas 101.000 toneladas en el segundo semestre respecto al anterior, y alcanzó el máximo volumen desde 2012, aunque parte del aumento se debió a mayores exportaciones hacia Argentina.

Asimismo, si bien la situación actual del sector continúa en terreno negativo según la percepción de los empresarios que respondieron al relevamiento bimensual del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción), mejoraron las expectativas, y un tercio de los consultados prevén un alza de la actividad.

El estudio indica que solo un 4% evaluó como “buena” la realidad del sector (el 29% la consideró “mala” y el 68% “ni buena ni mala”), pero 32% se mostró expectante de que exista un aumento de la actividad a futuro, contra un 18% que piensa que empeorará y un 50% que seguirá igual.

 

Proyectos PPP

Es este contexto, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, dijo al diario El País que tras alcanzar “un piso” en la caída de la actividad, el esperado repunte del sector llegaría a finales de este año de la mano de varios proyectos de Participación Público-Privada (PPP) que comenzarán obras públicas que crecen por ser época preelectoral y algunos emprendimientos privados en Montevideo y Punta del Este.

“En el resto de las obras privadas no vinculadas a vivienda hay menos inversión. Nuestra impresión es que se frenó la caída y la industria va a quedar estabilizada en el mismo nivel que el año pasado en los primeros meses de 2018”, sostuvo Otegui. Pese a este freno en la caída de la actividad del sector, aún no se ha logrado aumentar el número de trabajadores, teniendo en cuenta durante el boom de la construcción se llegó a un pico histórico de 73.000 trabajadores frente a las 45 mil obreros que hoy registra el sector.

Cabe recordar que en el último año el sector perdió 3.360 obreros  y no mejoran las perspectivas, ya que los empresarios ven más posible incorporar maquinaria que personal según la encuesta del CEEIC. De hecho, el 32,2% contestó que está a favor de la adquisición de maquinarias, mientras que el 28,6% cree que contratará mano de obra y un 71% cree “muy poco probable o poco probable” contratar empleados. Otro de los datos del informe del CEEIC es que el 68% de las empresas del sector operan con menos del 70% de su capacidad instalada (era 62,5% en la edición anterior), con un 60,7% que esperan a futuro mantener ese funcionamiento por debajo de sus posibilidades.

A su vez, solo el 3,5% trabaja con más del 90% de su capacidad instalada, y el 7,2% tiene expectativas de hacerlo. Además, el relevamiento mostró que el 42,8% de los empresarios entienden que los costos del sector evolucionan por encima de la inflación. Consultados sobre los factores que más influyen dentro de esos costos, un 92,9% mencionó la mano de obra, seguido muy de lejos por los insumos locales (3,6%).

 

Cemento

Por su parte, un informe de la Cámara de la Construcción del Uruguay señala que en el segundo semestre del año pasado la producción de cemento portland, sin incluir cemento blanco, cemento de albañilería ni ningún otro tipo de cemento, llegó a 411.833 toneladas, superando ampliamente (32,7% más) el registro del primer semestre de 310.265 toneladas.

Con esos datos, se llega a un volumen de producción anual de 722.098 toneladas, que significa un incremento de 20% respecto al año anterior (unas 122.000 toneladas más) y el mayor número para un año desde 2012.

“La producción y comercialización de cemento puede ser un indicador indirecto, en términos tendenciales, del dinamismo de la actividad de la construcción”, indicó el trabajo de la gremial.

Es que la mayor producción alcanzada en 2017 interrumpió “la trayectoria decreciente que se venía observando en forma continua desde 2012” en el sector.

Buena parte del aumento de la producción respondió a las exportaciones  hacia Argentina, que se duplicaron en 2017 respecto al año previo, alcanzando el nivel más alto desde 2011. Como ejemplo, se cita que  en 2013 se exportaron 8.672 toneladas y el año pasado 137.323. Lo producido en el segundo semestre del año se valoró en 1.863 millones de pesos, casi medio millón por encima del registro de la primera mitad de 2017.

Otro dato que incluye el trabajo es que en noviembre último se llegó al máximo nivel de producción mensual (87.457 toneladas) desde septiembre de 2011. En base a estas cifras, el informe de la gremial indica que la industria del cemento brinda “señales positivas para la construcción en el año corriente”.

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