Consolidado en Montevideo, el WTC, con sus cuatro torres y una quinta que opera en régimen de zona franca, ve a Punta del Este como un enclave con potencial en infraestructura y población para la instalación de un nuevo edificio de oficinas.

Según informó el suplemento El Empresario de diario El País, a través de una nota del periodista Diego Ferreira, dicho emprendimiento permite pensar en extender la actividad laboral en el balneario más allá del pico que registra durante la temporada de verano. “Estamos acostumbrados a un Punta del Este que ocupa muchísima gente en temporada y pensamos que (el WTC) es una buena forma de alargarla, de generar más puestos de trabajo durante todo el año y darle más estabilidad a Punta del Este”, afirmó Carlos Lecueder, director del estudio Luis E. Lecueder, a El Empresario.

La iniciativa presentada por Lecueder y su socio Ernesto Kimelman, contempla 87 oficinas y 25 pisos, con un inversión de 40 millones de dólares, que empleará, una vez inaugurada, entre 800 y 900 personas. En esta fase inicial ya hay seis empresas de distintos rubros que reservaron su lugar en el WTC Punta del Este. De hecho, la impronta del lugar será la “mezcla amplia” de empresas, gente y sectores, afirmó Lecueder.

El modelo de negocio permite acceder a las oficinas a través de la compra o el alquiler. El precio de venta ronda los US$ 2.600 el metro cuadrado. A partir de este desarrollo, la expectativa es que en la torre se organicen eventos empresariales y culturales, colocando a Punta del Este como un “eslabón” en la actividad de negocios que promueve WTC en Montevideo.

Como parte de ese enfoque diferencial, el proyecto destacará por la sustentabilidad. Será el primer edificio “verde” de Punta del Este, lo que le significará recibir la certificación internacional LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), otorgada por el US Green Building Council. La distinción reconoce la creación de un sistema propio de clasificación de residuos, la generación de energía limpia y la racionalización del uso de agua. A su vez, la torre contará con un área de estacionamiento y vestuarios específicos para quienes vayan a trabajar en bicicleta, así como plazas preferenciales para quienes circulen con vehículos eléctricos.

Está previsto que la obra se inaugure en 2020 y, pensando en el largo plazo, Lecueder no descarta la opción de sumar una segunda. “Es un proyecto que se arma para una torre pero si esto funciona bien en unos años puede haber otra por algún lado de Punta del Este”, afirmó.

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Según un informe de la revista Propiedades, se constató un incremento  en enero en el sector inmobiliario en nuestro principal balneario en relación al mismo mes del 2017. El vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado y Punta del Este, Javier Sena, dijo a la publicación que “nunca me animo a decir que será una temporada récord porque hay muchos factores en juego y las evaluaciones hay que hacerlas al final, pero los operadores nos dicen que habrá un incremento de la actividad en un 15%. En consonancia con el optimismo expresado desde el Ministerio de Turismo, el sector privado exhibe su esperanza de que la actividad repunte, especialmente de la mano de los argentinos, que prácticamente han colmado Punta del Este, el principal destino del departamento.

Sena sostuvo que, por lo general, los alquileres de temporada mantuvieron sus precios en dólares respecto al verano pasado. En ese sentido, detalló que se hizo un trabajo de concientización muy importante con las inmobiliarias y con los propietarios que ofrecen sus viviendas en alquiler.

Según Cámara Inmobiliaria de Maldonado y Punta del Este, el 70% son argentinos, el 15% brasileros y el restante 15% se distribuye entre turistas de otras nacionalidades. No obstante, hay un tema que preocupa y es  el elevado número de alquileres que se concretan por fuera del sistema de inmobiliarias: alrededor del 90%. Esto perjudica al sector formal y pone en jaque a las empresas inmobiliarias. El tema ha sido planteado en varias oportunidades ante las autoridades nacionales, especialmente porque el gobierno también pierde la oportunidad de recaudar impuestos de los arrendamientos. “El Estado, por falta de controles, se perderá este verano una importante suma por los alquileres informales”, precisó Sena. La Cámara Inmobiliaria de Maldonado y Punta del Este estimó en U$S 150 millones lo que se perderá el Estado por recaudación en la temporada. Desde su perspectiva, las operaciones hechas entre particulares y a través de portales de Internet le quitan una porción muy grande de trabajo al sector formal.

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El cronograma de construcción simultánea en Uruguay y Holanda de la draga “21 de Julio” de la firma Royal IHC continúa en proceso e, incluso, su terminación podría adelantarse, para comenzar a operar en abril de 2019, dijo el presidente de la Administración Nacional de Puertos, Alberto Díaz. Informó que en febrero estarán prontos los componentes fabricados en Europa de la embarcación clave para el río Uruguay y el puerto de Montevideo.

La firma holandesa Royal IHC confirmó a la Administración Nacional de Puertos (ANP) que para febrero estarán prontos los módulos que se construyen en Europa, lo cual adelanta la fecha prevista para su finalización, indicó Díaz a la Secretaría de Comunicación Institucional, al ser consultado sobre la marcha de este trabajo, que se hace en forma simultánea en Holanda y Uruguay y demandará al organismo una erogación de 61 millones de dólares.

Royal IHC es una reconocida proveedora de buques, equipos y servicios para empresas especializadas en dragado, minería, petróleo y gas, cuyos ejecutivos suscribieron, en noviembre de 2016 en Montevideo, el contrato respectivo.

La nueva draga de succión medirá 91 metros de eslora (longitud) y 18 metros de manga (ancho). Las dos embarcaciones de este tipo con que cuenta hoy el organismo tienen unos 50 años de funcionamiento, por lo cual la que está en construcción resulta clave, especialmente para los trabajos en el río Uruguay y, sobre todo, en el ingreso a la bahía de Montevideo.

“En Europa se construye la sala de máquinas, donde están los motores principales y la sala de bombas, mientras que en el dique de la Armada Nacional, en el barrio montevideano del Cerro, se avanza en la fabricación de la proa y la popa, el cuerpo central de la draga”, explicó Díaz.

“La idea es que las piezas fabricadas en Europa vengan (por mar) después de que esté la aprobación in situ por parte de Marina Mercante de la Prefectura Nacional Naval, para su armado final en Montevideo”, amplió el entrevistado.

“Los plazos se están cumpliendo y podría haber, incluso, un adelantamiento”, señaló. En ese sentido, recordó que la fecha prevista para que la embarcación esté operativa es abril de 2019.

Díaz, también se refirió a la intención expresada públicamente por Royal IHC, en relación a que una vez que la draga sea entregada a la ANP se podría establecer, en la capital uruguaya,  una base para la atención de medio centenar de buques, similares, fabricados por esa empresa y que operan al sur del continente.

“Sabemos que ese es el planteo de la empresa y ojalá que, cuando termine la construcción, queden instalaciones que permitan construir o reparar para otros”, sostuvo. “Parecería que si nos va bien, este debería ser un proyecto ancla, para demostrar que en Uruguay se puede construir con esta metodología, traer aquellas partes que no podamos hacer acá, con cierta elaboración. En definitiva, es lo que hacen las fábricas en el mundo”, afirmó en presidente de la ANP.

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Lunes, 15 Enero 2018 16:56

En busca de ciudades que respiren

La arquitectura sustentable busca optimizar los recursos naturales y aprovechar las condiciones climáticas y geográficas donde se emplazan las edificaciones. ¿El objetivo? Disminuir su impacto ambiental. Este enfoque ecológico en la construcción ya no parece un concepto futurista, sino que es una realidad que crece cada vez más. La idea es construir edificios que se autoabastezcan de energía o que incluso pueden vender el excedente de lo que producen.

Uno de los pioneros en este concepto fue el austríaco Georg Reinberg, quien a fines de los 70 comenzó a desarrollar la “arquitectura solar” como respuesta a la segunda crisis del petróleo ya que Austria rechazó el uso de la energía atómica. Pero mientras en Europa cada vez son más las construcciones que aprovechan la energía solar, en América Latina, donde la radiación es mayor, aún es incipiente.

 

Informe de Naciones Unidas

Uno de los sectores que más huellas deja en el medio ambiente es la construcción. Según el Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, publicado en 2015 por las Naciones Unidas, los edificios del mundo representaron el 32% del consumo global de energía final y el 19% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que contribuyen al calentamiento global.

Según las proyecciones de este estudio, si no hay cambios significativos en la forma en que se hacen y crecen las ciudades, el consumo energético de los edificios a nivel mundial podría duplicarse o incluso triplicarse para el 2050. Por esto se ha comenzado a implementar nuevas formas de concebir el diseño arquitectónico para optimizar recursos naturales y los sistemas de edificación de tal modo que minimicen el impacto en el ambiente y la salud humana.

Pero la eficiencia energética es una de las principales metas de la arquitectura sustentable, aunque no la única. Esta exige una estrecha colaboración entre arquitectos e ingenieros. Los componentes medioambientales de un edificio no son accesorios sino que están diseñados para condiciones climáticas particulares. Es decir, no son solo una “piel decorativa” para cubrir una armadura. Este es un proceso de integración de factores estéticos, estructurales, sociales y ambientales en un todo orgánico.

 

En la región 

En América del Sur, varios países como Colombia promueven descuentos e incentivos fiscales para aquellos cuyas construcciones tengan un diseño sustentable y sean energéticamente eficientes. Son los llamados “créditos verdes”, los que buscan apoyar la creación y desarrollo de proyectos que promuevan la protección y conservación del medioambiente. Siguiendo con el ejemplo de Colombia, una de estas apuestas es el edificio del canal de televisión Telemedellín, que recientemente obtuvo su licencia Leed Gold, la cual certifica que se rige por estándares de optimización energética, uso responsable de materiales, disposición adecuada de aire e iluminación para el bienestar de sus habitantes y uso adecuado del recurso hídrico.

Cabe recordar que en 2015, coincidiendo con el Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Colombia se comprometió con reducir en 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030. Y para 2050, se espera que la economía nacional sea neutra en estas emisiones.

Lograr estas metas depende en buena parte de cómo se pueda reacomodar la producción nacional, comenzando por la construcción de viviendas y el desarrollo urbano, según dijo en abril del año pasado el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, durante la presentación de Edge, un programa que busca certificar en temas de sostenibilidad las construcciones nuevas.

No solo se trata de reducir el impacto de las construcciones por una preocupación ambiental, el cambio climático, como alerta la ONU, también supone una amenaza para las edificaciones tales como mayor frecuencia de vientos fuertes, inundaciones y el incremento del calor en las ciudades, que se dispara cuando la vegetación y el agua son reemplazadas por el hormigón y el asfalto y se exacerban por el exceso de automóviles. Se espera que esto agregue otros dos grados a las estimaciones del calentamiento global en las ciudades más pobladas para 2050.

En Chile, el primer ejemplo se dio en la ciudad de Antofagasta, cuando en 2014 se firmó un convenio entre la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios y la Cámara Chilena de la Construcción, con el patrocinio de los ministerios de Energía y Medioambiente y el Plan CREO Antofagasta, para fortalecer la demanda de viviendas con energías renovables y entregando facilidades crediticias para implementarlas.

En Argentina, comenzaron a desarrollarse los primeros proyectos de este tipo que se conocen como BIPV, Sistemas Solares Fotovoltaicos Integrados en Edificios (por sus siglas en inglés, Building Integrated Photovoltaics). Estos, consisten en la integración de paneles fotovoltaicos como cubierta o fachada del edificio, generando ahorro tanto en materiales como en los costos de la energía  eléctrica, reduciendo el uso de combustibles fósiles y de emisiones de carbono. Todo ello atendiendo a una estética innovadora, a un diseño moderno y sustentable.

Por otro lado, es posible también combinar la colocación de los paneles solares fotovoltaicos, los que producen la energía eléctrica con sistemas solares térmicos, para agua caliente sanitaria y calefacción, generando un mayor ahorro aún y también mejorando el beneficio para el medioambiente. “Para Argentina es un concepto de edificio novedoso, que combina la arquitectura con los sistemas de ahorro energético. La idea era dar una fachada que capture la energía del sol para producir energía renovable y, a su vez,  utilizar los techos para colocar termotanques solares”, explicó al diario La Nación, el especialista Pablo Greco. “Entendemos la palabra eficiencia energética como: primero, ahorro; segundo, generación sustentable y tercero, control de la eficiencia a través de sistemas automáticos, en un tipo de casa inteligente. Algo que podría llegar a mostrarse como tendencia en un futuro próximo en lo que es la arquitectura de Argentina”, afirmó Greco.

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Sábado, 13 Enero 2018 16:50

Presentan nuevo material aislante

Un nuevo material aislante económico y amigable con el medio ambiente han desarrollado un grupo de ingenieros de la Universidad de Colorado, Estados Unidos.

Este material tiene la capacidad de enfriar objetos incluso bajo la luz solar directa con cero consumo de energía y agua. Cuando se aplica a una superficie, esta capa plástica refresca el objeto extrayendo su calor para emitirlo en forma de radiación térmica infrarroja.

El nuevo material, podría proporcionar un recurso respetuoso con el medio ambiente para el enfriamiento de centrales termoeléctricas, que actualmente requieren grandes cantidades de agua y electricidad para mantener las temperaturas óptimas de funcionamiento para su maquinaria.

Este nuevo material mide apenas 50 micrómetros de grosor, ligeramente más grueso que el papel de aluminio de la cocina y económicamente puede fabricarse en rollos, lo que lo convierte en una tecnología potencialmente viable a gran escala para aplicaciones residenciales y comerciales.

El material se aprovecha del enfriamiento radiactivo pasivo, el proceso natural por el cual los objetos emiten calor en forma de radiación infrarroja, sin consumir energía. “Sólo con 10 a 20 metros cuadrados de este material en el techo podrían enfriar una casa en verano” afirmó uno de los ingenieros desarrolladores.

Además de ser útil para la refrigeración de los edificios y las plantas de energía, el material también podría ayudar a mejorar la eficiencia y vida útil de los paneles solares.

Con la luz directa del sol, los paneles pueden recalentarse a temperaturas que dificultan su capacidad para convertir los rayos solares en electricidad. Sólo mediante la aplicación de este material a la superficie de un panel solar, podemos refrescar el panel y recuperar un 1-2 % de eficiencia solar. Lo que a gran escala es una cantidad considerable. Los ingenieros Zhai Yao, Yaoguang Ma, Dongliang Zhao, Sabrina David, Runnan Lou y H.J. Smead, responsables del nuevo material, han solicitado una patente para esta nueva tecnología y están trabajando para explorar potenciales aplicaciones comerciales.

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