Noruega encamina su arquitectura a lograr edificios y espacios que parezcan surgidos de la propia naturaleza, que se integren con sus lagos, bosques, glaciares y montañas como un elemento más de admiración y belleza. Sus edificios siguen un principio de sostenibilidad para que no sólo se unifiquen con su entorno, sino que sean neutros en emisiones de CO2, produzcan su propia energía y sean construidos con materiales reciclados, ecológicos y que se encuentren de forma natural, como la madera y la piedra.

Un reporte oficial que recoge Energía Limpia XXI, y publicado en el portal  www.energialimpiaparatodos.com,  destaca que en 2010 se creó el Consejo de Construcción Ecológica de Noruega (que posteriormente pasaría a llamarse Consejo Noruego de Edificios Verdes) con el objetivo de impulsar la sostenibilidad en las futuras edificaciones en el país. Ese mismo año se estableció como norma obligatoria en Noruega la emisión de un certificado de rendimiento energético para cualquier edificio que se construya, venda o alquile.

“El país escandinavo vive una relación de respeto y cuidado por la naturaleza, muchas de sus ciudades siguen principios de sostenibilidad y a base de duro esfuerzo han logrado la certificación de destino sostenible, esto se refleja también en sus construcciones”, señala el informe.

Como ejemplo, se cita que en la ciudad de Prossnun se está construyendo un edificio único por su eficiencia y características, ya que generará más energía de la que utiliza. Powerhouse Telemark ha sido diseñado por el estudio internacional Snohetta con forma de diamante para aprovechar la energía solar gracias a los paneles fotovoltaicos que se instalarán en su tejado, y también dispondrá de bombas de calor que cubrirán las necesidades de calefacción. La fachada sur será de vidrio transparente, la que se encuentra orientada al noreste se construirá con madera, mientras que la fachada norte se hará con materiales reciclados de otros edificios demolidos en la zona.

Oslo también es un reflejo de las nuevas oleadas arquitectónicas que se viven en el país. La capital noruega está experimentando enormes cambios, con un importante número de edificios y proyectos de desarrollo urbano en marcha. Todo empezó hace 10 años cuando se inició la obra más emblemática de la ciudad, la Ópera de Oslo, que supuso un cambio hacia una arquitectura más comprometida. Oslo ha logrado ser récord por el alto número de nuevas oficinas construidas que han sido certificadas por el Consejo Noruego de Edificios Verdes bajo el estándar BREEAM-NOR.

 

Algunos ejemplos

Uno de los proyectos sostenibles más exitosos es Vulkan, una antigua área industrial de Oslo, en la orilla occidental del río Akerselva, que ha sido rehabilitada y se ha convertido en una de las zonas más características de la ciudad gracias a la combinación de su actividad empresarial y cultural: restaurantes, bares, bloques residenciales, zonas específicas para conciertos, oficinas y tiendas. Pero el mayor logro de esta superficie es que todos los edificios comparten equipos y recursos, el área es prácticamente autosuficiente en la producción de energía destinada a calefacción y refrigeración.

Una muestra de los avances en materia de arquitectura sostenible es Svart, que se convertirá en el primer hotel del mundo con energía positiva y que tiene prevista su apertura en 2021. Svart será un hotel completamente sostenible, su consumo anual será de un 85% menor que un hotel moderno y producirá su propia energía, de hecho, su forma circular responde a una forma de optimizar la energía cuando el sol incida sobre los paneles solares del edificio durante todo el año. Curiosa también será la forma de acceso al hotel, únicamente podrá hacerse a través de un barco de energía neutra.

Pero para aquellos que quieran disfrutar de unas auténticas vistas del mar, podrán hacerlo en Under, el primer restaurante subacuático de Europa y el más grande del mundo que abrirá sus puertas en 2019. Una muestra de cómo la arquitectura noruega se fusiona con su entorno, ya que una sección del edificio que coincide con la entrada se encuentra en la superficie y bajando por las escaleras se descenderá a una profundidad de 5 metros, con un panel de vidrio que permite ver el interior del mar Skagerrak.

Publicado en Noticias

Comenzó la cuenta regresiva de la Expo Universal 2020 en Dubai, un ensayo de urbanismo que promete una gran revolución sustentable y digital. El año que viene, Dubai inaugurará la Expo 2020 que será dos veces más grande que todo Puerto Madero. La instalación promete ser el modelo de ciudad inteligente y sustentable del futuro. Claro que, a la velocidad que vivimos, futuro es de acá a 10 años, o menos. Sin ir más lejos, hace 20, el smartphone, y todas sus aplicaciones, nos parecía ciencia ficción.

 

Nueva revolución

El asunto que Dubai, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, planea mostrar cómo serán las ciudades de lo que ya llaman la Cuarta Revolución Industrial. Se trata de llevar al siguiente nivel la transformación digital que ya estamos experimentando, esa que comenzó con el teléfono que ahora tenés en tu mano y del que casi depende tu vida.

Obviamente, la Expo Mundial tendrá edificios espectaculares como ocurre siempre, y de muchos de los que 180 países que participarán, entre ellos la Argentina. Pero, en Dubai 2020, la arquitectura y la tecnología estarán más unidas que nunca. Los más de 130 edificios que están a punto de terminarse, estarán conectados a través de Internet de las Cosas (IoT, su sigla en inglés).

IoT es un sistema por el que los objetos, sin necesidad de nosotros, se pasa la información entre ellos. Es decir, hasta ahora, toda la data que hay en Internet la había subido alguien con tiempo y ganas. De ahora en más, el auto tendrá sensores para avisarte que le pasa esto o aquello (en realidad, eso ya existe), la heladera te va a indicar qué te hace falta comprar mermelada y qué la leche está vencida, y hasta te van a poner un implante debajo de la piel que registre tu nivel de colesterol o presión sanguínea.

Pero volvamos a Dubai. Con toda esta data transferida automáticamente por los objetos, la infraestructura de la Expo se podrá chequear y manejar desde un teléfono inteligente. Y acá está el truco, la empresa alemana Siemens está trabajando, con los organizadores, para desarrollar una aplicación que, por ejemplo, proporcione datos ambientales detallados, como la calidad del aire y las condiciones climáticas; o monitorear y controlar los sistemas de riego. O avisar sobre los horarios del transporte público eléctrico que circularán por la referida ciudad.Es más, con la ayuda de la inteligencia artificial, la aplicación también podría hacer predicciones. Conectada a una estación meteorológica, podría combinar datos actuales e históricos y, con mediciones de la calidad del aire, podría pronosticar las tormentas de arena tan comunes en esa zona.

 

Máxima eficiencia

El núcleo de la infraestructura digital será MindSphere, el sistema operativo IoT abierto ubicado en la nube de Siemens. Los datos de sensores, puertas de enlace, sistemas y aplicaciones de gestión de edificios se recopilará ahí, donde se podrán analizar y visualizar. El sistema ayudará a lograr máxima eficiencia energética con seguridad y comodidad para los visitantes.

Pero lo que cambia radicalmente en una ciudad inteligente es el día a día de sus habitantes. Antes de terminar el desayuno, después de que la heladera le avisó por décima vez que se acabó la mermelada, va a poder chequear la hora en la que pasa el subte, o el colectivo, va a poder elegir qué tipo de transporte usar, y hasta chequear si hay lugar para estacionar en los alrededores de tu trabajo.

Todo eso se hará realidad durante la expo y, cuando termine, el sitio se convertirá en Distrito 2020, un polo de desarrollo dedicado a la innovación con oficinas y viviendas. Allí, ya llegan autopistas y la nueva línea del metro de Dubai, capaz de transportar 44 mil pasajeros por hora.

 

Ciudades digitalizadas

Todo parece un cuento futurista digno de un país en los que sobra el dinero del petróleo. Sin embargo, el oro negro es sólo el 25% de los ingresos actuales de Emiratos Árabes ¡Ojo! era el 74% en los 80. Es decir que, en 40 años, los cuantiosos recursos petroleros del Golfo Pérsico financiaron desarrollos de punta e investigaciones sobre energías renovables, como la eólica y la solar, que hoy aumentan los ingresos emiratíes. De hecho, ahora, venden ese conocimiento en todo el mundo.

Aseguran que el modelo de ciudad inteligente que estrenarán Dubai y Siemens el año que viene está dirigido a ciudades como Taipei, Los Ángeles o Buenos Aires, urbes con oportunidades en la digitalización que Siemens ya tiene estudiadas.

En 1889, la Exposición Mundial de París dejó de testigo a la Torre Eiffel, un prodigio de la técnica para la época. El cierre a cremallera apareció en la Expo de Chicago de 1893; la televisión en color se presentó durante la Feria de Barcelona de 1948. Dubai 2020 promete un modelo de ciudad sustentable e inteligente para ser replicado en todo el mundo.

Publicado en Noticias
Miércoles, 13 Noviembre 2019 17:38

Diseñan una torre donde los balcones son piscinas

El estudio de arquitectura francés Hamonic + Masson & associés generó un concepto visionario de torre residencial para capturar la atmósfera y la belleza de Chipre. De hecho, el edificio quiere ser un fiel reflejo del estilo de vida mediterráneo, tanto por sus formas, amables y naturales, como por su esencia: un lugar frente al mar donde disfrutar del sol y el relax.  Se trata de un edificio residencial donde sus balcones se transforman en piscinas independientes para cada piso, con formas redondas que sirven de parasol y dibujan una estructura de líneas orgánicas.

Diseñada para sobrepasar el brillante horizonte mediterráneo de esta ciudad costera del sur de Chipre, la torre presenta una propuesta única para un sistema estructural expresivo y un nuevo tipo de vivienda. Tomando influencia de geometrías naturales como la corola floral, la construcción se eleva de la naturaleza con columnas altísimas que florecen en piscinas exteriores y áreas verdes con plantas. Cabe detacar que cada está unida directamente a una unidad individual de vivienda.

La estrategia de diseño de la torre Clelia en la localidad de Limassol, concebida por el arquitecto principal, Bastien Capón, de Hamonic + Masson & Associates, crea una condición de ‘islas independientes’ con el sistema de balcón de la piscina integrado en la estructura exterior. Un hecho que marca una nueva  experiencia, donde el exterior se encuentra con el interior, expresándose en el lenguaje arquitectónico del proyecto.

Cada espacio interior se “alarga” con terrazas que son piscinas, ofreciendo un plus muy codiciado en estos apartamentos. Los interiores son diáfanos y muy luminosos, gracias a grandes ventanales que permiten divisar el mar en todo su esplendor, como si formara parte del salón. Los apartamentos se distribuyen para favorecer en todo momento las vistas, creando rincones encantadores como este.

Cada balcón posee una forma de corola floral que se reproduce en el suelo del edificio. Las formas naturales de estos privilegiados balcones al mar producen el efecto de infinity pool, en el que el efecto óptico te hace pensar que estás dentro del mar, en tu propio balcón.

Chipre es conocida como “la isla de Afrodita”, el sol brilla casi todo el año, su mar, claro y cálido, invita a bañarse, abundan los tesoros antiguos y la vida es agradable. Estos encantos hedonistas han guiado la reflexión del estudio de arquitectura francés, autor de este proyecto para realizar su forma y fondo.

 

Calidad y servicios

Cada apartamento cuenta con un equipamiento detallado. Todas sus estancias se orientan al paisaje y las principales se abren al balcón con piscina, gracias a un sistema de ventanas que se abren por completo, fusionando exterior e interior.

En la planta baja del edificio, una majestuosa entrada abre la puerta a una experiencia única. “Buscamos mejorar la calidad de vida brindando servicios: un gimnasio en el sótano, una galería de arte en la planta baja y un spa de lujo en el primer piso, todos con acceso independiente. El bienestar y el lujo se combinan para crear un lugar exclusivo”, afirmaron desde Hamonic + Masson & Associés. 

En un total, son diecinueve apartamentos de lujo con sus respectivas piscinas, comercios y servicios varios se concentran en un edificio de forma espectacular que se abre como una flor exótica frente a la costa sur de Chipre.

En el nivel del suelo ajardinado, Hamonic + Masson & associés presenta un grupo de plataformas y sombrillas que hacen eco de las geometrías de la torre Clelia en Limassol.

Esta condición sirve como una continuación del concepto distintivo y escultórico del proyecto. La transparencia de la fachada y la organización del edificio brinda vistas al mar maximizadas y sin obstáculos.

Los arquitectos se inspiraron en la naturaleza de la ciudad de Limassol, en Chipre. El diseño de la Clelia Tower se basa en la repetición de los balcones con forma de corola que se encuentran en cada apartamento, creando piscinas privadas y áreas verdes, como una isla independiente.

Publicado en Noticias

Diseñadores malasios piensan en refugios de caña de bambú para colonizar Marte. Mientras tanto, el arquitecto colombiano Mauricio Cárdenas Laverde lo combina con alta tecnología para viviendas sustentables.

El bambú se usa como material de construcción desde hace siglos, sobre todo en lugares en los que crece con abundancia, regiones con clima cálido y húmedo como el sudeste asiático. En culturas como las de Japón, Java o Malasia, esta planta ha llegado a usarse en edificios de elaborada arquitectura. Pero ahora, a los diseñadores malasios Warith Zaki y Amir Amzar se les fue la mano: diseñaron edificios de bambú para los primeros asentamientos humanos en Marte.

 

Liviano

El proyecto, bautizado “Martian Seed of Life”, consiste en transportar globos de una membrana plástica a Marte y protegerlos con un tejido de fibras bambú.

Los investigadores aseguran que la planta es suficientemente liviana como para ser transportada en pequeños brotes; una vez en el Planeta Rojo, podría crecer a un ritmo mayor que en la tierra por la abundancia de dióxido de carbono en la atmósfera. Es que la caña de bambú es la planta que absorbe mayor cantidad de ese gas de efecto invernadero, además de que crece mucho más rápido que cualquier árbol y, en menos de tres años, está lista para ser usada en construcción.

Pero si los diseñadores asiáticos se animan a postular la caña como el material ideal para colonizar Marte es porque aquí ya pasó todas las pruebas y está seduciendo a más de un arquitecto. De hecho, un experto en bambú, el colombiano Mauricio Cárdenas LaVerde, fue el invitado de honor en la última Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires para mostrar sus avances.

Cárdenas era un típico arquitecto moderno que construía en acero, hormigón y cristal hasta que un día descubrió al bambú en recuerdos de su infancia. Apenas recibido, el colombiano trabajó durante cinco años en París para el famoso arquitecto Renzo Piano, autor del Centro George Pompidou entre otros memorables edificios. Después se estableció en Milán y siguió con la idea del diseño de vanguardia y la arquitectura sofisticada. Un día, tal vez mientras tomaba un ristretto en Via Montenapoleone, recordó la finca cafetera de su abuelo y el momento en el que le dio un machete para que cortara unas cañas y se hiciera una casa en el árbol.

En 2006, le encargaron un pabellón para la feria de diseño de Milán y decidió hacerlo de bambú, llevó las cañas desde Colombia y puso manos a la obra él mismo, con ayuda de sus alumnos del Politécnico de Milán. De ahí en más se convirtió en un experto y empezó a combinar bambú con materiales y alta tecnología.

El arquitecto, hoy toda una autoridad en el tema, sabe que el bambú es muy resistente, liviano, flexible, barato y aislante térmico y acústico. Y, aunque dura mucho (de 15 a 30 años), no es eterno. Pero, para Cárdenas esa es una virtud porque la caña crece rápido y es fácilmente reemplazable.

 “Los edificios de hormigón pueden durar cientos de años, pero ¿Deberían hacerlo? Con frecuencia, los edificios de hormigón son abandonados o demolidos después de pocas décadas. Si utilizáramos materiales de construcción naturales en las ciudades y cambiáramos de idea, sería fácil reconstruirlos o restaurarlos cada pocas décadas sin tener que enfrentar los grandes costos actuales”, afirmó Cárdenas en INBAR, una organización que reúne a 45 países para promover el uso del bambú y ratán como una forma de desarrollo ambiental sustentable y el “crecimiento verde”.

 

Resistente al fuego

Pruebas de resistencia al fuego y a los insectos fueron realizadas en la Universidad de Chongqing, China, con el objetivo de construir el pabellón que INBAR le encargó a Cárdenas para la Expo de Horticultura que se realizó en Beijing. Unas enormes cañas de bambú forman los suaves arcos que componen el techo del edificio y tienen diferentes alturas para dar una sensación de movimiento y permitir la circulación del aire. Sobre ellos hay una jardín tan exuberante como el que contiene en su interior.

El pabellón estará lleno de luz natural, como también le gustaría que pasara en los asentamientos marcianos que planean los diseñadores malasios.

Cárdenas tiene proyectos más prometedores, por ejemplo, en Baoxi, acaba de terminar su Casa Experimental Energéticamente Eficiente con estructura de caña. Ese pueblo de la provincia china de Zhejiang, donde se organizó la primera Bienal Internacional de Arquitectura de Bambú en 2017, conserva antiguas industrias como la de cerámica vidriada, espadas, madera y bambú.

La propuesta de Cárdenas fue crear una casa que minimice las emisiones de dióxido de carbono y aproveche elementos naturales disponibles en el lugar, como el sol, el agua, el viento y las plantas, ahí entra el bambú.

Pero no solo, Cárdenas diseñó conexiones livianas de aluminio que hacen más fácil el ensamble de las cañas usadas como estructura, además, permiten su fácil reemplazo a medida que envejecen.

China ya es la fuente más importante de aporte de dióxido de carbono a la atmósfera, la principal causa del calentamiento global. El uso de bambú, una planta que no contamina y consume ese gas mientras crece, podría ser parte de la solución antes de que debamos emigrar a Marte.

Publicado en Noticias

La crisis de la vivienda en el Reino Unido está llevando a plantear las soluciones más impensadas: casas con forma de árbol, viviendas tipo puente sobre terrenos contaminados o los ferrocarriles, y socializar el Palacio de Buckingham.

Desde hace años, el Reino Unido está sufriendo una grave crisis de vivienda. El problema es el mismo que en todos lados, los altos precios de la propiedad y de los alquileres, y los escasos salarios. Por eso, Matthew Chamberlain, egresado de la Universidad de Westminster, propone construir árboles artificiales en las veredas de Londres que sirvan de vivienda temporal.

Según los datos que maneja el gobierno británico, un trabajador debería destinar entre 121 y 128 salarios mínimos (según la zona) para adquirir una vivienda promedio en Inglaterra o Gales. No en Londres, donde los precios son imposibles: 236 sueldos mínimos.

Para encontrarle una vuelta a la crisis, sobre todo en Londres, los arquitectos están inventando de todo: casas con forma de árbol, viviendas tipo puente para ubicar sobre terrenos contaminados o sobre las vías de los ferrocarriles, y no faltó quien se le ocurriera socializar el Palacio de Buckingham para compartir las casi 800 habitaciones con la Reina Isabel II, dicen que servirían para organizar un co living para 50 mil londinenses.

Lo importante es que toda esta movida no se queda en aprontes. A principio de año, Sadiq Khan, el alcalde de Londres, anunció un préstamo de 10 millones de libras para que la firma aeroespacial Apex desarrolle viviendas sociales sobre edificios existentes.

Arshad Bhatti, fundador y director ejecutivo de Apex Airspace, asegura que en Londres tiene la potencialidad de generar 180.000 viviendas de este tipo. “Esto representaría el 42% de las necesidades que enuncia el Plan de Londres, hasta 2025 ", agregó.

Hace tres años, Khan había anunciado que la ciudad necesitaba construir 66 mil viviendas nuevas por año para satisfacer la creciente demanda, sin embargo, se construyeron muchísimas menos.

Aquí es donde aparecen más arquitectos con ideas creativas que podrían sumarse a la iniciativa de construir en las terrazas. Por ejemplo, Matthew Chamberlain, egresado de la Universidad de Westminster, propone construir árboles artificiales en las veredas de Londres que sirvan de vivienda temporal. Se trata de estructuras hechas de madera y que ocupan apenas el espacio de un estacionamiento de la calle. Las viviendas serían para una sola persona y por tiempo limitado. Chamberlain las imagina ocupadas por estudiantes, jóvenes profesionales o por personas sin hogar, en proceso de realojamiento.

Ocupas Buckingham. Opposite Office, un grupo de arquitectos de Munich, propuso rediseñar y extender el Palacio de Buckingham en Londres para crear un espacio para 50.000 personas cohabitarían con la Reina Isabel II.

"Estos árboles urbanos autosuficientes y de bajo impacto fusionan la casa y el árbol de la calle, lo que facilita la atracción innata de los seres humanos hacia la naturaleza y los procesos naturales, además de centrarse en la importancia del bienestar y la arquitectura sustentable", sostuvo el arquitecto.

Una escalera retráctil permitiría llegar a cada uno de los cuatro pisos de estos árboles habitables. El nivel más bajo contendría las cisternas para agua de lluvia, la caldera y el biodigestor. En el segundo piso estaría la cocina y el living, con un pequeño baño y un balcón. En el tercero, un baño con ducha y un espacio de trabajo. Por último, arriba del todo se ubicaría el dormitorio con luz cenital.

Pero Mattheu no fue el único que se quemó las pestañas encontrando una solución que utilice menos suelo urbano, al fin y al cabo, el precio de la tierra en Londres es el Talón de Aquiles de cualquier plan de viviendas.

Ocupas en Buckingham. Con sus 775 habitaciones y 79 baños, el palacio real podría convertirse en un lugar de coliving para 50 mil londieneses, según Opposite Office. .

Llywelyn James, de la Royal College of Art, propone viviendas elevadas sobre terrenos contaminados cerca de Thamesmead en Londres. El proyecto le daría uso a viejos sitios abandonados por los desechos tóxicos que dejaron las industrias. James notó que en Thamesmead crecen árboles y desarrolló unas viviendas que, como las plantas, apenas tocan el suelo. Su esquema presenta una suerte de puentes de 100 metros de largo que solo tocan el piso en su núcleo central.

Dicen que se podrían hacer más de 280 mil casas sobre las huellas del tren. Eso, según la empresa de ingeniería, usando sólo el 10% del espacio disponible. Es más, WSP también aplicó su idea a nivel internacional y aseguran que en Melbourne podrían crear 77 mil hogares, 29 mil en Sydney y 46 mil en Vancouver.

Publicado en Noticias
Página 1 de 12
Top