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China se plantea que el aumento del nivel del mar impulsará la construcción de viviendas en los cursos de agua y en mar abierto. Para ello, la empresa constructora china que hizo el enorme puente que une Hong Kong, Macao y Zhuhai encargó el diseño de una isla flotante de mil hectáreas de superficie usando la misma tecnología que probaron en la obra.

Resulta que para concretar la conexión de 55 kilómetros de largo entre tres ciudades, los chinos combinaron tres puentes colgantes, un túnel submarino y cuatro islas artificiales. El túnel es una caja de hormigón de 150 metros de largo que se hizo en una fábrica y se llevó flotando hasta el sitio. De allí surgió la idea de construir una isla en tierra firme y llevarla en partes hasta donde se necesite.

No se sabe si los arquitectos británicos de la firma AT Design Office o los constructores chinos fueron los que bautizaron a la futura isla como Floating City, pero lo cierto es que la ciudad ya tiene forma, está compuesta por una serie de módulos hexagonales que se conectan entre sí para proveer de todo lo que necesita para funcionar en el agua, desde una red de transporte mediante barcos y submarinos, hasta un hotel flotante y un centro de entretenimiento.

La novedad es que los espacios verdes recreativos estarán ubicados tanto por encima como por debajo del agua. Por otra parte, existirán granjas para producir la comida de todos los habitantes y sistemas que eliminarían los desechos de manera sustentable.

Por su parte, la firma China Transport Investment Co, uno de los mayores inversores inmobiliarios del país asiático, está considerando comenzar a probar la idea a pequeña escala el año que viene.

 

Varios proyectos 

Hace unos años que la idea de construir una isla flotante en el medio del océano está dando vueltas.

Es el caso del proyecto que desarrolla Patri Friedman, el nieto del Nobel Milton Friedman, pero con una diferencia al objetivo planteado por China. Friedman no busca una alternativa para el crecimiento de la ciudades, más bien quieren crear su propia ciudad independiente en aguas internacionales, sin injerencia de otros estados. Hay que tener en cuenta que los pronósticos indican que para el 2050, el aumento del nivel del mar afectará al 90% de las ciudades costeras del mundo.

Por las dudas, la firma internacional de arquitectura BIG también diseñó su ciudad flotante, que será para diez mil habitantes y aseguran que servirá para salvar a las ciudades amenazadas por el cambio climático y el “inexorable” aumento del nivel de los mares.

El fundador de BIG, el danés Bjarke Ingels, presentó su propuesta a principios de este año en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. La bautizó Oceanix City y se trata de varias islas flotantes agrupadas de a seis para formar una suerte de “aldea”.

Los agrupamientos se podrían repetir hasta cubrir 12 hectáreas donde vivirían más de 1.600 personas; y formando un archipiélago, podrían alcanzar los 10 mil habitantes programados.

Idea danesa. El estudio BIG, de Dinamarca, presentó Oceanix City, un grupo de islas flotantes agrupadas de a seis para formar una suerte de “aldea”.

Lo curioso es que tanto BIG como los británicos que diseñaron la ciudad flotante china se basaron en hexágonos. Parece que la forma de panel que ya usan las abejas en el mundo entero es la más económica y práctica.

Como en el caso del proyecto chino, cada módulo de Oceanix se construiría en tierra y luego se remolcaría hasta alta mar para unirse a otros. Para calmar a los miedosos, los expertos de BIG aseguran que las islas podrían resistir huracanes de categoría cinco.

El tema de vivir en el agua se está transformando en tendencia, tanto que en abril pasado se organizó la Primera Mesa Redonda de Alto Nivel de la ONU sobre Ciudades Flotantes Sostenibles. Allí fueron los impulsores de Oceanix con su proyecto y representantes del MIT, del Club de Exploradores y de ONU-Hábitat, una división de la ONU que se encarga de estudiar el crecimiento de las ciudades. Mientras Occidente debate, el país asiático ya se puso a trabajar.

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Según la lista confeccionada por la revista especializada Arquitectura y Diseño, éstos son los quince edificios que, si tuviéramos la oportunidad, deberíamos visitar para ver cómo la arquitectura y el arte se conjugan, dejando en claro el talento de algunos de los arquitectos seleccionados.

 

Ópera de Sidney. El símbolo de una ciudad y la obra cumbre de un arquitecto pueden también convertirse en su ruina. Sucedió con la ópera de Jørn Utzon (1973) frente a la Bahía de Sidney. Convertida hoy en la Torre Eiffel australiana, tras una lucha titánica de las cambiantes administraciones locales y el arquitecto danés, este murió sin volver a visitarla.

 

Biblioteca pública de Seattle. Rem Koolhaas trata de reinventar cada tipología que trabaja. Esta biblioteca (2004) funciona como un parking: uno desciende o asciende una rampa escalonada buscando libros. Pero, luminoso y abierto, su salón de lectura es plural y complejo como una ciudad.

 

Biblioteca España, Medellín (Colombia). Las tres rocas de la biblioteca de Giancarlo Mazzanti (2007) renovaron este barrio de autoconstrucción. Le dieron espacio público para sus habitantes, un modelo de ciudad y un mirador con fama mundial. La vida callejera y el metro-cable han transformado la colonia.

 

Taliesin West, Scottsdale (Arizona). Habiendo seducido a la gran metrópolis, Frank Lloyd Wright se enamoró del desierto. Su casa-escuela Taliesin West (1937) es una lección de superación, ingenio y trabajo en equipo que demuestra que la obsesión puede vencer a los pocos medios para que la arquitectura supere cualquier dificultad. Mejor que ningún otro edificio, retrata al propio Wright.

 

Millenium Park, Chicago. Un gran aparcamiento transformado en un festival de las artes. El auditorio abierto de Frank Gehry convive con los labios que derraman agua de Jaume Plensa para refrescar a los niños. La mágica Cloud de Anish Kapoor refleja la ciudad y engulle al visitante. Al nuevo Art Institute de Renzo Piano se llega por una rampa.

 

Pabellón Mies van der Rohe, Barcelona. Que la abstracción puede ser concreta, la frialdad seductora, lo sencillo complejo y lo pequeño grande lo demuestra la disposición de los grandes planos de vidrio, agua y minerales de esta pequeña joya levantada en Barcelona para representar a Alemania en la Exposición de 1929.

 

Unité d’Habitation, Marsella. Este edificio de apartamentos (1952), con una planta de tiendas y levantado del suelo para dejar espacio a un jardín demuestra que el Le Corbusier más expresivo ya se escondía en esta azotea ideada para la convivencia de los vecinos.

 

Museo Guggenheim, Bilbao. Fue la gran oportunidad de Frank Gehry para lograr lo que siempre quiso hacer. Tras 1997, todos sus edificios parecen hijos de este museo. Las formas y los materiales pertenecen a una construcción que alteró su tipología, la trayectoria del arquitecto y el destino de la ciudad.

 

Centro Pompidou, París. Cómo una broma en un concurso puede convertirse en una visión del futuro. En 1968 Richard Rogers y Renzo Piano eran dos hippies que querían ser modernos. Recurrieron a la estética tubular del arte pop y aterrizaron un extraterrestre en el corazón de París, una máquina cultural que todavía sorprende.

 

SESC Pompeia, San Pablo.  La densidad en el lugar del juego, la osadía para pensar diferente y el respeto por la cultura autóctona se dan cita en la gran obra de Lina Bo Bardi (1986). Como la mejor arquitectura, este edificio de ventanas como agujeros imperfectos y rampas entre pistas deportivas escapa a su retrato.

 

Joyerias Schullin, Viena.  Que Dios está en los detalles lo anunció Flaubert y lo recordó Mies van der Rohe, pero hasta los postmodernos como Hans Hollein lo aprendieron. Dos décadas de joyerías en el centro de Viena –haciendo de cada una de ellas una propia joya– y el hecho de que pervivan hablan de cultura con ambición mayúscula.

 

Tate Modern, Londres. Un gran vacío como espacio para el arte contemporáneo, pero también para el visitante del siglo XXI. Herzog & De Meuron cambiaron con este edificio (2000) la idea de la restauración de los edificios industriales, la orilla sur de Londres, el futuro de los museos y el de su propia ambición como arquitectos.

 

Torre Chrysler, Nueva York. Este edificio déco de William Van Alen (1928) es el rascacielos en su mejor versión. Nadie ha cambiado su nombre, aunque hace años que dejó de pertenecer a quien lo encargó. Nueva York no sería lo mismo sin su silueta coronada por llantas de coche. Representó a una empresa, pero contribuyó a crear una ciudad.

 

Cementerio de Estocolmo. El cementerio que Erik Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz sembraron a las afueras de Estocolmo en 1915 no escapa hacia la vida eterna, mantiene vivo el lugar de los muertos.

 

Madrid Río. Burgos & Garrido Arquitectos, Porras & La Casta y Rubio & Alvarez Sala permitieron que los madrileños paseen a la sombra de los pinos donde antes había una autovía.

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Las ciudades de todo el mundo se enfrentan a grandes desafíos en lo que respecta a la rápida urbanización, el envejecimiento de la población, la soledad, el cambio climático y la falta de viviendas económicamente accesibles. Ese diagnóstico, que plantea un grupo interdisciplinario convocado por la marca Ikea, supone reconsiderar la forma en que se diseña el hábitat construido. De lo contrario, “las ciudades serán cada vez más insostenibles y socialmente desiguales”, definen desde Space 10, un laboratorio global de investigación y diseño que auspicia la empresa sueca, según el suplemento ARQ del diario argentino Clarín.

Junto con el estudio Effekt Architects, Space 10 imaginó un nuevo paradigma sobre cómo diseñar y construir los hogares, los barrios y las ciudades en el futuro. “La misión es abordar algunos de los desafíos urgentes que enfrentamos en nuestras nuevas realidades urbanas, mientras creamos viviendas más habitables, asequibles y sustentables”, aseguran.

 

Premisas innovadoras

El proyecto The Urban Village desarrolla experimentalmente esas ideas partiendo de algunas premisas innovadoras. En primer término, plantea comunidades de viviendas compartidas por varias generaciones en el corazón de las ciudades, con hogares flexibles y de alta calidad, conectados a una variedad de servicios e instalaciones comunes; con una interfaz digital para satisfacer las necesidades diarias.

También considera que hay que ampliar el acceso al mercado de la vivienda. Con lo cual, habría que repensar la forma en que diseñamos y financiamos nuestros hogares; considerar la introducción de nuevos modelos basados en suscripción y ofrece la oportunidad de capitalizarse. En este nuevo modelo de propiedad, los residentes pueden comprar “acciones” si quieren y cuando pueden.

Esto significa que las personas pueden acceder a la propiedad de forma progresiva y cobrar más tarde a medida que aumenta el valor de la propiedad.

El proyecto consta de un sistema de construcción modular que puede ser prefabricado, almacenado plano e incluso desarmado. Esto garantiza un método de construcción más sustentable y reductor de CO2, y un enfoque circular para la gestión y el ciclo de vida de los edificios.

Urban Village crea comunidades para personas de todas las edades, orígenes y situaciones: “El objetivo es permitir una mejor vida cotidiana a través de los múltiples beneficios de vivir en comunidad, con instalaciones y servicios compartidos, como guardería, agricultura urbana, comidas comunitarias y transporte compartido.

Estos beneficios no solo ofrecen un sentido de pertenencia, también se ha demostrado que mejoran la salud y dan felicidad”, explican los autores.

Además, el proyecto urbano le daría cotidianeidad a la vida sustentable a través de la recolección de agua, la producción de energía limpia, el reciclaje, la producción local de alimentos y el compostaje. Incuso toda la propuesta arquitectónica está enraizada en materiales sustentables.

La construcción modular permite configurar una amplia gama de diferentes tipologías de viviendas para adaptarse a varios entornos urbanos. El sistema es prefabricado, producido en serie y empaquetado en plano, todo lo cual ayudaría a reducir los costos de construcción.

El sistema estandarizado utiliza madera laminada cruzada, un material con enormes ventajas medioambientales, superando al acero y al hormigón. Se puede utilizar para construir todo, desde casas urbanas hasta edificios en altura.

Casi todos los componentes y materiales se pueden desarmar y reemplazar, reutilizar y reciclar fácilmente a lo largo de la vida útil del edificio. Esto da a las personas la libertad de agregar, adaptar y modificar su hogar cuando lo deseen.

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Alphabet, el grupo económico que aglomera a Google, entre otras compañías, presentó a través de su división Sidewalk Labs su proyecto de ciudad del futuro “Toronto Mañana”, que aspira a “crear un nuevo estándar para la vida urbana en el siglo XXI” y a generar 44.000 puestos de trabajo cuando se complete en 2040 con medidas como barrios construidos en madera maciza, material ecológico para reducir el impacto medioambiental, WiFi público gratuito y puertos USB en sitios públicos para que los ciudadanos accedan a sus datos.

El proyecto de Alphabet se centra en el barrio marítimo de la ciudad canadiense, y se divide en dos distritos: el muelle y el área del río. En este último se espera que se ubique la nueva sede de Google en ese país, con 62 hectáreas para albergar hasta 2.500 empleados.

El muelle es el primero de los barrios que se construirán en el plan. En él se espera que residan 4.500 personas distribuidas en diez edificios de usos mixtos, con 3.900 empleos cuando se termine en 2026.En esa zona se construirá en madera maciza para reducir el impacto medioambiental, y a nivel tecnológico, Sidewalk ha propuesto seis medidas entre las que destaca la instalación de redes de fibra óptica integradas en las casas.

En cuanto al uso de datos públicos de los ciudadanos, Sidewalk se compromete a respetar la leyes de privacidad, y ha presentado unos principios rectores para su tratamiento de datos y asegurarse de que cualquiera que los use “lo haga de una manera que tenga un propósito beneficioso y proteja la privacidad”.

La ciudad del futuro de Sidewalk Labs es un proyecto diseñado por Google para Toronto, y ha contado con la colaboración de más de 21.000 ciudadanos durante 18 meses, así como gobiernos, expertos locales, ONGs e ingenieros, como aseguran sus creadores.

 

Trabajo y beneficios

 Sidewalk Labs sostiene que su proyecto, para el que fue seleccionado en octubre de 2017 por esta ciudad, “genera un número extraordinario de trabajos y beneficios económicos” para sus habitantes. Al mismo tiempo, “alcanza nuevos niveles de sustentabilidad medioambiental, es pionera en una red de movilidad del siglo XXI, produce un número récord de viviendas y establece un nuevo modelo para la innovación urbana”.

Las sugerencias de los 21.000 habitantes de Toronto encuestados han dado lugar a varias medidas, entre las que se encuentran acelerar el despliegue de trenes ligeros y cambiar las técnicas de construcción para que la vivienda sea más asequible.

A estas propuestas se añaden la de mejorar la privacidad de datos en su gestión pública a nivel local, y proporcionar a terceros la posibilidad de liderar la mayor parte del desarrollo tanto de la vivienda como de lo tecnológico, en lugar de llevar a cabo esa tarea la propia Sidewalks.

 

Planificación urbana

El proyecto de ciudad del futuro propone una planificación urbana “diseñada para mejorar dramáticamente la calidad de vida”, con medidas como la edificación del “primer barrio construido enteramente en madera, calles dinámicas que pueden adaptarse a las necesidades cambiantes del vecindario, sistemas de mitigación del clima (para controlar inundaciones y tormentas) y una red térmica para calefacción y refrigeración”. Sidewalks propone un nuevo proceso de construcción basado en fábricas para mejorar su previsibilidad, permitiendo que un 40% de las viviendas estén por debajo de los precios de mercado.

Por su parte, las nuevas iniciativas de movilidad, con una expansión del transporte público y la bicicleta, eliminarían la necesidad de poseer un coche, de forma que una familia de dos personas podría ahorrar 4.000 dólares al año. A nivel energético, con el uso de sistemas avanzados se espera crear la primera comunidad de Norteamérica con impacto climático positivo.

En cuanto al aspecto económico, se estima que, para cuando el plan se termine en 2040, el proyecto generará directamente 44.000 puestos de trabajo y unos ingresos anuales para el sector público de 4.300 millones de dólares.

El proyecto de Sidewalk Labs se desarrolló junto a la Administración local. La empresa se responsabilizará de menos del 7% del total del emprendimiento, entre lo que se incluirán un campus de innovación, una nueva sede de Google en Canadá y un Instituto de Innovación Urbana. En suma, Sidewalk Labs y sus socios proporcionarán 1.300 millones de dólares para el plan, con una inversión acumulada de terceros que alcanza los 38.000 millones de dólares.

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El estudio de arquitectura iraní NextOffice se ha propuesto crear una vivienda de líneas armoniosas que trasmita paz y serenidad a sus habitantes. El lugar elegido fue Guyim -una aldea en el distrito rural de Derak, en el distrito central del condado de Shiraz, provincia de Fars, en Irán- y el principal desafío en este proyecto ha sido encontrar la fórmula para implantar el sistema estructural de arco cuádruple iraní, con el fin de crear un prisma homogéneo y a la vez distribuir los interiores en diferentes espacios al mismo tiempo.

Las primeras interrogantes surgieron de los propios responsables del proyecto. ¿Podrían estas cúpulas como estructuras en sí mismas dar lugar a una variedad de espacios comunes y privados dentro de una casa? ¿Qué cualidades tendrían estas estancias?

Sin embargo, estudios médicos sostienen que las formas sinuosas, biomorfas, nos acercan más a la naturaleza curvilínea de nuestros cuerpos y, por ende, nos hacen sentir más felices, protegidos y relajados.

En el caso de este proyecto, en el que las paredes se levantan en arcos para crear volúmenes en forma de cúpula y crean varias concavidades donde relajarse y aislarse del resto de inquilinos de la casa, estos refugios interiores son, sin duda, espacios de recogimiento y relajación profunda.

Los límites flexibles entre el interior y el exterior en los dos niveles tienen una forma diferente y trabajan estructuralmente juntos para formar un todo con varios niveles de privacidad.

En la planta baja, las medias cúpulas crean espacios cerrados y semi-cerrados con sus arcos hacia atrás. Un cubo de vidrio envuelve la sala de estar, el vestidor, la cocina y las áreas intermedias, fluyendo hacia el jardín. En el primer piso, las tres medias cúpulas se enfrentan unas a otras creando un patio central hundido entre ellas, generando habitaciones que dan a dicho patio. Por su parte, las losas que forman la construcción en diferentes arcadas se manipulan de tal modo que se convierten en una cúpula.

 

Técnicas ancestrales

Este proyecto se basa en el uso (y disfrute) de técnicas ancestrales utilizadas en la arquitectura iraní.

Estas referencias, ya sean técnicas de construcción antiguas, materiales originales o la relación entre arquitectura y naturaleza, hacen que el pasado esté bien presente.

El principal desafío de los autores del proyecto fue encontrar una manera de implantar el sistema estructural tradicional iraní Chartaqi para crear un cubo que integre diferentes ambientes en un mismo espacio. El Chartaqi, o Chahartaq, fue un elemento distinguido en la arquitectura iraní hace miles de años. Se usó para muchos propósitos tanto en estructuras seculares como religiosas y consistía en cuatro bóvedas rematadas por una cúpula.

Sobre la base de esta relación entre las diferentes estructuras, se colocan tres semi-bloques dentro de la casa en un ensamblaje adosado, dentro de una cubierta de vidrio cúbico, creando un espacio para una cocina, un baño cerca de la entrada y una habitación de invitados.

El espacio fluye entre los distintos elementos de media cúpula, transformando sinuosamente los interiores. Todos los ambientes mantienen un diálogo de tú a tú con los exteriores que también modifican las estancias, según el paisaje.

En el primer piso, las tres semi-cúpulas se enfrentan una a la otra, formando un patio “hundido” cerca de las habitaciones, lo que proporciona la privacidad y la intimidad que este piso reclama.

Las estructuras semi-abovedadas se ensamblan una encima de la otra, transmitiendo la carga estructural de un piso a otro, basándose en el sistema estructural Chartaqi. Este sistema forma un volumen espacial híbrido, que se encuentra a medio camino entre la forma cúbica y los elementos en forma de cúpula.

De esta manera, rectas y curvas se suceden para dar forma y solidez a una casa donde la luz, el aire, las vistas y las diferentes habitaciones fluyen naturalmente. Todo ello con solo dos materiales, ladrillos de barro cocido y vidrio.

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