Las llantas que van a parar en quebradas, ríos y rellenos sanitarios podrían convertirse en materiales para la construcción, alfombras, carreteras, e incluso textiles. Darle una segunda vida al caucho se ha convertido en uno de los principales esfuerzos locales y extranjeros, para evitar que este material continúe contaminando al planeta.

En países europeos como España, donde son ilegales los vertederos de neumáticos, se está logrando reutilizar el caucho en productos como zapatos, guantes, césped artificial y carreteras.

 

Estudios

Una investigación realizada por la Corporación Tecnológica de Andalucía muestra que este material puede ser útil incluso para la fabricación de futuras vías ferroviarias. A través de este estudio, se ha comprobado que el producto a base de caucho es más elástico y permite aislar los ruidos y vibraciones que se producen por el paso de los trenes.

En Ecuador también se están buscando nuevas opciones para el reciclaje del caucho. Cada año en el país se desechan más de dos millones de neumáticos, que tardan 500 años en degradarse.

Existe el Acuerdo Ministerial 098 que obliga a la recuperación del 30% de la cantidad importada. Juan Bermeo, gerente General de Ecocaucho, cuenta que se dedica a la producción de alfombras, moquetas y hasta recipientes con este material. La idea surgió cuando Bermeo se dedicaba a realizar acciones para la descontaminación del río Chiche. Durante esta labor, pudo constatar que las llantas eran un gran problema para los ecosistemas. Desde hace dos años se ha enfocado en darle una segunda vida a este material. En la planta realizan una renovación del neumático para que pueda ser utilizado nuevamente. La incorporación más reciente a la lista de productos son los recipientes en forma de baldes, que se caracterizan por su flexibilidad, también están trabajando en tejas que aún no salen a la venta.

Aportar al sector de la construcción a través de la utilización del caucho también es la meta de Pamela Hidalgo, estudiante de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas. Hidalgo ha desarrollado un proyecto para elaborar tejas. Tras las pruebas realizadas, constató que tienen resistencia a la flexión, impacto y permeabilidad. Su objetivo es lograr que el caucho sea tomado en cuenta para las nuevas construcciones.

 

Plantas recicladoras

Para poder obtener el polvo de caucho, que sirve como insumo para estos productos, existen plantas recicladoras de neumáticos. Fernando Prado, gerente General de Rubberaction, explica que en este lugar se trituran alrededor de 100 llantas por hora. Desde el año pasado duplicaron su capacidad y actualmente destruyen 22000 neumáticos cada mes.

El grano de caucho que se ha producido en esta planta se ha utilizado para la construcción de canchas particulares y públicas de césped sintético, como las que se encuentran en el parque La Carolina, en Quito. El polvo de caucho (menor a un milímetro) es usado a escala mundial para asfalto modificado. En países como España, un 10% de las carreteras ya cuentan con este material.

En Ecuador existe la normativa desde el 2013 para poder ocuparlo con estos fines. Prado explica que en el país, solo dos kilómetros de vías en Quito y Guayaquil están pavimentados con caucho modificado, que fue donado por esta y otra planta de reciclaje. El tramo más grande se encuentra en la vía Quito-Papallacta, donde hay 600 metros.

Rubberaction es una de las dos plantas recicladoras con las que trabaja el sistema Gestión y Reciclaje Integral de Neumáticos (GRIN). Este grupo coordina y administra toda la gestión que deben hacer los importadores de neumáticos para cumplir la normativa ambiental, que les exige cumplir con una meta de recolección cada año para poder continuar con la importación. Pablo Macías, director del sistema GRIN, explica que actualmente trabajan con 13 importadores de vehículos pesados, livianos, motos y bicicletas. Los importadores son los que pagan por la gestión y a través del sistema se informan sobre la ubicación de las plantas recicladoras más cercanas para poder ir a dejar sus llantas.

Según Macías, después del proceso, ellos entregan un informe al Ministerio del Ambiente con la gestión que realiza cada importador adherido al sistema. A través de esta gestión se han recuperado alrededor de 300000 llantas al año, que están distribuidas en las diferentes plantas.

Desde hace dos meses, GRIN también implementó un nuevo sistema para trabajar con seis vulcanizadores en todo el país, como parte de un programa piloto. Ellos hacen parte de la gestión que debe hacer el sistema, pero se les permite almacenar los neumáticos en sus puntos para después retirarlos y llevarlos a las plantas de reciclaje. Macías explica que por esta labor se les da un reconocimiento económico. En estos tres meses han contribuido con alrededor de 15000 llantas.

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Cualquier película de ciencia ficción empieza a quedar chica comparada de las visiones futuristas que ya se están barajando en arquitectura. Lo que nació hace cinco años como una idea casi “progre” de darle refugio a los sin techo con “viviendas parasitarias” construidas en vacíos urbanos, ahora se convirtió en una megatendencia tecnológica que asusta. En un instituto catalán, un grupo de egresados del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) diseñó una enorme jaula para micro viviendas móviles que se colgaría de cinco torres de Hong Kong y estaría comandada por brazos robóticos.

 

Flux Haus

A los inventores de este edificio que llaman “parasitario” no los ven tan mal. Kammil Carranza, Jitendra Farkade y Vinay Khare aseguran que su Flux Haus es una alternativa digna para vivir en micro departamentos porque le agregan la idea de que a medida que las necesidades de sus habitantes cambian, ellos también pueden cambiar de departamento o adaptarlo con ayuda de los mentados robots.

Cada vivienda se entregaba como si la escupiera una máquina expendedora de golosinas y un sistema de brazos robóticos la ubicaba en el lugar definitivo dentro de una enorme jaula vertical.

El rascacielos ofrecía la posibilidad de personalizar cada módulo que era construido por una impresora 3D en el último piso. Los alumnos del instituto imaginaron que su gran jaula podría estar agarrada a las torres de un complejo de viviendas real, el que hoy se levanta en el distrito de Sham Shui Po, Hong Kong.

Los departamentos de la Flux Haus medirían un poco más de seis metros cuadrados y sus habitantes llegarían usando los ascensores de los edificios existentes y se moverían en horizontal mediante transportes especiales.

Según sus autores, estas cápsulas se construirían con tecnología de “robótica enjambre” que es, básicamente, un montón de robots que copian el comportamiento colectivo de los insectos. Los “robots de enjambre” trabajarían coordinadamente para construir las viviendas y sus muebles en término de minutos.

El tema era solucionar las carencias habitacionales con micro-apartamentos colgados de los edificios, e inclusive, “alimentarse” de ellos. Es más, no hace mucho, el grupo de arquitectos Framlab empezó a llamar a las medianeras “lotes verticales”, y diseñó una especie de estructura que servía para sostener módulos en forma de panal de abejas gigante en el que podía vivir gente.

Parece que todas estas ideas humanitarias pueden convertirse en un proyecto deshumanizado apenas cambian de escala y aparecen los robots y la inteligencia artificial. Sin ir más lejos, no hace mucho, el estudio canadiense Quadrangle propuso poblar de viviendas parasitarias la enorme Torre CN de Toronto.

Los arquitectos propusieron adherir módulos de madera a lo largo los 553 metros que tiene esta estructura, una de las más altas del mundo. Claro que lo que vio Quadrangle no fue caridad, más bien, la oportunidad de ofrecer una excelente ubicación con vistas incomparables en un hito turístico internacional.

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Los investigadores de la Universidad de Lancaster, Inglaterra, aseguran que las hortalizas de bulbo podrían ser la clave para conseguir un hormigón súper fuerte. Los estudios sobre la resistencia del hormigón con compuestos de hortaliza cuenta con un fondo de 195.000 libras del programa Horizonte 2020 que auspicia la Unión Europea.

Los ingenieros de la Universidad de Lancaster (Inglaterra) están trabajando en mezclas de concreto que se podrían fortalecer agregando nanopartículas extraídas de zanahorias y otras hortalizas de bulbo.

 

Nano plaquetas

En las pruebas que realizadas en Bailrigg, el campus universitario de Lancashire (4 km al sur de Lancaster) los expertos encontraron que las “nano plaquetas” obtenidas de las fibras de estos vegetales “mejoraron significativamente” la resistencia del hormigón y a costo muy bajo.

A partir de estos descubrimientos, la universidad cuenta con un fondo de 195.000 libras para el programa Horizonte 2020 que auspicia la Unión Europea. Las expectativas están centradas en que los resultados puedan ayudar a reducir las emisiones de carbono de la industria de la construcción.

El nuevo cemento reduce el consumo de energía y el CO2 “Estos nuevos nano compuestos de cemento se fabrican combinando el cemento Portland ordinario con las nano plaquetas extraídas de los desechos de vegetales de raíz que se resulta de la industria alimentaria”, dice Mohamed Saafi, profesor de ingeniería e investigador principal del proyecto.

“Los materiales compuestos no solo son superiores a los productos de cemento actuales en términos de propiedades mecánicas y de micro estructura, sino que también usan cantidades más pequeñas de cemento. Esto reduce significativamente el consumo de energía y las emisiones de CO2 asociadas a su fabricación”, expuso Saafi.

La idea es que con un cemento más fuerte, se requerirá menos material para una construcción de la misma escala. Incluso una pequeña reducción en la cantidad podría tener un gran impacto, dado que la producción de cemento, el ingrediente clave en el hormigón, podría representar hasta el ocho por ciento de las emisiones totales de dióxido de carbono en el mundo.

Esto se debe a que el dióxido de carbono es un subproducto de la conversión química que tiene lugar durante la producción de cemento.

El proceso también requiere que el cemento se caliente a temperaturas muy altas, a menudo a través de la quema de combustibles fósiles.

Compuesto. Los nuevos nanocompuestos de cemento se fabrican combinando el cemento Portland ordinario con las nano plaquetas extraídas de los desechos de vegetales de raíz que resulta de la industria alimentaria.

 

En concreto

En los primeros estudios de la Universidad de Lancaster, las nano plaquetas vegetales de raíz, que funcionan al aumentar la cantidad de hidrato de silicato de calcio, la sustancia principal que le da fuerza al concreto, superaron a todos los aditivos de cemento disponibles en la actualidad. Esto incluye fuentes más costosas como el grafeno y los nano tubos de carbono.

Con los nuevos compuestos de zanahoria, los ingenieros pudieron usar 40 kilos menos de cemento Portland por metro cúbico de concreto. Ahora, están trabajando con un socio industrial, la compañía de materiales sustentables Cellucomp, en la investigación, empresa que ya trabaja con residuos de fibras vegetales de raíz, con las que fabrica el aditivo Curran.

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El uso de los sistemas de construcción en seco viene creciendo en la región de acuerdo a los registros del consumo de placas de yeso. Según datos estimados por el Incose (Instituto de la Construcción en Seco), en Argentina este indicador ronda los 0,9 m2 anuales por habitante, por debajo de Uruguay  con 1,1 m2 y Chile con 2,6 m2. Lo cual permite inferir que hay un potencial de desarrollo en países vecinos, especialmente en Argentina, de los sistemas en seco, y del steel framing en su variante estructural, que tracciona la fabricación de productos específicos para complementar estos sistemas.

Los materiales aislantes más utilizados en la tabiquería de placas de yeso son las lanas de vidrio. Las mantas tipo Acustiver R (Isover) resuelven los requerimientos termoacústicos con rapidez de instalación dado que es un producto cortado a los anchos típicos entre montantes.

Del mismo modo, el nuevo revestimiento Ondusec (Isolant) fue desarrollado como solución específica como aislante termoacústico dentro de la tabiquería en seco. Consiste en una placa de 1,20 por 2,40 metros que acompaña las medidas de las placas de yeso.

Está troquelada a 40cm y 60cm facilitando su colocación perfecta entre montantes para reducir los tiempos de colocación y también optimizar las medidas del aislante.

La placa es semi rígida, no pierde espesor ni se deteriora con el paso del tiempo. Su composición de espuma de polietileno de celda cerrada con dos caras acanaladas reduce la transmisión de ruidos entre ambientes y evita la condensación. El material está calificado como de baja propagación de llama.

El producto Ondusec Reflex es la versión con un film aluminizado en una de sus caras que, por su capacidad de reflexión, maximiza sus características como aislante térmico en paredes exteriores en los sistemas de steel framing. Además, es un aislante limpio y no desprende partículas tóxicas ni nocivas para la salud.

La banda Acoustic complementa la línea de nuevos aislantes para la construcción en seco de Isolant. Se coloca sobre soleras y montantes para desanclar acústicamente la estructura metálica de losas y mampostería, logrando así reducir los ruidos por vibración (de impacto). También puede tomar irregularidades entre la losa y los perfiles, sellando el paso de aire entre ambientes separados por tabiques livianos. Esta cinta adhesiva se consigue en 50mm y 70mm de ancho, en rollos de 25 metros lista para colocar.

Por su parte, Isofónica es una placa maciza de poliestireno ideal para eliminar ruidos aéreos en las frecuencias más sensibles al oído humano y el sonido a hueco en paredes construidas con placas de yeso. Su forma le confiere la flexibilidad suficiente para el montaje y la rigidez necesaria para evitar desplazamientos dentro del tabique. Cada placa es de 0,40 por 1,30.

Por último, la fibra de celulosa proyectada en el interior de la tabiquería permite el control termoacústico y de condensación en una sola aplicación. La fibra se adhiere al sustrato sin compactarse y resiste el fuego.

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Ahora, un nuevo producto, que tiene la apariencia de un piso de canto rodado pero que requiere mínimo mantenimiento, permite realizar solados permeables al agua en grandes superficies continuas. Llamados genéricamente suelos drenantes, este nuevo producto es una alternativa para minimizar el impacto del agua de lluvia al permitir que escurra hacia la napa. Esta solución proporciona una superficie absorbente, con alta resistencia al tránsito y al desgaste.

 

Mejora el microclilma

Los pisos porosos se recomiendan para áreas exteriores, calles o estacionamientos porque evitan que el agua se acumule en la calzada y contribuyen a reducir el ruido del tránsito. En las industrias, son útiles para resolver requerimientos técnicos y municipales que exigen permeabilidad de algunas zonas. “Su porosidad, de hasta el 50%, permite escurrir hasta 800 litros por m2 por minuto”, según explicaron desde  una de las empresas que instala el producto.

Por otro lado, la estructura abierta que lo caracteriza reduce el porcentaje de absorción del calor, mejorando el microclima. Y resulta estable para resistir los ciclos de congelación y descongelación.

El piso está compuesto por áridos aglomerados con resinas epoxídicas o poliuretano y funciona como un adhesivo para unir agregados inertes para formarlos en superficies continuas y resistentes. El producto impide que las raíces de las plantas rompan el pavimento, lo que garantiza una mayor durabilidad del solado en parques y veredas.

 “Los pisos drenantes de poliuretano también son ideales para veredas de barrios privados o estacionamientos residenciales, ya que implican un costo menor a los pavimentos tradicionales, los tiempos de aplicación se reducen a la mitad”, destaca Marcelo Rosa, de Basf.

 

Piedras naturales

El empleo de diferentes tipos de piedras naturales aporta variadas terminaciones, y la posibilidad de añadir pigmentos o colorantes permite usarlo en todo tipo de diseños arquitectónicos. El material cohesionante es transparente, por lo que el piso toma el color y la apariencia del tipo de árido utilizado. El margen para variar el tamaño del agregado y el espesor de la resina depende del peso que deba soportar el piso y del volumen de escurrimiento de agua requerido.

Para su instalación, generalmente se utiliza como apoyo el terreno natural. Sobre éste se arma una base de piedra partida de diferentes granulometrías, ausente de finos y compactada por medios mecánicos. Finalmente, la capa de terminación resulta de un espesor de entre 20 mm y 50 mm (según el uso previsto) y se conforma por áridos seleccionados, libres de polvos y secos. Esta mezcla se cohesiona con el aglomerante.

Por otro lado, este producto, aplicado en las azoteas transitables, actúa como un atenuador del escurrimiento del agua de lluvia, evitando la saturación de los desagües pluviales. Esta cualidad del piso lo convierte en un sistema eficiente para disminuir las escorrentías pluviales que son un gran problema urbano.

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