Los vidrios fotovoltáicos se pueden colocar en las fachadas y los techos. Además de generar energía limpia, reducen el gasto en climatización y mejora el factor de sombra un 50%, aproximadamente.

En Argentina, la integración de sistemas solares fotovoltaicos a un edificio para combinar la arquitectura con los sistemas de ahorro energético es muy novedosa. En lugar de adosar un panel tradicional en el techo, los vidrios fotovoltaicos tienen la ventaja de que se pueden disimular en la fachada como reemplazo de los vidrios tradicionales, logrando un conjunto estéticamente más armónico.

 

Primeros empredimientos

Hace un par de años, uno de los primeros emprendimientos en sumar paneles en la fachada fue Solar One1. El pequeño edificio de viviendas en Conde al 2200 (en el porteño barrio de Colegiales) tiene un parasol que captura la energía del sol para producir energía renovable, provisto por Hissuma Solar. Al hacer visibles los paneles en la fachada, el desarrollo inmobiliario resulta beneficiado desde el punto de vista comercial sin modificar sustancialmente los costos.

Otro caso es el de la empresa Hegicorp, que promociona los vidrios fotovoltaicos como representante de la española Onyx Solar.

“Estamos participando en 18 proyectos en Argentina, con superficies de captación que van desde unos 240 m2 en una obra comercial, hasta 36.000m2 para resolver tres fachadas de una torre de oficinas”, señala Heraldo Giménez, titular de Hegicorp. Y se excusa de dar más datos porque los contratos de confidencialidad con sus clientes se lo impiden.

El vidrio fotovoltaico se adapta a cualquier carpintería como frente integral, curtain wall y frame -entre otros- sin ninguna modificación o costo extraordinario. Solo hay que prever en cada módulo un orificio para pasar el cable en una zona no expuesta al agua.

 

Onyx Solar

El producto de Onyx Solar consiste en una película fotovoltaica que se incorpora a cualquier tipo de vidrio y marca comercial. La empresa local se encarga del asesoramiento técnico sobre el proyecto y realiza el pedido del material a la planta de Ávila (España). “Entregamos un informe con el cálculo de la producción según el mapa solar y asesoramos respecto a dónde conviene ubicar los vidrios fotovoltaicos para que rindan más”, detalla Giménez.

Al estar integrado en la estructura edilicia como cerramiento de fachada, el material produce un ahorro sustancial de energía más allá de la autogeneración. “La generación eléctrica reporta dinero con el cual se paga el mayor costo del vidrio y, con los ingresos subsiguientes, la totalidad de la obra de la fachada vidriada; es decir, vidrios más estructura”, destaca el empresario. Además, si se compara con el mismo vidrio o composición de vidrios (DVH), el panel fotovoltaico mejora el factor de sombra en un 50% y el coeficiente de conductividad térmica en, por lo menos, un 40%. Estos dos factores contribuyen a la reducción de la carga térmica para la instalación termomecánica y, por consiguiente, resultan otra economía para el proyecto.  “Es el único material de la construcción que genera beneficios económicos y, por lo tanto, se paga solo en los 35 años de vida útil”, destacó Giménez.

Estos vidrios especiales reemplazan a los parasoles en su función de reducción de las ganancias de calor o de control solar. Además, con la instalación de los vidrios fotovoltaicos se puede conseguir hasta 8 puntos para la certificación LEED.

Los especialistas recomiendan utilizar la totalidad de la energía obtenida en uso diurno. El almacenamiento a través de baterías es costoso y poco amigable con el medio ambiente. En una instalación “grid on” se puede inyectar el excedente, si lo hubiera, a la red.

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Ante la pandemia de coronavirus surgieron hospitales construidos en pocos días para los casos graves, y propuestas de aislamiento para personas contagiadas en edificios existentes. Siempre pensando en buscar paliativos rápidos desde el diseño y la arquitectura, según explica un artículo de la revista ARQ del diario argentino Clarín.

Con el transcurso del tiempo van apareciendo alternativas más sofisticadas como los Hogares de Tránsito Protegido (HTP), el primer prototipo desarrollado y construido por el Instituto Pr0y3ct0 F4br1c4, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba (Jesuitas).

Los HTP son un sistema de división del espacio (de medianas a de grandes proporciones) sencillo, práctico y barato que está destinado a alojar personas sanas (testeadas) pero que están en riesgo de contagio de Covid-19 porque viven hacinadas o en lugares en los que el distanciamiento social es imposible.

“En especial, el sistema está dirigido a quienes provienen de barrios populares y asentamientos precarios, donde viven los sectores más golpeados de la crisis económico-sanitaria y que lo hacen en casas superpobladas y con mucho tránsito de personas por motivos de trabajo”, sostuvo el arquitecto Esteban Bondone, director del Instituto.

El proyecto es el resultado del trabajo de distintos actores y profesionales: médicos sanitaristas, psicólogos sociales y arquitectos, en este último caso, comprometidos con la arquitectura de emergencia.

 “La simple localización de espacios vacantes en ámbitos públicos para alojar a las víctimas de desastres naturales o pandemias como la que nos toca vivir no es suficiente. Encontrar estadios cubiertos, salones de espectáculos o escuelas, constituye una solución ‘al alcance de la mano’ pero no termina de otorgar las condiciones necesariamente humanas que pretendemos”, sostuvieron desde el Instituto.

Bondone agregó que “nuestro planteo es generar pequeños ámbitos conformados por tabiques divisorios colgantes y una cama que ofrezcan una privacidad relativa, contención emocional a partir de la idea de cobijo y la generación de una atmósfera receptiva caracterizada por los colores de los materiales y las señales que inspiren una dimensión humana antes que la impersonal frialdad de los grandes salones”.  Y explicó que “el sistema se conforma por una estructura de sogas de las que se usan para escalar (6 mm), sujetas a varas de madera estandarizada (45 mm) que levantan las sogas y las tensan. En ambos sentidos de esta red cuelgan tabiques divisorios que pueden ser de diversos materiales”.

 

Arquitectura de emergencia

La propuesta ya se usó en abril pasado, en Hogar de Cristo, Barrio Cáceres, por pedido de  Cáritas Córdoba. El Salón Parroquial fue equipado con 10 Boxes destinados a personas sanas en riesgo de contagio del COVID19.

“En el caso que terminamos de construir, utilizamos “placas pizarrón” de cartón doble corrugado. Los HTP se destacan por su muy bajo costo y, además, tienen un fácil y rápido montaje. “Es una respuesta efectiva a la situación que enfrentamos”, concluyeron.

“Pr0y3ct0 F4br1c4” es el nombre de entrecasa de la propuesta pedagógica/productiva bautizada Instituto de Arquitectura y Sujetos de Emergencia. El instituto fue creado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba en 2016 como respuesta a las inundaciones producidas por el Arroyo Saldán. En ese caso, el instituto produjo los prototipos “Día Cero” para atender a los damnificados.

A partir de allí, la propuesta pedagógica que prepara arquitectos en la especialidad Arquitectura de Emergencia, incluyó la idea de desarrollar, en forma cooperativa, refugios para asistir a los evacuados inmediatamente después de una tragedia ambiental.

Lo aprendido en “Día Cero” llevó a generar un banco de refugios a nivel regional, administrado entre la Universidad Católica de Córdoba (Extensión Social/RSU) y los municipios afectados.

Los estudiantes del Instituto no solo se preparan en arquitectura de emergencia sino que también diseñan y construyen las soluciones. “Los alumnos son invitados a vivir la experiencia de dormir en un centro de evacuados y a mejorarlo con sus diseños”, explicó Bondone.

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En  el país trasandino nació originalmente para resolver las necesidades insatisfechas de la industria y hacer los procesos más eficientes en el sector de la construcción. Hoy se plantea como una herramienta para ayudar a recuperar las ventas del rubro el cual retrocedió sobre un 40% en el último trimestre.

Un informe del portal www.eleconomistaamerica.cl  sostiene que para nadie es novedad que el coronavirus está afectando la economía.

Uno de los últimos efectos se concentra en la industria inmobiliaria, la cual -según un estudio de GFK Adimark- retrocedió 42,2% en venta de propiedades comparado con el trimestre anterior, siendo el índice más bajo desde el año 2000.

En otras palabras, este rubro necesita ayuda.Y el contexto es preocupante, ya que al comparar las cifras del informe con la misma fecha del 2019, la conclusión es que la venta de inmuebles ha disminuido sobre un 60%, aun así el valor de es estos no se ha visto modificado sustancialmente.

Ahí es donde aparece un software digital creado y desarrollado en Chile, el cual busca digitalizar el control y gestión de la gestión inmobiliaria.

MobySuite es un sistema informático que recorre el proceso de compra de una propiedad desde el primer contacto del potencial propietario, hasta la entrega efectiva del inmueble, con una serie de módulos diseñados para facilitar la atención a clientes (de forma presencial y remota), presentación de proyectos, proceso de reserva-promesa y escritura; además de la gestión de pagos, cobranza y la gestión de documentos.

Y eso no es todo, porque desde la llegada del Covid-19 la fuerte baja de la asistencia de usuarios a salas de ventas y el paulatino cese de las consultas vía online, llevó a que se completara un sistema para desarrollar la postventa, de manera de poder coordinar la entrega de los inmuebles, levantamiento de observaciones, atención de requerimientos y control de las garantías y plazos. Todo, de manera digital.

 

Cómo funciona 

Moby Suite, tiene un cerebro central -que es el sistema de gestión comercial- el cual establece comunicación con una serie de otros módulos o partes: como el cotizador web, el centralizador de portales (que reúne todas las cotizaciones de portales inmobiliarios en un solo lugar), Reserva Web, Aplicación de Plan Pagos (pago de cuotas de clientes en tiempo real), Aplicación de Recepción y Entrega, Aplicación Gerencial (reportes en tiempo real para mejor toma de decisiones) y Sistema de Postventa. Todo esto -por funcionamiento y seguridad- montado sobre Amazon Web Services.

Este desarrollo chileno, de categoría SaaS (softwareas-a-service) está orientado a inmobiliarias por los beneficios a los que pueden acceder al tenerlo: contar con respaldo de todas las informaciones que manejan; rapidez para poder atender los requerimientos de clientes; automatización respecto a documentos que se deben considerar para el proceso y; muy importante, disminuir la tasa y tipo de errores que antes podían ocurrir bajo un servicio análogo o poco dinámico.

MobySuite entrega informaciones con las que se pueden detectar espacios de mejora para cada una de las partes del proceso, junto con potenciar las acciones que operan de buena manera.

“Creamos esta plataforma para poder ayudar a digitalizar una de las industrias menos tecnológicas del país y del planeta”, indicó Dante Opazo, CEO de MobySuite. “Al tener acceso a métricas y datos duros, somos capaces de ofrecer a ambas partes -las inmobiliarias y potenciales clientes o propietarios- una nueva forma de relacionarse: más eficiente, con menos burocracia y, sobretodo en las condiciones actuales, que funciona de manera remota, gracias a la tecnología”, añade Opazo.

MobySuite fue creado en 2013 y fue expandiendo sus servicios hasta superar los 20 clientes, entre ellos, algunas inmobiliarias nacionales muy reconocidas como Bravo-Izquierdo, Alborada, ISN y Argenta, con presencia en todo el país, particularmente en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Los Lagos y Metropolitana.

A finales de 2019 dio el salto a Perú y México, donde comenzó a funcionar en alianza con algunos representantes locales, con el objetivo de posicionarse como referente latinoamericano. “Somos el único software en Chile 100% especializado en inmobiliarias, buscamos ser referentes latinoamericanos y seguir como una alternativa consolidada para las inmobiliarias”, afirmó su director ejecutivo, Dante Opazo.

 

Digitalización en Brasil

Asimismo, la cuarentena impuesta para evitar la propagación del Covid-19 ayudó a que se implantará nuevas herramientas en el mercado inmobiliario.

Homer, una plataforma gratuita que conecta a corredores, vendedores y compradores de todo Brasil, ha ayudado a muchas personas en estos días de crisis sanitaria para realizar en línea los procesos de compra de casas y apartamentos.

La compañía explicó que tienen 45 mil corredores registrados en su base y depende del uso de inteligencia artificial para revelar opciones inmobiliarias más asertivas. Asimismo, la compañía brasileña detalló que su modelo de negocio se basa en un porcentaje de las transacciones de propiedades “no exclusivas”, lo que significa propiedades que no fueron traídas a la base por un corredor, y en la adhesión de los clientes a la financiación de bienes inmuebles requerida a través de la plataforma.

La directora ejecutiva de Homer, Lívia Rigueiral dijo “no ganamos nada de la red de socios en sí. Somos una empresa de tecnología”. Asimismo, la ejecutiva explicó que la startup -es un concepto ligado a los negocios en la era digital- ha alentado cada vez más la profesionalización del sector inmobiliario y ha reforzado la importancia de las conexiones entre los corredores para generar buenos negocios.

“Somos la conexión, ofrecemos un mercado de corredores y propiedades. El profesional es fundamental para el proceso de consultoría”, agregó. En ese mismo orden, Rigueiral manifestó que la tecnología siempre tuvo la intención de ser complementaria en el proceso, por ejemplo, ayudando a los usuarios a descartar opciones.

“Con estas herramientas, con visitas virtuales, no se pierde tiempo en salir de casa para visitar propiedades. Funciona como un primer examen, un primer análisis. El comprador ya descarta varias propiedades en esta etapa del proceso”, apuntó.

Livia, también añadió que este tipo de herramientas tiene muchas oportunidades en la crisis para aquellos que necesitan comprar una casa o un departamento, porque “los precios pueden ser más baratos ya que los propietarios que buscan ansiosamente liquidez aceleran sus planes de ventas”.

Según datos del sindicato inmobiliario Secovi en San Pablo, las ventas de abril, fueron un  65% más bajas de lo previsto antes de la pandemia. Del mismo modo, resaltó que los aplazamientos de nuevos lanzamientos en la región metropolitana de San Pablo representaron 267 millones de dólares, en pérdida de potenciales ventas.

Por su parte, el presidente de Secovi, Basilio Jafet, indicó que “estamos viendo aplazamientos. La gente lo pospone. No van a visitar el apartamento modelo decorado, no van a mirar al corredor a los ojos. Por lo tanto, es un poco complicado. La gente ha preferido posponerlo”.

“La pandemia terminó acelerando un proceso que ya estaba en marcha, mostrando a los corredores que no hay vuelta atrás cuando se trata del uso de plataformas virtuales. Las cosas están sucediendo de manera diferente”, puntualizó.

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La arquitectura es uno de los sectores que más ha evolucionado gracias a la tecnología. Vivimos en una sociedad en constante evolución y no podíamos quedarnos al margen, el impacto de la tecnología en la arquitectura es una realidad.

Por naturaleza los arquitectos, ingenieros y todos los agentes que intervienen en el proceso de ejecución de un proyecto están en continua formación. Es algo inevitable, hay que aprender a utilizar nuevos softwares, existen nuevas soluciones constructivas y materiales en el mercado, y no podemos mirar hacia otro lado, hay que avanzar.

Actualmente se apuesta por una arquitectura sostenible y tecnológica. La construcción de edificios inteligentes puede cambiar nuestra percepción de las ciudades.

Controlar las condiciones de bienestar y confort interior mediante la monitorización de la temperatura o humedad ya es una realidad. Sabemos que la construcción sostenible es el futuro, y contamos con las herramientas para conseguirlo. El Internet de las cosas ha venido a revolucionar los parámetros de movilidad de los edificios tecnológicamente inteligentes.

 

Relación con el cliente 

La arquitectura se basa en materializar ideas, “construir lugares” como decía Alejandro de la Sota.  La tecnología nos está ayudando a mostrar mejor estas ideas, a crearlas a una velocidad que hace años era inimaginable y tenemos que ser capaces de aprovecharlo. La relación con el cliente también está cambiando y quiere diseños de calidad, ya no sirve solamente con bocetos en un papel de croquis.

Los proyectos se explican de manera sencilla, y a los clientes no les queda espacio para la imaginación, para interpretar un plano a su manera.

Por eso es que la arquitectura y la construcción no son ajenos a estos cambios. De hecho, la metodología BIM es capaz de modelar proyectos arquitectónicos en cualquier fase de proyecto, desde un anteproyecto hasta un proyecto As Built del edificio. Es necesario además de saber utilizar estas herramientas ser capaces de presentar los resultados de manera innovadora y eficaz.

El móvil o una Tablet son herramientas habituales en los proyectos, tanto a la hora de mostrar un diseño a un cliente como de apoyo en una visita de obra. Se puede consultar la información de forma inmediata, o realizar modificaciones del proyecto in situ, se han convertido en herramientas de trabajo colaborativo en tiempo real.

 

A continuación, detallamos las más comunes:

Autodesk Buzzsaw: Es una herramienta de administración de datos en la nube, que permite ver documentos y realizar anotaciones desde cualquier lugar. Permite intercambiar y compartir archivos entre compañías de forma segura. En definitiva, es una herramienta de colaboración que complementa a la metodología BIM.

 

Wearables: Es una tecnología que hace referencia al conjunto de aparatos o dispositivos que se pueden incorporar a alguna parte de nuestro cuerpo, como pueden ser gafas, cascos o chalecos y que interactúan de forma continua con el usuario. Una herramienta muy útil sobre todo desde el punto de vista de la seguridad en la ejecución de los edificios.

 

Near Field Communication (NFC): Es un sistema de comunicación inalámbrico de corto alcance (funciona por proximidad). Se puede transferir información desde una pulsera o smartphone con solo tocar el aparato. Es una manera de registrar la información de manera inmediata, sobre todo fichas técnicas de productos, certificados, funcionamiento de la maquinaria.

 

Cloud Computing: Hay que ser conscientes de que los proyectos ya no se imprimen en papel, ya no tenemos las estanterías llenas de carpetas. Vivimos en una era digital y todo se almacena en la nube.  Cada vez más estudios de arquitectura y empresas del sector trabajan con herramientas como Dropbox, Google Drive o Apple iCloud por nombrar algunos ejemplos.  Es una manera de poder acceder a cualquier documento en cualquier momento.

Cabe recordar que a partir de la década de los años 70 los arquitectos comenzaron a incorporar en sus proyectos elementos de última tecnología, el High-Tech. La arquitectura del siglo XXI es colaborativa, y tiene que ayudar a preservar el medio ambiente, evolucionamos hacia edificios más inteligentes y sostenibles.

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Grúas MAR finalizó su primer parque eólico en Argentina, para el que trasladó y utilizó la grúa más grande de la historia de Uruguay, la XCMG 650 con una capacidad máxima de izaje de 700 toneladas.

La uruguaya Grúas MAR terminó, el 12 de enero, el montaje del último aerogenerador Senvion de origen alemán para el parque Kosten ubicado en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, Argentina, a más de 2.500 kilómetros de la capital uruguaya, Montevideo; uno de los parques más al Sur del continente.

 

La grúa, que adquirió Grúas MAR en 2013, es la más grande de Uruguay y una de las más grandes de la región. Tiene una altura máxima de 180 metros, equivalente a un edificio de 60 pisos, y una capacidad de izaje de hasta 700 toneladas que permite ejecutar grandes proyectos, como es el montaje de aerogeneradores en parques eólicos. En el parque Kosten, la altura requerida fue de 130 metros.

 

Además del desafío de la altura, se sumó el de ejecutar el montaje en estas zonas donde hay vientos de entre 80 y 100 KM/H de forma permanente. “En el sur argentino es muy complejo trabajar con esa velocidad de vientos, pero cumplimos con el objetivo porque contamos con esta grúa de gran porte y con un grupo humano capacitado y comprometido”, indicó Enrique Almanza, director de Grúas MAR.

 

El equipo técnico que manipuló la grúa (además de realizar el transporte, carga, descarga, armado y desarmado) es 100% uruguayo, lo que demuestra la vasta experiencia y trayectoria de Grúas MAR en el montaje de aerogeneradores en parques eólicos.

 

El traslado de la grúa hacia Comodoro Rivadavia se realizó en agosto 2019 para su primer trabajo fuera de fronteras. Fueron necesarios 33 viajes de semi remolques, la mayoría sobredimensionados -viajes con exceso de medidas y pesos realizados con equipos especiales de la propia empresa-, para recorrer los 2.500 kilómetros hasta su destino final; de igual forma vuelve a Uruguay.

 

 

La empresa ofrece servicios para el país y para la región en manipuleo, izaje y transporte de cargas pesadas y especiales (torres, generadores, molinos eólicos, vigas de cemento, contenedores) pero también para proyectos de menor envergadura ya que posee un parque muy variado de equipos de entre 5 y 700 toneladas.

 

En los 25 años de trayectoria, la uruguaya Grúas Mar incorporó la última tecnología, su actividad está certificada por la normativa ISO 9001:2015, ISO 14001:2015 e ISO 45001:2018. La empresa ostenta una importante cultura de seguridad y cuenta con un equipo humano calificado para atender los proyectos de cada cliente como si fueran propios.

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