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En una extensa entrevista realizada por la periodista Virginia Recagno, publicada en La Diaria, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, que dejará su cargo en octubre, se refirió a varios temas que hacen el sector.

En la nota se refirió, entre otros temas, a las relaciones laborales dentro del sector, a veces “duras” y “rígidas”. “Con los empleados, con los técnicos y entre los empresarios también. Alguien te contrata para que le produzcas un bien determinado y cuando eso está pronto, ya no te necesita más y no te quiere tener cerca porque en general en los procesos de construcción se dan discusiones, a veces fuertes”.

A modo de balance de su trayectoria al frente de la CCU recordó que una de las experiencias duras que le tocó vivir fue durante el boom de la construcción de 2012.

“El país tenía 5% de desempleo y nosotros 73.000 trabajadores, pero el sector era tierra de nadie. En todo sentido. Un momento difícil para el país, para la industria y para mí porque había 20.000 hombres de otros sectores trabajando sin código alguno. A ningún sector le fue bien, porque todos estábamos atrás de los trabajadores. Sólo los trabajadores se beneficiaron porque acordaron salarios por encima de lo que hubieran hecho en otro momento. La industria hoy, con 30.000 hombres menos trabajando, está mejor de lo que estaba en ese momento”.

 

Inversión 

También se refirió a la inversión y un posible escenario a corto plazo. “Este año va a terminar igual. La industria va a seguir planchada y yo con eso igual me quedo conforme, porque, por más que quiera, si no hay inversión, no funciona. Nadie construye para comer o para sí mismo, construye para un tercero”, y agregó que, a su juicio, “se está descuidando la inversión”.

Si bien reconoció que de no primar  la modificación de las exoneraciones a la inversión de los últimos años la industria tendría 15.000 puestos de trabajo menos, consideró que  existe una división del pueblo uruguayo en ese tema.

“Nadie va a decir que está en contra de la inversión, sino de las exoneraciones, y eso es lo mismo que decir que se está en contra de la inversión, a fin de cuentas”, señaló y agregó que “el gobierno no tiene plata” y que “sólo le resta poner más impuestos”, pero afirma que “ahí la economía se asfixia en un año”.

En cuanto a la inversión externa, dijo: “¿Acaso se creen que alguien va a venir a poner plata para pagar impuestos acá? Eso no existe en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, que son los países con los que podemos compararnos. La pelea por la inversión es por el trabajo que genera y por el bien que queda. No es por el impuesto. Eso es de otra época”.

Para Otegui, al sector le aguardan tres años complicados. “El año que viene es electoral y el gobierno quiere hacer cosas; la oposición trata de que no se hagan, el otro –no importa de qué partido– es el primero del nuevo gobierno y está el armado de la Ley de Presupuesto. Además, si UPM comienza la planta, se vienen tres años complejos”.

 

UPM y el ferrocarril

Consultado por la periodista Virginia Recagno sobre la posible construcción de la segunda planta de UPM, señaló que implicará “un gran desafío”, especialmente por los requisitos exigidos por la empresa finlandesa antes de iniciar las obras.

“La construcción del ferrocarril, la ampliación del puerto de Montevideo, las vías de accesibilidad donde se va a instalar la planta y de 80 a 120 puentes que se van a tener que hacer de vuelta porque vienen los trenes. Todo eso está en el contrato firmado entre el gobierno y UPM”. Para Otegui, estos proyectos generarían entre 2.000 y 2.500 puestos de trabajo, una cifra que “mueve la aguja pero no es determinante”, si se toman en cuenta los 43.000 actuales.

No obstante, cree que el primer desafío es la puesta en marcha del ferrocarril tal como lo concibe la empresa finlandesa. “Si no se hace, UPM no va a hacer la planta. Es así”, enfatizó.

 

Una interrogante llamada PPP

Para el presidente de la CCU, los proyectos de Participación Público Privada, conocidas como PPP, son “una suerte de signo de interrogación”. “Son muy difíciles de llevar a cabo, no sólo en Uruguay, sino en el mundo entero. Acá, a dos o tres años de licitadas, las obras no empiezan porque tienen un problema financiero atrás. Cuando vos le decís a un privado ‘yo te voy a pagar por la disponibilidad y el uso, pero no te doy garantía’, el privado te mira y te hace pito catalán, salvo que encuentre mecanismos por los cuales quien invierte tenga alguna certeza de que va a cobrar. Nadie va a hacer nada si no hay una razonable responsabilidad en el pago de las cuentas. Uruguay en eso tiene una vieja tradición que ha sido difícil de armar: cumplir con los compromisos. Ahora, en todos los partidos –en algunos más y en otros menos– hay quien dice que no hay que pagar la deuda externa, y esas son de las cosas que complican a quien pone la plata”.

Las obras viales son otro de los problemas en materia de infraestructura, ya que se pasó de una red vial que “estaba subutilizada” a una que se agotó.

“La carga se multiplicó por cinco y la inversión a lo sumo por dos”, estimó. De las siete obras viales licitadas por PPP, a lo sumo se empezará una el año que viene, mientras que de las cuatro vinculadas a la educación es probable que se empiece una”.

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La séptima ronda de consejos de salarios comenzó el 2 de abril con 15 grupos que vencieron los primeros meses del año. El Ministerio de Trabajo ya coordinó con empresarios y sindicatos para que el grueso de los consejos que vencen en junio, unos 176 grupos, inicien su negociación entre abril y mayo, dado que es un año de mucha actividad. Del Constructor conversó con el director Nacional de Trabajo, Jorge Mesa, y el presidente del SUNCA, Daniel Diverio, sobre el posible escenario en el sector.

El lunes 2 de abril, Uruguay ingresó en la ronda de negociación colectiva pública y privada más grande de su historia.  En esa primera instancia se convocaron a los 15 consejos de salarios del sector privado que ya vencieron: industria láctea, tejido de punto, remise, bancos, procesadoras, tarjetas de crédito y fideicomisos, sectores rurales (el grupo madre, citricultura, arándanos, aves, suinos y apicultura), transporte urbano y suburbano de pasajeros y zonas francas.

En esta séptima ronda de negociación se convocó al sector público para escuchar las aspiraciones de los distintos sindicatos para comenzar a planificar la negociación de la Rendición de Cuentas que es la última de este período. De los 227 consejos de salarios que funcionarán en 2018, la mayor cantidad tienen vencimiento en el mes de junio. “Encontramos buena voluntad por parte de las cámaras empresariales y del PIT-CNT para iniciar la negociación antes del vencimiento de los respectivos convenios”, sostuvo el ministro Murro.

En diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional de Presidencia de la República, el ministro aseguró que la negociación se centrará en dos preocupaciones y ocupaciones del gobierno: el empleo y la mejora de los salarios. Esto incluirá además: formación profesional de trabajadores y empresarios, Sistema de Cuidados, prevención de conflictos, productividad, acceso a nuevos derechos (cultura, transporte, turismo social) y cláusulas de género.

Murro recordó que la evaluación de las seis rondas anteriores de negociación (2005 al 2017) fue muy positiva, con resultados generales buenos para el país, con 15 años de crecimiento de la economía. “En esos 15 años, hay 13 de nuestro gobierno y 13 de negociación colectiva. Creo que no es una casualidad sino una coincidencia fruto de las políticas llevadas adelante, donde se decidió que el desarrollo debía ser con negociación colectiva y en ese camino queremos seguir”, indicó Murro.

 

Cautela 

El jerarca dijo que escuchó “reacciones razonables y cautas” tanto de empresarios como de trabajadores por lo que espera tener una buena instancia. “Tendremos mucho trabajo. Nos estamos preparando, fortaleciendo y capacitando al personal y ampliando salas de funcionamiento de los consejos de salarios para tener todo pronto de parte del ministerio, además de proporcionar indicadores para facilitar la negociación”, argumentó. 

Por otro lado, el titular del Ministerio de Trabajo reconoció que “los indicadores de empleo son una preocupación y ocupación del gobierno, compartida con las cámaras empresariales y el PIT-CNT”. Para el jerarca, esta definición implica compatibilizar el crecimiento del salario real con la necesidad de crear puestos de trabajo, tratar de que la masa salarial acompañe el crecimiento de la economía, con salarios diferenciales para trabajadores de menores ingresos y atención a las situaciones de las empresas.

Por otro lado, añadió Murro, las metas incluyen la protección de las mejoras salariales de los últimos 13 años y la promoción de otros aspectos laborales en los ámbitos de negociación colectiva en áreas como relaciones laborales, derechos y obligaciones y sostenibilidad de las empresas. El ministro subrayó que por primera vez fue efectuada una consulta previa a la ronda de negociación colectiva, por la cual seis cámaras empresariales y el PIT-CNT enviaron sus propuestas. En marzo se reunieron dos veces para profundizar el diálogo respecto a los documentos.

 

La propuesta del gobierno

La propuesta del Poder Ejecutivo presentada el pasado 13 de marzo se incluye aumentos semestrales del salario mínimo nacional que en enero de 2019 se ubicará en 15.000 pesos. Hasta la última ronda de negociación colectiva, los aumentos eran anuales.

Los lineamientos generales proponen acuerdos a 24 o 30 meses como mínimo, con ajustes semestrales o anuales en caso de que las partes así lo acuerden. Los aumentos propuestos para el primer año, según la calificación establecida para cada sector, son de 6,5% (sector en problemas), 7, 5% (sector medio) y 8,5% (sector dinámico). El segundo año serán de 6, 7 y 8 %, respectivamente, y para el último semestre o tercer año 5, 6 y 7 %.

Las pautas incluyen un correctivo a 18 meses de vigencia de los convenios y al término. Además, si en el primer año de la vigencia del convenio la inflación supera el 8,5%, podrá convocarse al Consejo de Salarios correspondiente, que podrá adelantar el correctivo. En caso de que la inflación medida en años móviles supere el 12%, al mes siguiente se aplicará un ajuste salarial por la diferencia entre la inflación acumulada y los ajustes salariales otorgados.

La propuesta del gobierno incorpora formación profesional y capacitación de trabajadores y empresarios, cláusulas de género en la totalidad de las negociaciones, protocolos de prevención de conflictos, seguridad y salud laboral, entre otros.

 

Las expectivas de la DINATRA

Por su parte, el, director Nacional de Trabajo, Jorge Mesa, dijo a Del Constructor que esta ronda de negociaciones es “la más grande privada y pública en conjunto, el fenómeno comenzó en el 2005 cuando se reinstalaron los Consejos de Salarios y se inició la negociación a nivel de los públicos, con el conjunto de sectores, pero con estas característica de tantas mesas de negociaciones y de tanto volumen nunca habíamos tenido”.

Consultado sobre los lineamientos presentados por el gobierno para este Consejo de Salarios, el jerarca sostuvo que “(los lineamientos) expresan con bastante claridad la visión que el Poder Ejecutivo tiene sobre la actual circunstancia. Los lineamientos tienen tres objetivos básicos. Uno es que no se pierda el salario real, que los niveles de salario real logrados no se pierdan. Este es un elemento importante porque, obviamente,  que hace a la calidad de vida de los trabajadores, pero también a los elementos de consumo interno que en buena parte han movido la calidad económica del país en diferentes rubros. El segundo objetivo es que se parte por diferencias en sectores económicos y por nivel salarial, por lo que se atiende especialmente a los salarios más bajos con algún porcentaje un poco mayor que en el conjunto. Y, por último, que los sectores económicos, vuelvan a tener la oportunidad de que los actores clasifiquen. Esta vez con un agregado de que vamos a poner una información pública al servicio de que los actores ubiquen al sector en el contexto que está viviendo con algunos datos objetivos, que contribuyan a la discusión”, dijo Mesa.    

En lo que respecta al sector de la construcción, y consultado sobre lo esgrimido por el SUNCA en cuanto a la cláusula de prevención de conflictos, específicamente ante la posibilidad de la construcción de una segunda planta de UPM, el director Nacional de Trabajo, dijo a Del Constructor que esa cláusula ya existe. “El sector ya tiene en el convenio que está vigente un protocolo de prevención de conflicto que, por lo menos para el sector, es innovador, bastante completo, y tiene un escalonamiento importante de convocatoria a ámbitos, incluido el Consejo de Salario, para resolver situaciones de conflicto. De hecho, un porcentaje importante de los conflictos en la industria de la construcción  se tratan con anterioridad a que se desarrollen medidas sindicales”, afirmó Mesa a Del Constructor.

Otro de los puntos consultados es cómo podrá ser esta negociación teniendo en cuenta que en el sector se han perdido más de 20 mil puestos de trabajo en los últimos años. “Tengo la impresión que ya los actores dieron cuenta de esa situación de la industria. En la negociación anterior se habló de eso y ellos tuvieron en cuenta el contexto en el que se movían. El contenido de ese acuerdo demuestra que se era consciente de la situación de la industria. Creo en la madurez del sector por una larga historia de negociación colectiva para recoger estos elementos actuales, por lo que esperamos que los contenidos de esta nueva negociación van a dar cuenta de esta situación”.

 

La posición del Sunca

Por su parte, el presidente del Sunca, Daniel Diverio, calificó esta nueva negociación como “más general e integral”, debido a que es la ronda de Consejos de Salarios más grande de la historia del país. “Para nosotros, particularmente, es muy importante la defensa de los Consejos de Salarios como una de la herramientas fundamentales que hemos tenido los trabajadores para poder generar mejores condiciones  y por supuesto, también, de recuperación salarial. Es cierto que específicamente, en la construcción, cuando no había convocatoria a Consejos de Salarios en la década del 90 hasta el 2006, nosotros logramos mantener la negociación colectiva porque había una cultura en este sentido de las dos partes, tanto de las cámaras empresariales como de nuestro sindicato. Pero,  independientemente de eso, desde instalada la ley de negociación colectiva, ha sido otro el escenario donde, también, se puede plantear otros temas. Además, es un escenario donde legítimamente las partes van a defender sus intereses, pero a la vez ver en conjunto cómo podemos mejorar y avanzar en las distintas propuestas”, afirmó el sindicalista a Del Constructor.

Diverio también se refirió a la caída de puestos de trabajo en el sector que llegó a tener en 2013 más de 70.000 trabajadores cotizantes. En la actualidad, el sector tiene entre 40.000 y 45.000 trabajadores inscriptos en el Banco de Previsión Social. “Hay expectativa de que se mantenga este nivel de ocupación. Por lo menos es lo que se vislumbra, pero tenemos claro de que no estamos en la misma situación que en el 2013 y también tenemos claro que no estamos en el escenario del 2002 que apenas teníamos 15.000 trabajadores”.

Al respecto, y consultado sobre lo esgrimido por las cámaras empresariales sobre que no podrá ser sustantivo el aumento de la masa salarial, sostuvo que “nosotros haremos nuestro planteo siendo conscientes de que no estamos en aquel registro histórico de trabajadores en el sector, pero también sabemos que no estamos en una situación de crisis para la industria ni caótica. Hay que ver que cuando en el 2008 nosotros hablábamos de una reducción de la jornada, que no es un elemento menor, teníamos unos 40.000 trabajadores en la industria. Significa que con esa ocupación el sector tenía una musculatura importante. Cuando dicen que la industria hoy está en crisis es un planteo que no está acorde con la realidad, ni con la historia del sector. El promedio histórico es de 35.000 trabajadores y hoy estamos por encima de los 40.000 trabajadores”.

No obstante, Diverio dijo que Sunca está preocupado por la pérdida de casi 20.000 puestos de trabajo desde el 2013 a la fecha. “Hasta el 2013 hubo una fuerte inversión extranjera en el Uruguay, mucha de ella destinada a la construcción, fundamentalmente en el mercado inmobiliario, en parques eólicos y en la construcción de cientos de silos para guardar granos que fueron construidos por los trabajadores. A eso hay que sumarle una fuerte inversión pública y la obra de Montes del Plata que llegó a tener 7.000 trabajadores. Eso explica el crecimiento importante del sector. Ahora, nuestro objetivo es ver cómo generamos la posibilidad de que esos miles de compañeros que hoy están desocupados, muchos de ellos  provenían de otras industrias, por ejemplo, fábricas que cerraron, encontraron en la construcción una salida laboral. Nosotros también estamos discutiendo, y nos sumamos a lo que plantea el PIT-CNT, que se debe discutir profundamente  lo que es realmente la diversificación de la matriz productiva para generar puestos de trabajo que sean mucho más calificados. Para esto hay que hacer un esfuerzo más grande en inversión en nuevas tecnologías y capacitación, para encontrar un salida en lo laboral”, señalo el presidente del Sunca.      

Por último, Diverio se refirió a la posibilidad de la instalación de una segunda planta de UPM. “Bienvenida la inversión. Hay que generar puestos de trabajo, pero nosotros pusimos sobre la mesa de negociación tripartita dos o tres elementos que nos parecen claves. La primera es que cualquier inversión que aterrice en el Uruguay tiene que tener los controles ambientales necesarios. En segundo lugar, debe cumplir la normativa de seguridad e higiene y, por último, respetar los derechos conquistados por los trabajadores”.

 

La visión empresarial 

Por su parte, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Ignacio Otegui, consultado sobre la ronda de negociación que comenzará en julio, dijo  a Informativo Sarandí que “no están en condiciones de aumentar los salarios que ya son buenos”. Si bien aclaró que no se planteará una rebaja salarial “la industria no puede y el país no debe seguir aumentando los salarios”.

Consultado sobre el pedido de aumento salarial que, seguramente, el sindicato realizará en la próxima ronda de Consejos de Salarios, respondió a los colegas de Informativo Sarandí: “¿Sabe cuánto gana un obrero de la construcción? 60.000 pesos. Los sueldos son los que son. Cuando vienen las cosas favorables, uno los aumenta. Pero cuando las cosas están de punta… Yo no los quiero rebajar, pero no puedo subirlos más”.

Sostuvo además que la industria de la construcción perdió el 20% de la productividad en los últimos 15 años, y recordó: “llegamos a tener 73.000 trabajadores directamente en obra y hoy estamos en 41.200”. “Estamos en niveles de actividad parecidos a la década del 90”, afirmó.

 Otegui agregó que existen “tres motores” en la industria de la construcción. “Uno es la obra privada no vinculada a la vivienda, que en los últimos siete u ocho años, ha sido el principal motor. El segundo es la obra pública que tuvo una caída en sus niveles de actividad en los últimos dos años. El último motor es la obra privada vinculada a la vivienda. Esto es el 100% de la industria que en el 2017 representó el 9.2% del  PBI nacional. Somos el tercer sector de la economía uruguaya en invertir, más allá de que tenemos tres años seguidos de contracción, lo que generó la caída del PBI y del empleo. Esta situación no tiene muy preocupados porque el escenario que vemos para este año, en el mejor de los casos, es similar al del 2017. Estimamos que este año habrá un 45% de obra privada no vinculada a la vivienda, un 35% de obra pública y un 25% de obra privada vinculada a la vivienda, cuando hace seis años se había alcanzado el 31%”, señaló el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay.

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En diálogo con Del Constructor, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, evaluó la situación del sector del 2017 y analizó el posible escenario para este 2018 e inicios del 2019. Se refirió, además, a la inversión pública, a la privada, a las inversiones inmobiliarias en viviendas promovidas y al escenario y desafíos que plantea la posibilidad de que se concrete una nueva planta de UPM.

 

¿Qué balance hace del sector en el 2017?

Creo que el 2017 fue un año de pequeña caída con respecto al 2016, aunque no están cerrados los números todavía del Banco Central, pero seguramente vamos a tener una contracción menor a la que tuvimos en el 2016 con respecto al 2015 y 2015 con respecto al 2014. Pero en definitiva, da la impresión, que la industria está en lo que yo llamo el piso. Poco más, poco menos, es como la industria  se comportó. Desde el punto de vista de la ocupación, estamos en un año, me refiero al 2017, en el que la industria estuvo en el entorno de los 44 mil, 45 mil trabajadores ocupados y vamos a cerrar el año con 47 mil trabajadores, porque eso es lo que ocurre todos los años, ya que entre octubre y noviembre hay una mayor demanda de mano de obra, porque mucha gente contrata personal para hacer tareas en los balnearios. Este es un dato estadístico, pero relevante. De repente, podrán ser 2 mil o 3 mil trabajadores más. Y en enero y febrero esa demanda normalmente cae y en marzo, con suerte, empieza a novelarse.

 

Posible escenario 2018

 

¿Qué es lo que se espera para este año?

Tuvimos contracción del PIB en el 2017, menor que en el 2016, pero una contracción al fin. Tuvimos un menor nivel de ocupación que en el 2016 y tenemos una convicción personal de que de 2018 va a ser muy parecido al 2017. ¿Qué quiero decir con esto? La obra pública es un motor importante de la industria y el Estado, que no tiene muchos recursos, está haciendo todo lo que puede. Y los que tiene, son los que están destinandos. Con esto va a estar en el entorno del 30% la demanda de la obra pública  en toda la industria para este año. Es probable que tengamos una recuperación en la inversión en el rubro viviendas. El año pasado estuvimos entre un 14% y 15% de demanda y para el 2018 es probable que nos arrimemos al 20%, porque, en definitiva, están las obras de Punta del Este que importan y que van a generar unos 2.500 puestos de trabajo a partir de mitad de año. Esto, claro está, si todo se desarrolla dentro de los marcos razonables. Es un número importante de trabajadores, pero tampoco nos mueve la aguja razonablemente. Y otro tanto puede ocurrir, en menor medida, en Montevideo. Aquí, la vivienda de interés social, hoy renombradas como viviendas promovidas, pasó de los inversores criollos, que fueron los que hicieron la primera etapa de inversión, y hoy hay trabajando en Montevideo varios inversores argentinos. Son obras que están comenzando y es probable que el 2018 sea un poco mejor que el 2017 en el rubro vivienda. En el resto del país, la impresión que tenemos es que va a seguir como venía, sin llegar a tener un gran destaque. Otro rubro, que no es menor, es el otro 50% de la demanda sobre la industria que es la obra privada no vinculada a la vivienda. Hoy existe una contracción un poco mayor, porque, en definitiva, los proyectos aprobados por la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) si bien son un número importante, son menores en monto de inversión. Y vamos a tener una caída en el 2018 en ese rubro.  ¿Qué nos queda como elemento nuevo que puede llegar a mover la aguja? Nos quedan tres cosas, pero ninguna se va a empezar antes de fines del 2018. Primero, las PPP que están licitadas, que alguna está adjudicada, otras están en proceso de análisis y otras para realizar el llamado. Estas obras, que ya datan de una licitación en algunos casos de más de un año, ninguna de ellas se va a empezar antes de finales del 2018.  Si todas se empezaran, es probable que ahí podamos tener 3 mil, 4 mil puestos de trabajo más, no mucho más que eso, concentrados en Montevideo y en el interior. Porque dentro del modelo PPP hay obras de educación que la primera se va a empezar, con suerte, a fin de año, y la segunda licitación, con suerte, en el primer trimestre del 2019. Estas son obras que están repartidas en todo el país, con una concentración mayor en Montevideo.  Después, están las obras de vialidad que son inversiones importantes, que están en la misma situación que la de educación, algunas estudiadas y adjudicadas e ingresando en el proceso de tratar de ajustar los temas económicos, que siempre son difíciles, y las restantes están en estudio. Hay otro elemento o factor, que son las obras de las intendencias. Ahí hay algunas obras importantes que puede lanzar la Intendencia de Montevideo, pero que sumadas todas pueden ser mil trabajadores más, pero bienvenido sea. Esas obras se están licitando, por lo que hay que analizarlas, evaluarlas y adjudicarlas, lo que nos lleva a pensar que comiencen en el último trimestre de este año. Y finalmente queda, como último elemento, las obras que ha planteado UPM que se deben hacer. Ahí están las obras referentes al ferrocarril que, con suerte, se comenzarán a fines de este año o comienzo del 2019. Estamos hablando si todo sale bien. Después tenés una inversión en el puerto, que también UPM está planteando, y cuya obra se va a empezar después del ferrocarril, no antes. Porque además, tengo entendido, que esa obra la financiaría UPM.

 

Y resta la planta física de la tercera planta.

Claro, la otra vía de acción es la planta física de acceso a la ubicación de esta eventual tercera planta de celulosa. Estas son obras de carretera, caminos secundarios y de acomodar los puentes. Esto es una obra importante porque si vienen los tritrenes hay que hacer la mayor parte de los puentes.  Y estas obras, personalmente no creo que se empiecen antes de mediados del 2019. Con este panorama, lo que le puedo decir es que si la industria de la construcción termina el 2018 como terminó el 2017, yo me quedo contento.

 

¿Y que debiera pasar para que esto no ocurriera?

Creo que no hay elementos suficientes como para que le pueda decir que  vamos a tener una caída. Por supuesto que puede ocurrir una caída si cambia algo en el mundo o por que el estado uruguayo pierda parte de las posibilidades de financiar las obras que está haciendo y bancando que son el 30% al que nos referíamos o porque los inversores inmobiliarios, por diferentes razones, entiendan que no vale la pena seguir apostando al Uruguay o a Punta del Este en particular. Yo no encuentro ningún elemento que me haga suponer que eso va a ocurrir, que la industria va a caer en un estancamiento mayor del que tiene hoy.  Pero igual, la industria está en una situación incómoda. Perdimos 30 mil puestos de trabajo directos, más los administrativos, los técnicos y los indirectos. Sumando todo esto, la industria perdió una cantidad muy importante de trabajadores y no encontramos ningún elemento sólido que nos haga suponer que podamos entrar a mejorar. Y estamos en un año preelectoral que es un año que, en general, la industria mostraba una actividad un poco mayor, si uno analiza los períodos de todos los gobiernos anteriores. 

 

Infraestructura

 

La sensación es que la industria, o un sector de ella, depende de si se concreta o no la tercera planta de celulosa.

Si se hace UPM es una historia y si no se hace es otra. Esto es así, para nosotros y para el país. Entonces estamos en una situación compleja. Yo defino cuál es la situación que nosotros prevemos que va a ocurrir durante 2018 y no me animaría a darle muchos más datos de que puede ocurrir en el 2019, porque UPM puede ser un alentador de inversiones o un desalentado de inversiones si no se concreta o se posterga la decisión. Y creo que hay una serie de cosas para resolver antes de que UPM diga que sí. Está clarísimo que UPM dijo que hacía la planta, si nosotros, el Uruguay, hacíamos antes las obras requeridas por ellos. 

 

¿Usted cree que las obras que pidió UPM se concretarán en la fecha estipulada?

Acá el tema es el ferrocarril, que es la obra más larga desde el punto de vista del tiempo que lleva, es la inversión más grande, donde el país no tiene un registro de empresas y técnicos propios que lo puedan hacer como se hace en el primer mundo. Y quien diga lo contrario, miente. El país no tiene eso. La licitación que se hizo, que es una licitación muy grande, vamos a esperar a ver si  en algún momento la obra es adjudicada y hay un inicio de la obra.  Si la obra del ferrocarril se inicia en el 2018, es probable que después venga la obra del puerto y las otras obras.  Estas otras obras pueden llevar dos años y medio, tres años, pero la planta va a demorar dos años y medio en construirse. Y UPM no la puede empezar, por lo menos, hasta fines el 2019 o principios del 2020. Este es el dato que yo tengo arriba de la mesa. Me puedo mentir y decir que va empezar en enero del 2019, pero estaría mintiendo.  

 

El gobierno, para incentivar a los inversores, ha exonerado de algunos tributos y gravámenes a obras de gran porte. ¿Qué impacto ha tenido esta iniciativa en la industria?

Parte de las cosas que se están haciendo en Punta del Este, entre otros factores, es por eso.  Creo que esas cosas han venido bien, aunque no me cambian la temperatura. Han disminuido, han enlentecidoel nivel de caída de la actividad en la industria e, incluso, en algún subsector la pueden haber frenado. Tenemos que aprender a decir las cosas buenas y también decir las cosas que no están bien, para tratar de corregirlas. Una industria que sigue cayendo, no me va a servir.

 

¿Y qué es lo que no está bien? 

Los costos internos del país no están bien. Por ejemplo, el costo del combustible y la energía. A mí me pueden criticar los salarios, pero nosotros hemos logrado alinear ahora  los salarios al Índice del Precio al Consumo (IPC). Y cuando la industria tiene una franja de crecimiento de actividad y tenés un desempleo del 5.5% es una realidad. Ahora, cuando se  tiene un desempleo del 8%, con una industria que está estabilizada en 40 mil y pico de trabajadores, es otra la realidad. Y es eso las cosas que uno tiene que tomar en cuenta cuando negocia.

 

Negociación y productividad

 

Justamente este año hay negociación colectiva.

Y va a ser compleja. En julio tenemos que negociar salarios y no va a ser un tema sencillo. Yo aspiro a que todos entendamos la realidad que tenemos arriba de la mesa. Por eso es importante no talentear y tener información  veraz arriba de la mesa. Y nosotros nos hemos especializado en generar información veraz. No alcanza con pedirle sólo al gobierno. También nosotros, todos los involucrados, tenemos que hacer los deberes. La productividad es un tema importante para la industria y no alcanza con decir que los trabajadores rinden menos, cosa que además es cierto. Pero no es el único motivo que afecta a la productividad de una obra. La Cámara Chilena de la Construcción vivió este proceso cuatro o cinco años antes que nosotros y llegaron a la conclusión que, en realidad, la productividad es la suma de situaciones que se dan desde quien resuelve el proyecto hasta quien entrega la vivienda. Es un proceso productivo extenso, donde intervienen decenas de personas diferentes, de empresas diferentes, y donde todos pueden cometer un error y encarecer el producto final. Y todo se traslada de uno a otro. Si el proyectista comete un error y hay que corregir después en obra, se pierde productividad. Y si después viene un tercero y tiene que corregir sobre lo corregido, se pierde más productividad y se encarece aún más el costo final de la obra. La productividad no es solo la mano de obra. Es un factor, pero no el único. Esto es uno de los desafíos que tiene la Cámara de la Construcción del Uruguay y uno de los objetivos para este año. Tenemos que mejorar la productividad de la industria de la misma forma que tenemos que mejorar la productividad del país. No alcanza con que me bajen el combustible, no alcanza con que me bajen la energía eléctrica, hay que pensar además en mejorar todas las aristas que se puedan mejorar en lo que uno hace. No es un tema simple, es un tema complejo.

 

Hablando de productividad y corregir ciertas aristas, algunos sectores de la construcción señalan que Uruguay no apostó a infraestructura vial en la década de bonanza.

Se lo voy a decir sin anestesia. Acá hubo un gobierno que se equivocó y fue el gobierno anterior. Cuando entra el Frente Amplio al gobierno, veníamos de una situación de inversión razonable en los mantenimientos y en la generación de redes viales en el país y había una subutilización, porque había una actividad económica menor.  Se utilizaban menos las rutas. Eso empieza a cambiar a fines del primer gobierno del Frente Amplio, cuando se nota un incremento importante en las toneladas cargadas y en la demanda. El crecimiento del país generó un tránsito mayor. Creo que el segundo gobierno del Frente Amplio se optó por invertir en la franja de la costa. Y ahora sigue creciendo la economía, siguen creciendo las toneladas y la inversión en infraestructura se empieza a nivelar en el 2017. En el 2016 empezó a crecer y el año pasado el Ministerio de Transporte y Obras Públicas llegó a una inversión record, 420 millones de dólares en rutas y para el 2018 va a ser una cifra superior a los 500 millones de dólares. Nosotros pusimos esto como un desafío. O el país entendía primero y atendía los temas de infraestructura vial, o el Uruguay iba a tener un colapso. Personalmente creo que esta administración está haciendo un esfuerzo importante en el área que está vinculada al MTOP y aspiro a que las PPP, con varias licitaciones que se han llamado, se puedan comenzar.

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El documento, denominado “Informe de Expectativas del Sector de la Construcción” fue elaborado en diciembre pasado con el objetivo de monitorear las expectativas de las empresas del sector  de  la  construcción  respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad instalada y expectativas de crecimiento. Esto  permite  obtener información  relevante  sobre la coyuntura actual y la evolución futura del sector y la economía en su conjunto. Para ello, se consultó a 71 empresas asociadas a  la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU) y a 10 empresas que integran la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU).  Del total de empresas contactadas se obtuvo una tasa de respuesta de 38,3%.

La percepción actual fue relevada mediante la variable de interés, para los que las empresas que respondieron debieron elegir entre “buena”,  “ni  buena  ni  mala” o “mala”,  mientras que las expectativas fueron recogidas mediante  la  percepción  de  la  evolución  futura  respecto  al  estado  actual, dividiéndose en “al  alza”, “igual” o “a la baja”.

 

Percepción

En  cuanto  a  la  percepción  actual,  tanto  de  la  economía  como  del  sector,  predominan  las respuestas  neutras  81%  y  71%  respectivamente,  seguido  de  las  respuestas  asociadas  a  una percepción negativa (16% y 26%). En  cuanto  a  las  expectativas  futuras,  si  bien  predominan  las  visiones  neutras  tanto  para  la economía (71%) como  para el sector (52%), la segunda categoría en cuanto a expectativas son respuestas  positivas.  Para  la  economía  el  19%  esperan  que  la  economía  evolucione  al  alza, mientras  que  para  el  sector  este  valor  se  ubica  en  el  entorno  del  32%.  “Esto  supone  una innovación  respecto  a  las  ediciones  anteriores  ya  que  es  la  primera  vez  que  se  releva  una proporción  de  esta  magnitud  de  respuestas  positivas  sobre  el  futuro  de  la  economía  y  el sector”, señala el informe.

 

Expectativas

Las empresas también fueron consultadas respecto a su capacidad instalada  actual y su expectativa a futuro.  Los resultados de esta consulta muestran que cerca del 48% se encuentran operando debajo del 70% de su  capacidad instalada,  observándose  un  valor  similar  para    la  expectativa  de  la  capacidad  instalada. “Adicionalmente” expresa el documento, “se  consultó  a  las  empresas  respecto  de  la  probabilidad  de  expansión  de  la capacidad en cuanto a maquinaria y persona. 

El 64,5% de las empresas ven como muy  poco  probable o  poco  probable  la  expansión  de  maquinaria;  este  indicador  se  sitúa  en torno al 61% para el caso de personal”.

Por último, se relevaron las expectativas sobre la evolución de los costos y sobre cuáles son sus principales factores que inciden sobre éstos.

“En  cuanto  a  la  evolución  de  los  costos,  el  52%  espera  que  evolucionen  a  la  par  que  el  IPC mientras que el 48% espera que evolucione por encima. El 90% identifica como principal factor de incidencia, el costo a la mano de obra, seguido de los insumos locales y costos financieros”, concluye el documento del Informe del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC).

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La actividad en la industria de la construcción seguirá incambiada, al menos es lo que se espera hasta el segundo semestre del 2017. Si bien no decaerá la actividad, el crecimiento no será el pronosticado para el segundo semestre de este año. Así lo expresó el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Ignacio Otegui en entrevista con Del Constructor. “No creemos que la situación se agrave en lo que queda del año. Tenemos expectativas que empiece a mejorar en el segundo semestre del 2017 “, afirmó.

Durante la charla, el empresario se refirió a la situación en la región –y cómo podría impactar en nuestro país- sobre todo a partir de la “Ley del blanqueo”  impulsada por el gobierno argentino y al anuncio de una tercera planta de celulosa en Uruguay. Sobre este último punto, se mostró cauteloso.  “El tema es si tenemos la capacidad de diseñar, montar y poner en marcha dos obras de gran porte –la vía férrea y un puerto- además de la tercera planta de celulosa, en un año.  Nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares en un país, sino tiene garantizado el acceso al puerto”, sostuvo Otegui.

 

¿Cómo se encuentra hoy la industria de la construcción?

La segunda mitad del año viene transcurriendo casi igual que la primera. En consecuencia no hay un incremento notorio en la actividad, apenas un 2% o 3%, lo que significa entre 1.500 y 2.000  puestos de trabajo a nivel nacional. Esa es la oscilación que ha tenido en los últimos meses, con lo cual no hay recuperación, pero se frenó, en teoría, la caída. La realidad es esa. La percepción que nosotros tenemos es que esto va a seguir así hasta el primer semestre del año que viene. Es decir, la industria va a continuar con los niveles de actividad que tiene hoy. Es probable que en el segundo semestres del año que viene empecemos a encontrar alguna incidencia un poco mayor de la obra pública y, eventualmente, también de la obra privada. En definitiva, el universo de la actividad del sector hoy es un 16% de obra privada vinculada a la vivienda, 27% de obra pública y el resto es obra privada no vinculada a la vivienda. Todos tienen que mejorar algo a los efectos de que la industria mejore en su contexto global.

 

Durante el 2015 había expectativas de que el sector se reactivara en este segundo semestre, lo que no ocurrió. Esto significa que hay un desfasaje en un reinicio fuerte de la actividad.

Esa es la impresión que tenemos, de un corrimiento de un año. El escenario externo es más complejo de los que habíamos pronosticado  hace un año y medio. Da la impresión de que Argentina va a incidir en algunos rubros más rápido que en otros. Por ejemplo, en el rubro turismo es probable que incida primero que en el rubro construcción.  Eso tiene una incidencia importante en el rubro vivienda,  pero va a demorar todavía. El otro rubro, que no está vinculado a la vivienda, que es la mayor parte del sector construcción,  más del 45%, está vinculado a todas las obras privadas, no vinculadas a la vivienda, que de alguna forma han pasado por la Comap, la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones.  Ahí tenemos la impresión de que hubo una baja, por eso la industria cayó en el 2015 de forma importante y en el 2016 es probable que tengamos una caída menor a la del 2015, y eso va a repercutir en el primer semestre del 2017.  Ahora todo este escenario de ajuste  y las condiciones  diferentes en la ley de presupuesto que fue aprobada ahora, también implica una reducción de la inversión pública. Por lo menos, significa postergar algunas obras  porque no hay con qué hacerlas. Esa es la realidad.

 

¿En qué se está generando expectativa dentro del sector?

Hay una expectativa importante en la participación pública privada, en la inversión privada en algunos segmentos de lo que  son la obra no vinculada a la vivienda  y en la vivienda. La obra pública va a hacer lo que pueda hacer el gobierno con sus propias finanzas, más lo que pueda sumar el sector privado.  Para eso necesitamos ciertas condiciones que se están estudiando y negociando. Creo que hay cosas que se van a lograr  con más trabajo del que nos imaginamos a priori y hay otras que cosas que no se van a poder lograr.

 

¿Cómo afectará esto en los puestos de trabajo?

Estamos en 47.800 puestos de trabajo, aproximadamente. Este año vamos a estar por debajo de los 50.000 puestos de trabajo, que es muy diferente a los 70.000 que teníamos en los momentos pico con Montes del Plata. Estamos hablando de 27.000, 28.000 trabajadores menos  en la parte directamente de obra.  Lo que hay que visualizar aquí es que las obras se van terminando, arrancan menos de las que se terminan y en consecuencia empieza a bajar el número de trabajadores.  Después empieza a descender el personal técnico de obra, luego comienza a bajar el personal administrativo  y no técnico de obra, y después empieza a bajar en las oficinas. Ese proceso se está llevando hoy adelante en la industria. En el sector se han sacado esos 28.000 trabajadores dentro de obra y no menos de otros 20.000 que estaban en otras áreas.

 

Lo que vendrá

La nueva planta de celulosa, en caso de concretarse, supondrá un envión para la reactivación de la industria.

Si se hace, sería para el 2018.  Se me ocurre que en Uruguay  existe materia prima suficiente como para imaginarse una tercera planta  de celulosa. Eso es así desde hace ya un tiempo. En qué momento se hace, en qué condiciones y quién la hace, dependerá del momento. Si usted quiere ubicar una planta cerca de Paso de los Toros y conoce el país, sabe que tiene un problema. Hay una infraestructura inadecuada, primero para arrimar la materia prima a la planta y segundo, y el más importante y grave, es asegurarse que de la planta pueda acceder al puerto para poder embarcar lo que se ha vendido.  Si no tiene eso garantizado, no puede construir la planta. Nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares en un país, sino tiene garantizado el acceso al puerto. Se requiere, lo ha dicho el propio gobierno, una línea férrea de Paso de los Toros al puerto de Montevideo y ampliación del puerto para este tema específico.  Eso hay que hacerlo sí o sí antes de la inversión. Le repito, nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares si el dueño de casa no le dice que la casa está en condiciones para invertir.

  

¿Esta infraestructura requerida deberá instrumentarse por PPP o solo con dinero del Estado?

Puede ser con PPP con capitales locales o extranjeros, también como país podemos conseguir préstamos con organismos internacionales que puedan financiar los dos proyectos. Los mecanismos pueden existir, el tema es si tenemos la capacidad de diseñar, montar y poner en marcha esas dos obras de gran porte, además de la tercera planta de celulosa, en un año. Estamos hablando que esto es para finales del 2017, a más tardar a comienzos del 2018 debe estar iniciada. Si no se solucionan esas dos cosas, difícilmente haya tercera planta de celulosa. Estamos hablando de una planta que va a producir lo que producen las otras dos juntas.

 

 En la región

A nivel regional tenemos la crisis política en Brasil, que seguramente repercutirá en el sector, y por otro lado cierta expectativa de los inversores en el gobierno de Macri en Argentina, que anunció la llamada “ley de blanqueo”. ¿Cómo cree que afectará este escenario en Uruguay?

Eso va a blanquear parte de los activos que los argentinos tienen acá, como pueden ser propiedades, lo cual es bueno para ellos.  Por un lado es una oportunidad que tienen ellos de blanquear dinero que no tienen declarado, el problema es cómo van a tratar esos capitales en el futuro, dentro de cinco o diez años, si es que la mantienen invertida afuera. Esa es la pregunta que se están haciendo, porque después que uno declara sus bienes no hay marcha atrás, hasta tanto no los venda y demuestre qué hizo con esa plata. O sea, es un capital que no está en el régimen visual y después de declarado pasa a ser visualizado. A nosotros esas cosas no nos inciden mucho. La plata que está acá de los argentinos es el cambio chico de lo que tienen en el exterior. Seamos sinceros: lo que nosotros vemos de los argentinos en el Uruguay es la caja chica. Quien crea que el Uruguay es el gran refugio del capital oculto de la Argentina, me parece que comete un error. Es cierto que ha tenido una incidencia mayor en los últimos años que en el pasado, porque al sector inmobiliario se le sumó el sector agrícola y ganadero con inversiones importantes. 

   

¿Pero está ley del blanqueo no busca el retorno de los inversores argentinos a su país?

Es probable que pueda ocurrir en alguna medida esto que usted dice. Pero van invertir siempre y cuando sea negocio. Y para que sea negocio hay que tener compradores y el problema del Uruguay es que somos tres millones trescientas mil personas. Punta del Este no es para los uruguayos. Los compatriotas que van a Punta del Este son la minoría. Punta del Este funciona así porque  tiene una afluencia de turistas argentinos, que además son propietarios, que es altísima. Debe haber cuatro argentinos por cada uruguayo. Esa es una lógica que hay que entenderla. Y esto no es de ahora, viene de la década del 50. Creo que las medidas que ha adoptado el gobierno argentino podrán tener en algún momento un resultado no favorable para Punta del Este, pero en la medida que haya venta de apartamentos, empiece de vuelta a haber negocios y se rompa el circuito de los buenos negocios en otros lados, como se está rompiendo en Estados Unidos, comenzará a funcionar.  Hoy, aunque no cueste decirlo, es más caro construir en Estados Unidos que en Uruguay. Claro, sigue siendo más barato construir en Asunción, donde han captado capitales uruguayos y argentinos

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