En entrevista con Del Constructor, el economista Alfonso Capurro, gerente Senior de CPA Ferrere, analizó la situación de la industria de la construcción y qué escenarios probables se plantean a corto y mediano plazo. Capurro señaló que desde hace cuatro años, el sector registra una caída en la actividad, pero se mostró optimista en el proceso de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

¿Cuál es la situación en la industria de la construcción? 

Estamos conociendo hoy datos del 2018 que volvieron a marcar un año de caída para el sector. Hace poco conocimos los datos del cierre de actividad del año pasado y volvió a mostrar una economía uruguaya que crece con ciertas debilidades, con asimetría sectorial, con algunos sectores que siguen creciendo y con otros que ya están con dificultades marcadas.

La construcción es uno de los sectores que está con dificultades y yo diría que es el que más claramente está en fase de contracción. De hecho, podríamos decir que es un sector que está en recesión. Ya lleva cuatro años consecutivos de caída.

También es cierto que en el 2013 y 2014 había un componente extraordinario de la actividad que fue la construcción de la planta de Montes del Plata y de los parques eólicos, algo que era difícil sostener en el tiempo. En el 2015 caímos y así seguimos hasta el año pasado. La caída total acumulada es del orden del 15%. Eso es cuando miramos el PBI de la construcción, el  producto bruto sectorial. Si miramos el empleo, el efecto ha sido algo mayor. La cantidad de ocupados bajo la ley 14.411, teníamos setenta mil ocupados en el pico del 2013 y bajamos a cuarenta y cinco mil. O sea que se perdieron veinticinco mil puestos de trabajo que representa el 37% del empleo. Esto significa que el empleo se resintió más de lo que se resintió la actividad.

Estos datos son del empleo formal, de los puestos cotizantes en el BPS, pero si vamos a otra fuente de información, como la Encuesta Continua de Hogares, la cantidad de personas que dicen trabajar en la construcción no cayó tanto como el empleo formal. 

Esto quiere decir que hay personas que salieron del mundo formal para trabajar en lo informal o en otros sectores como puede a través de subcontratos que no figuran en la ley 14.411. O pueden estar haciendo changas, o actividades de menores ingresos, o de menor regularidad de trabajo. Cuando el Instituto Nacional de Estadística hace la encuesta y le pregunta a la gente si está ocupada o desocupada, con hora que haya trabajado la persona la semana pasada ya se la considera ocupada.

Esto siempre existió, no quiere decir que esté bien  medido o mal medido, pero no es lo mismo tener a una persona trabajando cuarenta o cuarenta y cuatro horas por semana en una obra, con todos los aportes y todas las condiciones de formalidad y de seguridad, que tener una persona que le pintó una pared a un vecino o le amuró una ventana. Lo que está claro que el empleo formal, y sobre todo el empleo formal, se resintió más de lo que dicen los datos de actividad económica.  

 

De todas formas, era muy difícil mantener el record histórico de más de setenta mil trabajadores en el sector.

No se iba a mantener, pero la planta de celulosa, en el pico de su construcción, emplea cinco mil personas, más algún subcontrato, indirectos y proveedores de cemento. O sea, no perdiste solo los trabajadores de la planta, también todo lo que lo rodea. Un efecto multiplicador, o efecto cascada que se pierde.

Nosotros tenemos un trabajo realizado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) donde analizamos los efectos multiplicadores y concluimos que la construcción es uno de los sectores que más encadena, o más efecto cascada tiene.

Cuando la construcción cae o sube, eso se replica más allá del sector.

 

Medidas y exoneraciones 

El gobierno adoptó una serie de medidas, exoneraciones de algunos tributos por ejemplo, para obras de gran porte, en un intento de traer inversores. ¿Cómo ve esa iniciativa?

Es una típica medida contra cíclica. Creo que, en general, las políticas públicas, sacando el caso de la construcción, subestimaron el shock que recibió Uruguay en el 2014. En realidad, salvo este caso del incentivo a las obras de gran dimensión económica, no hubo ninguna política contra cíclica que intente frenar el shock que nos hizo cambiar el ciclo en el 2014, que nos agarró en medio de un año electoral. Esto hizo que fuera difícil de asumirlo para el gobierno y la oposición porque nadie quería traer malas noticias en un año electoral.

Después, cuando el gobierno asumió, intentó corregir, hacer un ajuste fiscal, pero después trató también de no generar expectativas bajistas, y las únicas medidas que ha tomado en política económica ha sido para corregir el desvío fiscal y han sido pocas en general.

 

¿Esto a qué se debió?

Se debió, entre otras cosas, por la situación fiscal heredada y por la posición fiscal que no permite hacer políticas, digamos, de gran calado. Cualquier país que tenga espacio fiscal, lo hizo Estados Unidos en el 2008, cuando viene una crisis o un shock negativo, una de las formas de amortiguar es desplegando una política fiscal agresiva, bajando impuestos para que los privados inviertan más o aumentando el gasto para que haya más inversión en infraestructura.

Uruguay no tenía mucho margen del lado fiscal,  hubo algunas políticas como  los incentivos a las obras de gran inversión y también se había largado todo el proceso de la PPP que, a la postre, terminó siendo tal vez más lento de lo que las autoridades pensaban. Seguramente sobrestimaron la velocidad de este proceso. El ministro Rossi se refirió a eso en varias oportunidades, aunque también es justo decir que en este período de gobierno las PPP avanzaron mucho más rápido que el período anterior.

También es cierto que la ley se aprobó en el 2011 y en esto de las PPP no es inmediato. Hay una curva de aprendizaje, tanto para el sector público como para el privado, que hay que recorrer. Recién ahora existe una corriente de proyectos PPP bastante importante que van a empezar a madurar este año y el que viene.

Entonces, esto llega tarde, porque Uruguay viene teniendo problemas de crecimiento desde el 2015, que en parte fueron disimuladas por el efecto argentino y un par de temporadas turísticas buenas. Eso nos permitió estirar un poquito más el ciclo de crecimiento,  pero hoy ya es bastante evidente que la economía está en una fase de estancamiento mucho más clara.

 

¿Las PPP podrían ayudar a rebatir este ciclo bajista?

Seguramente todas estas cosas que fueron lentas de maduración, como las PPP, y no llegar a tiempo para amortiguar el ciclo bajista de los últimos cuatro años, pero si  logran terminan de cuadrarse los aspectos de financiamiento de esos contratos, que son complejos, sería importante ya que hay una serie de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

 De concretarse la segunda planta de UPM, ¿en qué medida inclinaría la balanza de la industria, teniendo en cuenta la pérdida de empleos registrados?

Algunas estimaciones que tenemos hechas nosotros, en base a la estructura de gastos de estos proyectos, si uno suma las PPP viales que son como 650 millones de dólares, las PPP educativas -que ya tienen adjudicación provisional- y equivalen a unos 150 millones de dólares, la PPP del ferrocarril central que son 850 millones de dólares y la construcción de la planta de UPM, todos eso sumado podría tener un efecto en el PBI  de hasta cuatro puntos, repartido en tres o cuatro años. Son un conjunto de obras grandes, algunas que demoraron en salir, pero todas concentradas a partir de la segunda mitad de este año y durante el 2010 y el 2021, es un conjunto de obras importantes que para el sector sería un cambio de actividad notorio y no solo para el sector, ya que tendría efectos relevantes en el crecimiento a corto plazo.

 

¿Estaríamos ante un perìdodo de crecimiento o no basta sólo con esto?

Si bien no es una envergadura suficiente como para que el país vuelva a crecer al 4%  o 5% como creció antes del 2014, pero es importante para el sector. La estimación del empleo que podría generarse no la tenemos todavía afinada, pero hay un número importante de empleos, tanto en la obra de eventual construcción de la planta, la infraestructura y, sobre todo, también en vivienda. 

Si uno mira lo que está pasando hoy en  la construcción, y separa los motores, los tipos de obra que hay, se ve que hubo una contracción en vivienda y hubo, en los últimos dos años, un repunte importante de lo que son obras viales.

De hecho, ahora hay un ritmo de construcción vial importante y si se destapan estas PPP seguramente vamos a tener unos años de inversión vial record. Y sin embargo, no ha tenido tanto efecto en el PBI ni en el empleo.

 

¿Por qué no ha tenido ese efecto?

En parte porque la industria vial es relativamente chica en comparación con otras cosas  y es más intensivo en maquinaria que en mano de obra.  En cambio, la vivienda es todo lo contrario. Es muy intensiva en mano de obra. El otro sector que es intensivo en mano de obra son aquellas del tipo industrial y de montaje. 

Nosotros, para tratar de entender lo que está pasando en la industria, lo dividimos en tres sectores: vivienda –que tienen toda una dinámica particular-, vialidad y obra pública, que depende del presupuesto; y el resto que son construcciones en inversiones productivas –parques eólicos, dos plantas de celulosa,  galpones, silos, plantas logísticas- que han sido muy importantes en los últimos años.

 

¿Y cómo son estos sectores?

Si miramos los tres sectores hoy, el vial repuntó en los últimos dos años, la construcción de vivienda se trancó por distintas razones –aunque seguramente con todos los beneficios  de gran dimensión económica y las obras de Maldonado va a hacer que este sector crezca en el próximo año- y el tercer sector es el que hoy está más parado, respondiendo en cierta medida a este nuevo ciclo económico, a esta nueva realidad económica, que comenzó en el 2015. 

Hasta el 2014, Uruguay venía registrando tasas de crecimiento económico record y tasas de inversión record, venía invirtiendo más del 20% del producto. Hoy estamos con la misma tasa de inversión que teníamos en el 2005, estamos invirtiendo el 16.5% del producto.

Esto en el fondo está reflejando que para muchos sectores productivos no hay condiciones de rentabilidad o de retorno de los proyectos, y directamente las situaciones, en algunos casos, dejaron de ser atractivas, pese a los incentivos económicos que hay.

 

Viviendas

¿Esto fue lo que ocurrió con las Viviendas Promovidas? 

Ese es un tema más regulatorio, yo me refería al resto de los sectores que son clientes de la construcción, como el agro y las industrias. Todos esos sectores que demandaban mucha inversión y que eran contratantes de la construcción, en los últimos cuatro años están atravesando dificultas económicas, de rentabilidad y de flujo de caja, y ya no están invirtiendo porque los negocios ya no son atractivos como eran antes.  Por lo tanto, no hay condiciones favorables para la inversión. Todo ese otro motor, que era aproximadamente la mitad de la actividad de la construcción, se fue apagando. En el caso de la vivienda, hay distintos nichos de mercado. Una cosa es el mercado de vivienda de la costa y Punta del Este, del tipo de inversores, y otra cosa es la vivienda social que, en los últimos años, se paró porque hubo un cambio en el régimen de promoción.

Las autoridades entendieron que merecía algunos ajustes y esto hizo que para los desarrolladores y los inversores el negocio  no fuera tan atractivo. Las intenciones de las autoridades seguramente eran buenas, era tratar de cambiar la población para que las viviendas sociales bajaran de precio, o no subieran de precio, pero en el fondo si del otro lado no hay una ecuación razonable, al final no hay proyecto y no hay vivienda.

 

¿Y cuánto influye a nivel de inversiones el año electoral?

Obviamente que el año electoral genera per se incertidumbre siempre.  Pese a eso, creo que en los últimos años, en grandes líneas de la política económica hay una corriente que no va a cambiar radicalmente. Si miramos a Argentina por ejemplo, están discutiendo si van para el norte o van para el sur. Macri es una cosa, Cristina es otra y la  tercera vía otra cosa. Estamos hablando de giros de 180 grados en su política económica. En Uruguay eso no está arriba de la mesa. Estamos hablando sí de discusiones de correcciones, algunos diagnósticos distintos, pero mucho más gradual dentro de un rumbo que, en más o menor medida, se va a mantener.

 

¿Hay consenso en este aspecto económico entre los diferentes candidatos uruguayos?

Hay también un consenso bastante claro de que hay que introducir algunas correcciones macro económicas. Y esto no es por ideología, sino porque la realidad está imponiendo que hay cosas para ajustar. Creo que las elecciones en Uruguay van a tener un efecto sobre las expectativas y el humor en general porque éste período de gobierno en general ha sido largo y con pocas novedades. Seguramente hay ansiedad por parte del mercado, los inversores y la ciudadanía en general, de tener claridad sobre cuáles van a ser los rumbos del próximo gobierno, independientemente que haya un cambio o no de partido político. 

Si se miran las propuestas de los candidatos del oficialismo, de alguna forma insinúan que hay que darle un nuevo impulso a la agenda de políticas públicas, porque hay una agenda que dio su resultado, pero hay que darle una nueva dirección. En el caso de Argentina es mucho más binario el panorama por muchas razones. Primero porque la situación económica en este último año ha sido mucho peor para ellos de la que todos pensábamos hace un año.

Hoy Argentina tiene un problema importante de crecimiento, con la depreciación de su moneda y la emisión de deuda para financiar el déficit fiscal, puso de manifiesto un problema de endeudamiento mucho antes de lo que esperábamos. 

Esto quiere decir que cualquiera sea el que gane, va a tener en 2020 un panorama complejo  de gestionar en las finanzas públicas. En cambio, las elecciones en Uruguay  van a tener un efecto relevante más que nada en las expectativas de entrar en un nuevo ciclo en las políticas públicas, pero siempre estamos hablando de cosas graduales.

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El pasado martes 14 de mayo se desarrolló en Pando el encuentro “Producción más limpia y formalización de ladrilleras en Uruguay”, objetivos que el gobierno pretende alcanzar con los 14.000 trabajadores del área, expresó la subsecretaria de Industria, Olga Otegui. Con ese fin, la Escuela de Ladrilleros de Rivera capacitará en cinco departamentos sobre construcción de hornos ecoeficientes y techos especiales donde almacenar la producción.

La finalidad del encuentro, organizado por el programa Page, que llevan adelante la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, fue intercambiar experiencias con los ladrilleros y asesorarlos en las nuevas técnicas que existen para este tipo de producción. En Uruguay existen unas 14.000 personas trabajando directamente en la producción de ladrillos.

Otegui explicó que el objetivo general y a largo plazo del programa Page es colaborar en la transformación económica del país, mediante el fortalecimiento del empleo y la producción y la generación de capacidades. En lo que respecta al sector ladrillero, se pretende avanzar hacia su  formalización e incorporar en sus procedimientos tecnologías más limpias.

Por su parte, el director de la Escuela de Ladrilleros de Rivera, Alejo Hoffman, informó que están difundiendo entre los ladrilleros uruguayos experiencias adquiridas en países como Bolivia y Colombia. Rivera es el único lugar que cuenta con un horno ecoeficiente y un taller techado que permite la semimecanización del proceso. “Queremos lograr conformar una cooperativa nacional de ladrilleros “, dijo.

Explicó que se impartirá un curso piloto en cinco departamentos, que luego se extenderá a todo el país, con el objetivo de que los productores aprendan a construir hornos ecoeficientes para una producción más limpia de ladrillos y un sistema de techos a modo de invernáculo.

Hoffman comentó que existen varios programas, como la Red de Desarrollo Maderero de Rivera (Redema), que proporciona destino final a los desechos de los aserraderos de ese departamento. Esto beneficia al ladrillero con el aserrín para la elaboración del ladrillo y la leña para el quemado de las piezas.

Otro convenio que favorece al ladrillero implica la utilización de la ceniza y otros residuos de la producción de biomasa. Se trata de un grafito que se incorpora al ladrillo para acelerar el proceso de secado y la arena que queda en el fondo de las calderas, que, luego de petrificarse al tomar contacto con el aire, se usa para fortalecer los caminos por donde transitan los ladrilleros.

Con la arena que queda de ese producto, luego de ser tamizada, se elaboran bloques de hormigón, en el marco de un proyecto llevado adelante por jóvenes con discapacidad, en el cual interviene el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y la embajada de Canadá.

La Escuela de Ladrilleros de Rivera, única en América, abrió sus puertas en octubre de 2009, con el apoyo de la intendencia local y del programa ART-Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Entre otras cosas, ofrece atención en aspectos sociales al ladrillero y su familia, para que en la época entre zafras dispongan de otros ingresos. También les otorga asistencia jurídica y atención en salud bucal gratuita, que, próximamente, se extenderá a niños.

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Inspirados en la arquitectura toscana, varios emprendimientos construidos en la capital argentina replican la impronta de los pueblos del sur de Italia. Torrepueblo, en Benavídez, y Pueblo Caamaño en Pilar son algunos ejemplos. La tendencia: reunir departamentos, oficinas y locales en un solo lugar aparece en varios complejos ubicados en zonas countries. Además, tienen el común denominador de incorporar una arquitectura inspirada en los pueblos toscanos para revivir y tener al alcance de la mano una parte de la historia.

En  la localidad de Tigre, en el kilómetro 40,5 del ramal Escobar de la Panamericana, Torrepueblo es uno de los ejemplos de esta tendencia. La idea de construir este complejo fue del empresario Guillermo Hoter y para lograrlo se rodeó de especialistas. Inclusive, llevó al arquitecto Alejandro Corti, autor del masterplan, a visitar los pueblos toscanos y las regiones de Umbría y Véneto.

El objetivo del viaje fue que el arquitecto recorriera las construcciones, conociera el espíritu de la zona y lo reprodujera a escala. El resultado es este complejo construido en un predio que cuenta con 8.000 metros cuadrados, que demandó una inversión aproximada de 8 millones de dólares y se inauguró en marzo de 2016.

Por su parte Diego Hoter, director general de Valora S.A., desarrolladora de Torrepueblo, describió a la revista ARQ del diario Clarín que “de un rincón de Venecia hemos tomado la Plaza del León y de uno de sus palacios la columnata que la abraza. De Castelnuovo di Garfagnana, copiamos el pórtico de entrada y su torre lateral, entre otros lugares. Proyectamos el pueblito peatonal como todos los toscanos, con una calle del ancho de carretas, típico de la Edad Media”.

 

Seguridad y confort

El corazón del complejo es una plaza seca que funciona como un polo gastronómico abierto a todo público y donde se organizan eventos artísticos y shows de entretenimiento gratuitos, especialmente durante las noches de primavera y verano.

El sector residencial de Torrepueblo está formado por 39 departamentos de dos y tres ambientes (de 65 a 120 m2), 6 oficinas y 16 locales, donde ya hay restaurantes y confiterías, panaderías, heladerías y donde próximamente se inaugurarán un centro médico, una farmacia y un laboratorio para análisis clínicos.

Además, posee dos salones (Firenze y Terrazas de las Almenas) para eventos sociales y corporativos. Como valor agregado, se incluyen piscina, solárium, gimnasio y laundry. También hay seguridad las 24 horas, acceso controlado por barreras con lector de DNI; grupo electrógeno y estacionamiento sin cargo para clientes.

Otro ejemplo de esta tendencia es Pueblo Caamaño, un nuevo concepto urbanístico ubicado en el Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires. El proyecto contempla el desarrollo de 65.000m² distribuidos en cuatro etapas.

El desarrollo es el único de su tipo e incluye 350 viviendas, estudios profesionales y oficinas, además de áreas de entretenimiento, espacios verdes y más de 90 locales comerciales abiertos al público. La fórmula ideal para vivir tranquilo y sin tener que desplazarse grandes distancias en automóvil.

Desarrollado por Vitrium Capital, parte de un nuevo concepto urbanístico que busca rescatar los valores de la vida cotidiana de un barrio. Ubicado en el kilómetro 46 de la Panamericana, está pensado para que las personas puedan trasladarse caminando a cualquier parte y disponer de su tiempo para realizar actividades placenteras. Tiene la estética de un antiguo pueblo europeo. 

En este caso, el diseño, a cargo del estudio de arquitectura BMA,  también estuvo  está inspirado en la Toscana italiana. Los techos son de estilo neocolonial, con tejas rojas y poseen ventanas caladas. Las farolas de hierro fueron diseñadas especialmente para ambientar la recova. Asimismo, en el interior, los cerramientos, el equipamiento de cocina y baños y las terrazas poseen una calidad constructiva de primer nivel.

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El arquitecto japonés Oki Sato, del estudio Nendo, terminó la construcción de un centro comercial diseñado a partir de una combinación de unidades tipo caja, apiladas y superpuestas horizontalmente. Sato, quien estudió arquitectura en Tokio y diseño en Milán es considerado uno de los grandes arquitectos actuales, como una estética muy personal y por momentos minimalista.

“El diseño de mi país es muy minimalista. A veces se pasa de frío. Yo he querido que esté más conectado con los sentimientos de la gente. Siempre comento que la palabra “diversión” (‘fun’ en inglés) está integrada en “función” (‘function’). No me convencen los diseños demasiado funcionales, porque se quedan sin gracia; tienen que desprender calor, ser reconfortantes. Yo quiero poner una sonrisa en la boca de la gente”, afirmó al momento de presentar su nueva creación.

El proyecto en sí se llama "kashiyama daikanyama" y se encuentra en el barrio Daikanyama de Tokio. Este diseño no sólo garantiza que la escala del proyecto se ajuste mejor a su contexto, sino que también permite que la luz natural ingrese con más facilidad.

En el sótano del complejo hay una cafetería que se conecta a la planta baja donde funciona una galería y hay un salón para eventos y exposiciones. El segundo y tercer piso están dedicados a locales de moda y de accesorios. Mientras que en el cuarto piso, hay un  restaurante con capacidad para 65 personas que, además, conduce a un bar ubicado en el piso quinto.

En el diseño, el arquitecto, ubica al techo de cada estructura en forma de caja que, a la vez, sirve de terraza del piso de arriba. Mientras tanto, las escaleras exteriores, que se ubican entre las áreas al aire libre brindan a los visitantes acceso adicional a diferentes pisos.

 

Arquitectura y cultura

Al respecto, explicó que los colores y el cruce arquitectónico entre diferentes culturas fueron claves para la creación de “kashiyama daikanyama”.

“En cuanto a los colores la diferencia es significativa. Los italianos, en ese país estudié diseño, saben que al ponerse a crear cuentan con toda la paleta de colores a su disposición, mientras que nosotros apenas nos salimos del gris, si bien exploramos todos sus tonos y texturas. Creo que cuando un diseñador japonés colabora con una empresa italiana se produce una reacción química muy interesante. Por otro lado, en Europa se da mucha importancia a comprender el material con el que se trabaja. En mi país el punto de partida es mucho más conceptual. En términos de producción, Japón se ubica entre Italia y los países escandinavos. Los escandinavos, en cambio, son muy lentos. No lo digo de forma negativa. Me refiero a que trabajan mucho los detalles. No tienen problema en volver a empezar si algo no funciona. Otra actitud típica suya: lanzan un producto, ven que no funciona y, en vez de sacarlo de la tienda, esperan a que se convierta en un clásico. En Japón estamos a mitad de camino de ambas actitudes.

De hecho, para crear una experiencia arquitectónica uniforme, donde las transiciones entre el exterior y el interior sean naturales, se eligieron los mismos materiales. "Era importante mantener proporciones similares entre los objetos y los muebles alrededor de las áreas interiores y exteriores, por ejemplo, el detalle del pasamanos exterior se incorporó en el diseño de los muebles de interior ", explican.

Los interiores, en tanto, buscan enfatizar las características externas de la estructura y el concepto general del proyecto. La planta baja, por ejemplo, está cubierta con suelo de terrazo de espiga, mientras que el segundo piso cuenta con un cemento con textura de tela. El mármol en el tercer piso está impreso con textura de piedra, y el vidrio se imprime a la inversa con patrones de mármol. El piso del cuarto y quinto nivel está hecho de una combinación de piedra y madera, diseñado en un patrón repetitivo que también se usa para los azulejos de piedra que cubren las paredes.

El complejo comercial fue diseñado por una empresa de ropa conocida por apoyar a la cultura y el deporte en Japón. "Los servicios disponibles en el complejo y su diseño cuidadoso están destinados a presentar y transmitir estos conceptos", explicó Oki Sato.

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La industria de la construcción cayó 12,3% en marzo y acumula en el primer trimestre del año una contracción del 11,3%, en siete meses de continuas variaciones negativas, informó el  Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina.  El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), registró en marzo respecto del mes anterior una contracción del 3,5%, de acuerdo con las cifras oficiales.

En esta comparación con el mes anterior la variación negativa se da después de dos meses de indicadores positivos del 4,8% de enero y del 8,6% de febrero, que hacían pensar en una mejora del sector. Los empresarios de la construcción estimaron que la recesión continuará durante el segundo trimestre del año.

Entre las compañías que se desempeñan en el sector de emprendimientos privados, un 50% de los empresarios consideró que el nivel de actividad seguirá cayendo entre abril y junio, y entre las que se dedican a la obra pública el 44,6% también estimó que disminuirá. Solamente el 7,5% de los empresarios que se desempeñan en emprendimientos privados y el 2,7% de los que se dedican a la obra pública, proyectaron una mejora en ese período.

Los empresarios que proyectaron una baja para el segundo semestre la adjudicaron a la caída de la actividad económica, la inestabilidad de los precios y los atrasos en las cadenas de pagos. La encuesta que elabora el INDEC señaló que los empresarios estimaron que las políticas para reactivar el sector, que lleva siete meses de contracción, deben dirigirse a la estabilidad de precios, créditos, bajar las cargas fiscales y reflotar el crédito hipotecario.

Los pedidos de permisos de construcción de emprendimientos privados en los 60 municipios más representativos del país, cayeron en marzo un 19,5% en la medición interanual y un 8,7% en la comparación con febrero pasado. El consumo de los insumos para la construcción en marzo con relación a igual mes del año anterior, registró bajas de 34,2% en pisos y revestimientos cerámicos, 29,5% en asfalto, 23,4% en artículos sanitarios, 20,1% en ladrillos y 17,6% en hierro y aceros. También se contrajo en un 13,8% el consumo de cemento, 8,3% el de mosaicos, 7,4% en cales, 5,5% en el resto de los insumos (grifería, tubos de acero y vidrio), 3,7% en hormigón elaborado, 2,9% en yeso y 0,8% en pinturas.

 

Reducción de cargas fiscales

Desde el ámbito de la construcción también destacaron la necesidad de articular propuestas en conjunto para hacer frente tanto a los vaivenes macroeconómicos como los microeconómicos. En este sentido, desde la Cámara Argentina de la Construcción insistieron en la necesidad de “reconocer el trabajo de los espacios intersectoriales e interinstitucionales, que ya han consensuado los proyectos estratégicos para el desarrollo del país. Es tiempo de poner en marcha esos proyectos de infraestructura productiva, sanitaria, social, educativa, vial, que hacen falta, además de recuperar la iniciativa y proponer un plan de infraestructura para la ciudad y la región, cuyas prioridades sean definidas localmente y sea tenido en cuenta por las distintas jurisdicciones de gobierno, con un compromiso explícito de asignación presupuestaria y ejecución”.

Al igual que el sector industrial, aseguraron que la realidad de la industria de la construcción en lo local “no escapa a las mediciones oficiales publicadas recientemente por el INDEC”, aunque anticiparon que desde la Cámara están trabajando en la generación de “un índice local que refleje con mayor precisión las variaciones de la ciudad y la zona”.

“Como ocurre con otros sectores, las condiciones macroeconómicas y el direccionamiento de las políticas públicas generan incentivos o restricciones al desarrollo de la actividad de la construcción. Se trata de uno de los sectores con mayor capacidad de dinamización de la economía en su conjunto y que en nuestra ciudad tiene una participación de alrededor del 10% en el PBG local”, indicaron.

Según señalaron, los indicadores de coyuntura de la actividad y el análisis de las expectativas generales de las empresas del sector muestran un panorama “adverso”. De hecho, la encuesta que la Cámara realizó al sector señala que tanto las empresas que ejecutan obra pública como las dedicadas a la obra privada consideran que el nivel de actividad del sector “disminuirá o mantendrá los niveles actuales”.

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