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La  arquitectura ha demostrado ser el arte más presente en las sociedades, dándole forma  y sentido a todas las ciudades en todas las  épocas. Por ejemplo, fue en Italia cuando artistas como Miguel Ángel o Francesco Borromini marcaron los cánones de belleza al servicio de la Iglesia durante el Renacimiento. O en Nueva York, cuando se construyó el skyline para mostrar el poderío capitalista con edificios como el Chrysler Building de William van Alen o el Empire State Building de Willliam F. Lamb durante el siglo XX. O en Medio Oriente, para mostrar el poderío de los capitales provenientes del petróleo al construir ciudades de la nada y tornarlas en grandes metrópolis como Dubai.

Como parte de la época en la que actualmente vivimos, tendencias por construir edificios con diseños innovadores, materiales renovables, o simplemente utilizar de mejor manera los recursos disponibles, han resultado en diseños y creaciones completamente distintos, edificios que dicen mucho de la sociedad, y las ciudades, del  siglo XXI.

 

Casa PopUp. El concepto de esta casa se basa en una corriente de arquitectura sustentable llamada construcción pasiva en el cual, las casas que se construyen están bien diseñadas, son de bajo costo y usan modos alternativos de energía. Con estas tres premisas, las casas que se construyen bajo este concepto son casi autosustentables y tienen una huella de carbono muy baja. La casa se construye en aproximadamente cuatro días y solo necesita armarse usando un desarmador ya que se ensambla de manera parecida al Lego. Cada pie cuadrado tiene un costo de entre $1,200 y $1,900 USD y cada casa es personalizable. La construcción de estas casas está disponible únicamente en Francia por el momento, pero la compañía dueña de la patente de este diseño tiene planes de expansión a Estados Unidos e Inglaterra.

 

Arquitectura cinética. La tendencia por hacer la arquitectura más sustentable se está desarrollando principalmente en Australia. Debido a las sequias que el país tiene en gran parte de su territorio, distintos despachos de arquitectura han creado edificios “inteligentes” que se adaptan al medio ambiente, ya sea para captar agua, usar el sol para generar energía o simplemente para generar brisas o corrientes de aire. Este edificio, el Anz Center en Melbourne, fue diseñado y construido por el estudio del arquitecto Hassell y es uno de los edificios con oficinas abiertas más grande del mundo.

 

Mini casas japonesas. La tendencia por construir edificios pequeños donde puedan caber muchas personas es la propuesta arquitectónica y de diseño japonesa. Cell Brick es un edificio de 108 pies cuadrados pero aprovechado al cien por ciento. Las mismas paredes del edificio sirven para guardar cosas y los simples pasillos fueron eliminados para hacer al edificio más funcional.

Edificios ultra modernos. La desaparecida arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid,  quien se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Pritzker en el 2004, transformó  las barreras de la arquitectura tradicional con diseños vanguardistas. Diseños orgánicos que marcan un compás muy distinto a los que habían sido construidos antes, marcan los skylines de ciudades, principalmente emergentes, para transformarlas en las visiones auténticas del futuro.

 

Arquitectura flotante.  El cambio climático plantea una grave pregunta, ¿cómo afrontarán nuestras ciudades el aumento del nivel del mar? Algunos arquitectos creen que los edificios flotantes son la respuesta, y han creado una rica variedad de diseños para probarlo, desde simples casas prefabricadas hasta barrios completamente anfibios.

Por ejemplo, en Ámsterdam, una nueva generación de casas flotantes ha aparecido por toda la ciudad. Entre éstos se halla una estructura de madera de Framework Architecten y Studio Prototype, que muestra cómo las casas flotantes pueden incluir fácilmente un piso sumergido bajo el agua. También se planeó una propuesta ambiciosa para la capital holandesa a principios de este año. La firma danesa BIG y el estudio Barcode Architects de Rotterdam revelaron diseños para un enorme complejo de viviendas que flotará en el lago IJ. El edificio de 46.000 metros cuadrados será la puerta de entrada a IJburg, un vecindario entero situado en islas artificiales.

Para algunos arquitectos, las construcciones flotantes son una oportunidad para viajar fácilmente. Por ejemplo, un equipo de la Universidad de Coimbra en Portugal ha creado una casa flotante prefabricada que se puede enviar a cualquier parte del mundo, permitiendo a sus ocupantes residir en ríos y lagos.

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La torre, diseñada por RB-Systems, utiliza un innovador sistema estructural que determina su apariencia. Debido al sitio extremadamente restringido, la opción fue eliminar columnas perimetrales y sustituirlas por un conjunto de cables de acero, que recorren la torre en su altura a la vez que se van torsionando sobre la fachada. Eso permitió obtener una estructura ultraliviana y resistente.

En ese sentido, el cilindro es una de las formas más eficientes para la carga de viento. Los cables están anclados en una base profunda y vinculado al núcleo en el anillo estructural superior. La disposición en espiral de los cables crea una fuerza de tensión superficial, dando como resultado un “corsét”. El concepto es similar a un caramelo que se sostiene dentro de una envoltura porque sus extremos están retorcidos.

Arquitectónicamente, el edificio se convierte simplemente en una expresión de su estructura, con una estética orientada a la tecnología. Una de las características más distintivas del proyecto es un volumen toroide (similar a una dona) que se eleva sobre el área de acceso. Está revestido con vidrio reflectante y paneles de cromo abollonado para reflejar sutilmente el entorno y generar interés al peatón.

El hall que recibe al visitante es un espacio austero de varios pisos, es una aproximación a los interiores híper modernos. Mientras que los niveles inferiores dependen en gran medida de la iluminación artificial, a medida que se asciende, las oficinas se transforman en espacios luminosos.

Además, para ganar eficiencia en el transporte vertical, los ascensores tienen cabina de dos pisos. En lo más alto, nivel 96, una plataforma de observación ofrece vistas panorámicas de la ciudad.

Para resolver la fachada curva se empleó un software paramétrico que permitió descomponerla en paneles planos conformados por triángulos apareados.

Cada panel está inclinado un grado hacia el interior del edificio. Las vainas en las que corren los cables están cubiertas por paneles estampados de aluminio con ventilaciones integradas y controladas por un software que gestiona el acondicionamiento natural. Los extremos cónicos de la losa permiten una mayor penetración de la luz a la vez que el vidrio de alto rendimiento bloquea la ganancia térmica excesiva.

En la parte superior del núcleo, la torre posee un amortiguador de masa con forma de toroide para que ocupe el menor espacio posible en planta y dejar libre el centro para localizar instalaciones y para proporcionar continuidad en las escaleras de evacuación. Por lo tanto, el amortiguador rodea el núcleo con una distribución uniforme de masa y cumple su función para contrarrestar las oscilaciones causadas por los vientos a gran velocidad.

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Combinar materiales reciclados con una buena arquitectura es cada vez más frecuente en los diseños arquitectónicos y de interiores. De hecho, una de las grandes tendencias del interiorismo en el 2018 es usar materiales sustentables y crear con ellos nuestro propio mobiliario.

Construir este tipo de casas es sumamente rentable por varias razones. Se aprovechan al máximo los recursos, abaratamiento de los costos y se evita la contaminación mediante el uso de materiales reciclados.  Además se promueve el cuidado del medio ambiente y que a la vez crean ambientes interiores funcionales y acogedores, gracias a las grandes visiones de diferentes arquitectos, ingenieros y constructores.

 

El pionero

Se dice que el primero en tomar esta iniciativa fue el alemán Gernot Minke, quien cursó estudios de arquitectura e ingeniería y fue luego director del Instituto de Investigación de Construcciones Experimentales de la Universidad de Kassel. En este instituto estudió construcción con materiales naturales y tecnologías alternativas. Sus estructuras hoy en día cumplen con estándares de calidad en habitabilidad de primer nivel. Sus obras de bajo costo tienen tanto éxito que ha impartido talleres y capacitaciones en Latinoamérica, Europa y la India.

Otro de sus propulsores es Michael Reynolds, un arquitecto estadounidense que cuenta con más de 40 años de experiencia en el rubro de las construcciones sustentables, y quizás sea el más conocido. Hace cuatro décadas, Reynolds se reveló contra la arquitectura tradicional, a la que considera “alienada” y lejos de las necesidades urgentes de las personas y el medio ambiente.

Lo supo a poco de terminar su carrera en la Universidad de Cincinnati, en 1969, y desde entonces comenzó a indagar en nuevas formas de construir, convencido de que el mundo requiere un cambio de enfoque ante las amenazas del calentamiento global, la sobrepoblación, la escasez de recursos y la espiral de catástrofes naturales.

 

La“nave tierra” oriental 

Para Reynolds, la solución está en lo que denomina “biotectura”, una forma distinta de edificar, con la eartheship (la “nave tierra”) como su máxima expresión. Se trata de viviendas levantadas con métodos sencillos y usando lo que está a mano, en especial, eso que a simple vista solo parece basura. Cada unidad es por completo independiente de la red: no recibe energía eléctrica, tampoco agua ni gas, produce sus propios alimentos y cuenta con un sistema para el manejo de efluentes.

Con el paso de los años, junto a su equipo, comenzó a difundir sus diseños por todos los rincones del mundo. Hicieron casas para personas en busca de una vida en armonía con su entorno; actuaron en zonas de desastre natural, instruyendo a los sobrevivientes para reconstruir sus hogares; y hace unos años llevaron el desafío a otro nivel: hacer de la “nave tierra” una escuela. Y nuestro país, Uruguay,  fue elegido. Se trata de la escuela sustentable ubicada en Jaureguiberry,  Canelones.

 Sus materiales de construcción predilectos son los ladrillos hechos con botellas, latas y neumáticos, además de materiales naturales. Su diseño de construcción, llamado Earthship (“Nave Tierra”), intenta eludir por completo el uso de cables y cañerías y en cambio fomentar el uso de paneles solares para convertir la luz y el calor en energía. Hasta el último detalle es pensado: las casas producen sus propios alimentos y almacenan el agua a través de la recolección y la filtración. Esta fabricación de energía y recursos aprovechando lo natural, apunta a una reducción de costos a largo plazo y a una mejor calidad de vida.

 

Todo sirve

Otro de los impulsores de las construcciones sustentables es también el estadounidense Dan Phillips, que se preocupa por la creación de viviendas para personas de bajos recursos. Su mayor mérito es que utiliza materia prima reciclada, que llega a ser el 80% de lo utilizado en el producto final. La reducción de costos, debido a que estos materiales son donados o recolectados, hace que las viviendas sean mucho más accesibles. Y Dan Phillips utiliza corchos, trozos de losa, marcos de cuadros y botellas de vidrio, que los transforma en materiales para una ventana, un techo, una división interior o una pared, por ejemplo. Se trata de dar una nueva vida a elementos que se convirtieron en chatarra o desperdicios y que ya cumplieron su función original, para poder utilizarlos nuevamente en hogares.

“Esta visión de la arquitectura sustentable nos inspira a hacer lo mismo en nuestro propio hogar. Con pequeños cambios, reutilizando lo que parece ya no tener uso, pensando en cómo ahorrar energía, podemos hacer que nuestra casa sea más ecológica y aportar nuestro granito de arena al cuidado del medioambiente”, explicó Phillips.

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Los píxeles, esos cuadraditos de distintos colores que son las unidades cromáticas homogéneas más pequeñas que componen una imagen digital y que se hacen visibles al ampliarla, trasladados mediante el diseño a la tercera dimensión, son la pieza clave de una nueva tendencia arquitectónica.

La firma neerlandesa MVRDV (www.mvrdv.com) es uno de los principales impulsores de este estilo que las publicaciones especializadas como Inhabitat, Dezeen o Architizer denominan arquitectura pixelada (“pixelated architecture”) y en el que se emplean pixeles cúbicos de distintos tamaños, como la estructura o ladrillo básico, para proyectar edificios.

El estudio MVRDV, con sedes en Rotterdam (Países Bajos) y Shanghái (China), ha presentado recientemente cuatro  proyectos más recientes, concebidos de acuerdo con este concepto arquitectónico.

 

Las siete torres “Pixel” de Abu Dabi.  Pixel es el nombre del complejo residencial de uso mixto con 480 apartamentos de varios tamaños y características, locales comerciales, oficinas, talleres y espacios comunitarios, que MVRDV ha proyectado para Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos, EAU), según informa este estudio. Este proyecto, conformado por siete torres de distintas alturas y relativamente delgadas situadas alrededor de una parcela, es parte de un desarrollo a gran escala llamado Makers District, que se posicionará como el nuevo corazón urbanístico de Abu Dabi, la capital de los EAU, según la firma.  Estos edificios “abrazarán” una plaza peatonal, a la que se podrá acceder desde todas las direcciones alrededor de la parcela, que será el corazón del barrio, recibiendo el flujo de personas desde la playa adyacente, el puerto deportivo y un lugar público de eventos llamado The Artery (La Arteria), según MVRDV.

El “Hito”acristalada de Esslingen. Otro de los proyectos “pixelados” de este estudio es The Milestone (El Hito), un edificio de uso mixto con oficinas, bar y restaurante, que se construirá en Esslingen (Alemania) y atraerá la atención sobre esta pequeña ciudad de la región de Stuttgart y sus desarrollos, como una “roca de cristal”. El nuevo edificio de oficinas, conocido formalmente como el Bloque E, marcará el centro de un nuevo distrito, que albergará, además, una universidad, urbanizaciones y tiendas minoristas. La fachada, en parte transparente y en parte con espejos, mostrará un mapa pixelado de la zona de Esslingen y alrededores y la topografía de su paisaje, y tendrá vidrios equipados con células fotovoltaicas que reflejarán el entorno, la ciudad, sus colinas y su gente, según la firma neerlandesa. Además, una serie de escaleras, terrazas y plataformas emergerán y conducirán a un mirador público con la forma del centro de la ciudad, donde los visitantes podrán disfrutar de las vistas de los viñedos y de las colinas circundantes, añade.

Una nueva “Silueta” para Moscú. La firma de Rotterdam, también, ha proyectado para Moscú (Rusia) un complejo llamado Silhouette (Silueta) que constará de apartamentos de lujo, un centro deportivo, espacios de trabajo flexibles, un espacio para eventos, una cubierta con vistas panorámicas y un supermercado subterráneo. El volumen del edificio está esculpido, con cortes en la parte superior e inferior de la fachada, y está diversificado para crear entradas distintivas y una cubierta inclinada, y su patrón de elevación se ve manipulado por las ventanas de diversos tamaños calculadamente posicionadas dentro de la fachada.

El edificio “Saxo” de Rotterdam. Otro edificio de MVRDV basados en píxeles arquitectónicos es The Sax (El Saxo), proyectado para Rotterdam, un complejo con 450 apartamentos, un hotel con 150 habitaciones, aparcamiento y locales comerciales. Esta edificación residencial, con sus dos torres interconectadas, se localizará en el lado sur de Wilhelminapier, una de las zonas más populares y espectaculares de las cuencas y muelles portuarios de Rotterdam y que constituyen una importante referencia histórica para el patrimonio de esta ciudad. The Sax será una silueta reconocible con sus viviendas situadas en torres de unos 70 y 150 metros de altura y conectadas por un puente aéreo en el que se ubicará el hotel, encima del cual habrá una terraza pública a ochenta metros de altura, según sus proyectistas. Dentro del edificio, todas las habitaciones principales estarán situadas dentro de su fachada acristalada, con lo que todos los apartamentos se beneficiarán de la máxima cantidad de luz natural y de unas vistas panorámicas de 270 grados, del curso fluvial Nieuwe Maas y de la ciudad, de acuerdo a MVRDV.

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El puente peatonal que conecta el parque de alta tecnología y la estación de tren Beer-Sheva Tzafon (y la Universidad Ben Gurion), fue inaugurado y abierto oficialmente el 12 de junio de 2016. Con unos 210 metros de largo, el puente de acero es un punto de referencia pintoresco, ya que se extiende sobre lo activo y operativo y los ferrocarriles y el sitio de futuras construcciones.

El diseño del puente incorpora más de 200 tipos diferentes de secciones transversales de viga de acero, que constituyen su geometría única - cuatro arcos de acero, que se doblan y tuercen, creando dos grandes lentes con aperturas de 110 y 70 metros. El mérito de este diseño único es de los arquitectos Bar Orian y de la empresa de Ingeniería Rokach Ashkenazi.

El puente es producto de un llamado a concurso de arquitectura para su diseño. El mismo debía proporcionar una solución para el problema de acceso al parque tecnológico que se encuentra a poca distancia de la estación de tren de Beer Sheva Tzafon. Además se buscaba que se convirtiera en un símbolo para este parque e ícono de referencia en el entorno.

La construcción tiene 210 metros de largo y la parte superior está cubierta para brindar protección ante lluvia o el sol. Los laterales, en tanto, están abiertos para permitir el paso del aire natural, lo que le da un aspecto futurista y cálido a la vez. La iluminación del puente es otra de los claves del diseño. La idea es que de noche se vea lo mismo que de día. Por eso se realizó un trabajo para decidir qué iluminar. ¿El resultado? El puente parece estar casi flotando como si levitara para permitir que los trenes pasen por abajo.

El puente peatonal del parque tecnológico Gav Yam, en Beersheva, que une la estación de tren de la Universidad de Beersheva con el Parque Tecnológico Gav Yam, junto a la Universidad Ben Gurion del Negev, es el ganador en la categoría de largo recorrido de los premios Footbridge Awards, otorgados en la conferencia Footbridge 2017, celebrada recientemente en Berlín.

El galardón, patrocinado por la revista Bridge Design & Engineering, se otorga cada tres años y premia los mejores diseños, renovación e iluminación de puentes peatonales, ecuestres y para ciclistas completado en ese lapso.

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