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La investigación “Caracterización cíclica y tendencial del producto bruto de la industria de la construcción en Uruguay entre 1988 y 2017”, elaborado por las economistas Eugenia Rodríguez y Bibiana Lanzilotta, analiza la relación existente entre el producto bruto (PB) de la construcción y el Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo en las últimas tres décadas.

La investigación hace hincapié en la importancia de la construcción en el país. Para ello marca que el PB de esta industria representó, en promedio, el 8% del PIB nacional en pesos constantes entre 1997 y 2016, y dio trabajo al 7,8% de todos los ocupados en el país en promedio entre 2011 y 2016, lo que significa unas 120.000 personas.

 

Salarios 

A su vez, y pese al bajón que  experimentó la construcción  en los últimos años, los salarios de los empleados del sector medidos por el Índice Medio de Salarios (IMS) crecieron 88,3% punta a punta en esos años y la ocupación aumentó 3,7%. Además “se trata de un sector clave en el proceso de formación de capital, explicando aproximadamente el 50% de la formación bruta de capital fijo, lo que permite el crecimiento sostenible a largo plazo”, destacan las autoras.  Dado todo esto, la investigación afirma que es “importante conocer el desempeño de la industria de la construcción, así como sus rasgos más salientes, para poder caracterizar su relación con el ciclo macroeconómico nacional y comprender la realidad actual”.

Asimismo, agregan que “la caracterización de la evolución del PB del sector, y conocer los principales rasgos de su comportamiento tendencial y cíclico facilitará la comprensión de cuáles son sus determinantes y qué se puede esperar del futuro”.

Las economistas hallan que el producto sectorial y el global presentan un comportamiento “similar”, fruto de que están “estrechamente vinculados”. Así, “en momentos de auge hay una mayor demanda para reparación y creación de nuevas viviendas, así como también hay mayor capacidad de inversión para expandir y construir nuevos establecimientos”, señala el estudio, mientras que “en momentos recesivos la actividad de la construcción se contrae significativamente”.

A pesar de la “evolución similar” constatada entre el PB de la construcción y el PIB, la del primero aparece más “volátil”. De esta manera, cuando se expande lo hace “por encima del nivel general”, mientras que cuando la actividad se contrae “cae por debajo del mismo”.

Los resultados del trabajo permiten concluir que el “PB de la construcción es procíclico respecto del PIB nacional y dependiendo del periodo que se considere, adelanta o sincroniza con éste”.

En la actualidad, y recordando que el trabajo se publicó a fines del 2017, se estaría atravesando por “la parte baja de un nuevo ciclo”, cuyo inicio se remontaría a 2015. La parte más baja de esta fase, en tanto, habría sido entre finales de 2016 y el arranque del año pasado (7% inferior a la tendencia de largo plazo en promedio, se detalla). Se añade, sin embargo, que según la información de los componentes proyectados “la fase a la baja de este ciclo habría sido menos profunda que las anteriores”.

 

Crecimiento

De hecho, con información del primer trimestre de 2017, “las estimaciones de los componentes del PB de la construcción muestran que la tendencia-ciclo se expandió en el orden del 1,9% interanual en el último dato, se está en la fase baja del ciclo, y los últimos datos marcan un punto de giro hacia el crecimiento”.

En esta línea, la última edición del Índice Líder de actividad de la Industria de la Construcción (ILIC), confeccionado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, difundió estimaciones que “permiten anticipar un posible cambio de tendencia sobre la primera mitad de 2018” para el sector.

Las economistas también pusieron la lupa en de qué manera la actividad de la construcción a nivel regional puede afectar a esa misma industria dentro de las fronteras de Uruguay. En concreto, se observó qué es lo que sucedía con Argentina. Para ello, se recurrió al Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de Argentina. Desde 1996 “el componente cíclico del ISAC adelanta por lo menos tres trimestres los grandes movimientos de las tasas de variación de la actividad del sector nacional”, señala el estudio. Debido a esto, plantea el trabajo, se cuenta con “evidencia de que existen fuertes interconexiones entre el sector de la construcción y el sector inmobiliario de ambos países”.

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Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) señala que se registró en el 2017 una cierta mejora con respecto al año anterior y los empresarios tienen renovadas expectativas para 2018. De hecho, la producción de cemento portland creció en unas 101.000 toneladas en el segundo semestre respecto al anterior, y alcanzó el máximo volumen desde 2012, aunque parte del aumento se debió a mayores exportaciones hacia Argentina.

Asimismo, si bien la situación actual del sector continúa en terreno negativo según la percepción de los empresarios que respondieron al relevamiento bimensual del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción), mejoraron las expectativas, y un tercio de los consultados prevén un alza de la actividad.

El estudio indica que solo un 4% evaluó como “buena” la realidad del sector (el 29% la consideró “mala” y el 68% “ni buena ni mala”), pero 32% se mostró expectante de que exista un aumento de la actividad a futuro, contra un 18% que piensa que empeorará y un 50% que seguirá igual.

 

Proyectos PPP

Es este contexto, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, dijo al diario El País que tras alcanzar “un piso” en la caída de la actividad, el esperado repunte del sector llegaría a finales de este año de la mano de varios proyectos de Participación Público-Privada (PPP) que comenzarán obras públicas que crecen por ser época preelectoral y algunos emprendimientos privados en Montevideo y Punta del Este.

“En el resto de las obras privadas no vinculadas a vivienda hay menos inversión. Nuestra impresión es que se frenó la caída y la industria va a quedar estabilizada en el mismo nivel que el año pasado en los primeros meses de 2018”, sostuvo Otegui. Pese a este freno en la caída de la actividad del sector, aún no se ha logrado aumentar el número de trabajadores, teniendo en cuenta durante el boom de la construcción se llegó a un pico histórico de 73.000 trabajadores frente a las 45 mil obreros que hoy registra el sector.

Cabe recordar que en el último año el sector perdió 3.360 obreros  y no mejoran las perspectivas, ya que los empresarios ven más posible incorporar maquinaria que personal según la encuesta del CEEIC. De hecho, el 32,2% contestó que está a favor de la adquisición de maquinarias, mientras que el 28,6% cree que contratará mano de obra y un 71% cree “muy poco probable o poco probable” contratar empleados. Otro de los datos del informe del CEEIC es que el 68% de las empresas del sector operan con menos del 70% de su capacidad instalada (era 62,5% en la edición anterior), con un 60,7% que esperan a futuro mantener ese funcionamiento por debajo de sus posibilidades.

A su vez, solo el 3,5% trabaja con más del 90% de su capacidad instalada, y el 7,2% tiene expectativas de hacerlo. Además, el relevamiento mostró que el 42,8% de los empresarios entienden que los costos del sector evolucionan por encima de la inflación. Consultados sobre los factores que más influyen dentro de esos costos, un 92,9% mencionó la mano de obra, seguido muy de lejos por los insumos locales (3,6%).

 

Cemento

Por su parte, un informe de la Cámara de la Construcción del Uruguay señala que en el segundo semestre del año pasado la producción de cemento portland, sin incluir cemento blanco, cemento de albañilería ni ningún otro tipo de cemento, llegó a 411.833 toneladas, superando ampliamente (32,7% más) el registro del primer semestre de 310.265 toneladas.

Con esos datos, se llega a un volumen de producción anual de 722.098 toneladas, que significa un incremento de 20% respecto al año anterior (unas 122.000 toneladas más) y el mayor número para un año desde 2012.

“La producción y comercialización de cemento puede ser un indicador indirecto, en términos tendenciales, del dinamismo de la actividad de la construcción”, indicó el trabajo de la gremial.

Es que la mayor producción alcanzada en 2017 interrumpió “la trayectoria decreciente que se venía observando en forma continua desde 2012” en el sector.

Buena parte del aumento de la producción respondió a las exportaciones  hacia Argentina, que se duplicaron en 2017 respecto al año previo, alcanzando el nivel más alto desde 2011. Como ejemplo, se cita que  en 2013 se exportaron 8.672 toneladas y el año pasado 137.323. Lo producido en el segundo semestre del año se valoró en 1.863 millones de pesos, casi medio millón por encima del registro de la primera mitad de 2017.

Otro dato que incluye el trabajo es que en noviembre último se llegó al máximo nivel de producción mensual (87.457 toneladas) desde septiembre de 2011. En base a estas cifras, el informe de la gremial indica que la industria del cemento brinda “señales positivas para la construcción en el año corriente”.

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El Banco Mundial (BM) realizó para Uruguay entre marzo y diciembre de 2017 la Encuesta de Empresas, un relevamiento entre dueños y alta gerencia de 347 firmas (pequeñas, medianas y grandes), representativas del sector privado no agrícola y formal. La encuesta se enfoca en varios aspectos del clima de negocios (infraestructura, comercio, finanzas, regulaciones, impuestos y licencias comerciales, corrupción, crimen e informalidad y percepciones de obstáculos para hacer negocios). Estos “pueden ser beneficiosos o restrictivos para las empresas”, señala el informe. En tanto, el jefe de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Christian Daude dijo en su cuenta de Twitter que la encuesta del Banco Mundial es “un interesante insumo para identificar áreas de mejora en el clima de negocios en Uruguay y también, porque las hay, ver las fortalezas”.

El relevamiento detalla los resultados de los aspectos abordados y cómo compara Uruguay con el promedio de América Latina y el Caribe y con el promedio de países de ingresos altos. Por ejemplo, en el caso de infraestructura, el informe sostiene que “la infraestructura de calidad conecta eficientemente a las empresas con los mercados para obtener productos y tecnologías.

La encuesta, además, evaluó los problemas generados por cortes de energía. En Uruguay se pierden el 0,2% de las ventas por cortes eléctricos, un porcentaje similar al promedio de los países de ingresos altos y menor al de la región (0,8% de las ventas). También el número de cortes presenta resultados similares: 0,8 en Uruguay (0,9 en los de altos ingresos) y 2,1 en la región. En cambio, Uruguay está peor en los días que tarda obtener una conexión eléctrica: 34, frente a 22 de la región y 31 de los países de altos ingresos. En el número de insuficiencias en el suministro de agua en un mes típico, Uruguay está mejor: tiene 0,2, frente a 0,3 de los países de altos ingresos y 0,7 de América Latina.

 

Comercio exterior

Un 26% de las empresas uruguayas exportan directa o indirectamente, frente al 18% en promedio de la región y el 30% en promedio de los países de altos ingresos. A su vez, 95% de las firmas uruguayas (solo industriales) utilizan insumos de origen extranjero, frente al 71% en la región y 77% en países de ingresos altos.

A los exportadores uruguayos les lleva dos días en promedio para despachar sus bienes a través de la Aduana. En tanto, el promedio en la región es ocho días y en países de altos ingresos cinco días. Si se mira lo mismo, pero del lado de los importadores (solo industriales), la demora promedio son 11 días, frente a 14 en la región y siete en países de altos ingresos.

El sondeo identifica también las fuentes de financiamiento y las características de las transacciones financieros de las empresas uruguayas. Sobre cómo financian la inversión las firmas locales, no difiere mucho de lo que pasa en la región o en los países de ingresos elevados. El 70% de la inversión se financia internamente (63% en la región, 68% en los de altos ingresos) y el 19% a través de bancos (22% y 19% respectivamente en los otros dos grupos). El resto se da a través de otros proveedores de crédito. En cuanto al uso, 95% de las pequeñas empresas tienen una cuenta con cheques o de ahorro, guarismo que trepa al 100% en las medianas y grandes. A su vez, 46% de las pequeñas empresas tienen un préstamo bancario, frente a 61% de las medianas y 88% de las grandes. En cuanto a la informalidad, un 68% de las empresas uruguayas declaró competir con firmas informales (son 63% en la región y 45% en países de ingresos elevados).

 

Impuestos

Otro aspecto consultado es la regulación y los impuestos, bajo la pregunta ¿cuánto tiempo de su trabajo gasta un gerente senior en lidiar con regulaciones gubernamentales? En Uruguay 19,2% de su tiempo, más que en la región (10,7%) y en países de altos ingresos (8,9%). En cantidad de reuniones al año con funcionarios de impuestos, Uruguay está mejor (0,6 frente a 1,5 y 0,9 respectivamente). Otro aspecto del clima de negocios es cuánto tarda en obtener diferentes permisos. Para importar, en Uruguay se requieren 14 días, frente a 20 de los otros dos grupos de comparación. Para construir son 79 días, frente a 81 de la región y 119 de los países de ingresos altos. La licencia para operar tarda 176 días en Uruguay, frente a 42 en la región y 44 en países de ingresos altos.

“La mayoría de los indicadores en la Encuesta de Empresas se derivan de preguntas que solicitan a las firmas sus experiencias reales relacionadas con el clima de negocios. Por ejemplo, ¿cuántos días tomó obtener un permiso? Un pequeño número de preguntas de la encuesta pregunta a dueños o altos mandos de las empresas por su opinión subjetiva con respecto a la importancia de diversos elementos”, sostienen  el informe del Banco Mundial. Frente a la pregunta que cierra la encuesta y que refiere a cuál es el principal obstáculo que enfrentan las empresas uruguayas, el 25,5% opinó que es las tasas de los impuestos (en la región lo identifica el 10,2% y en países de ingresos altos el 19%), el 16,2% las prácticas del sector informal, 11,8% la educación inadecuada de la fuerza laboral, el 10,4% las regulaciones laborales, el 7,8% la administración de impuestos y 7,8% la electricidad, entre otros.

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El Ministerio de Economía y Finanzas, a través de su titular Danilo Astori, anunció una serie de medidas de estímulo a la inversión y el empleo, con beneficios para los proyectos que generen mayor cantidad de puestos de trabajo, sean innovadores y dispongan de pautas de cuidado del medio ambiente.

A través de un nuevo decreto reglamentario, se implementarán modificaciones al régimen establecido por la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) con un incremento de 100 a 130 en el puntaje para la evaluación de proyectos de inversión con más capacidad de derrame en la economía, explicó el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, en conferencia de prensa, acompañado por el ministro Danilo Astori y el director de la Asesoría Macroeconómica, Christian Daude.

Paralelamente, se implementarán una serie de beneficios transitorios, como el incremento del 10% en el porcentaje de exoneración que surge de la matriz de indicadores para los proyectos de inversión presentados entre marzo de 2018 y febrero de 2019, que ejecuten al menos el 75% a diciembre de 2019.

 Asimismo, se prorrogará por un año el plazo para presentar nuevos proyectos al amparo del decreto que otorga beneficios a la construcción de gran dimensión económica.  “Un sector clave en la pérdida de puestos de trabajo ha sido la construcción. El año pasado se promulgó un decreto que permitía promover beneficios a grandes proyectos de construcción. Esa medida se prorroga hasta este 2018. De los 57 proyectos presentados, la mitad son en Maldonado y la otra mitad entre Montevideo y Canelones”, señaló el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri.

El la página web del MEF (www.mef.gub.uy) , dentro de la batería de medidas, en el literal C, bajo el título “Extensión de beneficios para construcciones de gran dimensión económica”, se detalla que “el Decreto Nº 329/016 declaró promovidas al amparo de la Ley Nº 16.906 de 1998 las actividades de construcción para la venta o arrendamiento de inmuebles con destino a oficinas o vivienda, correspondientes a proyectos de gran dimensión económica. La promoción alcanzó a las construcciones de más de UI 123 millones (US$ 16,2 millones a febrero 2018), que tuvieran al menos 20% del área destinada a uso común”. Y agrega que “se prorrogará por un año el plazo para presentar nuevos proyectos al amparo de este beneficio. Los proyectos deberán ser presentados antes del 31 de diciembre de 2018 y tendrán 36 meses como máximo para su ejecución. Además, para los proyectos a desarrollarse en Montevideo, se reducirán el monto mínimo de inversión y el porcentaje de áreas comunes requeridos (a UI 90 millones y 15% respectivamente)”.

También se anunció que se  presentará al Parlamento un Proyecto de Ley para exonerar de todo recargo, y en general de todo tributo (incluido el IVA a la importación), a los bienes destinados a integrar el costo de maquinarias y equipos para uso agrícola, así como las partes y accesorios, de modo de equilibrar las condiciones competitivas para la industria nacional.

 

Beneficios adicionales

Para las pequeñas y medianas empresas, se aumentará de 10 a 20% el beneficio adicional del impuesto a las rentas de las actividades económicas (IRAE) en los proyectos promovidos y se simplificará el procedimiento de su presentación. Además, será remitido al Poder Legislativo un proyecto para mejorar los beneficios establecidos para nuevas inversiones, con aumento de los porcentajes de deducciones y topes.

El régimen simplificado se extenderá al impuesto al patrimonio para contribuyentes sin contabilidad suficiente y que adquieran factura electrónica. Las mejoras para los contribuyentes implican también una reducción de los costos por cancelación de deudas, la generación de más canales de pago y una serie de mejoras referidas al fortalecimiento de derechos, como la eliminación de la potestad de la Dirección General Impositiva para clausurar comercios sin que exista resolución judicial, entre otros.

 El ministro Astori aseguró que este conjunto de medidas apunta a corregir un comportamiento menos dinámico registrado en los índices de inversión, a diferencia del consumo interno y las exportaciones que vinieron cumpliendo “con mucha significación” el papel de motor de crecimiento de la economía, debido a sus buenos índices. “La inversión es el motor de crecimiento más genuino, profundo y estructural, y es la que presenta la mayor vinculación con el empleo”, señaló el ministro Astori.

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La recuperación económica de Europa y, por tanto, de la confianza de los inversores, y el Brexit de Inglaterra, configuran los factores que están determinando la evolución del mercado inmobiliario en el continente europeo.

El Instituto de Valoraciones, una sociedad de tasación homologada por el Banco de España, ha analizado las tendencias de la actividad en el mercado europeo, donde España, Alemania y Portugal están abriendo la senda del crecimiento inmobiliario. La consolidación del negocio en países como Alemania, España y Portugal, hace que la tendencia para los próximos años apunte a la estabilidad del mercado. “Desde Instituto de Valoración, consideramos que Alemania es un factor de estabilidad en todo: economía, política y también en real estate”, afirmó Fernando Vigueras, director técnico de la sociedad, al diario El Mundo de España.

La recuperación del país y la inversión extranjera en este territorio, la cual conforma el 55% de las operaciones inmobiliarias de Alemania, sitúan a Berlín como la ciudad europea más atractiva para la inversión. Los mercados de España y Portugal, ambos al alza, están experimentando una recuperación más sostenida en el mercado inmobiliario. El crecimiento en España se registra tanto en las operaciones de compraventa de viviendas nuevas, que aumentaron casi un 30%, como en residencias de segunda mano, en las que se avanzó un 25%. Estas subidas ocasionan una escasez de suelo en las zonas más consolidadas, como efecto del aumento de la demanda.

Por su parte, Portugal experimenta un gran aumento de la inversión extranjera, la cual en 2016 fue un 20% superior a la del año anterior y un 50% más que en 2014, según datos de la Asociación Portuguesa de Promotores e Inversores Inmobiliarios (APPII). “Se trata de cifras muy elevadas si tenemos en cuenta de la situación de la que venimos. En cuanto el mercado vaya recuperando lo perdido, el crecimiento será más sostenido. La tendencia para 2018 en España será al alza, pero de una manera más moderada. Se espera que la inversión en real estate supere el 4%”, apuntó Vigueras.

 

Efectos del Brexit

Inglaterra ocupa el otro lado de la moneda en el sector inmobiliario. La consecuencia directa del Brexit es la subida de impuestos para los inversores extranjeros, una circunstancia que lleva asociada una caída de la demanda. “Hasta el año 2014, el mercado inmobiliario de Reino Unido experimentaba una subida a un ritmo del 20% interanual. El dato contrasta con la caída actual, donde según el portal inmobiliario británico Rightmove, los precios continuarán descendiendo en 2018 a un ritmo del 2%, tras haber retrocedido un 1,8% en 2017”, explicó Vigueras. Este experto afirma que “Europa se beneficiará de esta situación, si se lo sabe tomar como una oportunidad”. La estabilidad que busca un inversor, si no la encuentra en Reino Unido, la encontrará en otro mercado europeo consolidado. Sin embargo, explicó el especialista Fernando Vigueras, “Inglaterra no se quedará con los brazos cruzados. Intentará buscar alguna solución, pero lo cierto es que, a día de hoy, los inversores extranjeros ya han trasladado su foco a otro sitio.”

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