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El último informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC), que revela  las expectativas de la industria  ,concluye que la percepción actual es más optimista para la economía que para el sector. En cambio, las expectativas son menos pesimistas para el sector que para la economía. Asimismo, los encuestados ven menos probable expandir su capacidad instalada y la adquisición de  maquinaria vuelve a ser más probable que la incorporación de personal.

El principal objetivo del estudio del CEEIC es monitorear las expectativas de las empresas del sector de  la  construcción  respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad  instalada, así como las expectativas de crecimiento de manera tal de poder obtener información sobre la coyuntura actual y evolución futura del sector y la economía.

Este último informe relevó la opinión de 81 empresas asociadas a Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU),  así como de 10 empresas asociadas a Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU). Del total de empresas  contactadas se obtuvo una  tasa de  respuesta muy baja,  de  apenas  22.2%, esto, señala el documento, “hace que los resultados de esta edición deban ser considerados con cautela.

Los resultados se presentan en tres secciones: Expectativas, Capacidad Instalada y Evolución de los costos. En el primer ítem (Expectativas), las empresas fueron consultadas respecto a  la percepción actual y sus expectativas futuras respecto a la economía y el sector de la construcción. La percepción actual es relevada mediante la percepción del estado actual de la variable de interés como Buena, Ni buena ni mala, Mala, mientras que  las expectativas son recogidas mediante la percepción de la evolución futura respecto al estado actual (Al alza, Igual, A la baja).

“La  percepción  reportada  para  la  economía  en  su  conjunto  es  mayormente  neutra  tanto  para  la economía actual (72%) como para las expectativas a futuro (61%). En  segundo lugar aparecen una cantidad importante de respuestas negativas, tanto para la situación actual como para el futuro. Considerando  las  respuestas  referentes  al  sector  de  la  construcción,  estas  muestran  una  peor evaluación de la situación actual si se la compara con la economía. Para el sector, el  porcentaje de respuestas neutras  se ubica en  56%  mientras que las respuestas pesimistas se ubican en 44%.  No obstante, al  comparar las expectativas  a futuro  del sector con las de la economía, las respuestas revelan  que para el sector las expectativas son algo menos pesimistas que para la economía en su conjunto”, señala el documento.

Comparando  estos  datos  con  los  del  informe  anterior de la CEEIC,  se  constata  un  deterioro  para  el  balance  actual de la economía y del sector. En cambio, en el caso de las expectativas, se observaron dos  movimientos opuestos:  el balance  para la economía general sigue empeorando mientras que  se observa una mejora en el balance sectorial. Por último, los indicadores de clima para la economía y el sector que consideran tanto la situación actual como las expectativas, que en junio se situaron en -22% y -28 %, empeoran en ambos casos.

El informe sotiene que “el mayor retroceso se observa para el indicador de clima de la economía, que presenta por  primera  vez  en  el  año  valores  inferiores  a  los  del  sector”, lo que significa que “las percepciones actuales y futuras sobre la construcción y la economía son  mayormente negativas, lo que permite interpretar este escenario como un clima de caída”.

 

Capacidad instalada

 Consultadas sobre el segundo punto (Capacidad Instalada) y su expectativa sobre el futuro, se les solicitó a las empresas que categoricen su situación actual y sus expectativas. Los datos recabados indican que el 67% de quienes respondieron se encuentran operando debajo  del 70%  de  su  capacidad  instalada.  Al  analizar  las  expectativas,  este valor se  ubica en el mismo porcentaje. Adicionalmente se consultó a las empresas respecto a la probabilidad de expansión  de la capacidad instalada en cuanto a maquinaria y personal. “El 67% de las empresas ve como muy poco probable o poco probable la expansión de maquinaria mientras que  72%  declara  lo  mismo  para  la  expansión  de  personal.  Por  lo  tanto,  se  observa  una  diferencia  respecto al informe anterior donde dichos datos fueron de 78% para la expansión de maquinaria y de 70% para la expansión de personal.  En segundo lugar, el porcentaje de respuestas que considera probable o muy probable la expansión de maquinaria es de 22% y 11% para la expansión de personal, mientras que en el anterior informe tales  porcentajes se ubicaron en 13%  para maquinaria y  expansión de personal.  Por lo tanto, la preferencia por la expansión de maquinaria sobre la expansión de personal vuelve a acentuarse en esta edición”, indica el relevamiento.

 

Evolución de los costos 

En cuanto a la evolución de los costos, un 61  % espera que la evolución sea a la par con el IPC y el restante  39%  espera  que  sus  costos  aumenten  por  encima  de  la  inflación. “Respecto  al  anterior  informe,  estos  valores  reflejan  un  aumento  del  porcentaje  de  respuestas  que  consideran  un aumento de costos por encima del IPC respecto a la edición anterior: (39% actualmente y 35% en el anterior.

También se consultó a los encuestados respecto de los principales factores de influencia sobre los costos. El 78% declaró a la mano de obra como el principal costo, un 11% a los insumos importados y el restante 11% se reparte en partes iguales para los insumos locales y subcontratos. En la encuesta anterior, el 83% de los encuestados declaró la mano de obra como principal factor de costo, y en la relevada en febrero, ese guarismo se ubicó en 93%, por lo que se observa una caída en el peso de la mano de obra en la estructura de costos de las empresas.

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"El Gobierno ha tomado una serie de medidas para reactivar la inversión y la creación de empleo", destacó el ministro de Economía, Danilo Astori quien indicó el aumento en el monto de los proyectos de inversión promovidos, que totalizan 367 millones de dólares, y la recuperación del índice de volumen físico de la construcción.

Al comparecer en la Comisión Integrada de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Astori informó el crecimiento del monto de los proyectos presentados ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones de los primeros cinco meses del año. Detalló: “Los años anteriores venían registrando una evolución descendente y la medición de enero-mayo de 2018 no solo interrumpe esa evolución, sino que, al mismo tiempo, marca, en millones de dólares en este caso, la iniciación de un proceso de crecimiento de estos proyectos”.

También mencionó la recuperación del índice de volumen físico de la construcción y la recuperación de los recursos que todo el país destina a maquinarias y equipos, desde setiembre de 2017 y hasta marzo de 2018, que definió como “el corazón de la inversión”.

Por su parte, el subsecretario, Pablo Ferreri, repasó que “en 2016, los proyectos presentados alcanzaron los 222 millones de dólares; en 2017, 171 millones de dólares, y en 2018, 367 millones de dólares”.

Destacó además que esto se produjo gracias a los decretos reglamentarios de la Ley de Promoción de Inversiones, que proveen varios estímulos adicionales, particularmente a la creación de empleo. Manifestó: “Si tomamos los primeros cinco meses del año y los comparamos con iguales períodos de 2015, 2016 y 2017, los millones de dólares de inversión han aumentado considerablemente”.

En cuanto a la industria de la construcción, destacó que, durante 2017 y los primeros meses de 2018, se presentaron 60 proyectos de gran dimensión económica que implican una inversión potencial de aproximadamente 1.900 millones de dólares, divididos en partes iguales entre Maldonado, por un lado, y Montevideo y Canelones, por otro.

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El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) prevé que la actividad en el sector continuará estancada en 2018, más allá del dato positivo que tuvo en el primer trimestre. En efecto, el informe de Cuentas Nacionales elaborado por el Banco Central (BCU) correspondiente al período enero-mazo (último dato disponible) marcó que la actividad del sector tuvo un crecimiento de 2,1% en la comparación interanual. Ese revirtió el mal resultado de fin de año cuando la construcción cerró 2017 con una caída de la actividad de 6%.

Sin embargo, el CEEIC marcó que el Índice Líder de la Actividad (ILIC), que elabora mensualmente, arrojó un leve deterioro debido a la influencia negativa de los indicadores que lo componen. Con excepción de los costos y la inflación en dólares, que evolucionaron en línea con lo previsto, según el informe, los otros determinantes mostraron variaciones que incidieron de forma negativa en la evolución del índice.

El ILIC indicó que en el plano local la producción de cemento creció menos de lo proyectado y el desempleo quedó por encima de lo previsto. Adicionalmente, las expectativas empresariales del sector evolucionaron en forma desfavorable y fueron revisadas levemente a la baja.

Además, el nivel de la actividad de la construcción en Argentina tuvo un comportamiento por debajo del esperado, un elemento que incide negativamente a nivel local. En ese sentido, el CEEIC señaló que la incertidumbre sobre la economía en Argentina tendrá un impacto en la actividad local.

Tomando en cuenta esos factores, los determinantes del ILIC registraron cambios que inciden negativamente en el indicador. Por tanto, más allá de modificaciones marginales que no alteran diagnósticos anteriores, el CEEIC estimó que la actividad de la construcción registrará variaciones próximas a cero en 2018, manteniéndose estancada.

 

Trabajo y seguro de paro

El empleo es uno de los indicadores que atraviesa una fase negativa desde hace varios años. Un informe divulgado por la Cámara de la Construcción sostuvo que entre enero de 2013 y el mismo mes de este año se perdieron en el sector más de 25 mil puestos de trabajo. En consonancia con esa realidad también se produjo un descenso en la cantidad anual de jornales.

En ese sentido, el año pasado, en la construcción hubo 8,3 millones de días trabajados, lo que marcó una caída de casi 6 puntos porcentuales respecto a un año atrás. Con ese dato, en 2017 se consolidó la cuarta caída anual consecutiva en los días trabajados.

Maldonado fue uno de los departamentos que más sintió el freno de la construcción. Coincidiendo con los datos generales, la actividad del sector comenzó a debilitarse en 2012 luego del boom que había comenzado a atravesar a partir de 2005.Uno de los factores principales fue la retracción de inversionistas argentinos en el mercado inmobiliario de Punta del Este, debido por el cepo cambiario aplicado por el gobierno argentino anterior.

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La economía uruguaya tendría este año y el siguiente un desempeño económico mejor al que registró en 2017. Mientras que el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) nacional creció 2,7% en términos interanuales, se proyecta que el año en curso cierre con un incremento de 3% y que el siguiente lo haga con uno de 3,1%. Esto se desprende de la encuesta LatinFocus Consensus Forecast  que  recabó la opinión de 18 consultoras, bancos y AFAP entre el 10 de abril y el 16 de abril de este año.

Entre la anterior edición de la encuesta y esta última, se conoció cómo le había ido a la economía uruguaya el año pasado, luego de que el Banco Central divulgara su Informe de Cuentas Nacionales a fines de marzo. Sobre esto, el sondeo indica ahora que el crecimiento de la actividad se aceleró “marginalmente” durante el último trimestre del año, lo que hizo que la tasa de expansión de 2017 fuera la más alta de los últimos tres años (en 2016 el PIB había aumentado 1,6% y en 2015, 1%).

La mejora observada durante el último tramo del año pasado, marca el informe, fue liderado por un sector externo “robusto”,  las exportaciones treparon 7,6% en comparación con 2016, y un “fortalecimiento” del consumo privado, que subió 4,4% en el año. Pese a esto, el relevamiento indica que, según indicadores disponibles hasta ahora, este “impulso” parece haber amainado en el primer trimestre de 2018, y menciona que el consumo de los hogares se contrajo por un salto “considerable” del desempleo y más presiones inflacionarias.

En la vereda de enfrente, marca que el crecimiento de las colocaciones en el exterior continuó viéndose en el arranque del año, y que la producción industrial mostró un buen desempeño en febrero.

Para el resto del año, en tanto, se aguarda que un incremento de las exportaciones dé lugar a un cambio de tendencia en la producción industrial, al tiempo que también se prevé que la inversión vuelva a la senda del crecimiento. De la mano de un consumo que seguiría expandiéndose, estos deberían ser los principales motores de la actividad en el año.

La expectativa de 3% de aumento del PIB para este año implica un leve ajuste a la baja respecto a la edición anterior, cuando los analistas habían barajado un incremento de 3,1%. Por el lado de los precios, en tanto, se destaca que en marzo la inflación volvió a estar dentro del rango meta definido por el Central (entre 3% y 7%). Así, los consultados esperan que la inflación se ubique a fines de 2018 en 7,3%, 0,1 por encima de lo que preveían un mes atrás.

 

Escenario regional

Si se mira cuál es el escenario en América Latina en general, el sondeo indica que parece haber dejado los malos años 2015 y 2016 “firmemente” en el espejo retrovisor. Según las estimaciones de esta edición de la encuesta, la región se expandió 2% en términos interanuales durante el cuarto trimestre de 2017, la tasa más elevada de crecimiento desde el primer trimestre de 2014.

Se espera, asimismo, que la economía latinoamericana se acelere este año, producto de un contexto externo favorable, con precios de las materias primas más elevados, baja inflación y políticas monetarias más “acomodaticias”. Pese a que las dinámicas de crecimiento hoy son más “fuertes” que en años pasados, se plantea también que la recuperación hasta ahora ha sido “moderada”, y la capacidad ociosa persiste entre los jugadores regionales de mayor peso. Además, los altos déficits fiscales y externos que presentan los países latinoamericanos “amenazan” con sacar a la región de este momento de expansión. Los analistas consultados aguardan que América Latina crezca 2,3% este año y 2,8% el próximo.

Con respecto a Brasil, el reporte indica que la recuperación económica parece estar “fortaleciéndose”, luego de que el crecimiento se acelerara en la última parte de 2017. A pesar de esto, los problemas persisten y se prevé que la mejoría sea “gradual”. Ahora el foco del país está en las elecciones presidenciales que se celebrarán en octubre. Quien se calce la banda presidencial “tendrá que enfocarse en corregir las finanzas del gobierno”, lo que incluye la implementación de una postergada  reforma del sistema de previsión social. Los analistas esperan que la economía más grande de la región crezca 2,5% este año y 2,8% en 2019.

Argentina, por su parte, presenta buenas señales,  como un desempleo en caída y una producción industrial “robusta”, pero la preocupación continúa por el lado de los sectores externo y monetario. Los encuestados creen que la actividad en el país vecino se incrementará 2,6% en 2018 y 3,2% el año que viene.

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En último informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC), realizado en abril, da cuenta que se deteriora  la  percepción  actual  de  la  economía  y  del  sector,  al  tiempo  que  las  expectativas son menos optimistas en relación al informe anterior. Asimismo, los resultados de la consulta señalan que los indicadores de clima desmejoran, tanto para la economía como para el sector y  mejora levemente la utilización de la capacidad instalada actual, aunque empeoran  las expectativas para los próximos meses.

El trabajo realizado por el CEEIC, que tiene como principal objetivo monitorear las expectativas de las empresas del sector respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad  instalada  y expectativas de crecimiento, recabó la opinión de 71 empresas asociadas a la  Cámara de la Construcción de Uruguay (CCU) y a 10 empresas asociadas a la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU). Del total de empresas contactadas se obtuvo una tasa de respuesta de 35,8% que giró en torno a tres ejes: Expectativas, Capacidad Instalada y Evolución de los costos.

En el primero de ellos, las empresas fueron consultadas sobre su percepción actual y qué expectativas tenían para la economía y el sector de la construcción en particular. La  percepción  actual  es relevada mediante la apreciación  del presente  de la variable de interés como (Buena, Ni buena ni mala, Mala) mientras que las expectativas son recogidas mediante la percepción de la evolución futura respecto al estado actual (Al alza, Igual, A la baja).

“En cuanto a la  percepción actual de la economía, predominan las respuestas neutras (79%), seguidas por  las  respuestas  negativas  (17%)  y  en  último  lugar  las  positivas  (3%),  evidenciándose  una disminución en las respuestas positivas. En cuanto a la percepción actual del sector, los porcentajes se tornan aún más negativos, dado que 52% de respuestas son neutras, 45% son negativas y apenas 3% son respuestas positivas”, señala el informe..

Al ser consultadas sobre expectativas a futuro, también predominaron las visiones  neutras tanto para la economía (76%) como para el sector (72%). En segundo lugar, se observa una mayor prevalencia de expectativas  negativas  para  la  economía  en  su  conjunto  (21%  frente  a  un  3%  de  expectativas positivas) mientras que, en el caso de la percepción sectorial, las expectativas positivas y negativas se encuentran igualadas (14% de las empresas relevadas).

 

Capacidad y expectativa 

En cuanto al segundo punto de la encuesta, capacidad instalada actual y su expectativa sobre el futuro, los resultados  muestran que el 63% de quienes respondieron se encuentran operando por debajo del 70% de su capacidad instalada. Al momento de analizar las expectativas, este valor se ubica en 74%. Estas cifras, respecto al informe anterior del CEEIC, “suponen una variación positiva para la capacidad actual y negativa para la capacidad esperada dado que estas se ubicaron en 68% y 60,7% respectivamente.  Por  lo  tanto,  incluso  cuando  la  capacidad  actual  mejoró  levemente,  las  expectativas  sobre  la misma han empeorado. También se observa que aunque existe un mayor porcentaje de empresas operando  por  encima  del  70%  de  capacidad,  el  porcentaje  de  empresas  que  declaran  operar  a  niveles de 90% o más de capacidad pasó desde 3,5% en febrero a un 0%”, señala el documento.

Consultadas las empresas sobre la probabilidad de expansión de la capacidad instalada en cuanto a maquinaria y personal, los datos recabados arrojaron que 67,9% ve como “muy poco probable o poco probable” la expansión de maquinaria, mientras que, consultadas sobre la contratación de personal, el valor se situó en 79,3%. Lo que demuestra que es más probable para los encuestados adquirir nueva maquinaria, que contratar nuevo trabajadores.

 

Costos y factores

En materia de la evolución de los costos, el 72% de las empresas encuestadas aguardan que aumenten a la par del IPC, mientras que un 21% cree que serán mayores al mismo y solo un 7% contestó que espera que estos sean menores. Estos porcentajes reflejan las menores expectativas sobre la evolución de costos desde el primer relevamiento realizado por el CEEIC en  octubre de 2015,  ya que el porcentaje de respuestas con expectativas menores o iguales al IPC ha sido el máximo registrado hasta el momento (79,3%).

En cuanto a los principales factores que influyen sobre los costos,  tales como  subcontratos, mano de obra, insumos importados y locales o costos financieros, el 93,1% reportó como principal factor la mano de obra, seguido de los  costos  en  insumos  locales  con  un porcentaje de 6,9%.

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