La pandemia del coronavirus supuso en todo el mundo (Uruguay no fue la excepción) un shock simultáneo de oferta y demanda por las medidas para moderar la propagación del virus.

Esto es algo infrecuente de ver, ya que los shocks suelen venir de uno u otro (oferta o demanda), pero generalmente no se dan los dos al mismo tiempo. La última vez que sucedió algo similar fue durante la Segunda Guerra Mundial, pero allí no afectó a todos los países de forma sincronizada.

El escenario fue propicio para un fortalecimiento del dólar a nivel global por su condición de activo de “refugio”.

Con esta situación planteada, el mundo está en recesión y probablemente Uruguay también ya que arrastraba una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,6% en el último trimestre de 2019 respecto al trimestre previo y en base a indicadores de adelanto, el Banco Central (BCU) estima una “caída interanual” del PIB para el primer trimestre “como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19” (los datos de actividad del primer trimestre recién se conocerán a mediados de junio).

Según informo el diario El País, tanto analistas como el gobierno esperan el mayor impacto sobre la actividad en el segundo trimestre. De hecho, el BCU proyectaba para “el segundo trimestre el punto más bajo del ciclo recesivo” y que recién en el tercer trimestre “las empresas y personas retomarían gradualmente sus actividades, comenzando un proceso de reactivación de la economía”.

El jueves 21 de mayo se reunió el Comité de Política Monetaria del BCU —lo integran técnicos y directorio de la entidad— y allí se evaluó que “el retorno gradual de la actividad en algunos sectores” que comenzó a darse este mes y continuará en junio, “permite proyectar caídas menores a las esperadas inicialmente”.

Entonces, ¿qué prevén el gobierno y los analistas que suceda este año?

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) prevé una caída del PIB de 3% para este año, según adelantó la ministra Azucena Arbeleche semanas atrás en entrevista con El País.

La estimación de los analistas es de una caída del PIB de 3,55% en 2020. Esa es la proyección en mediana (se ordenan las respuestas de menor a mayor y se toma la que está en la mitad) de los 18 analistas que contestaron la encuesta del BCU en mayo. Las estimaciones van de una caída del PIB de 1% hasta de 5%.

En marzo y abril apenas tres y cuatro analistas (respectivamente) la habían respondido. “La encuesta de expectativas del BCU ha incorporado más analistas en esta edición, lo cual la vuelve más robusta que las anteriores”, dijo el economista jefe de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Hernán Bonilla en entrevista con Fácil Desviarse de Del Sol FM.

Las proyecciones de caída del PIB del gobierno (-3%) y analistas (-3,55%) están en línea con la de organismos como el Banco Mundial (-2,7%), el Fondo Monetario Internacional (-3%) y la Cepal (-4%).

Para 2021 el gobierno todavía no divulgó su estimación, si bien espera una recuperación de la economía. En tanto en mediana, los analistas esperan un crecimiento del PIB de 4%, con estimaciones que van de una expansión de 1,5% a otra de 6%.

 

DÓLAR

Respecto a cuál será el valor de la moneda estadounidense a fin de año, el gobierno no difundió proyecciones. Las consultoras, economistas y bancos estimaron en mediana que a fin de 2020 el dólar cotizará a $ 44,90. Esto es 3,5% por encima del valor actual.

Las proyecciones de los analistas sobre el dólar a fin de año van desde         $ 43,25 (muy cercana a los valores actuales del interbancario) a $ 53,22.

Para 2021 los economistas, consultoras y bancos creen que seguirá un proceso gradual de suba del billete verde. En ese sentido, esperan (en mediana) que a fin de abril de 2021 la moneda estadounidense cotice a $ 45,97 (las respuestas varían entre un mínimo de $ 43,25 y un máximo de   $ 49,40), mientras que para fin de 2021 estiman que el dólar cotizará a $ 48, con respuestas entre $ 43 y $ 53,20.

 

INFLACIÓN

En los 12 meses cerrados a abril la suba de precios llegó a 10,86%, un máximo desde junio de 2016 (cuando había llegado a 10,94%).

Esto fue como consecuencia del aumento del dólar (sobre todo en marzo) que encarece los precios de aquellos productos que se comercian en el exterior, de frutas y verduras por razones climáticas y del ajuste de tarifas.

El gobierno negoció con importadores, algunas industrias y comercios un acuerdo para mantener los precios de 85 familias de productos durante 90 días. Con esto busca evitar que la inflación en 12 meses llegue a 12% lo que dispararía negociaciones salariales, cuando el gobierno pretende que estas ocurran el próximo año.

Los analistas esperan (en mediana) que la inflación en 2020 sea de 9,90%, con respuestas entre 8% y 20%. En este caso fueron 21 los que respondieron.Para fin de 2021 los bancos, consultoras y economistas proyectan que la inflación sea de 8,23%, con un pronóstico mínimo de 7% y un máximo de 12%.

Para el cierre de 2022 la suba de precios estaría en 7,35% según las estimaciones en mediana de los analistas (las respuestas varían entre 6% y 8,5%).

En todos los casos, la estimación en mediana ubica a la inflación fuera de la meta oficial de entre 3% y 7% anual. Para el Comité de Política Monetaria del BCU esto “sigue siendo un foco de atención”.

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Según el BCU “las proyecciones de corto plazo estiman una caída interanual para el primer trimestre de 2020 como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19.

Por primera vez el Banco Central (BCU) publicó minutas tras la reunión de su Comité de Política Monetaria (Copom) con un análisis más detallado de la visión de la autoridad monetaria sobre la economía.

En este informe divulgado el pasado 22 de abril, el BCU señaló que a nivel mundial “la irrupción del coronavirus COVID-19 constituye un ‘cisne negro’, entendido como un evento de muy baja probabilidad con un impacto muy elevado”.

Según el BCU “las proyecciones de corto plazo estiman una caída interanual para el primer trimestre de 2020 como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19. El desempleo se ubicó en 8.9% de la Población Económicamente Activa (PEA) a enero y llegaría a 10.3% en marzo (ajustado por estacionalidad y según la proyección de los equipos técnicos del BCU)”. De hecho, ya en febrero el desempleo se ubicó en 10,5% de la PEA.

“Para 2020 la actividad económica enfrenta efectos contractivos como consecuencia del shock originado por la emergencia sanitaria, mientras que otros estimulan el crecimiento dentro de los que se incluye el efecto de las obras de la nueva planta de celulosa y del ferrocarril central, además de los efectos amortiguadores de las medidas fiscales”, indicó el informe de la autoridad monetaria.

Incluso prevé que se reduzca el atraso cambiario, ya que explicó que “en este entorno el tipo de cambio real estaría muy cercano a su nivel de fundamentos”.

Según el BCU “el principal  riesgo a monitorear está vinculado a una extensión mayor a la prevista de los efectos de la pandemia en el plano productivo, financiero y sanitario. En ese sentido, cuanto más tiempo se demore en salir de esta situación, la reactivación será más lenta”.

El BCU “entendió conveniente que la instancia de política monetaria tome en consideración la actual situación de corto plazo en materia económica, asegurando la liquidez y que no existan restricciones en el mercado de dinero, al tiempo que garantice los esfuerzos para alcanzar los objetivos inflacionarios una vez superada dicha situación”.

Los técnicos y el directorio del Central, afirmaron que “si bien el escaso dinamismo de la actividad económica mitigaría las presiones inflacionarias, se considera adecuado que la política monetaria mantenga una posición que permita incidir positivamente sobre el proceso de formación de expectativas”.

La decisión por unanimidad del directorio compuesto por Diego Labat, Jorge Gamarra (que viene del anterior gobierno) y Washington Ribeiro fue la de un aumento interanual de la oferta de dinero (indicativo de M1’) de 3%-5% para el segundo trimestre de 2020.

Respecto a los precios, el BCU recordó que la inflación se ubicó en 9,2% en los 12 meses a marzo. “La inflación subyacente (excluye los rubros más volátiles) se ubicó en 10.6%, con un aumento de los precios de los bienes transables de exclusión determinado por el shock en el mercado cambiario, mientras que los precios de los bienes no transables de exclusión se mantuvieron estables en el margen, ante la desaceleración de la demanda doméstica y menores costos laborales”, expresó el informe del Central.

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Entrevistado en VTV Noticias, el director Nacional de Trabajo, Federico Daverede, habló de las distintas problemáticas que surgen en el ámbito laboral como consecuencia de la pandemia por COVID-19

Entre otros temas, se refirió a los diferentes protocolos en los cuales se está trabajando en varios sectores de actividad: “El caso de la construcción es un caso que se trabajó mucho, se llegó a un protocolo bastante acabado en donde, entre otras cosas, también se le da contingencia a aquellos trabajadores que están en situación de riesgo y no tienen cobertura por los organismos del Estado, y también se hizo mucho hincapié en qué pasa dentro de las obras y en el traslado de los trabajadores a las obras. Entonces en función de esto se está trabajando, y ya se venía de antes también trabajando en protocolos en muchas ramas de actividad”, a modo de ejemplo se refirió también a la industria frigorífica y a la pesca.

“Son distintas ramas de actividades con distintas particularidades que hay que ir aterrizándolos a los protocolos previos de mitigación del contacto y qué pasa cuando se detecta un caso.”

Además señaló que en lo que respecta a la situación de las mutualistas, “hay distintas situaciones de distintas mutualistas [...] la preocupación nuestra es que esas solicitudes del seguro de desempleo, si eran necesarias por las necesidades que fueran, no se transformen en despido”.

En cuanto a las solicitudes al seguro de desempleo, manifestó que “también habían ido en aumento antes del coronavirus, lo que quiere decir que en realidad había una situación preexistente que, obviamente, la situación del coronavirus empujó a que se dispararan las solicitudes de desempleo”. Y agregó que “la clave de todo esto está en tratar de reactivar esa economía y tratar de que las empresas vuelvan a tomar a sus trabajadores a efectos de mantener y asegurar las fuentes de trabajo a todas las personas”.

Al ser consultado por la nueva realidad de los Consejos de Salarios, dijo que “no hay una definición tomada todavía, nos queda pendiente una reunión con Economía para ver cuáles son un poco las pautas. Lo que sí se ha sondeado es que puede existir la posibilidad de que se aplacen para dentro de seis meses o un año (aclaro que todo esto se habló de forma informal), hay que ver las condiciones, si se mantienen los beneficios o no se mantienen, las pautas salariales van a seguir siendo las mismas o no. Son todas cosas que hay que discutir”.

Por último, se refirió al teletrabajo como un proceso que se aceleró a causa de la pandemia y “una de las cosas que vino para quedarse”.

“Es algo que ya se iba a implementar, de hecho estaba en la agenda de quienes asumimos en el Ministerio.”

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El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) transferirá 6 millones de dólares al Fondo Coronavirus, que serán destinados a subsidios para 10.115 monotributistas, anunció el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres. La medida se concretó tras un diálogo entre representantes de las cámaras empresariales, la central sindical PIT-CNT y la secretaría de Estado.

Este monto será aportado por el Fondo de Reconversión Laboral, a través de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y el Banco de Previsión Social (BPS). El anuncio fue difundido el 20 de abril en conferencia de prensa. En la ocasión, el ministro fue acompañado por el director general del Inefop, Pablo Darscht; el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala; el presidente de la Cámara Nacional de Comercios y Servicios, Julio Lestido, y el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Gabriel Murara.

Mieres detalló que el primer mes se pagará antes de que finalice abril y el segundo pago se realizará en mayo, con la posibilidad de una prórroga en función de la emergencia sanitaria. Valoró que esta resolución se concretó a partir del diálogo tripartito.

Consultado sobre la incidencia del seguro de paro flexible por reducción de horario o de días aprobado por el Poder Ejecutivo, Mieres informó sobre el aumento, del 20% en abril, de las solicitudes. Por causal de despido, los pedidos totalizan el 5 %, “lo que muestra que cuando se reactive la economía, la gran mayoría podrá recuperar su trabajo”, según aseveró.

 

Inefop se prepara para ofrecer mejores oportunidades en el mercado laboral

 

Darscht dijo que el Consejo Directivo del Inefop asumió que “en este período de nueva normalidad tiene un rol importante que cumplir”. Expresó que las empresas encontraron soluciones innovadoras para resolver problemas derivados de la pandemia y agregó que el organismo ayudará a sistematizar para ofrecer oportunidades de trabajo mejores y sustentables.

Por su parte, Abdala manifestó que “en estos momentos es bien importante promover acuerdos y quedó demostrada la validez del diálogo social y la negociación”. “Cuanto más difíciles son las cosas, más diálogo y negociación”, enfatizó. Recordó que el PIT-CNT está de acuerdo con “tender una mano con un subsidio para sectores de trabajo castigados por la situación generada por el coronavirus COVID-19”.

Por su parte, Murara subrayó que no se debe descuidar la economía. En ese sentido, valoró este acuerdo para atender a monotributistas con fondos generados por trabajadores y empleadores. También sostuvo: “Inefop deberá ayudar a la gente para un mercado de trabajo que no será igual al que teníamos”.

Finalmente, Lestido expresó que “frente a la adversidad debe haber unidad y frente a lo opinable, libertad absoluta”. “Hoy el país pasa un momento difícil y acá hubo un acuerdo que demuestra que juntos preservamos la salud de los uruguayos y la defensa del trabajo,” resaltó.

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La duración y la profundidad de la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19 dependerán de tres factores: la velocidad de la propagación del virus y a cuántas personas afecte, cuánto tiempo pase antes de que se encuentre una vacuna y si las medidas de los gobiernos logran realmente mitigar el daño.

Este es el análisis de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la UNCTAD. También dijo que el costo de la crisis en el ingreso global podría llegar a 2 billones de dólares. Una cifra conservadora ante otros pronósticos.

La rápida propagación del coronavirus está provocando pánico en los mercados financieros, fuga de capitales, devaluación de las monedas frente al dólar y una creciente amenaza de depresión global.

 

¿Recesión?

Jeffrey Frankel, profesor de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, cree que la posibilidad de una contracción económica “aumentó dramáticamente en los últimos días. Estamos muy cerca de una recesión global”, aseguró.

El crecimiento mundial será inferior este año al de 2019 por la epidemia de coronavirus, pero resulta “difícil predecir” cuánto va a caer la economía, según la presidenta del Fondo Monetario Internacional.

En América Latina, estamos ante un cóctel envenenado. Al coronavirus hay que sumarle un crecimiento muy lento, el desplome de las monedas y la caída del precio del petróleo, la soja y otros commodities. “Brasil, Chile y Colombia están entre los países más afectados por la devaluación de sus monedas en lo que va del año.

Y los países que ya están en recesión, como Argentina, por ejemplo, verán una recesión más profunda, mientras que los que están al borde de una, como es el caso de México, se verán arrastrados a una recesión”, explicó Marcos Casarin, economista jefe para América Latina de la consultora británica Oxford Economics. La peor parte, de acuerdo a Casarin, la veremos en los resultados de este primer trimestre y deberíamos observar una mejora a partir de mediados de año.

“Pero todo esto depende de variantes que aún no conocemos y que tienen que ver con la evolución del virus”, aclara.

 

En América Latina

Ya se sabía, mucho antes del coronavirus, que la dependencia económica de China era un arma de doble filo en la balanza comercial de muchos países latinoamericanos. En 2008, cuando Europa y Estados Unidos sucumbían ante la crisis financiera, esa estrecha relación permitió a la región aislarse y amortiguar la caída. Ahora, en cambio, esa “chino-dependencia” nos puede llevar a pique.

Según los cálculos de la OCDE, un punto menos de crecimiento en China implica una caída en idéntica proporción en el crecimiento de América Latina.

Tres de las grandes economías regionales -Brasil, Chile y Perú- tienen en el gigante asiático el primer destino de sus productos. Para varios otros países, es su segundo importador. En los primeros días el temor estaba centrado en los minerales de uso industrial como hierro y cobre, que dejaba de comprar Beijing. Esto, afectaría principalmente a las economías andinas.

La estrepitosa caída del precio del petróleo cambió el foco. Venezuela, Ecuador, Colombia, Brasil y México vieron mermar su entrada de divisas en forma dramática.

Goldman Sachs ya actualizó a la baja su perspectiva para las principales economías de la región: Brasil y Ecuador crecerán siete décimas menos (del 2,2% al 1,5% en el primer caso; del -0,3% a un deprimente -1% en el segundo); Perú, cinco décimas menos (del 3,3% pasa al 2,8%); y Colombia, cuatro (del 3,4% al 3%). Por su parte, Argentina sigue dependiendo de su negociación por la abultada deuda con el FMI y los tenedores de sus bonos.

El virus puede mejorar o empeorar su posición dependiendo del grado de pánico de los acreedores. “Estamos ante su posible segunda década perdida para América Latina. El coronavirus llega en un muy mal momento, de muy bajo crecimiento”, afirmó Lourdes Casanova, directora del Instituto de Mercados Emergentes de la Universidad de Cornell.

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