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La investigación “Caracterización cíclica y tendencial del producto bruto de la industria de la construcción en Uruguay entre 1988 y 2017”, elaborado por las economistas Eugenia Rodríguez y Bibiana Lanzilotta, analiza la relación existente entre el producto bruto (PB) de la construcción y el Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo en las últimas tres décadas.

La investigación hace hincapié en la importancia de la construcción en el país. Para ello marca que el PB de esta industria representó, en promedio, el 8% del PIB nacional en pesos constantes entre 1997 y 2016, y dio trabajo al 7,8% de todos los ocupados en el país en promedio entre 2011 y 2016, lo que significa unas 120.000 personas.

 

Salarios 

A su vez, y pese al bajón que  experimentó la construcción  en los últimos años, los salarios de los empleados del sector medidos por el Índice Medio de Salarios (IMS) crecieron 88,3% punta a punta en esos años y la ocupación aumentó 3,7%. Además “se trata de un sector clave en el proceso de formación de capital, explicando aproximadamente el 50% de la formación bruta de capital fijo, lo que permite el crecimiento sostenible a largo plazo”, destacan las autoras.  Dado todo esto, la investigación afirma que es “importante conocer el desempeño de la industria de la construcción, así como sus rasgos más salientes, para poder caracterizar su relación con el ciclo macroeconómico nacional y comprender la realidad actual”.

Asimismo, agregan que “la caracterización de la evolución del PB del sector, y conocer los principales rasgos de su comportamiento tendencial y cíclico facilitará la comprensión de cuáles son sus determinantes y qué se puede esperar del futuro”.

Las economistas hallan que el producto sectorial y el global presentan un comportamiento “similar”, fruto de que están “estrechamente vinculados”. Así, “en momentos de auge hay una mayor demanda para reparación y creación de nuevas viviendas, así como también hay mayor capacidad de inversión para expandir y construir nuevos establecimientos”, señala el estudio, mientras que “en momentos recesivos la actividad de la construcción se contrae significativamente”.

A pesar de la “evolución similar” constatada entre el PB de la construcción y el PIB, la del primero aparece más “volátil”. De esta manera, cuando se expande lo hace “por encima del nivel general”, mientras que cuando la actividad se contrae “cae por debajo del mismo”.

Los resultados del trabajo permiten concluir que el “PB de la construcción es procíclico respecto del PIB nacional y dependiendo del periodo que se considere, adelanta o sincroniza con éste”.

En la actualidad, y recordando que el trabajo se publicó a fines del 2017, se estaría atravesando por “la parte baja de un nuevo ciclo”, cuyo inicio se remontaría a 2015. La parte más baja de esta fase, en tanto, habría sido entre finales de 2016 y el arranque del año pasado (7% inferior a la tendencia de largo plazo en promedio, se detalla). Se añade, sin embargo, que según la información de los componentes proyectados “la fase a la baja de este ciclo habría sido menos profunda que las anteriores”.

 

Crecimiento

De hecho, con información del primer trimestre de 2017, “las estimaciones de los componentes del PB de la construcción muestran que la tendencia-ciclo se expandió en el orden del 1,9% interanual en el último dato, se está en la fase baja del ciclo, y los últimos datos marcan un punto de giro hacia el crecimiento”.

En esta línea, la última edición del Índice Líder de actividad de la Industria de la Construcción (ILIC), confeccionado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, difundió estimaciones que “permiten anticipar un posible cambio de tendencia sobre la primera mitad de 2018” para el sector.

Las economistas también pusieron la lupa en de qué manera la actividad de la construcción a nivel regional puede afectar a esa misma industria dentro de las fronteras de Uruguay. En concreto, se observó qué es lo que sucedía con Argentina. Para ello, se recurrió al Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de Argentina. Desde 1996 “el componente cíclico del ISAC adelanta por lo menos tres trimestres los grandes movimientos de las tasas de variación de la actividad del sector nacional”, señala el estudio. Debido a esto, plantea el trabajo, se cuenta con “evidencia de que existen fuertes interconexiones entre el sector de la construcción y el sector inmobiliario de ambos países”.

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Representantes de universidades finlandesas visitaron Uruguay para conocer la oferta de capacitación del país asociada a la demanda que puede generar la instalación de una segunda planta de UPM, y ofrecer un plan de educación presencial y a distancia. Gobierno, empresarios y sindicatos, evaluarán estas y otras alternativas para profundizar la transformación de la matriz educativa acorde a las necesidades de la producción.

El director nacional de Educación Pública, Wilson Netto, y el director del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), Eduardo Pereyra, recibieron en las instalaciones del Parque Tecnológico del LATU, a una delegación de técnicos finlandeses provenientes de universidades públicas de ese país, con el propósito de avanzar en un plan de formación y capacitación para trabajar en lo que sería la posible instalación de una segunda planta de celulosa de UPM en Uruguay.

El titular de Inefop explicó que con estas acciones se están “explorando apoyos” hacia la conformación de espacios de capacitación de calidad para futuros trabajadores, sobre todo donde la oferta nacional puede ser insuficiente, y dirigida a la formación de docentes de áreas técnicas. “Este será uno de los proyectos de articulación pública para la formación profesional más importantes que se conozcan en los últimos 30 años”,  aseguró.

 

Generación de empleos

Pereyra recordó que el nuevo emprendimiento de UPM generaría 10.000 empleos directos e indirectos en la construcción y operativa, con un desarrollo local importante. El financiamiento de este tipo de capacitaciones corre por cuenta de la empresa y de INEFOP, por un valor cercano a 1,5 millones de dólares en partes iguales. La capacitación específica abarcaría desde seguridad laboral hasta necesidades específicas surgidas de los acuerdos para el desarrollo del emprendimiento, incluido el fortalecimiento de las empresas proveedoras de servicios y obras para UPM.

“Trabajamos en forma conjunta con ANEP, el Ministerio de Trabajo y la empresa. Próximamente se instalarán ámbitos de conversación entre estos actores, las empresas de Uruguay y el PIT-CNT, donde se elaborarán los correspondientes protocolos de trabajo para lo que será el proceso de capacitación a iniciarse en los próximos meses”, informó Pereyra.

Por su parte, Wilson Netto entiende que este tipo de instancias posibilita el desarrollo de una plataforma digital que permitirá el perfeccionamiento de la formación tanto para estudiantes como para docentes, asociada a los requerimientos de los nuevos emprendimientos industriales.

 Recordó que este es el camino de la UTU, con sus propuestas de polos educativos tecnológicos ubicados en distintos puntos del país. A esto se suma el acuerdo con la empresa Cisco en materia informática, y al apoyo de Inefop con sus “aulas móviles”.

 “Estamos trabajando para cambiar la matriz educativa, dándole la posibilidad a jóvenes de todo el territorio de tener una formación más libre, otras opciones educativas”, recalcó.

En este contexto, las autoridades recordaron que  UTU es uno de los principales proveedores de recursos humanos especializados en la actividad forestal, sumado a lo que es la formación en áreas como Mecatrónica y otras especialidades como Electrónica, Química y Mantenimiento Industrial. Además, existen en el país instituciones como el Focap que es un fondo de capacitación del sector construcción que se especializó en temas de seguridad, y un  proyecto de fortalecimiento de la formación del sector metalúrgico que está en proceso.

 

Académicos 

Klaus Luttjohann y Milton Aldrete son representantes de Edu Ecellence, un consorcio de universidades públicas de ciencias aplicadas de Helsinki, capital de Finlandia. Están especializadas en docencia, ingeniería, energías limpias, servicios de innovación, turismo, negocios internacionales. Se comprometieron a asesorar a las autoridades uruguayas en las fortalezas y debilidades de su oferta actual y a elaborar un plan educativo centrado en una plataforma digital con módulos específicos donde la formación se pueda realizar en forma presencial y a distancia.

La iniciativa surge de una visita que realizara Netto en noviembre de 2017 a Helsinki, donde firmara un memorando de entendimiento con la Agencia Nacional Finesa para la Educación (EDUFI) que habilitaba la promoción de actividades de intercambio y promoción en materia educativa con dicho país nórdico. El acuerdo incluye también a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) de nuestro país, que participará en proyectos vinculados al área de la investigación.

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De acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) de Argentina, en febrero el despacho de cemento por las empresas del país sumó 916.019 toneladas, lo que representa un 14,2% de crecimiento en comparación con el mismo mes del año pasado.

Y aunque el número sea un 11,1% menor que el mes inmediatamente anterior, la situación es de un despacho acumulado de cemento en Argentina por 1.946.380 toneladas (contando exportaciones), crecimiento interanual de un 15,9% comparado con los dos primeros meses de 2017.

El número argentino de consumo también crece muy positivamente en Argentina. Sumándose los despachos nacionales y la importación, se consumieron entre enero y febrero en Argentina 1.967.807 toneladas, lo que fue crecimiento de un 17,6%.

Mientras tanto, de acuerdo con el Sindicato Nacional de la Industria del Cemento (SNIC) de Brasil, la venta interna en febrero fue de 3,9 millones de toneladas, mostrando caída de un 0,8% en comparación con el mismo mes del año pasado.

En el acumulado de enero y febrero de este año, la industria brasileña despachó 8,2 millones de toneladas, lo que representó caída de un 0,4% en la comparación con enero febrero de 2017.

El Sindicato Nacional de la Industria del Cemento brasileño  hace comparaciones de los acumulados de los últimos 12 meses. La venta anotada entre marzo de 2017 y febrero de 2018 fue de 53,7 millones de toneladas, un 5% menos que lo anotado entre marzo de 2016 y febrero de 2017.

Sin embargo, la reactivación relativamente buena de la construcción inmobiliaria en Brasil hace que SNIC prevea un 2018 de recuperación para el sector cementero, con aumento en el consumo de entre 1% y 2%. Aunque esto suceda, el Sindicato Nacional de la Industria del Cemento afirma que la capacidad ociosa de la industria quedaría en cerca de 45%.

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En diálogo con Del Constructor, el especialista Federico Susena de Guyer & Regules analizó la situación en materia de inversiones y las perspectivas del mercado inmobiliario uruguayo para 2018. Para el especialista, el 2017 fue, en materia de inversión inmobiliaria, “un año de repunte”, mientras que para este año se prevé continuar en esta senda “ya que hay grandes proyectos en ejecución y las perspectivas son buenas”, pese a existir algunos problemas macroeconómicos importantes. Señaló, además, que los beneficios tributarios para construcciones de gran porte fueron positivos para el repunte en el sector y produjo, en otros sectores de la economía, un “efecto derrame”.

 

¿Cómo ha sido el grado inversor inmobiliario durante el 2017 y que expectativas o proyecciones hay para este 2018?

Si tuviera que calificar en una palabra cómo fue el 2017 en materia de inversión inmobiliaria, diría que fue un año de repunte. Es que si lo comparamos con los dos años anteriores, el 2017 fue mejor.

Y en este 2018 es de prever que se va a continuar con esa tónica ya que hay grandes proyectos en ejecución y las perspectivas son buenas a pesar de existir algunos problemas macroeconómicos importantes (como el dólar débil) y los altos costos constructivos. Pero, lo cierto es que, habiendo una cierta estabilidad macroeconómica, la inflación que está moviéndose dentro del rango meta fijado por el Banco Central del Uruguay (aunque últimamente con algún desvío menor), las tasas internacionales de interés por el piso, la economía y los salarios reales creciendo y, por último, los bancos tratando de estimular mayor cantidad de créditos hipotecarios, todo hace pensar que, salvo que nos encontremos con un cisne negro, este 2018 será un buen año. Y es importante tener en cuenta que un buen año no implica volver a tener los niveles de actividad y empleo en el sector como se tuvo hace 5 años atrás sino simplemente eso, un buen año.

 

Impacto positivo

El Poder Ejecutivo anunció, para inversiones en vivienda superiores a 15 millones de dólares, una serie de beneficios fiscales. ¿Cómo ha impactado esto en el mercado? 

Los beneficios para construcciones establecidos por el Decreto Nº 329/016 que declaró promovidas al amparo de la Ley Nº 16.906, de 1998 las actividades de construcción para la venta o arrendamiento de inmuebles con destino a oficinas o vivienda, correspondientes a proyectos de gran dimensión económica (construcciones de más de UI 123 millones o aproximadamente US$ 15,5 millones), tuvieron un impacto muy grande, sobre todo en la zona de Punta del Este donde se ampararon grandes proyectos a esa normativa. El efecto buscado por la norma, y que fue la creación de empleo y la generación de externalidades positivos hacia otros sectores de la economía (el efecto derrame), creemos se va a  lograr y dichos beneficios constituyeron un factor muy importante para el repunte señalado anteriormente. Basta analizar la cantidad de proyectos y los metros cuadrados aprobados en función de dichas promociones fiscales para dimensionarlo. 

Y, más recientemente, el Poder Ejecutivo anunció que va por más y quiere extender los plazos de dicho decreto e introducir variantes que creemos serán positivas. La nueva medida consistiría en prorrogar por un año el plazo para presentar nuevos proyectos al amparo de este beneficio, es decir que, deberán ser presentados antes del 31 de diciembre de 2018 y tendrán 36 meses, como máximo, para su ejecución. Además, para los proyectos a desarrollarse en Montevideo, se reducirán el monto mínimo de inversión y el porcentaje de áreas comunes requeridos (a UI 90 millones y 15% respectivamente).

Creemos que esta medida va a impactar fuertemente y que varios proyectos, que de pronto estaban siendo analizados, se terminarán presentando y amparando a esta nueva normativa, en especial en Montevideo, donde se intenta “atrapar” más proyectos al reducir el umbral necesario para ampararse a los beneficios fiscales. Esta herramienta puede ser, además, la llave para poder aumentar, tras años de caída, el número de puestos de trabajo en el sector de la construcción.

 

Referente a la anterior pregunta, ¿esto beneficiaría solo a Maldonado, Colonia y Montevideo, o podría extenderse al resto del país?

Si bien la normativa no distingue entre territorios y, presumo, tampoco lo hará la modificación que está elaborando el Poder Ejecutivo, lo cierto es que estos grandes proyectos se han concentrado en Punta del Este y Montevideo, y entiendo que lo mismo seguirá ocurriendo durante este año. Ello no quita que no pueda haber algún proyecto de gran dimensión económica en otras zonas del país, aunque seguramente en un  número muy menor, particularmente en Colonia donde los argentinos tienen interesantes proyectos en fase de pre-desarrollo. 

 

Viviendas Promovidas

En Montevideo, uno de los objetivos de la Vivienda Promovida (antes denominada Vivienda de Interés Social) era descomprimir la zona costera, facilitar el acceso a un sector que no podía acceder a la vivienda e incentivar la inversión en zonas donde hacía décadas que no se invertía, como Cordón o La Aguada. En retrospectiva, desde la promulgación de la ley, ¿se han alcanzado los objetivos? ¿Cuánto queda aún por hacer? 

En mi opinión, con la ley de Vivienda de Interés Social (ahora Vivienda Promovida) se cumplió y de buena manera con algunos objetivos trazados, pero entiendo que con otros no tanto. Por ejemplo, la ley de Vivienda de Interés Social tenía como un fuerte componente de motivación, facilitar el acceso a la vivienda propia a sectores de ingresos medios o medios bajos.

En los hechos, ello no ha ocurrido, o por lo menos, no ha ocurrido en los niveles deseados. Pero eso no quiere decir que la “culpa” la tenga la ley de Vivienda de Interés Social, sino que es un fenómeno que se puede identificar mucho más en el fuerte aumento que ha tenido el valor del metro cuadrado edificado, y donde cada vez  más (comparando salario real versus precio del metro cuadrado construido) a los sectores de ingresos medios o medio bajos se les hace más difícil poder acceder a la vivienda propia. Hay estudios realizados que fueron publicados el año pasado, donde se establece que 8 de cada 10 uruguayos cree que la vivienda es cara y difícil de acceder a ella y más de la mitad creía que eso iba a seguir aumentando. Y, peor aún, en los sectores más jóvenes, donde el inquilinato pasó de niveles cercanos al 40%  a niveles del entorno del 50 a 52%  en la última década, en hogares donde el principal generador de ingresos tiene menos de 30 años. Ello ha llevado a algunos sectores políticos a plantear poner topes a los alquileres e incluso a los precios de los inmuebles. Y eso, con total franqueza, sería el suicidio para la actividad de la construcción, ya que provocaría una pérdida de confianza del inversor que redundaría en una brutal disminución de nuevos proyectos inmobiliarios.

Pero, volviendo a su pregunta, debemos tener presente que, además de las condiciones comerciales señaladas, hay un cambio cultural (y que trasciende a Uruguay) en cuanto a cómo las franjas etarias más jóvenes no tienen como prioridad lograr una vivienda propia, como sí ocurría hace 20 o 30 años. Los jóvenes (llamados millennials) buscan experiencias, quieren cambiar su hábitat si no están cómodos donde están, quieren ammenities y conectividad, servicios y entretenimiento. Y no están dispuestos a quedarse en un mismo inmueble muchos años si el mismo pierde algunas de las características señaladas. Ello, naturalmente, hace que estos productos terminen siendo adquiridos por ahorristas o inversores para alquilar y tener una renta que, si bien no es alta, es bastante segura, pero no habiendo sido ese el objetivo de la norma. En cuanto a si la norma logró descomprimir zonas y fortalecer otras, ahí sí creo que se vio un éxito en los resultados, ya que barrios que habían quedado en el olvido respecto a su arquitectura, hoy aparecen rejuvenecidos, como son el caso del Centro, Palermo, Cordón y Tres Cruces.  

 

¿Y cuál es la situación en el interior del país? 

Salvo por la pregunta sobre descomprimir la zona costera y el corrimiento hacia otras zonas, las demás conclusiones son aplicables también a la situación en el interior del país. Sin embargo, entiendo que todavía hay mucho potencial en las ciudades más importantes del interior para realizar inversión promovida. Pero para eso, sería importante desandar algunos cambios recientes que se introdujeron a la Ley de Vivienda de Interés Social y que ralentizaron la aprobación de nuevos proyectos.

 

¿Este tipo de inversiones en Viviendas Promovidas podrían balancear la falta de inversores en obras suntuosas? 

En su momento lo balancearon y en forma efectiva. La dramática caída que tuvo  Punta del Este y zonas aledañas a partir del año 2013 pudo ser amortiguada en gran parte por los efectos que la ley de Vivienda de Interés Social tuvo en otras zonas del país. De lo contrario, la pérdida de puestos de trabajo en el sector de la construcción hubiere sido aún mayor de lo que fue (y que no fue poco, estancados hoy en los aproximadamente 45.000, pero que supo llegar a picos de 70.000). Hoy, la situación es distinta. Estamos ante la presencia de más proyectos suntuosos y de menos proyectos de Vivienda de Interés Social (ahora Vivienda Promovida).

Desde las cámaras empresariales del sector se habla de que el costo salarial es uno de los factores fundamentales en el aumento del precio final al consumidor. A esto se le suma otro tema que está en discusión permanente entre trabajadores y empresarios y es la competitividad ¿qué piensa al respecto?

No es necesario ser economista para darse cuenta de lo que está pasando en este país. Basta viajar a cualquier país del primer mundo y darse cuenta que le cuesta lo mismo o incluso más barato comprarse una prenda de vestir o ir a comer a un restaurante de lo que le cuesta en Uruguay y, además, con ingresos per cápita muy superiores a los nuestros. Eso es un dato de la realidad, incontrastable, y yo diría tan evidente que no deja otra reflexión que reconocer que estamos caros.

Llevado al sector de la construcción, sí, estamos muy caros, pero la explicación no es solamente por los temas macroeconómicos del país sino que, a este sector, se le agregan, además, otros factores estructurales y complejos y de muy difícil solución, como ser los altos costos salariales (analizados además en función de la baja productividad de la mano de obra local), la rigidez laboral, la excesiva carga tributaria del sector por leyes sociales, la falta de inversión en tecnología para ser más eficientes en los métodos constructivos y la conflictividad sindical.

 

 

El factor Punta del Este 

Algunos inversores que ponían su capital en Punta del Este han comenzado a hacerlo en Paraguay, incentivados por menores cargas impositivas. A esto se le suma algunas medidas adoptadas por el gobierno de Macri para atraer inversiones. ¿Qué grado de afectación tiene en nuestro mercado? 

Entiendo que no mucha. Si bien es cierto que el triple 10 paraguayo (10% de IVA, 10% de impuesto a la renta empresarial y 10% de impuesto a la renta en personas físicas) atrajo mucha inversión uruguaya al Paraguay, la mayoría de dichas inversiones  fueron canalizadas al sector agrícola ganadero y ello no constituye una competencia para desarrollos inmobiliarios en Punta del Este o incluso Montevideo. De hecho hoy, parte de esa inversión se está retirando o está en proceso de retiro del Paraguay dado los magros resultados por efecto de la baja en los precios de los commodities.

En materia del sector inmobiliario, la rentabilidad en Paraguay es muy buena y para la construcción la gran ventaja la presentan los bajos costos constructivos y la flexibilidad laboral. Si bien hay proyectos de uruguayos de real estate en Paraguay, la gran corriente de inversión ha sido en materia de campos.

En cuanto a Argentina, claramente el gobierno de Macri (un gobierno orientado a los negocios y al crecimiento económico), está aprobando normativas, de tanto en tanto, para atraer inversiones y para repatriar capitales argentinos, pero lo situación macro de Argentina no está bien y, en cierta forma, muy jugada al financiamiento externo “barato” que hoy está gozando. Y si bien eso es así, los proyectos de gran dimensión económica, de los que hablábamos anteriormente, que se han aprobado en Punta del Este, muestran que el argentino quiere seguir apostando a Punta del Este.

Y este tipo de inversor es fiel y leal a Punta del Este, habiéndose ausentando solo temporalmente cuando los gobiernos kirchneristas le impusieron toda suerte de restricciones a la compra de dólares, remisión de fondos al exterior, etc, y cuando el gobierno uruguayo le concedió a su par argentino el acuerdo de intercambio de información (para algunos gran causante de la contracción que tuvo Punta del Este); pero para volver ahora en una nueva oleada que ya se está sintiendo y que, con las medidas que anunció el gobierno en extender los beneficios fiscales, probablemente continúen generándose nuevos proyectos en el correr de este año.

 

En este contexto, ¿cómo ve el mercado inmobiliario en Punta del Este?

Lo veo muy bien. Punta del Este tuvo años para el olvido en el último lustro, pero como dije anteriormente, hoy se están alineando los astros para que la inversión inmobiliaria vuelva y en forma sostenida. Además, Punta del Este tiene una característica particular y es que para los argentinos no es solamente una mera inversión inmobiliaria, sino que es una combinación de inversión inmobiliaria, más resguardo y conservación del capital, disfrute, cambio de ambiente y calidad de vida. Recordemos que han pasado por hiperinflaciones, mega devaluaciones, corralitos financieros y retenciones a la exportación de la producción cuasi confiscatorias. Y todo eso a solo pocas horas de distancia, lo cual lo hace preferente respecto a otras opciones como Miami.

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El informe señala que si bien el  balance actual de la industria continúa en terreno  negativo, el indicador del  clima  de  la  economía  se  encuentra  en  “clima  de  crecimiento”, mientras que el indicador de clima del sector se encuentra en “ clima de recuperación”. Asimismo, señala que el porcentaje de empresas que encuentran poco o muy poco probable la expansión de personal es el más elevado desde octubre de 2016.

El informe, elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) en diciembre del año pasado, señala que el principal objetivo del documento es monitorear las expectativas de las empresas del sector  de  la  construcción  respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad instalada y expectativas de crecimiento de manera tal de poder obtener información sobre la coyuntura actual y evolución futura del sector y la economía en su conjunto. De esta manera, se relevó la opinión de 71 empresas asociadas a la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), así como de 10 empresas asociadas a la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU). Del total de empresas contactadas se obtuvo una tasa de respuesta de 33,3%.

Los resultados de dicho documento se dividieron en tres secciones (“Expectativas”, “Capacidad “Instalada” y “Evolución de los costos”). En la primera sección, las empresas fueron consultadas respecto a la percepción actual y sus expectativas futuras sobre la economía en general y el sector de la construcción en particular. La percepción actual es relevada mediante la apreciación del estado actual de la variable de interés como (“Buena, “Ni buena ni mala” y “Mala”) mientras que las expectativas son recogidas mediante la percepción de la evolución futura respecto al estado actual (“Al alza”, “Igual”, “A la baja”).

En cuanto  a  la  percepción  actual  de  la  economía,  predominan  las  respuestas  neutras (85,2%) seguido por las respuestas asociadas a una percepción positiva (11,1%). En cambio, para el caso de la percepción específicamente del sector, existe un 96,3% de respuestas neutras o negativas. En  cuanto  a  las  expectativas  futuras,  predominan  las  visiones  neutras  tanto  para  la economía (70,4%) como para el sector (59,3%). En ambos casos, le siguen  las expectativas favorables sobre el futuro, siendo mayores para el sector.

Asimismo, el documento señala que, al  igual que en todas las ediciones anteriores del referido  informe, se observa un  balance actual negativo  para  el  sector  (-11,1%), aunque, a  diferencia  de  ediciones  anteriores,  se observa  un  balance  actual  positivo  para  la  economía  (7,4%),  lo  que  supone  una  mejora respecto a la última publicación de la Encuesta de Expectativas, elaborada por el CEEIC en noviembre del año pasado.

 

Capacidad instalada 

Para la segunda sección, las empresas fueron consultadas respecto a su capacidad instalada actual y su expectativa sobre el futuro. Para ello se solicitó que categoricen su situación actual y sus expectativas en uno de los 6 tramos previamente establecidos. Los resultados muestran que el 62,5% se encuentran operando debajo del 70% de su capacidad instalada. Al analizar las expectativas,  este valor se ubica en 54,6%. Además se les consultó a las empresas respecto a la probabilidad de expansión de la capacidad instalada en cuanto a maquinaria y personal, lo que arrojó que dos tercios de las empresas ven como muy poco probable o poco probable la expansión de  maquinaria,  mientras  que  esto  es  superior  para  el  caso  de  la  expansión  de  personal (70,3%).  Ello  permite  anticipar  que  los  empresarios  ven  más  probable  incorporar maquinaria  que  personal.

 

Evolución de los costos 

En cuanto a la evolución de los costos, el 59,3%  estima que estos evolucionan a la  par del IPC, mientras que  un tercio  espera que evolucionen por encima, manteniéndose estables respecto a la edición anterior. Consultadas las empresas respecto a los principales factores que influyen sobre  sus  costos, como subcontratos,  mano  de  obra,  insumos  importados,  insumos  locales, costos financieros, el  96,3% reportó como principal factor la mano de obra, seguido por los insumos locales (3,7%).  El resto de los factores no fueron señalados como relevantes en materia de costos.

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