Inspirados en la arquitectura toscana, varios emprendimientos construidos en la capital argentina replican la impronta de los pueblos del sur de Italia. Torrepueblo, en Benavídez, y Pueblo Caamaño en Pilar son algunos ejemplos. La tendencia: reunir departamentos, oficinas y locales en un solo lugar aparece en varios complejos ubicados en zonas countries. Además, tienen el común denominador de incorporar una arquitectura inspirada en los pueblos toscanos para revivir y tener al alcance de la mano una parte de la historia.

En  la localidad de Tigre, en el kilómetro 40,5 del ramal Escobar de la Panamericana, Torrepueblo es uno de los ejemplos de esta tendencia. La idea de construir este complejo fue del empresario Guillermo Hoter y para lograrlo se rodeó de especialistas. Inclusive, llevó al arquitecto Alejandro Corti, autor del masterplan, a visitar los pueblos toscanos y las regiones de Umbría y Véneto.

El objetivo del viaje fue que el arquitecto recorriera las construcciones, conociera el espíritu de la zona y lo reprodujera a escala. El resultado es este complejo construido en un predio que cuenta con 8.000 metros cuadrados, que demandó una inversión aproximada de 8 millones de dólares y se inauguró en marzo de 2016.

Por su parte Diego Hoter, director general de Valora S.A., desarrolladora de Torrepueblo, describió a la revista ARQ del diario Clarín que “de un rincón de Venecia hemos tomado la Plaza del León y de uno de sus palacios la columnata que la abraza. De Castelnuovo di Garfagnana, copiamos el pórtico de entrada y su torre lateral, entre otros lugares. Proyectamos el pueblito peatonal como todos los toscanos, con una calle del ancho de carretas, típico de la Edad Media”.

 

Seguridad y confort

El corazón del complejo es una plaza seca que funciona como un polo gastronómico abierto a todo público y donde se organizan eventos artísticos y shows de entretenimiento gratuitos, especialmente durante las noches de primavera y verano.

El sector residencial de Torrepueblo está formado por 39 departamentos de dos y tres ambientes (de 65 a 120 m2), 6 oficinas y 16 locales, donde ya hay restaurantes y confiterías, panaderías, heladerías y donde próximamente se inaugurarán un centro médico, una farmacia y un laboratorio para análisis clínicos.

Además, posee dos salones (Firenze y Terrazas de las Almenas) para eventos sociales y corporativos. Como valor agregado, se incluyen piscina, solárium, gimnasio y laundry. También hay seguridad las 24 horas, acceso controlado por barreras con lector de DNI; grupo electrógeno y estacionamiento sin cargo para clientes.

Otro ejemplo de esta tendencia es Pueblo Caamaño, un nuevo concepto urbanístico ubicado en el Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires. El proyecto contempla el desarrollo de 65.000m² distribuidos en cuatro etapas.

El desarrollo es el único de su tipo e incluye 350 viviendas, estudios profesionales y oficinas, además de áreas de entretenimiento, espacios verdes y más de 90 locales comerciales abiertos al público. La fórmula ideal para vivir tranquilo y sin tener que desplazarse grandes distancias en automóvil.

Desarrollado por Vitrium Capital, parte de un nuevo concepto urbanístico que busca rescatar los valores de la vida cotidiana de un barrio. Ubicado en el kilómetro 46 de la Panamericana, está pensado para que las personas puedan trasladarse caminando a cualquier parte y disponer de su tiempo para realizar actividades placenteras. Tiene la estética de un antiguo pueblo europeo. 

En este caso, el diseño, a cargo del estudio de arquitectura BMA,  también estuvo  está inspirado en la Toscana italiana. Los techos son de estilo neocolonial, con tejas rojas y poseen ventanas caladas. Las farolas de hierro fueron diseñadas especialmente para ambientar la recova. Asimismo, en el interior, los cerramientos, el equipamiento de cocina y baños y las terrazas poseen una calidad constructiva de primer nivel.

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La industria de la construcción cayó 12,3% en marzo y acumula en el primer trimestre del año una contracción del 11,3%, en siete meses de continuas variaciones negativas, informó el  Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina.  El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), registró en marzo respecto del mes anterior una contracción del 3,5%, de acuerdo con las cifras oficiales.

En esta comparación con el mes anterior la variación negativa se da después de dos meses de indicadores positivos del 4,8% de enero y del 8,6% de febrero, que hacían pensar en una mejora del sector. Los empresarios de la construcción estimaron que la recesión continuará durante el segundo trimestre del año.

Entre las compañías que se desempeñan en el sector de emprendimientos privados, un 50% de los empresarios consideró que el nivel de actividad seguirá cayendo entre abril y junio, y entre las que se dedican a la obra pública el 44,6% también estimó que disminuirá. Solamente el 7,5% de los empresarios que se desempeñan en emprendimientos privados y el 2,7% de los que se dedican a la obra pública, proyectaron una mejora en ese período.

Los empresarios que proyectaron una baja para el segundo semestre la adjudicaron a la caída de la actividad económica, la inestabilidad de los precios y los atrasos en las cadenas de pagos. La encuesta que elabora el INDEC señaló que los empresarios estimaron que las políticas para reactivar el sector, que lleva siete meses de contracción, deben dirigirse a la estabilidad de precios, créditos, bajar las cargas fiscales y reflotar el crédito hipotecario.

Los pedidos de permisos de construcción de emprendimientos privados en los 60 municipios más representativos del país, cayeron en marzo un 19,5% en la medición interanual y un 8,7% en la comparación con febrero pasado. El consumo de los insumos para la construcción en marzo con relación a igual mes del año anterior, registró bajas de 34,2% en pisos y revestimientos cerámicos, 29,5% en asfalto, 23,4% en artículos sanitarios, 20,1% en ladrillos y 17,6% en hierro y aceros. También se contrajo en un 13,8% el consumo de cemento, 8,3% el de mosaicos, 7,4% en cales, 5,5% en el resto de los insumos (grifería, tubos de acero y vidrio), 3,7% en hormigón elaborado, 2,9% en yeso y 0,8% en pinturas.

 

Reducción de cargas fiscales

Desde el ámbito de la construcción también destacaron la necesidad de articular propuestas en conjunto para hacer frente tanto a los vaivenes macroeconómicos como los microeconómicos. En este sentido, desde la Cámara Argentina de la Construcción insistieron en la necesidad de “reconocer el trabajo de los espacios intersectoriales e interinstitucionales, que ya han consensuado los proyectos estratégicos para el desarrollo del país. Es tiempo de poner en marcha esos proyectos de infraestructura productiva, sanitaria, social, educativa, vial, que hacen falta, además de recuperar la iniciativa y proponer un plan de infraestructura para la ciudad y la región, cuyas prioridades sean definidas localmente y sea tenido en cuenta por las distintas jurisdicciones de gobierno, con un compromiso explícito de asignación presupuestaria y ejecución”.

Al igual que el sector industrial, aseguraron que la realidad de la industria de la construcción en lo local “no escapa a las mediciones oficiales publicadas recientemente por el INDEC”, aunque anticiparon que desde la Cámara están trabajando en la generación de “un índice local que refleje con mayor precisión las variaciones de la ciudad y la zona”.

“Como ocurre con otros sectores, las condiciones macroeconómicas y el direccionamiento de las políticas públicas generan incentivos o restricciones al desarrollo de la actividad de la construcción. Se trata de uno de los sectores con mayor capacidad de dinamización de la economía en su conjunto y que en nuestra ciudad tiene una participación de alrededor del 10% en el PBG local”, indicaron.

Según señalaron, los indicadores de coyuntura de la actividad y el análisis de las expectativas generales de las empresas del sector muestran un panorama “adverso”. De hecho, la encuesta que la Cámara realizó al sector señala que tanto las empresas que ejecutan obra pública como las dedicadas a la obra privada consideran que el nivel de actividad del sector “disminuirá o mantendrá los niveles actuales”.

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Según un informe de la Universidad Católica de Chile, el valor de las propiedades ha subido hasta 150% en el Gran Santiago en la última década, mientras que los ingresos lo han hecho solo en 25%.

El documento, dado a conocer por el diario trasandino La Tercera,  sostiene que “existe una brecha creciente en el precio de las viviendas y los ingresos familiares, y son las clases medias las que se ven más impactadas: no son sujetos de subsidios, no tienen capacidad de ahorro y se enfrentan a condiciones crediticias cada vez más restrictivas en los bancos”. Esta es una de las consecuencias que, a juicio de Luis Fuentes, director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica, se puede inferir del análisis del nuevo índice de precios de viviendas para el Área Metropolitana de Santiago, desarrollado por esta entidad y la consultora urbana Inciti.

Este analiza la evolución de los valores reales (en UF) y nominales (en pesos) de las propiedades, nuevas y usadas, en los últimos 10 años, y los compara con el aumento de los ingresos familiares durante el mismo período. Así, mientras las viviendas han aumentado su valor nominal entre un 95% y 150%, según el sector de la capital, los ingresos han crecido solo 25% en el mismo período.

“El alza de precios del mercado inmobiliario es un fenómeno global, pero en Chile los salarios no crecen al mismo nivel. Así se da el fenómeno de que hoy las personas deben destinar un mayor porcentaje de su presupuesto para pagar un dividendo”, agregó Fuentes y ejemplificó que “Si entre 2009 y 2010 las familias pagaban por concepto de crédito hipotecario en torno al 22% de sus ingresos, entre 2016 y 2017 esa proporción subió a 29%”.

Marcelo Bauzá, socio fundador de Inciti, explicó que este índice de precios de las viviendas fue elaborado a partir de una “metodología internacionalmente reconocida, por la cual analizamos más de 500 mil transacciones de casas y departamentos en el Gran Santiago y calculamos un valor promedio de estas propiedades mirando un conjunto de características como metros cuadrados, ubicación y año de construcción”.

Utilizando esta referencia, el instituto e Inciti publicaron en mayo del año pasado un estudio que analizaba la cantidad de personas que pueden comprar una vivienda. “De cada 10 familias, seis no podrían pagar por una vivienda, ni siquiera por las más baratas”, recalca el director del Instituto de Estudios Urbanos. “Gran parte de la población no tiene más alternativa que el arriendo”, concluyó.

 

Soluciones 

La brecha de las familias para comprar sus viviendas es un tema que volvió al debate tras los dichos del ministro de Vivienda chileno, Cristián Monckeberg, y del empresario Andrónico Luksic, quienes afirmaron que un grupo importante de chilenos son propietarios y que la clase media puede darse el lujo de tener un segundo auto y una casa en la playa.

La académica de Sociología de la Universidad de Chile (UC) y especialista en estudios de la clase media Emmanuelle Barozet indicó que el estudio de la UC muestra que la segregación se está reforzando, “pues se limita la movilidad de las familias para pasar de un barrio a otro. Para la clase media alta, el recorrido es más libre y puede fijar una estrategia de movilidad, pero los demás grupos están limitados a cohabitar en espacios de la misma condición social”.

Agregó además que es  preocupante “el estancamiento de los salarios, porque existe la tendencia en Chile a endeudarse para cosas no suntuarias, sino fundamentales para vivir, como lo es la vivienda, la salud o la educación”.

Para revertir esta situación, Marcelo Bauzá dice que estos números “obligan a repensar la forma de construir la ciudad”, y que deben abrir un debate “sobre las nuevas políticas públicas que se requieren para solucionar estas brechas”.

Entre sus propuestas están la densificación de la ciudad con un mejor equipamiento, servicios y áreas verdes; la mejora de los proyectos de integración social; la creación de nuevos subsidios de clase media, y el incentivo a las formas colectivas de acceso a la vivienda, como las cooperativas.

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Hacer edificios de madera puede parecer una idea más bien medieval. Pero hay un problema muy moderno que está impulsando a las ciudades y los arquitectos a recurrir a la madera tratada como un recurso: el cambio climático. El concreto es la segunda sustancia más utilizada en la economía global, después del agua, y una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero más grandes del mundo. El proceso químico con el que se crea el cemento, el ingrediente clave del concreto, involucra grandes cantidades de dióxido de carbono.

La ONU estima que habrá 9.8 mil millones de personas viviendo en el planeta para mediados de siglo. Necesitarán un lugar para vivir. Si el concreto es la única respuesta a la construcción de nuevas ciudades, las emisiones de carbono aumentarán, lo que agravará el calentamiento global. Por eso los científicos y los constructores han comenzado a innovar con otros materiales, en una lucha por alternativas a un producto universal que ha sustentado nuestra vida moderna durante siglos.

El problema con el reemplazo del concreto, según un informe de The Guardian, es que es muy bueno en lo que hace. Chris Cheeseman, profesor de ingeniería de recursos materiales en el Imperial College de Londres, dijo que la clave a considerar es la gran medida en que el concreto se usa en todo el mundo y es probable que continúe usándose: “El cemento es alto en carbono, pero el concreto no. Pero es la escala en la que se usa lo que lo hace alto en carbono. La magnitud de la fabricación es tan enorme, ese es el problema “, sostuvo.

Cheeseman también señaló otra ventaja: el concreto y el acero tienen propiedades de expansión térmica similares, por lo que el acero se puede usar para reforzar el concreto, lo que lo hace mucho más resistente y flexible como material de construcción de lo que podría ser por sí solo. El acero utilizado puede ser reciclado, lo que reduce su impacto de carbono, pero Cheeseman dice que la combinación de acero y concreto, que da una enorme resistencia a los edificios, aunque es moldeable y ampliamente disponible, es difícil de superar.

Usar madera, por ejemplo, no es sencillo. La madera absorbe la humedad del aire y es susceptible a la putrefacción y las plagas, sin mencionar el fuego. Pero tratar la madera y combinarla con otros materiales puede mejorar sus propiedades. La madera laminada en cruz es una madera de ingeniería, hecha de capas encoladas de madera aserrada sólida en forma transversal, para formar bloques de construcción. Este material es liviano pero tan resistente como el concreto y el acero, y los expertos en construcción dicen que puede ser más versátil y más rápido para trabajar que el concreto y el acero, e incluso, se afirma que es más silencioso.

 

Aumenta la demanda

Stora Enso es el mayor proveedor de madera laminada cruzada de Europa, y Markus Mannström, vicepresidente ejecutivo de biomateriales, informó que la compañía está experimentando una creciente demanda a nivel mundial para la construcción de madera, y el cambio climático es el factor clave. Los países nórdicos, donde tiene su sede Enso, han liderado el camino, pero la compañía está viendo una creciente demanda en todo el mundo, Asia incluida.

Pero sin embargo la madera tratada tiene limitaciones. En Noruega, se planea que el edificio Mjøstårnet sea el más alto del mundo con un marco de madera. Subirá 88 metros de altura, con 18 pisos, y se utilizará para oficinas, habitaciones de hotel y apartamentos. Mjøstårnet puede no mantener su corona por mucho tiempo, si avanza la construcción de un proyecto en Japón, el W350: tendrá 70 pisos, y estará hecho de madera en un 90%. Aunque solo cuando haya sido probada en la práctica será posible considerar a la madera una alternativa generalizada al concreto en la construcción de edificios altos.

Las cenizas volantes son otra posible opción. Son subproductos de las centrales eléctricas que queman carbón: las cenizas, las partes no quemadas del carbón que solían dispersarse en el aire, que recolectan las centrales eléctricas modernas. Puede incorporarse a las mezclas de concreto para compensar entre un 15% y un 30% del cemento, sin dañar la resistencia o la durabilidad.

Un subproducto de la industria de procesamiento de mineral de hierro, la escoria de alto horno granulada molida, también se puede usar de una manera similar. Esto se incorpora a las mezclas de concreto y tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero Anna Surgenor, asesora principal de sostenibilidad del Green Building Council del Reino Unido, sostuvo que aunque estos productos de desecho pueden ahorrar carbono en la mezcla de concreto, su uso no siempre es sencillo. “Es posible reemplazar el contenido de cemento en el concreto con productos de desecho, un activo construido también podría usar materiales alternativos (como la madera) en la construcción para reducir el impacto general del carbono. Sin embargo, si se transportan a largas distancias, utilizando combustibles fósiles, el uso de materiales alternativos podría no tener sentido desde una perspectiva general de reducción de carbono“.

Nuestra especie es adicta al concreto. Lo usamos más que cualquier otra cosa, excepto el agua. Como ese otro material maravilloso hecho por el hombre, el plástico, el hormigón ha transformado construcción y el hábitat saludable. Pero, al igual que con el plástico, solo ahora estamos despertando a sus peligros.

El concreto causa hasta el 8% de las emisiones globales de CO2; si fuera un país, sería el peor culpable del mundo después de los Estados Unidos y China. Llena nuestros basureros, sobrecalienta nuestras ciudades, causa inundaciones que matan a miles de personas y cambia nuestra relación con el planeta.

Las cenizas volantes del carbón y la escoria del mineral de hierro abundan en algunas de las áreas donde el concreto es más necesario, incluidos los países en rápido desarrollo, como China e India. Pero son pesados y su transporte también es costoso.

 

El grafeno

Otros materiales discutidos tienen pros y contras. Los silicatos de magnesio no están tan ampliamente disponibles como los bloques de construcción de concreto, por ejemplo, limitando su atractivo. Las arcillas de calcita son prometedoras, según Cheeseman, pero reducirán las emisiones de concreto solo en un tercio; vale la pena hacerlo, pero no es una solución integral.

La investigación en la Universidad de Lancaster ha encontrado que agregar partículas de vegetales, sí, zanahorias o remolacha azucarera, puede fortalecer el concreto y reducir el volumen de cemento requerido. Se está realizando un trabajo similar con el bambú y otras fibras.

El grafeno, un material maravilloso inventado en el Reino Unido a principios de este siglo, también entra en juego. Los expertos de la Universidad de Exeter han utilizado el grafeno en la construcción de concreto para crear un nuevo material compuesto que es dos veces más resistente que el concreto tradicional y cuatro veces más resistente al agua. Pero su uso comercial todavía está lejos.

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Una casa de 27 metros cuadrados que se puede configurar con 20 diseños distintos. Fácil de trasladar y con paneles solares. ¿Con o sin techo? ¿Paneles divisorios o un gran ambiente? ¿Vista al mar? La Casa Ojalá es una micro estructura que se puede montar en la playa o la montaña. El diseño, de la arquitecta italiana Beatrice Bonzanigo, socia de IB Estudio, permite configurar los 27 metros cuadrados en 20 espacios distintos.

A partir de cuerdas y poleas los paneles corredizos proponen modificaciones a los ambientes de la casa: terraza, dos dormitorios, cocina y baño. Fusionar, abrir o separar los espacios forman parte del menú de opciones que se activan a partir de cuerdas, poleas y manivelas. “Un juego de niños”, señaló la autora.

El modelo en escala 1:10 se presentará el mes que viene en la galería Post Design, en el marco de la Semana de Diseño de Milán. El prototipo llegará acompañado por propuestas textiles, materiales y visuales para presentar “el horizonte de posibilidades infinitas que Casa Ojalá ofrece al público por primera vez: un producto sostenible, mínimo, conciso y flexible en el que surge una nueva forma de confort, alejada de la televisión o el aire acondicionado. Se supera la frontera entre el espacio interior y el exterior, que constituye un elemento sustancial, irrenunciable, precioso”, describió la arquitecta italiana.

Bonzanigo diseñó la casa para ofrecer una alternativa al “mundo de la arquitectura estática”, ofreciendo la oportunidad de conectarse con la naturaleza.

 

Múltiples soluciones

El prototipo invita a configurar el espacio a partir de múltiples soluciones internas que funcionan de manera unificada,  sin modificar en ningún caso la estructura original ni la forma.

La originalidad de la casa consiste en un equipo mecánico de funcionamiento manual provisto de cuerdas, poleas y manivelas. “Evocan en quien la habita el recuerdo de viajes en el viento a bordo de un velero”, apuntó Beatrice.

Su singularidad y adaptabilidad estética se manifiestan a través de maderas y tejidos que enlazan en cada caso con las tradiciones del lugar en el que Casa Ojalá se ubica, preservando siempre su capacidad de ser formalmente reconocible y comercializable en todo el mundo.

La arquitecta presentará la casa inmersa en distintos paisajes. Desde Canadá a Islandia, pasando por Hawai, Indonesia y Chile. “Casa Ojalá es un producto sustentable, minimalista, compacto y flexible. Lejos de la televisión o el aire acondicionado”, explicó  Bonzanigo junto a su socia Isabella Invernizzi.

La propuesta de desdibujar los límites entre el interior y el exterior fue el punto de partida para esta arquitecta inspirada en la arquitectura minimalista de Peter Zumthor, Manuel y Francisco Aires Mateus y Valerio Olgiati.

El foco del proyecto fue generar un conjunto que se transformara en una enorme plataforma al aire libre, una casa sin techo, o incluso sin suelo. Un espacio de juegos, una casa sin paredes o con distintos estratos matéricos, perfumados y tangibles.

“La flexibilidad del espacio se alcanza gracias a la innovadora solución de paredes corredizas, de Wood-Skin y tela, que se enrollan sobre pernos colocados en el borde de la circunferencia y en el centro de la estructura”, detalló la autora.

¿Para qué tipo de habitante está pensada esta casa? La autora enumera: “Familias, parejas, deportistas, viajeros, cazadores de estrellas, artistas, filósofos, buscadores de nuevos lujos o aquellos hastiados de la vida cotidiana, curiosos, investigadores, apasionados de mar, montaña, lagos o desiertos”. Graduada en la Accademia di Architettura di Mendrisio (Italia), la arquitecta puso especial énfasis en proyectar una vivienda sustentable, que minimice el espacio.

En este sentido, un sistema de recolección de agua de lluvia y un tanque séptico proporcionan agua para beber y bañarse y  los paneles fotovoltaicos suministran energía.

Una casa personal, que cambia según los estados de ánimo y necesidades de sus habitantes y cuyo paisaje configura la fachada.

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