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Mientras los promotores privados reclaman modificaciones reglamentarias que devuelvan el dinamismo a la construcción de Viviendas Promovidas (antes Vivienda Social), el gobierno considera que el flujo de inversión privada sigue siendo importante.

A partir de 2015 y hasta la fecha, se han promovido 257 proyectos con 6.706 viviendas. Según el Ministerio de Vivienda, esa cifra supera la meta trazada en el plan quinquenal 2015-2019 que es de 6.000 nuevas unidades.

“Desde el momento de su aprobación y fundamentalmente a partir de 2012, la inversión privada en vivienda exonerada de ciertas cargas impositivas se viene ejecutando de forma sostenida”, informó la cartera.

Las cifras muestran que el pico de proyectos ingresados se dio entre 2012 y 2013 con una media algo superior a las 3.000 viviendas. En los años posteriores las cifras descendieron y el año pasado se presentaron algo más de 1.500 viviendas.

En lo que va de 2018 se presentaron ante la Oficina del Inversor de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) 33 nuevos proyectos por un total de 862 viviendas. Según el ministerio, el flujo de proyectos “no se ha detenido, sino que continúa a buen ritmo”.

En la actualidad hay 7.954 viviendas terminadas, 6.016 en construcción y 1.188 cuyo proyecto ya fue aprobado y se espera el inicio de las obras. En tanto, existe declaración de venta de los inversores-promotores de 6.430 unidades

Los promotores privados sostienen que los inversores comenzaron a perder interés a comienzo de 2017 cuando entraron en vigencia los cambios en el sistema de tope de precios dispuestos por el Poder Ejecutivo.

De hecho, señalan ese factor como el principal elemento que ha modificado sus ecuaciones y que ha desestimulado la presentación de nuevas obras. Los empresarios entienden que la única regulación de ese mercado promovido desde el gobierno con exoneraciones impositivas casi totales debe estar dada por la oferta y la demanda.

Originalmente, cuando se aprobó la ley de Vivienda Social en 2011, no había topes sobre los precios de venta. Tres años después se limitó el precio del 25% de las unidades de cada proyecto. Luego, en 2017 el tope se redujo al 10% de las viviendas, pero con la salvedad de que esas unidades se ponen a disposición del Ministerio de Vivienda hasta un año después de terminadas y a valores de entre US$ 35 mil y US$ 40 mil menos que su valor de mercado.

También se modificaron los beneficios fiscales para las viviendas que se vuelcan al mercado de arrendamiento. Los inversores que adquieren esos inmuebles pueden exonerar el 100% de IRPF e IRAE siempre que los precios de arrendamiento no superen los topes que determina el gobierno. Cuando se supera ese límite, el beneficio se reduce a 40% de las rentas generadas. Antes la normativa no hacía referencia a los precios.

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El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) elaboró una nueva edición del Índice de Importación de Maquinaria de la Industria de la Construcción (IME), y detalló su evolución en el período 2016-2017. Como principal conclusión, el informe revela que la inversión en maquinaria y equipos disminuyó 9,8%, en promedio, en los dos últimos años, y su participación en el PIB pasó de ser 8% en 2012 a 5% en 2017. Asimismo, la actividad de la industria de la construcción viene en retracción desde 2015, y cayó 6% en 2017.

El IME tiene como objetivo realizar una aproximación de las inversiones de capital que se realizan en la industria de la construcción, a partir de los datos de importación de maquinaria y equipos.

 

Inversiones 

Para entender lo que sucedió con el IME de la construcción en los últimos dos años, el CEEIC aconseja tener en cuenta que la economía uruguaya evidenció en el período analizado (2016 y 2017) un marcado descenso en la inversión.

En efecto, la inversión general medida como formación bruta de capital fijo aumentó 4% en 2016 y cayó 5% en 2017, cuando entre 2006 y 2015 la tasa de crecimiento promedio anual fue de 16%. En línea con estos resultados, la participación de la inversión en activos fijos en el PIB se ubicó en torno a 19% en 2016 y en 16,7% en 2017, en contraste con el 20% de participación promedio para el período 2005-2015.

En este contexto, la actualización del Índice arrojó resultados en línea con las conclusiones obtenidas en la primera edición del informe (que relevó entre 2000 y 2015) en la que, los principales resultados confirmaban que la industria de la construcción había acompañado el crecimiento de la inversión en el resto de la economía, incrementando de forma significativa su inversión en maquinaria y equipos.

Desde el pico de inversión en 2013, lo destinado a maquinaria y equipo en la industria de la construcción se redujo en US$ 120 millones frente a 2017. Esto implica una retracción significativa en la incorporación de infraestructura, aunque porcentualmente menor a la registrada por la economía en su conjunto.

 

Maquinaria

En cuanto a la participación de la construcción en el total de las inversiones en maquinaria y equipos de la economía (sin incluir importación de celulares), se ha mantenido dentro del rango de variación histórico.

Sin embargo, a pesar del menor dinamismo sectorial, la incorporación de maquinaria y equipos en la construcción representó en los últimos dos años una mayor proporción de la incorporación total de infraestructura a nivel agregado.

El estudio explica que esto indica que la disminución en la incorporación de bienes de capital en otros sectores de la economía, es mayor que en la industria de la construcción.

 

IME y Producto Bruto

Al comparar la evolución del IME y el Producto Bruto de la Construcción, ambas se mueven en conjunto. El sector se contrajo fuertemente en los últimos años (2,6% y 6% en 2016 y 2017 respectivamente) y, si bien, se observa un leve aumento del IME en 2016 (del orden de 7%), este se explica por una disminución del Índice de Precios de Importación de Bienes de Capital que se utiliza para deflactar el índice. En tanto, en 2017 el IME se contrajo 17%.

El rubro “Maquinarias, artefactos y aparatos mecánicos” continúa predominando en las importaciones del sector, y representan más del 90% del total en 2016 y 2017. A la interna de esa categoría, las importaciones de “Topadoras frontales, topadoras angulares, niveladoras, tráiler, palas mecánicas, compactadoras, apisonadoras” representan algo más de un tercio del total, seguidas por “Herramientas neumáticas, con motor eléctrico, sierras, tronzadoras, taladros” que explican cerca del 20% de lo importado, detalla el informe del CEEIC.

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El proyecto Ferrocarril Central inició un nuevo capítulo con la apertura de las tres ofertas que se presentaron para la recuperación de las vías que comunicarán Paso de los Toros con el puerto de Montevideo. “Nos tomaremos un mes para analizarlas con el objetivo de construir un ferrocarril en las condiciones que exige este siglo para transportar celulosa, madera, piedra y granos”, dijo el ministro Víctor Rossi.

El pasado martes 29 de mayo las autoridades del Ministerio de Transporte y Obras Públicas abrieron las ofertas que presentaron Acciona, empresa compuesta por capitales españoles, Consorcio CMEC-SDHS, proveniente de China, y Grupo Vía Central, integrada por capital uruguayo, español y francés. Los técnicos del organismo ya comenzaron a analizar las ofertas para el financiamiento, diseño, construcción, rehabilitación y mantenimiento de esta infraestructura. El plazo para el estudio de las propuestas es de 30 días, explicó el titular de la cartera, Víctor Rossi.

El jerarca destacó la cantidad de empresas participantes en un proyecto que calificó como exigente: “Es un número interesante, porque es una propuesta exigente. La adjudicación es un proceso que no solo basta con la selección de ofertas, sino con el cumplimiento de todos los requisitos en base a los parámetros establecidos en el pliego. Trabajaremos para descubrir cuál es la oferta que mejor le conviene al país. Igualmente, el Estado dispone de alternativas para llevarlo a cabo si las tres empresas no cumplen los requisitos”.

Rossi dijo que “estuve viendo que, en la medida que llegaba el día de apertura de los sobres, cada vez aumentaban las especulaciones con respecto al fracaso del llamado. Afortunadamente, no hubo tal fracaso y nosotros trabajamos para concretar el proyecto que tiene por delante un período de 36 meses. Si esto abre camino, le irá bien a Uruguay y, por lo tanto, a la sociedad. Si fracasa, los perjuicios serán para los uruguayos”.

Por otra parte, está en marcha el proceso de expropiación de terrenos para la construcción de la vía férrea, anunció el ministro de MTOP, al tiempo que defendió dicho  proyecto.  “Nunca dijimos que éste fuera un ferrocarril para la empresa UPM. Por suerte, si la empresa construye una planta, como inexorablemente parece, vamos a tener una carga cautiva de dos millones de toneladas anuales de celulosa, nunca en la historia del ferrocarril se transportó. Pensamos en un proyecto que el Uruguay necesita para transportar madera, piedra, granos y recuperar otras cargas”, concluyó el secretario de Estado.

 

Segunda planta de UPM

En otro orden,  Rossi se mostró convencido que se concretará la segunda planta de UPM. “Yo no tengo duda de que la planta de UPM es una realidad”, dijo Rossi . En este sentido, el ministro de Transporte destacó la importancia de avanzar en el desarrollo del ferrocarril para poder concretar la llegada de la papelera finlandesa, que sería la tercera de este tipo en Uruguay.

Asimismo, señaló la conformidad de su cartera con las tres ofertas de grupos internacionales que recibió el gobierno para la adjudicación del proyecto de un ferrocarril central que unirá Montevideo con la localidad de Paso de los Toros, en el departamento de Tacuarembó.

La concreción de este proyecto es uno de los requisitos que la finlandesa UPM puso al gobierno uruguayo para la instalación de su segunda planta de celulosa en el país. “No nos podíamos poner a esperar a ver si se confirmaba o no el negocio de la planta y porque nos venía bien para el desarrollo del ferrocarril”, explicó.

El objetivo de las obras es llevar el sistema ferroviario uruguayo al siglo XXI ya que, según Rossi, hoy persisten características del siglo XIX. Entre los grupos que se presentaron a la licitación, se destaca la presencia de la española Acciona; Consorcio CMEC-SDHS, de China; y el Grupo Vía Central, integrado por capitales uruguayos, españoles y franceses, según detalló Presidencia de la República.

El tramo que se construirá se considera “la columna vertebral” del ferrocarril a través de la cual se podrán transportar cerca de 2 millones de toneladas, una cifra inédita en el país. “Queremos iniciarla en los primeros días del año próximo, por lo tanto, hay mucho que hacer en este semestre”, acotó.

Por otra parte, el ministro hizo referencia al esfuerzo del gobierno en la reparación de las rutas nacionales y dijo que el principal déficit del país está en la calidad de los caminos, no en su cantidad.

“Se va recuperando el estándar y este es un trabajo que no se va a terminar en este periodo, vamos a dar un paso muy importante y vamos a quedar con una nueva situación pero ese es un proceso permanente”, concluyó el titular del MTOP.

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Los costos de construcción, sobre todo la incidencia de los salarios, sumado a la presión fiscal y los impuestos, entre otros factores, hacen que los márgenes de ganancia para los inversores inmobiliarios hayan descendido y, por ende, los riesgos sean mayores. De hecho, Daniel Porcaro, coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la ORT, dijo a Del Constructor que “para obtener las mismas rentabilidades que hace cinco años hay que asumir más riesgos”.

El coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la ORT, Daniel Porcaro, realizó la conferencia “Perspectivas de 2018 para el sector inmobiliario”.  Bajo esta premisa, Del Constructor dialogó con el especialista sobre la situación en el sector, sus flancos débiles, sus fortalezas, y cuál podría ser la reacción de los inversionistas a corto y mediano plazo en el mercado inmobiliario uruguayo, teniendo en cuenta la proximidad de un año electoral.

 

¿Cuáles fueron las conclusiones de su ponencia?

Lo que vimos en la última reunión que hicimos (se refiere a la conferencia) sobre cuáles eran las perspectivas que tenían los principales operadores de Uruguay, donde hay gente que está en la parte desarrollista, en la parte inmobiliaria y en la venta, con mucho profesional vinculado al sector inmobiliario, fue que este año iba a ser parecido al 2017 que había sido mejor que el 2016, que fue un año muy malo.

Esto se vio reflejado en la encuesta on line que hicimos en ese momento donde casi la mitad de la platea consideró que  iba a ser un año parecido al 2017, mientras que un cuarto de la platea pensaba que iba a ser peor que el 2017. Y casi el 90% de los concurrentes piensa que el negocio inmobiliario, en cualquier lugar que uno se posicione para realizarlos,  para obtener las mismas rentabilidades que hace cinco años hay que asumir más riesgos.

Esto quiere decir que el negocio inmobiliario, el desarrollo, la compra, la venta, el alquiler, hoy se está viendo como un negocio más riesgoso del que teníamos hace varios años.

 

Rentabilidad y márgenes 

¿A qué se debe que hayan disminuido los márgenes de rentabilidad?

Hubo tres o cuatro temas que fueron los determinantes para algunas conclusiones que sacamos. Uno de ellos, en lo que hace a la construcción y el desarrollo,  fue el aumento de los costos, especialmente de los costos laborales. Y ahora que estamos frente a un nuevo Consejo de Salarios hay que prestar mucha atención cómo se va a negociar eso porque el sector inmobiliario ha perdido dinamismo y todavía sigue siendo muy intenso en mano de obra. Por lo tanto, ahí hay un aspecto importantísimo a tener en cuenta.

 

¿Hay un desfasaje en ese sentido? 

Lo que creo es que hay dos temas que se me mezclan. Por un lado, hubieron aumentos reales que han sido muy buenos para los trabajadores del sector, pero que en realidad esos aumentos, y el aumento de los costos en general en la construcción, fueron absorbidos con los márgenes de los desarrollistas hasta el momento, porque no se podían trasladar a precios, porque los precios ya están muy competitivos y muy en el alto de la franja, tanto para los bienes nuevos como usados. De repetirse esta situación va a reflejarse en menos incentivo para desarrollar e invertir, porque los márgenes empiezan a ser muy chicos y el riesgo comienza a ser mayor. 

A eso hay que agregarle una incertidumbre sobre el valor del dólar. Cuando hicimos la conferencia, la mayor parte de los asistentes pensaban que no iba haber mayores movimientos de esa moneda, y sin embargo hoy hay un empuje importante del dólar, arrastrado por  la situación de Argentina. Esto tampoco va a ayudar a dinamizar el sector. Otro elemento que se ve que ayuda a desacelerar lo que fue la actividad entre el 2012 y el 2014, que habían sido buenos años, es que se retiraron buena parte de los inversores extranjeros, como es el caso de los argentinos.

Por la situación de ese país ya hace años que no vienen. Si bien la última temporada turística fue muy buena, y eso hace que la gente se entusiasme para alquilar o comprar casas en los balnearios, pero eso no basta. Argentina se tiene que estabilizar para que esa demanda en extranjeros vuelva al Uruguay. Y el otro público inversor que había en esos años, básicamente en inmuebles bajo el régimen de promoción de Vivienda Social (hoy Viviendas Promovidas) en Montevideo, se han retirado también. Sucede que muchos de esos inversores provenían del campo. Hubo buenas cosechas que hicieron que tuvieran excedentes y los invertían en apartamentos para alquilar. Se compraban a buen precio y se alquilaban a buen precio. El tema es que esos inversores, al no estar pasándola tan bien en el campo, todos esos excedentes que tenía como destino invertir en viviendas, ya no están.  No estoy hablando de ver este año con precaución, digo sí que el 2018 va a ser un año cauteloso para los inversores inmobiliarios.  Hay que ver cómo evoluciona Argentina y no estoy diciendo que nos vaya a arrastrar a una crisis como ocurrió en el 2001.

 

Pero el ministro Danilo Astori dijo que estamos desacoplados de Argentina.

Eso no es tan así. Por lo pronto, el turismo, un sector del cual dependemos mucho, y la buena noticia que tuvimos este año es que batió record de visitantes.  Por lo tanto, si festejamos esto, si no vienen vamos a sufrirlo.  Cuando a los argentinos les va bien y hacen un excedente, siempre están pensando en venir a invertir a Uruguay.   

 

También es un año previo a las elecciones.

Claro, ese es otro factor que incide. Este año y el que viene son años donde  naturalmente las inversiones se frenan un poco.  Los inversores, ante la proximidad de las elecciones observan cuál va a ser la política fiscal sobre el gasto público, si va haber una reducción  del déficit fiscal, porque si no la hay, generalmente eso en Uruguay se soluciona con el aumento de impuestos. Y los aumentos de impuestos de alguna manera, antes o después ya sea en la empresa desarrollista o en el inversor, se transforman en regresivo para esta actividad. Por lo tanto, si no hay políticas claras sobre cómo se va a reducir el déficit fiscal, todos los inversores van a pensar que eso se va a solucionar con impuestos y eso retrae la inversión.  Y lo otro es ver qué va  a pasar con Argentina. De alguna manera lo que está ocurriendo allá se trasmite acá, aunque no sea de forma inmediata.

 

Inversores y riesgo 

Ahora que nombra a Argentina, ¿cuánto influyó el cepo impuesto por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el intercambio de información bancaria entre ambos países? La primera medida ya no tiene efecto, pero la segunda sigue vigente en el gobierno de Macri.

Lo que pasa es que muchas veces los inversores argentinos huían del riesgo de su país, para tomar el riesgo de Uruguay. Y justamente el menor riesgo económico estaba en el mercado inmobiliario. Ellos querían cambiar el riesgo país Argentina para venir al riesgo país Uruguay, que siempre lo vieron más estable, con reglas más sólidas que el país de ellos. Ese era un incentivo para invertir acá. El otro incentivo era huir del fisco argentino y tener algo acá que, con determinados vehículos, les hacían pasar desapercibidos por el radar las inversiones que tenían fuera de Argentina. Otro efecto que había era una economía informal argentina con dinero que circula  por el circuito extra bancario que muchas veces venía a parar acá en inversiones inmobiliarias.

Esos tres motivos de los argentinos, por diferentes circunstancias, algunas son externas a Argentina y otras propias del país, fueron incidiendo para que el flujo de argentinos hacia Uruguay fuera cada vez menor, pero disminuyó el flujo de argentinos hacia otras partes del mundo. Por ejemplo, invirtieron en Miami, pero no encontraron los retornos esperados. Sobre el intercambio de información bancaria al que usted hace referencia, Uruguay no tuvo más remedio que entrar en las reglas de transparencia para no quedar por fuera de los demás países. 

Este efecto hay que separarlo de los otros efectos como carga tributaria y riesgo país argentino. Puntualmente lo que se le puede achacar al gobierno uruguayo es que se apuró a tomar esas medidas ejemplificantes de intercambio de información. Más allá que, inexorablemente, en algún momento las tenía que tomar, sino las consecuencias serían peores. Quedar afuera, y no dar las señales que dio Uruguay en su momento, podían haberlo dejado entre los países que  tienen categoría C en cuanto a acoger capitales que no son del todo sanos.

Por lo tanto, opinar si ese efecto fue el que frenó la venida de inversores argentinos me parece arriesgado. Creo que un cúmulo de efectos, incluyendo, claro, la política kirchnerista de encerrarse en sí mismo y que los argentinos no inviertan en el exterior. Desde el punto de vista de Uruguay, el gobierno, creo que, ha hecho todo lo posible para que tanto el flujo de turistas se mantuviera, así como en otorgar beneficios fiscales a la inversión, ya sea extranjera o local.

 

De hecho, el gobierno uruguayo anunció tiempo atrás beneficios fiscales para obras de gran porte. 

El gobierno uruguayo ha hecho muchas cosas para ayudar al sector inmobiliario. También ha hecho cosas en contra. Ha tenido un camino zigzagueante. Hay cosas que ayudaron mucho. Por ejemplo, la ley de promoción de viviendas de interés social, que trajo un fuerte impulso privado, que dinamizó barrios como Cordón y otras zonas que estaban perimidas y logrando una revalorización de esas zonas. Después de eso se dio cuenta que el público que estaba invirtiendo en ese tipo de vivienda no era el público objetivo que el gobierno quería y empezó a poner medidas que, justamente, lo que hicieron fue hacer correrse de esa inversión a los que estaban invirtiendo.  Capaz que lo que se necesitaba para que la gente de menor poder adquisitivo accediera a  este tipo de vivienda era lo que se terminó haciendo ahora, que el Banco Hipotecario flexibilizara sus políticas de crédito.

Uruguay hizo bien al momento de promover la oferta, pero una vez que promovió la oferta y eso resultó, lo que tendría que haber hecho enseguida era promover la demanda a través de incentivar, alentar, políticas  de créditos hipotecarios ajustadas a público de clase media.

Al final terminó existiendo un empuje de la oferta que la aprovecharon los inversores, pero no el consumidor final, por sintetizarlo de alguna manera.  Ahora se anunció la flexibilización del crédito del Banco Hipotecario, lo que está bien, pero a mi entender se reaccionó un poco tarde, porque ahora cayó el empleo y no se sabe qué va a pasar con el salario real. A pesar de que ahora se le dé más plazo crediticio y se baje la tasa de interés, si la gente tiene inseguridad sobre su empleo o sobre su salario real, no se va a endeudar. Esta medida recién adoptada, hace tres años, hubiera sido muy oportuna.

 

Radiografía del sector 

¿Y hoy en día cómo está el mercado inmobiliario? 

En la actualidad está básicamente dinamizado por lo que son los alquileres, que van aumentando por encima de la inflación y capaz que hay gente a la que se le hace cada vez más difícil acceder a ellos.  Por eso hago hincapié en que hay que ser muy cauteloso este años en las inversiones que se hagan  en el sector. Obviamente que se pueden encontrar oportunidades y muchos desarrollistas continúan  porque ya tienen inversiones en tierra y no la pueden desaprovechar, quieren mantener a sus equipos técnicos y operativos dinámicos en el sector y no perder a la gente valiosa. 

 

¿Y cómo está el sector en Maldonado?

En Maldonado hubo un gran shock de estímulo a la oferta. Ahora hay que ver si la demanda va a responder. Yo creo que la demanda de Punta del Este, que es diferente a la del resto de Uruguay, acompaña en la medida que Argentina esté bien o con buenas perspectivas. Si se complica la situación argentina, creo que Punta del Este va a tener que esperar un poco más que esa oferta que se está generando ahora logre colocarse en el mercado.

 

¿Y en materia de viviendas Premium? 

Aquí el m2 es caro. Y es además un m2 caro porque los costos de entrada y salida de la inversión  inmobiliaria en Uruguay también son muy caros. El costo impositivo de comprar o vender un apartamento incide mucho, cuando en otros países el costo de entrada y salida es menor. Hay que, también, tener en cuenta que cuando uno hace el cálculo de la inversión, no para comprar la vivienda sino como inversión, en el  sector financiero los costos de entrada y salida son mucho menor. Conozco muchos inversores que prefirieron durante estos últimos años no invertir en el sector inmobiliario y sí en Letras de regulación monetaria que está ajustada por inflación más un interés real, con costos de entrada y salida que son muy bajos. Ver y comparar la rentabilidad inmobiliaria contra títulos que están indexados por la inflación en el Uruguay se transforma en una competencia bastante difícil para el sector.

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La economía uruguaya tendría este año y el siguiente un desempeño económico mejor al que registró en 2017. Mientras que el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) nacional creció 2,7% en términos interanuales, se proyecta que el año en curso cierre con un incremento de 3% y que el siguiente lo haga con uno de 3,1%. Esto se desprende de la encuesta LatinFocus Consensus Forecast  que  recabó la opinión de 18 consultoras, bancos y AFAP entre el 10 de abril y el 16 de abril de este año.

Entre la anterior edición de la encuesta y esta última, se conoció cómo le había ido a la economía uruguaya el año pasado, luego de que el Banco Central divulgara su Informe de Cuentas Nacionales a fines de marzo. Sobre esto, el sondeo indica ahora que el crecimiento de la actividad se aceleró “marginalmente” durante el último trimestre del año, lo que hizo que la tasa de expansión de 2017 fuera la más alta de los últimos tres años (en 2016 el PIB había aumentado 1,6% y en 2015, 1%).

La mejora observada durante el último tramo del año pasado, marca el informe, fue liderado por un sector externo “robusto”,  las exportaciones treparon 7,6% en comparación con 2016, y un “fortalecimiento” del consumo privado, que subió 4,4% en el año. Pese a esto, el relevamiento indica que, según indicadores disponibles hasta ahora, este “impulso” parece haber amainado en el primer trimestre de 2018, y menciona que el consumo de los hogares se contrajo por un salto “considerable” del desempleo y más presiones inflacionarias.

En la vereda de enfrente, marca que el crecimiento de las colocaciones en el exterior continuó viéndose en el arranque del año, y que la producción industrial mostró un buen desempeño en febrero.

Para el resto del año, en tanto, se aguarda que un incremento de las exportaciones dé lugar a un cambio de tendencia en la producción industrial, al tiempo que también se prevé que la inversión vuelva a la senda del crecimiento. De la mano de un consumo que seguiría expandiéndose, estos deberían ser los principales motores de la actividad en el año.

La expectativa de 3% de aumento del PIB para este año implica un leve ajuste a la baja respecto a la edición anterior, cuando los analistas habían barajado un incremento de 3,1%. Por el lado de los precios, en tanto, se destaca que en marzo la inflación volvió a estar dentro del rango meta definido por el Central (entre 3% y 7%). Así, los consultados esperan que la inflación se ubique a fines de 2018 en 7,3%, 0,1 por encima de lo que preveían un mes atrás.

 

Escenario regional

Si se mira cuál es el escenario en América Latina en general, el sondeo indica que parece haber dejado los malos años 2015 y 2016 “firmemente” en el espejo retrovisor. Según las estimaciones de esta edición de la encuesta, la región se expandió 2% en términos interanuales durante el cuarto trimestre de 2017, la tasa más elevada de crecimiento desde el primer trimestre de 2014.

Se espera, asimismo, que la economía latinoamericana se acelere este año, producto de un contexto externo favorable, con precios de las materias primas más elevados, baja inflación y políticas monetarias más “acomodaticias”. Pese a que las dinámicas de crecimiento hoy son más “fuertes” que en años pasados, se plantea también que la recuperación hasta ahora ha sido “moderada”, y la capacidad ociosa persiste entre los jugadores regionales de mayor peso. Además, los altos déficits fiscales y externos que presentan los países latinoamericanos “amenazan” con sacar a la región de este momento de expansión. Los analistas consultados aguardan que América Latina crezca 2,3% este año y 2,8% el próximo.

Con respecto a Brasil, el reporte indica que la recuperación económica parece estar “fortaleciéndose”, luego de que el crecimiento se acelerara en la última parte de 2017. A pesar de esto, los problemas persisten y se prevé que la mejoría sea “gradual”. Ahora el foco del país está en las elecciones presidenciales que se celebrarán en octubre. Quien se calce la banda presidencial “tendrá que enfocarse en corregir las finanzas del gobierno”, lo que incluye la implementación de una postergada  reforma del sistema de previsión social. Los analistas esperan que la economía más grande de la región crezca 2,5% este año y 2,8% en 2019.

Argentina, por su parte, presenta buenas señales,  como un desempleo en caída y una producción industrial “robusta”, pero la preocupación continúa por el lado de los sectores externo y monetario. Los encuestados creen que la actividad en el país vecino se incrementará 2,6% en 2018 y 3,2% el año que viene.

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