El director de Ananikian Negocios Inmobiliarios, con 27 años de trayectoria en el mercado, y presidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), analizó para Del Constructor la situación del sector. Entre los temas abordados se refirió a una batería de temas que le serán presentados al nuevo gobierno, tales como el informalismo en el sector, la ley del operador inmobiliario, las Viviendas Promovidas y  la necesidad de dinamizar el mercado.

 

En todos estos años de actividad, y teniendo en cuenta su experiencia, ¿qué ha cambiado en el mercado inmobiliario? 

Ha cambiado totalmente el mercado y el negocio inmobiliario. Cuando empecé llevamos en unas fichitas de cartón, que todavía conservo algunas, después vino el fax, luego el mail, hasta que llegamos al Smartphone y eso cambió todo. Hoy la gente tiene mucha información. Antes, la gente venía a la inmobiliaria a buscar información.

Nosotros teníamos un libro de fotos que imprimíamos, se le mostraba las fotos y luego había que hacer la visita presencial a la propiedad. Hoy, el futuro comprador, el interesado, sabe más que nosotros. Ha visto casi la casa por dentro. Hay programas de software que permiten ingresar virtualmente a una propiedad y recorrerla, además de las webs de las inmobiliarias.

 

Existe un programa, denominado Prospect, que permite ver un inmueble al potencial comprador a través de un dron, por ejemplo.

Exacto, fuimos evolucionando con la tecnología, pero también con los promotores y las formas de construcción.

Antes básicamente era el ladrillo y desde hace unos años ya se ha instalado la cultura del yeso que la trajo Pintos Risso de Estados Unidos, donde era lo más usual del mundo. Y la industria nacional, grifería y loza sanitaria por ejemplo, se fue cayendo. Hoy se trae todo importado, incluyendo los porcelanatos, y es mucho más barato que la industria nacional. Por eso desaparecieron un buen número de fábricas.  

En estos más de veinticinco años hemos pasado por malas, buenas y regulares, con ciclos inversos como cuando un país está mal y viene la inversión para Uruguay. Cuando Europa y Estados unidos estuvieron mal, por el 2010, nos fue bien a nosotros. Hay que ir adecuándose y tener mucha imaginación. Yo viajo todos los años a Estados Unidos a un congreso inmobiliario donde van más de veinte mil colegas de todo el mundo y ahí se ven distintas realidades de cómo se maneja el mercado, no solo en Latinoamérica, sino en lugares como Croacia, Rusia o China, por nombrar solo tres países. Y traemos y tratamos de adecuar a nuestro país lo que podemos.

Hasta el 2015 no iba haber grandes cambios, porque quien nació a mediados de los 90, cuando comenzaron los grandes avances tecnológicos, hoy ya sí tiene poder de decisión  y además creció inmerso en esa tecnología. Hace veinte años comprar un pasaje con tarjeta de crédito era para un pequeño porcentaje de gente, hoy es todo con tarjeta y financiado.

Todo esto se refleja en el mercado inmobiliario. Nosotros tenemos en la Cámara Inmobiliaria cuatro o cinco grupos de whatsapp por zonas, de pedidos y de ofertas, y eso ayuda muchísimo cuando un inmueble baja su cotización y hay orden de vender. Hoy lo que nos falta es tiempo: a nosotros, a los interesados y a los que venden también, porque trabajan todo el día. Por eso, cuantas menos visitas físicas se hagan, mejor.

 

Perspectivas

¿Y cómo imagina el sector inmobiliario en Uruguay en el mediano y largo plazo?

Nosotros, en la CIU, hemos evolucionado en los últimos tiempos con varias cosas. Hace cuatro años lanzamos un producto que se llama Fideciu, que es una garantía de alquileres para nuestros socios, que salió a competir con lo que hay en plaza como Contaduría General de la Nación, Banco Hipotecario, Anda o Porto Seguros. Entendemos que la mejor garantía está anclada con un agente de retención que es la Cooperativa Magisterial. Nos va muy bien con los contratos.

Cuidamos mucho la garantía pos mudanza de la propiedad, cuando se va el inquilino por un tema de roturas. Tenemos un portal que se llama www.milugar.uy, que lanzamos en setiembre del 2019, vinculado a todas las integradoras que hay en el país. Hoy tenemos más de treinta mil propiedades y casi trescientos socios que están en el portal, donde existe ahí oferta inmobiliaria tasada con seriedad y con los valores correctos. También estamos haciendo un acuerdo con  Reporte Inmobiliario Argentino, un lugar que hace casi diez años hace un relevamiento serio y responsable de Punta del Este. Aquí lo llamaremos Reporte inmobiliario Uruguay y a través de una aplicación, cuando uno va a tasar, se podrá ver lo que hay alrededor del inmueble, quienes compran, qué cantidad de  inquilinos hay, cuáles son los valores que están ofreciendo de vivienda usada o nueva.

Uno marca diez cuadras y sabe todo lo que tiene para el sector, inclusive los servicios.

 

¿Qué tareas fundamentales, y en forma prioritaria, debería encarar el nuevo gobierno para tratar de dinamizar el sector inmobiliario?

Tuvimos una época de bonanza del 2010 al 2016, en el cual hubo un `cardumen´ de argentinos que vinieron a comprar a Montevideo para invertir (lo que se llama segunda vivienda) y a Punta del Este para disfrutar. En la actualidad, el sector inmobiliario tiente un porcentaje en el PBI muy importante, a través del turismo también, porque no era solo renta, ya que también los brasileros venían a pasar cinco días, cada vez se quedaban más y terminaban comprando. ¿Qué es lo que debería hacer el nuevo gobierno? Después del 2016 se perdieron muchos puestos de trabajo porque bajó el nivel de la construcción, se estima una pérdida de 40 mil puestos de trabajo, de los cuales se recuperaron unos 20 mil en los últimos tiempos. Hay políticas que el próximo gobierno va a tener que tomar.

 

¿Cuáles serían?

Por ejemplo, revisar el tema de la ley de Vivienda Promovida o mal llamada Vivienda de Interés Social. Por Vivienda de Interés Social, uno entiende que es una vivienda acorde a un segmento pero la estamos vendiendo a  mil quinientos dólares el metro2.  Y las exigencias para darte un crédito hipotecario en ese sentido, que es en Unidades Indexadas, eran muy importantes.

Había que tener un ingreso familiar de setenta, ochenta mil pesos, como para pagar una cuota. Al comienzo, eso había dinamizado mucho el mercado, que fue una iniciativa de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay y votado por todos los partidos políticos, pero increíblemente el mismo sector político del gobierno saliente que le apoyó la iniciativa, le fue poniendo topes, como el 25% del valor de todas las unidades, topeadas tanto a la venta como al alquiler.

Y eso desanimó a los promotores que habían empezado a construir. Se llegaron a construir más de doce mil viviendas y todavía faltan cuarenta mil.

En barrios, donde hacía muchos años que no se construía como Cordón, Palermo o La Aguada, donde están todos los servicios y sin embargo no se construía. Eso dinamizó mucho el mercado, dinamizó todas las empresas y sectores que están alrededor de la construcción. Como dije hay un déficit de cuarenta mil viviendas aproximadamente y hay que usar la imaginación. Buscar un crédito blando, pagable para los jóvenes, que puedan acceder a una vivienda y se puedan independizar. Nosotros tenemos en Uruguay, increíblemente, un sistema de residencia que no se condice con otros países.

Por ejemplo, en Portugal alguien compra un departamento por encima de los quinientos mil euros y  tiene ya la residencia permanente y no paga impuestos por diez años. En Panamá algo parecido, con cifras menores a las de Portugal. En Uruguay tenemos un valor que ronda el millón seiscientos mil dólares. Eso es otra situación a revisar.

Tenemos un viejo tema que es el descolgamiento del Banco Hipotecario. Hay gente que pagó tres veces su departamento y no se resuelve. Hemos tenido conversaciones con la gente del Banco Hipotecario, pero la Unidad Reajustable es algo que cada marzo sube un disparate. 

 

¿Y la situación en el interior del país?

También hay que darle cobertura a la gente del interior. Hay que hacer una política de vivienda a largo plazo y no a cinco años.  Por el contrario, tiene que ser a diez o quince años. Hay casi 190 mil asentamientos. Hay que buscar la fórmula de poder bajar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (IPT) de alguna manera para fomentar. Lo que se está construyendo son obras de gran porte a través de la Comap, que son obras arriba de los doce millones de dólares que se están haciendo en Punta del Este.

Nosotros tenemos una batería de temas que le vamos a plantear al nuevo gobierno. Ya hemos tenido una ronda de negociaciones con los diputados electos de todos los partidos porque tenemos un gran tema que es la ley del operador inmobiliario.   

 

Que se haga ley

¿Qué pasa con la ley del operador inmobiliario que no es sancionada?

En algún momento dije que ya era un tema político, porque existía mayoría parlamentaria y no se la quería sacar.

En el 2003, bajo mi presidencia anterior de la CIU, llegamos a media sanción en Diputados, en el 2004 pasó al Senado y ahí entramos en un tema electoral y quedó ahí. Hoy había una ley que cayó hace un año y poco, que es la Comisión de Constitución y Códigos, que tenía cincuenta y tres artículos, y la dejamos caer todas las gremiales que estamos trabajando en este tema para presentar, ahora sí, una ley que elaboró el doctor Leonardo Costa, que tiene casi veinte artículos, tomando como base dieciséis leyes de Sudamérica y  códigos de ética muy fuertes. Es una ley sencilla, reglamentable, que protege al consumidor y a las inmobiliarias del informalismo.

Hace más de treinta y dos años la CIU inició lo que se llama el curso de operador inmobiliario, que son ocho materias y una duración de dos años, que después lo tomó la UTU, que otorga un diploma al respecto. En el 2007 nos reconocen como inmobiliarios porque nos reconocen como agentes de retención del 10.5 de los ingresos de los alquileres. O sea, cumplimos un montón de requisitos para el Estado y el Estado no nos reconoce. Entonces creo que es de justicia, hemos tenido una muy buena recepción de todos los legisladores electos de los partidos que tienen representación parlamentaria, en dialogar y hacer una presentación conjunta del proyecto que esperemos sea en la primera quincena de marzo.

 

Informalismo

¿Hay mucho informalismo en el sector?

El informalismo es muy grande en el sector y aparte el mal consejo. A veces, en una familia, hay una casa que se vende una o dos veces en la vida, y un mal consejo, una mala tasación, hace que se haga un mal negocio.

 

¿Este informalismo es debido a las aplicaciones? 

No, hay de todo. Nosotros tenemos el portal www.milugar.uy porque es nuestro, pero hemos dejado crecer a otros portales ya que les pagamos para que nos publiquen información que es nuestra. El patrimonio de una inmobiliaria es el activo que son sus clientes. Nadie te va a dar los datos del cliente. El informalismo lo sintió la gente del este, por ejemplo cuando plataformas como Airbnb vinieron, hicieron sesenta mil alquileres, y después recién de cuatro años se las reglamenta. Y no pasaban por ningún circuito, no pagaban IRPF, no pagaban nada.

 

Recién ahora se tomaron algunas medidas.

Nosotros tenemos un código de ética que uno tiene que publicar lo que está ofreciendo de la manera más correcta, sencilla y simple posible, para que el cliente interesado tenga claro cuántos metros se están ofreciendo, qué está ofreciendo y en qué estado se encuentra lo que ofrece.  Y poner el nombre de la inmobiliaria, la dirección y el teléfono, mail o web. El informalismo cobra los mismos honorarios que nosotros pero no son aportantes de nada.

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Es probable que sea más una cuestión de fe, si se tiene en cuenta que aún no hay señales de reactivación del sector. Sin embargo, algunos referentes - no todos- sostienen que 2020 debe ser, por lógica, un mejor año que el crítico 2019, señala una nota de Inés Álvarez para la revista ARQ del diario Clarín.

“La historia de los últimos años de nuestra economía nos muestra que siempre, después de un ciclo de inestabilidad y recesión, llega otro virtuoso, de crecimiento, por eso tenemos grandes expectativas para el 2020”, sintetizó Gerardo Azcuy, arquitecto y desarrollador. Tamara Alarcón, responsable comercial de Mazzei Propiedades, se manifiesta en el mismo sentido. “A pesar del duro golpe que tuvimos este año, en todo el mercado inmobiliario tenemos muy buenas expectativas para el 2020, pero sería fundamental que se estabilice el dólar para que el mercado mejore. Esperemos que este año sea muchísimo mejor que el 2019”, reclamó.

Por su parte, Lorenzo Raggio, gerente general de Interwin, comparte el entusiasmo de sus colegas, aunque admite que puede ser exagerado: “Los inmobiliarios pecamos de optimistas. Imaginamos un 2020 con propiedades en pozo como solución de ahorro para flujos en pesos. Con un escenario de dólar tranquilo, podríamos soñar con pequeños y medianos ahorristas volcándose a las propiedades en busca de una manera de ingresar a mercados históricamente dolarizados”. Y agrega que incluso “podría haber un sinceramiento de precios a la baja como intento de los desarrolladores de atraer algo de demanda y vender más unidades”.

En el otro extremo, Luis Guido, socio de GRID Desarrollos Inmobiliarios, opina: “Lo que se puede esperar es más de lo mismo de lo que viene pasando. No creo que haya mucho cambio. Creo que los nuevos desarrollos van a tener que ver siempre con inversiones propias de los desarrolladores o de grupos de inversores que no son usuarios finales de la vivienda, sino que entienden el metro cuadrado o el negocio inmobiliario como un resguardo de valor a través del cual diversifican de alguna manera sus inversiones. “No parece, por más que sea el gobierno del signo que sea, que haya un cambio inmediato en las tasas de interés. Tiene que bajar mucho la inflación para que las tasas puedan bajar a valores razonables y para que el crédito se active”, agregó Guido.

El desarrollador considera que podrían aplicarse algunas medidas que incentiven la creación de viviendas, como una baja de impuestos específicos de la construcción o algún tipo de subsidio a la industria de la construcción (como bajas del IVA, baja de ingresos brutos, baja de impuesto al sello). Sin embargo, aclara: “La realidad es que lo que realmente va a terminar impulsando el mercado inmobiliario va a ser un crédito hipotecario viable y créditos intermedios a los constructores, a los desarrolladores, a las empresas constructoras que permitan realmente motorizar de otra manera la industria.” Aún en tinieblas, sólo puede decirse que ganará la mirada más optimista si existe una política expresa de incentivo al sector.

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El verano en Punta del Este se presenta incierto. Por eso, autoridades y operadores turísticos insisten en la difusión de una serie de incentivos para atraer a los turistas argentinos, que son quienes históricamente han sostenido la actividad turística, especialmente en Punta del Este, según un informe publicado por el diario El País.

El alza del dólar y el reciente cepo cambiario generaron que los números que se barajan para las próximas vacaciones tengan alrededor de un 30% menos de turistas argentinos en las playas de nuestro país.

“Es un año difícil por la devaluación argentina. Sin embargo, el gobierno divulgó una serie de beneficios fiscales para los consumos. Desde el lado privado hay rebajas de precios y ofertas. Por ejemplo, las inmobiliarias están incentivando a los propietarios para que bajen entre un 10% y 15% los alquileres con relación al año pasado”, sostuvo Juan Martínez Escrich, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, en declaraciones recogidas por el periódico porteño Ámbito.

Algunos propietarios ya acataron la propuesta dado su interés por alquilar, mientras que otros esperarán un poco para realizar rebajas y retasaciones. En ambos casos, las elecciones presidenciales en ambos países abrían aplazado un poco la decisión de los viajeros.

“Aproximadamente un 60% de los propietarios aceptaron hacer las rebajas en los precios para poder alquilar sus casas”, explicó Javier Sena, presidente de la Cámara inmobiliaria de Punta del Este, según publica el citado medio. "Los alquileres de uno o dos dormitorios vienen lentos. En tanto, los más suntuosos o departamentos de primera línea se están alquilando”, agregó.

Mientras tanto, el gobierno recuerda a los argentinos la posibilidad e importancia de pagar los gastos con tarjeta de crédito, en especial porque el resumen llega en moneda local y no en dólares.

Sumado a eso, este año habrá una devolución del 10,5% en el precio de los alquileres para aquellos que hagan la operación a través de inmobiliarias y opten por pagar justamente con tarjeta.

Si bien Brasil, que está devaluando, será un fuerte competidor para Uruguay este verano, hay confianza en que los precios de la costa atlántica atraigan a los indecisos.

"Como Argentina también encareció mucho, en comparación con la costa atlántica el alojamiento en Uruguay está parecido", opinó Escrich. "Incluso en la comida; por ejemplo acá un menú turístico está en torno a los 9 dólares e incluye plato, postre y refresco", agregó.

Más allá del panorama económico, los amantes de las playas esteñas muy probablemente se las ingenien para llegar.

Es por eso que para 2020 se especula con que las estrellas de la temporada serán enero y febrero, mientras que el clásico de pasar las fiestas quedará para unos pocos.

“La mayoría de las consultas son para la primera y segunda quincena de enero”, sostuvo Sena.

“Uruguay está caro para los extranjeros", sentenció otra fuente del mercado inmobiliario, consultada por el diario argentino.

“Si bien hay muchas consultas, hay un porcentaje menor de alquileres concretados hasta ahora que lo que acostumbramos”.

Cómo es lógico, los precios son el caballito de batalla de todos los destinos. Y en Argentina tienen claro que el Uruguay de hoy no es para todos los bolsillos.

Los alquileres por parte de los argentinos terminarán de concretarse en las próximas semanas, probablemente tras la asunción del presidente electo Alberto Fernández.

Además se prevé, a partir de finales de diciemnre, una aerolínea low cost se suma al tramo para unir Punta del Este-Buenos Aires, por lo que habrá una mejor conexión entre ambas ciudades.

 

Especialistas argentinos opinan

Con una situación crítica en la vecina orilla, los inversores de ese país miran más hacia Uruguay para comprar inmuebles. Pero, ¿cuáles son las ventajas y desventajas de uno y otro mercado? El empresario argentino Luis Bameule, coordinador de la Mesa de Carnes —entidad que nuclea a frigoríficos, productores y exportadores del sector— y exvicepresidente de Marfrig, expresó que la decisión que están tomando algunos argentinos “no es si turismo (en Uruguay) sí o no, sino si se mudan o no”.

El portal InfoCasas, donde se pueden buscar propiedades para comprar o alquilar, también registró un aumento según pudo constatar El País en octubre.

El portal inmobiliario explicó que de las 100.000 consultas que reciben en promedio por mes un 3% es argentinos. Sin embargo, tras las elecciones primarias en Argentina, vieron un crecimiento aproximado de un 250% de preguntas de argentinos, lo que corresponde a un total de 10.500 consultas.

En la misma línea, la web www.gallito.com.uy vio un incremento de los usuarios argentinos que visitan la página en un 52% si se comparan los meses de julio (4.511) y agosto (6.863). A su vez, si solo se toman en cuenta los usuarios que entran a la sección de ventas del portal, el aumento de argentinos fue de 36% entre ambos meses.

Este medio de prensa también consultó a MercadoLibre Uruguay que informó que tras las elecciones primarias en Argentina desde el “lado de la demanda se observó un incremento pero no es significativo”.

En ese sentido, en Argentina analizan ventajas y desventajas del mercado inmobiliario en ese país y en Uruguay como para invertir.

No obstante, la principal fortaleza del mercado argentino es su gran masa crítica tanto desde el punto de vista de la oferta como por parte de la cantidad de potenciales compradores. Otra de las ventajas es, según los especialistas, la rotación.

“En momentos normales, cuando el mercado argentino se encuentra funcionando sin mayores inconvenientes, la venta de un inmueble residencial suele realizarse en un plazo que promedia los 90 días”, explicó Alejandra Covello, titular de la firma Covello Propiedades.

Sin embargo, el presente económico generó algunos cambios fundamentalmente en los valores de venta. De hecho, un informe de Zonaprop estableció que los precios cayeron en el 90% de los barrios porteños.

En números, revela una caída acumulada del 1,6% desde marzo último, situación que resulta atractiva para los inversores.

“En la Argentina, para adquirir un departamento de dos ambientes de 50 metros cuadrados se requiere un monto que oscila entre los US$ 60.000 y los US$ 200.000, dependiendo tanto de las ubicaciones como de las calidades constructivas”, sostuvo Covello.

En tanto, la estabilidad jurídica e institucional es uno de los grandes puntos a favor que tiene nuestro mercado. “La estabilidad de Uruguay encuentra su base en una democracia sólida con partidos políticos fuertes que rotan el poder pero que mantienen políticas de estado. Esto redunda en reglas claras y en seguridad jurídica, que es el fundamento incuestionable para que cualquier economía pueda albergar mercados estables y rentables”, comentó Gustavo Pereira, socio fundador de Amarras Inmobiliaria.

Otro dato no menor, es el crecimiento ininterrumpido que presenta la economía desde 2005 (si bien en el último año ha estado estancada) y la renta de los alquileres que se mantiene entre 3,8% y 5,5% anual.

Por otra parte, la capitalización de las unidades de pozo promedian el 10% y un 40% del total de las operaciones de inmuebles la realizan compradores extranjeros. “En resumen, invertir en Uruguay es seguro, fácil y rentable. Ofrece certidumbre y retorno en dólares”, dijo Pereira.

 

Factores

El mercado argentino no resulta muy atractivo para los extranjeros: las regulaciones y los impuestos suelen ser mucho más onerosos para ellos. Además, la crisis generó una caída en la rentabilidad de los alquileres: hoy ronda el 2,9%. Otro punto desfavorable es la falta de acceso a los créditos hipotecarios.

Entre los puntos en contra en Uruguay, se menciona que para comprar un inmueble de 50 metros cuadrados y de un dormitorio en el país vecino es preciso contar como mínimo con US$ 90.000. Aunque hay propiedades de esas dimensiones que trepan hasta los US$ 210.000.

Pero a la hora de analizar la oferta el 60% de las viviendas en venta promedian los US$ 120.000. Además, el tiempo de rotación promedio es más extenso que en Buenos Aires: en Montevideo, cuatro meses y en Punta del Este, ocho meses.

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Las condiciones cambiaron en en mercado inmobiliario argentino. Algunas transformaciones se deben a la introducción del crédito hipotecario -aunque habrá que evaluar su evolución luego del salto del dólar- y otro tanto debido a un cambio de actitud de los desarrolladores.

Generalmente es la familia que hace años que alquila, opuesta al inversor que busca obtener una renta con una apuesta de poco riesgo y capital acotado, como son las unidades de uno y dos ambientes, pero que  la atención se dirigiera en la actualidad a las familias, puso en evidencia el hecho de que son un segmento desatendido, con necesidades que el mercado desconocía o no intentaba satisfacer.

El sitio inmobiliario Breal señala que desde la experiencia de Andrés Brody, de BrodyFriedman, la idea de construir departamentos de mucho metraje vino de la mano de la oportunidad de comprar hace tres años un terreno en Sucre, “una zona única que hace años que viene creciendo, muy demandada por el segmento alto, que no tenía oferta de unidades grandes de ultra lujo.

Y de hecho no nos equivocamos, de 29 unidades ya se vendieron 25”. El proyecto corresponde al estudio MRA +A Arquitectos, quienes diseñaron un edificio sólo de departamentos de 3 y 4 dormitorios, que van desde los 280 a los 450 m2.

Pacheco Central es un desarrollo en esa localidad del GBA Norte en donde las unidades grandes juegan un rol fundamental. Álvaro Cayol, responsable del emprendimiento, cuenta: “Apuntamos a familias jóvenes que viven en la zona. Hay muchos barrios cerrados pero pocos departamentos o unidades de este tipo”.

El empresario asegura que “el valor del metro cuadrado en las unidades más chicas siempre es un poco más alto, además de que en una más grande hay un mayor costo por los baños y circulaciones. Pero las inmobiliarias nos pidieron este tipo de unidades porque percibían la demanda”.

Para Iván Chomer, de la desarrolladora que lleva su apellido, la comparación entre el costo de departamentos chicos y grandes es más subjetiva.

“En departamentos de más de 450 m2 lo que importa no es tanto el valor del metro cuadrado sino la negociación con el cliente, porque es un producto para menos del 1% de la población, es decir que el riesgo es más alto. Lo que importa es la superficie y no la cantidad de ambientes”.

Además, sostiene que “hay que analizar de qué tipos de metros cuadrados se está hablando. No es lo mismo si son descubiertos, en doble altura o en dúplex.

En este caso, el valor se desvirtúa”. Brody coincide: “En las unidades grandes el precio es más relativo. En las zonas premium un producto de este tipo a estrenar está arriba de los 4.500 o 5.000 US$/m2 mientras que uno chico no baja de los 3.000 US$/m2”.

 Los amenities son distintos para los departamentos de más de 3 ambientes. Brody asegura que en Sucre incluyeron dos sums (uno para adultos y otro, más chico, para adolescentes) y un microcine. En Pacheco Central, en tanto, está previsto implementar una guardería, algo que ya hicieron en otro desarrollo en Martínez y que resultó un éxito. Para el próximo emprendimiento de Grupo Chomer en Vicente López -aún no lanzado- está prevista un área para chicos.

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En los últimos años, los drones se han vuelto muy populares, tanto recreativamente como comercialmente. Así, se utilizan en muchas industrias, incluyendo el mercado de bienes raíces comerciales. Este aparato volador no tripulado y controlado de manera remota tiene un sinfín de aplicaciones, incluyendo al sector inmobiliario. Y es que esta herramienta facilita valoraciones fiables que favorecen el proceso de tasación de una propiedad. Además, ahorrando costos, según se desprende de un informe del sitio español www.proptech.es.

Esta tecnología avanzada puede cubrir amplias áreas, mostrando claramente características cercanas y lugares de difícil acceso como arroyos o alcantarillas, además de brindar al comprador potencial una visión general de las tierras circundantes, estructuras adyacentes o rutas de acceso. De este modo, el software de mapeo permite calcular longitudes, alturas, áreas o volúmenes sin tener que recurrir a costosos estudios de terreno. Las características que de otro modo estarían ocultas por la vegetación, incluidas las anomalías en el terreno, pueden revelarse por medio de un dron equipado con una cámara adecuada.

En el pasado, los dueños de propiedades usaban fotografías aéreas o vídeos para mostrar sus propiedades con impacto, un proceso realmente caro.

Esta solución permite grabar una propiedad desde todos los ángulos, lo que hace posible que los propietarios muestren sus anuncios comerciales de manera impresionante.

Además,  el uso de drones para inspecciones de mantenimiento, en particular en techos o edificios de gran altura, será invaluable. Dicha inspección puede ser una tarea peligrosa; sin embargo, un dron autónomo puede programarse para registrar todos los rincones y grietas que requieren un control regular. De este modo, la programación de la misma ruta de vuelo para inspecciones regulares permitirá al administrador evaluar los niveles de deterioro, proporcionando una clara evidencia fotográfica de la condición del activo.

Las inspecciones regulares también pueden registrar cambios en la condición de la propiedad, alertando al propietario sobre posibles problemas latentes que luego pueden tratarse antes de que den pie a una crisis importante.

Igualmente, pueden trabajar a cualquier hora del día o de la noche, independientemente de las condiciones climáticas.

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