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El especialista Wilson Baliño, quien, además, es asesor laboral de la Liga de la Construcción, explicó…

La cifras fueron informadas por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, durante la a rendición de cuentas denominada “1.500 obras para un gran proyecto de país”, realizada en la Torre Ejecutiva.

 “El martes 9 de abril se cumplieron 1.500 días del período gobierno, por eso convocamos a la presentación de la rendición de cuentas denominada ‘1.500 obras para un gran proyecto de país’, a la hora 11:00, en el salón de actos de la Torre Ejecutiva (Liniers 1324)”, comunicó el director de la OPP, Álvaro García.

En conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros realizado este lunes 8, detalló que la Dirección de Descentralización e Inversión Pública de esa oficina ejecuta obras, en conjunto con los gobiernos departamentales y municipios, que representan una inversión de 12.000 millones de pesos desde el 1.° de marzo 2015.

“Nos llena de orgullo que todo lo comprometido con los gobiernos subnacionales desde 2005 se cumplió”, sostuvo el jerarca, quien recordó que existieron casos, como las inundaciones o el tornado en Dolores en 2016, en que hubo que redirigir recursos económicos. “El acuerdo con los intendentes y municipios brinda el marco de trabajo y tranquilidad para lograr el objetivo principal, que es realizar obras para la gente”, reseñó.

 

Proyectos

A modo de ejemplo, mencionó algunos proyectos que se culminaron en los últimos días: las obras en la calle Atanasio Sierra de Colonia, la refacción completa de la plaza de toros Real de San Carlos y la inauguración del centro de Sarandí Grande, que representa la mayor obra de la historia de la cuidad floridense.

También resaltó el camino que une la ruta 1 con el camino Carretón en San José, la infraestructura en el barrio Chapita de Paysandú, la inauguración del museo en Cerro Chato, donde votó por primera vez la mujer, y el puente de la Raca en Rivera. Además, enfatizó que para las obras de caminería rural se destinaron 230 millones de dólares.

“Esto es importante, lleva la descentralización a la práctica y tiene que tener una vuelta de tuerca. Para eso, presentamos un proyecto de ley, que están en tratamiento parlamentario, para que Uruguay avance aún más en este proceso permanente”, acotó García.

 

Nueva etapa UPM

Por otra parte, el titular de la OPP señaló que una nueva etapa del acuerdo con UPM se cerró “satisfactoriamente”. García, no obstante, afirmó que aún restan ajustar algunas líneas sobre cuestiones ambientales, aunque se resolverá rápidamente. La segunda fase del acuerdo de inversión para la instalación de una segunda planta de la papelera finlandesa UPM en Uruguay, que sería la tercera de este tipo en el país, cerró “satisfactoriamente”, anunció este lunes la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

García explicó que si bien aún restan algunas líneas de trabajo vinculadas a las autorizaciones ambientales necesarias para la instalación de la planta, todos los demás ítems tratados en la segunda fase de negociaciones, que tenía su plazo límite el pasado 31 de marzo, culminaron satisfactoriamente.

El director de OPP indicó que este abril será “un mes importante” porque está previsto que en él culminen los plazos vinculados a las autorizaciones ambientales y “se pueda arribar a una decisión”.

La papelera finlandesa UPM se encuentra desde 2016 en negociaciones con el Gobierno uruguayo para instalar su segunda planta de celulosa en el país suramericano, que sería la tercera de este tipo en Uruguay y se ubicaría a orillas del Río Negro.

La propuesta de inversión tuvo un primer período de negociación de aproximadamente un año y medio que culminó el 7 de noviembre de 2017.

Al culminar esa primera fase, ambas partes firmaron un contrato de inversión que sentó las bases para la instalación de la planta, aunque la decisión final sobre la inversión se dará a mediados de 2019 o principios de 2020 según establece el texto del acuerdo.

Por otro lado, García sostuvo que el próximo 9 de abril se cumplen 1.500 días del actual período de Gobierno, que comenzó el 1 de marzo de 2015, y destacó que en ese período se han concretado más de 1.500 obras en conjunto con intendencias y municipios y se han invertido unos 12.000 millones de pesos (unos 354 millones de dólares).

 

Se aprobó transferencia

Un proyecto de mejora de la costa de la ciudad de Paysandú sobre el río Uruguay será cofinanciado con aportes del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional, para lo cual el director de la OPP, Álvaro García, firmó la transferencia de unos 126 millones de pesos a la intendencia departamental. Las obras consisten en el reacondicionamiento urbano y paisajístico del paseo ribereño de la capital sanducera.

El plan para la mejora del paso costero de Paysandú es considerado por las autoridades departamentales como uno de las más importantes del actual quinquenio de gobierno, ya que permitirá dotar a la zona de mayor seguridad vial, con la construcción de una separación vehicular-peatonal y una bicisenda.

Además, se instalará nuevo equipamiento y mobiliario urbano, alumbrado público e iluminación peatonal y se concretará mayor jerarquización del paseo y acondicionamiento paisajístico.

La intervención abarcará la zona oeste de la ciudad de Paysandú, que bordea el río Uruguay, en el tramo comprendido entre el Obelisco y la avenida José Batlle y Ordóñez. Se invertirán para su ejecución más de 126 millones de pesos, a través del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional II (PDGS II) que administra la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Para ello, García ya aprobó la transferencia de los fondos a la Intendencia de Paysandú.

En los últimos años, el Gobierno nacional transfirió a la intendencia sanducera el equivalente a unos 13 millones de dólares en inversión mediante el referido programa, precisó el subdirector de la OPP, Santiago Soto, durante la presentación del proyecto, el 22 de mayo de 2018.

Esa cifra incluye la financiación de la recuperación ya ejecutada de la avenida Roldán, la recuperación y reconstitución del espacio público del barrio La Chapita y la transformación del parque París Londres, agregó.

“Tras la autorización por parte de la Dinama, en cumplimiento de la primera fase del proceso de habilitación ambiental, en los próximos días comenzarán los trabajos preparatorios para la construcción del Ferrocarril Central”, informó el ministro de Transporte, Víctor Rossi. Sobre las expropiaciones de padrones, explicó que “solamente hay 30 expedientes de un total de 651 que han recurrido al trámite judicial”.

 “Se firmó la autorización por parte de la  Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), en cumplimiento de la primera fase del proceso de habilitación ambiental para el proyecto Ferrocarril Central”, repasó Rossi en rueda de prensa este miércoles 20 en la sede ministerial, junto al subsecretario, Jorge Setelich. Señaló que “esta resolución llega luego de más de un año de trabajo con estudios profundos y los trámites correspondientes de acuerdo con lo que establece la legislación”.

Informó que “en los próximos días comenzarán los trabajos preparatorios para la construcción, como la definición de la faja, el desmalezamiento, alineaciones, el establecimiento de niveles y la preparación del terreno para el inicio de las obras físicas de mayor porte”.

Sobre las expropiaciones de terrenos, enfatizó que “el proceso se desarrolla con absoluta normalidad”. Dijo que, “desde luego, puede haber alguien que desee una mayor compensación, pero hay un altísimo porcentaje de acuerdo entre los vecinos y los representantes del Estado”.

En este sentido, manifestó que “solamente hay 30 expedientes de un total de 651 que han recurrido al trámite judicial”. Explicó que, de ese total, 81 padrones son del Estado, en los que ya se puede actuar, a los que se suman 439 en los que el ministerio cuenta con la autorización de los titulares para ocupar, y los demás están en trámite.

“En la vía judicial, están los 30 casos mencionados, que incluyen disconformidad de los vecinos, y, en algunos, la necesidad de lograr de la Justicia la confirmación de la documentación, porque hay muchos que no tienen la certificación del título de propiedad y eso es necesario para recibir la compensación de la expropiación”, señaló Rossi.

En otro aspecto del proceso, repasó que “se realizó un análisis teórico de máxima para estimar el traslado de cargas y frecuencias”. El objetivo es que “el ferrocarril sea capaz de transportar unos cuatro millones de toneladas netas anuales”.

Detalló que “si se instala la nueva planta de UPM, se estiman poco más de dos millones de toneladas anuales netas para traslado de celulosa”. Para esto “se tiene la posibilidad de que corran siete frecuencias de ida y siete de vuelta”, indicó.

Agregó que “a estas cargas se pueden agregar otras, que sumarían hasta 15 frecuencias de ida y 15 de vuelta”. Paralelamente, “se estiman hasta nueve frecuencias de ida y nueve de vuelta para el transporte de pasajeros”.

Por su parte Setelich, destacó que se creó una comisión de seguimiento para obtener un monitoreo y una capacidad de respuesta rápida y precisa a situaciones que no estén contempladas. Puntualizó que “el ministerio es el responsable, pero creó este ámbito institucional junto con otros actores relevantes, como Dinama, intendencias, otros organismos, el contratista, vecinos y empresas”.

 

Estudio previo

Como se recordará, la (Dinama) otorgó la autorización para el comienzo de las obras del Ferrocarril Central, marco en el cual se deberá presentar un plan de gestión ambiental por cada tramo, según informó el titular de la repartición, Alejandro Nario. Los principales aspectos considerados en el estudio de impacto fueron los ruidos, la calidad del aire y la afectación del tránsito.

Nario, en compañía del ministro interino de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Jorge Rucks, anunció la aprobación de la autorización previa para la realización del proyecto Ferrocarril Central. En rueda de prensa, explicó que los principales componentes considerados fueron los relacionados con la contaminación sonora, la calidad del aire y la afectación del tránsito, en especial, en la localidad de Sarandí Grande, departamento de Florida.

El titular de la Dinama destacó el valor del proceso de participación popular realizado a partir de ocho diálogos locales y dos audiencias públicas, en las cuales la población plasmó sus consejos y reclamos, que fueron tomados en cuenta a la hora de determinar el proyecto final. 

“Estamos muy orgullosos del trabajo de nuestros técnicos y con el Observatorio Ambiental se puede confirmar todos los pasos seguidos, lo cual le fuimos pidiendo a la empresa a cargo de la construcción de las vías férreas y al Ministerio de Transporte”, dijo.

Se acordó, además, crear una comisión de coordinación para el seguimiento de la obra, que analizará cada tramo por construir, y que las próximas etapas se centrarán en la topografía y la geodesia.

Rucks precisó que el proceso de análisis de la obra comenzó en abril de 2018 y que ese estudio concluye que los impactos ambientales que provoque la obra serán mitigables en el cumplimiento de lo exigido.

Hacer edificios de madera puede parecer una idea más bien medieval. Pero hay un problema muy moderno que está impulsando a las ciudades y los arquitectos a recurrir a la madera tratada como un recurso: el cambio climático. El concreto es la segunda sustancia más utilizada en la economía global, después del agua, y una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero más grandes del mundo. El proceso químico con el que se crea el cemento, el ingrediente clave del concreto, involucra grandes cantidades de dióxido de carbono.

La ONU estima que habrá 9.8 mil millones de personas viviendo en el planeta para mediados de siglo. Necesitarán un lugar para vivir. Si el concreto es la única respuesta a la construcción de nuevas ciudades, las emisiones de carbono aumentarán, lo que agravará el calentamiento global. Por eso los científicos y los constructores han comenzado a innovar con otros materiales, en una lucha por alternativas a un producto universal que ha sustentado nuestra vida moderna durante siglos.

El problema con el reemplazo del concreto, según un informe de The Guardian, es que es muy bueno en lo que hace. Chris Cheeseman, profesor de ingeniería de recursos materiales en el Imperial College de Londres, dijo que la clave a considerar es la gran medida en que el concreto se usa en todo el mundo y es probable que continúe usándose: “El cemento es alto en carbono, pero el concreto no. Pero es la escala en la que se usa lo que lo hace alto en carbono. La magnitud de la fabricación es tan enorme, ese es el problema “, sostuvo.

Cheeseman también señaló otra ventaja: el concreto y el acero tienen propiedades de expansión térmica similares, por lo que el acero se puede usar para reforzar el concreto, lo que lo hace mucho más resistente y flexible como material de construcción de lo que podría ser por sí solo. El acero utilizado puede ser reciclado, lo que reduce su impacto de carbono, pero Cheeseman dice que la combinación de acero y concreto, que da una enorme resistencia a los edificios, aunque es moldeable y ampliamente disponible, es difícil de superar.

Usar madera, por ejemplo, no es sencillo. La madera absorbe la humedad del aire y es susceptible a la putrefacción y las plagas, sin mencionar el fuego. Pero tratar la madera y combinarla con otros materiales puede mejorar sus propiedades. La madera laminada en cruz es una madera de ingeniería, hecha de capas encoladas de madera aserrada sólida en forma transversal, para formar bloques de construcción. Este material es liviano pero tan resistente como el concreto y el acero, y los expertos en construcción dicen que puede ser más versátil y más rápido para trabajar que el concreto y el acero, e incluso, se afirma que es más silencioso.

 

Aumenta la demanda

Stora Enso es el mayor proveedor de madera laminada cruzada de Europa, y Markus Mannström, vicepresidente ejecutivo de biomateriales, informó que la compañía está experimentando una creciente demanda a nivel mundial para la construcción de madera, y el cambio climático es el factor clave. Los países nórdicos, donde tiene su sede Enso, han liderado el camino, pero la compañía está viendo una creciente demanda en todo el mundo, Asia incluida.

Pero sin embargo la madera tratada tiene limitaciones. En Noruega, se planea que el edificio Mjøstårnet sea el más alto del mundo con un marco de madera. Subirá 88 metros de altura, con 18 pisos, y se utilizará para oficinas, habitaciones de hotel y apartamentos. Mjøstårnet puede no mantener su corona por mucho tiempo, si avanza la construcción de un proyecto en Japón, el W350: tendrá 70 pisos, y estará hecho de madera en un 90%. Aunque solo cuando haya sido probada en la práctica será posible considerar a la madera una alternativa generalizada al concreto en la construcción de edificios altos.

Las cenizas volantes son otra posible opción. Son subproductos de las centrales eléctricas que queman carbón: las cenizas, las partes no quemadas del carbón que solían dispersarse en el aire, que recolectan las centrales eléctricas modernas. Puede incorporarse a las mezclas de concreto para compensar entre un 15% y un 30% del cemento, sin dañar la resistencia o la durabilidad.

Un subproducto de la industria de procesamiento de mineral de hierro, la escoria de alto horno granulada molida, también se puede usar de una manera similar. Esto se incorpora a las mezclas de concreto y tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero Anna Surgenor, asesora principal de sostenibilidad del Green Building Council del Reino Unido, sostuvo que aunque estos productos de desecho pueden ahorrar carbono en la mezcla de concreto, su uso no siempre es sencillo. “Es posible reemplazar el contenido de cemento en el concreto con productos de desecho, un activo construido también podría usar materiales alternativos (como la madera) en la construcción para reducir el impacto general del carbono. Sin embargo, si se transportan a largas distancias, utilizando combustibles fósiles, el uso de materiales alternativos podría no tener sentido desde una perspectiva general de reducción de carbono“.

Nuestra especie es adicta al concreto. Lo usamos más que cualquier otra cosa, excepto el agua. Como ese otro material maravilloso hecho por el hombre, el plástico, el hormigón ha transformado construcción y el hábitat saludable. Pero, al igual que con el plástico, solo ahora estamos despertando a sus peligros.

El concreto causa hasta el 8% de las emisiones globales de CO2; si fuera un país, sería el peor culpable del mundo después de los Estados Unidos y China. Llena nuestros basureros, sobrecalienta nuestras ciudades, causa inundaciones que matan a miles de personas y cambia nuestra relación con el planeta.

Las cenizas volantes del carbón y la escoria del mineral de hierro abundan en algunas de las áreas donde el concreto es más necesario, incluidos los países en rápido desarrollo, como China e India. Pero son pesados y su transporte también es costoso.

 

El grafeno

Otros materiales discutidos tienen pros y contras. Los silicatos de magnesio no están tan ampliamente disponibles como los bloques de construcción de concreto, por ejemplo, limitando su atractivo. Las arcillas de calcita son prometedoras, según Cheeseman, pero reducirán las emisiones de concreto solo en un tercio; vale la pena hacerlo, pero no es una solución integral.

La investigación en la Universidad de Lancaster ha encontrado que agregar partículas de vegetales, sí, zanahorias o remolacha azucarera, puede fortalecer el concreto y reducir el volumen de cemento requerido. Se está realizando un trabajo similar con el bambú y otras fibras.

El grafeno, un material maravilloso inventado en el Reino Unido a principios de este siglo, también entra en juego. Los expertos de la Universidad de Exeter han utilizado el grafeno en la construcción de concreto para crear un nuevo material compuesto que es dos veces más resistente que el concreto tradicional y cuatro veces más resistente al agua. Pero su uso comercial todavía está lejos.

Una casa de 27 metros cuadrados que se puede configurar con 20 diseños distintos. Fácil de trasladar y con paneles solares. ¿Con o sin techo? ¿Paneles divisorios o un gran ambiente? ¿Vista al mar? La Casa Ojalá es una micro estructura que se puede montar en la playa o la montaña. El diseño, de la arquitecta italiana Beatrice Bonzanigo, socia de IB Estudio, permite configurar los 27 metros cuadrados en 20 espacios distintos.

A partir de cuerdas y poleas los paneles corredizos proponen modificaciones a los ambientes de la casa: terraza, dos dormitorios, cocina y baño. Fusionar, abrir o separar los espacios forman parte del menú de opciones que se activan a partir de cuerdas, poleas y manivelas. “Un juego de niños”, señaló la autora.

El modelo en escala 1:10 se presentará el mes que viene en la galería Post Design, en el marco de la Semana de Diseño de Milán. El prototipo llegará acompañado por propuestas textiles, materiales y visuales para presentar “el horizonte de posibilidades infinitas que Casa Ojalá ofrece al público por primera vez: un producto sostenible, mínimo, conciso y flexible en el que surge una nueva forma de confort, alejada de la televisión o el aire acondicionado. Se supera la frontera entre el espacio interior y el exterior, que constituye un elemento sustancial, irrenunciable, precioso”, describió la arquitecta italiana.

Bonzanigo diseñó la casa para ofrecer una alternativa al “mundo de la arquitectura estática”, ofreciendo la oportunidad de conectarse con la naturaleza.

 

Múltiples soluciones

El prototipo invita a configurar el espacio a partir de múltiples soluciones internas que funcionan de manera unificada,  sin modificar en ningún caso la estructura original ni la forma.

La originalidad de la casa consiste en un equipo mecánico de funcionamiento manual provisto de cuerdas, poleas y manivelas. “Evocan en quien la habita el recuerdo de viajes en el viento a bordo de un velero”, apuntó Beatrice.

Su singularidad y adaptabilidad estética se manifiestan a través de maderas y tejidos que enlazan en cada caso con las tradiciones del lugar en el que Casa Ojalá se ubica, preservando siempre su capacidad de ser formalmente reconocible y comercializable en todo el mundo.

La arquitecta presentará la casa inmersa en distintos paisajes. Desde Canadá a Islandia, pasando por Hawai, Indonesia y Chile. “Casa Ojalá es un producto sustentable, minimalista, compacto y flexible. Lejos de la televisión o el aire acondicionado”, explicó  Bonzanigo junto a su socia Isabella Invernizzi.

La propuesta de desdibujar los límites entre el interior y el exterior fue el punto de partida para esta arquitecta inspirada en la arquitectura minimalista de Peter Zumthor, Manuel y Francisco Aires Mateus y Valerio Olgiati.

El foco del proyecto fue generar un conjunto que se transformara en una enorme plataforma al aire libre, una casa sin techo, o incluso sin suelo. Un espacio de juegos, una casa sin paredes o con distintos estratos matéricos, perfumados y tangibles.

“La flexibilidad del espacio se alcanza gracias a la innovadora solución de paredes corredizas, de Wood-Skin y tela, que se enrollan sobre pernos colocados en el borde de la circunferencia y en el centro de la estructura”, detalló la autora.

¿Para qué tipo de habitante está pensada esta casa? La autora enumera: “Familias, parejas, deportistas, viajeros, cazadores de estrellas, artistas, filósofos, buscadores de nuevos lujos o aquellos hastiados de la vida cotidiana, curiosos, investigadores, apasionados de mar, montaña, lagos o desiertos”. Graduada en la Accademia di Architettura di Mendrisio (Italia), la arquitecta puso especial énfasis en proyectar una vivienda sustentable, que minimice el espacio.

En este sentido, un sistema de recolección de agua de lluvia y un tanque séptico proporcionan agua para beber y bañarse y  los paneles fotovoltaicos suministran energía.

Una casa personal, que cambia según los estados de ánimo y necesidades de sus habitantes y cuyo paisaje configura la fachada.

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