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¿Que riesgo monitorea el Banco Central en Uruguay?

Según el BCU “las proyecciones de corto plazo estiman una caída interanual para el primer trimestre de 2020 como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19.

Por primera vez el Banco Central (BCU) publicó minutas tras la reunión de su Comité de Política Monetaria (Copom) con un análisis más detallado de la visión de la autoridad monetaria sobre la economía.

En este informe divulgado el pasado 22 de abril, el BCU señaló que a nivel mundial “la irrupción del coronavirus COVID-19 constituye un ‘cisne negro’, entendido como un evento de muy baja probabilidad con un impacto muy elevado”.

Según el BCU “las proyecciones de corto plazo estiman una caída interanual para el primer trimestre de 2020 como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19. El desempleo se ubicó en 8.9% de la Población Económicamente Activa (PEA) a enero y llegaría a 10.3% en marzo (ajustado por estacionalidad y según la proyección de los equipos técnicos del BCU)”. De hecho, ya en febrero el desempleo se ubicó en 10,5% de la PEA.

“Para 2020 la actividad económica enfrenta efectos contractivos como consecuencia del shock originado por la emergencia sanitaria, mientras que otros estimulan el crecimiento dentro de los que se incluye el efecto de las obras de la nueva planta de celulosa y del ferrocarril central, además de los efectos amortiguadores de las medidas fiscales”, indicó el informe de la autoridad monetaria.

Incluso prevé que se reduzca el atraso cambiario, ya que explicó que “en este entorno el tipo de cambio real estaría muy cercano a su nivel de fundamentos”.

Según el BCU “el principal  riesgo a monitorear está vinculado a una extensión mayor a la prevista de los efectos de la pandemia en el plano productivo, financiero y sanitario. En ese sentido, cuanto más tiempo se demore en salir de esta situación, la reactivación será más lenta”.

El BCU “entendió conveniente que la instancia de política monetaria tome en consideración la actual situación de corto plazo en materia económica, asegurando la liquidez y que no existan restricciones en el mercado de dinero, al tiempo que garantice los esfuerzos para alcanzar los objetivos inflacionarios una vez superada dicha situación”.

Los técnicos y el directorio del Central, afirmaron que “si bien el escaso dinamismo de la actividad económica mitigaría las presiones inflacionarias, se considera adecuado que la política monetaria mantenga una posición que permita incidir positivamente sobre el proceso de formación de expectativas”.

La decisión por unanimidad del directorio compuesto por Diego Labat, Jorge Gamarra (que viene del anterior gobierno) y Washington Ribeiro fue la de un aumento interanual de la oferta de dinero (indicativo de M1’) de 3%-5% para el segundo trimestre de 2020.

Respecto a los precios, el BCU recordó que la inflación se ubicó en 9,2% en los 12 meses a marzo. “La inflación subyacente (excluye los rubros más volátiles) se ubicó en 10.6%, con un aumento de los precios de los bienes transables de exclusión determinado por el shock en el mercado cambiario, mientras que los precios de los bienes no transables de exclusión se mantuvieron estables en el margen, ante la desaceleración de la demanda doméstica y menores costos laborales”, expresó el informe del Central.

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