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Estudio noruego crea “Sonoma Guesthouse”, viviendas pensadas para resistir incendios

En la periferia de Sonoma -una ciudad ubicada en el norte de San Francisco, California- se abre un gran valle de colinas onduladas sobre las que crecen miles de hileras de vides y pinares. Sonoma se hizo conocida en octubre de 2017, cuando fue una de las poblaciones más afectadas por los 250 incendios que arrasaron bosques, plantaciones y viviendas.

 

La “Sonoma Guesthouse” -un condominio de fin de semana por entonces en construcción- logró sobrevivir a la tragedia, pese a estar en el epicentro de las llamas. No fue por azar: conocedores de los cíclicos avatares climáticos de la zona, los propietarios habían planteado en su encargo la necesidad de que la vivienda fuera robusta y especialmente resistente a las posibles catástrofes naturales.

Por eso convocaron al estudio noruego Mork-Ulnes Architects, cuyas soluciones arquitectónicas buscan “honrar el carácter natural e histórico de un sitio”, según declaran como parte de su carta de presentación.

Los propietarios, una familia de cinco personas, soñaban con un condominio compuesto por tres casas para compartir sus fines de semana y épocas de veraneo con familiares y amigos. Mork-Ulnes debió hallar un área plana en medio de las colinas para desarrollar tres volúmenes de un nivel, de carácter austero y compacto, con un área común conformada por un jardín con solarium y piscina. Cada volumen aloja una vivienda separada, con su entrada, su baño privado y su terraza al aire libre independientes.

Un techo continuo con múltiples tejas, a la manera de “crestas oblicuas”, da unidad al conjunto, integrándose a los picos montañosos y valles que completan el paisaje como telón de fondo. “Dado el programa solicitado -explica el autor-, para desarrollar la casa debimos seleccionar una de las pocas franjas estrechas, de manera de ‘empujarla’ a lo largo de la ladera y así maximizar la superficie al aire libre”.

 

Hormigón y rocas

En cuanto a la robustez, se eligió al hormigón, sobre todo por su capacidad para integrarse a las colinas rocosas. En las habitaciones, los cerramientos acristalados generan un contraste espacial y material.

En estares y dormitorios, estos planos vidriados son aventanamientos de piso a techo, mientras que en el cuarto de baño se dispusieron pequeñas aberturas perforadas para que penetre la luz natural. La única presencia de madera se percibe en las puertas de pino macizo, generando otro contraste con las superficies grises y las transparencias .

“La ubicación, la forma y materialidad de la casa crean distintas perspectivas interiores. El ingreso se genera a través de un umbral de imagen contundente que se abre para ofrecer vistas panorámicas del valle”, explicaron desde Mork-Ulnes.

 “El hormigón no sólo es un material de alta resistencia sino que también funciona como regulador térmico, ya que permite conservar la temperatura durante el verano. Los profundos aleros del techo dan sombra a las terrazas exteriores y resaltan la continuidad del espacio interior y exterior en cada suite”, describen. El techo es de hormigón liso, lo que crea una ruptura en las paredes a medida que las placas giran y van pasando de una posición horizontal a otra vertical.

Visto desde afuera, el conjunto se integra a la colina generando una mixtura de gris combinado con coloraciones “oxidadas” propias de la roca del lugar. “Dado el deseo de los clientes de tener una carcasa de bajo mantenimiento y resistente al fuego, el hormigón se convirtió en la opción material definitoria del proyecto. Cuando usamos un material con cualidades distintivas como la textura, la masa y la capacidad estructural, exploramos qué puede hacer este material para mejorar la experiencia espacial y sensorial”, dicen los proyectistas.

Con sedes en Oslo y San Francisco, Mork-Ulnes Architects recibió en 2015 el Design Vanguard Award de Architectural Record y fue nombrado por el Museo Nacional de Noruega como “uno de los estudios jóvenes más notables del país”.

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