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La tecnología no sustituye la creatividad

Instalado el tema de la automatización o robotización (la sustitución de tareas hecha por humanos), el mismo podría desembocar en la pérdida importante de empleos. Sustancialmente para obreros o trabajadores de edades intermedias, 45 años hasta cerca de los 60, ya que los más jóvenes sin duda se adaptarán al cambio (como dice Darwin) y los más veteranos, se acogerán a la jubilación.

 

Un estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEMM), se ocupó del tema.

El estudio concluyó que un 57% de los empleos analizados están en el cuadrante más expuesto, es decir, puede ser sustituidos por la tecnología. Y se estima que el citado porcentaje son más de 900.000 trabajadores.

Ante un estudio serio como éste, profesional y analítico, que se enunció,  difundió y no tengo claro que repercusión tuvo: no sería de desear que sea un tema determinante de los precandidatos a gobernarnos. Estarán enterados? En nuestro sector, la construcción, hemos visto videos de robots colocando ladrillos o revocando paredes con la  exactitud y rapidez de una tarea de excelencia.

El estudio califica a la construcción como de riesgo intermedio, “con un grado medio de exposición a la tecnología y resultado variado en las resistencias al cambio (hay factores que lo estimulan y otros lo frenan).

Quedarnos de brazos cruzados, es ir contra la corriente y a mediano o largo plazo se verán las consecuencias.

También se puede enlentecer el proceso, por ejemplo poniendo impuestos a la importación de capital (las máquinas que sustituyan el trabajo humano) o establecer que no se puede despedir a nadie cuando se incorpora un robot, lo que en definitiva estira en el tiempo el proceso, pero el desenlace será inevitable.

O finalmente, ver la realidad, avenirnos a lo que dice el mundo y crear las condiciones para que los trabajos que demanden mucha mano de obra calificada, se hagan aquí y se creen nuevos empleos.

Esto implicará abrirnos mucho más al mundo, mayor apertura comercial y adaptar la educación a ese nuevo mundo (valga la redundancia)  que se avecina.

Escuchar a los versados en ese tema, alejar ideologías anacrónicas, porque estamos hablando del futuro de cientos de miles de jóvenes. 

La industria de la construcción necesita antes que versación en la tarea, una disposición de actitud positiva, aspecto que se ha venido perdiendo paulatinamente y parecería que se estuviera revirtiendo.

El obrero debe tomar conciencia que sólo preparándose con excelencia, podrá seguir remándola en este mundo innovador.

Seguramente se requieran adaptaciones de la normativa laboral, lo hemos mencionado,  implica también flexibilizar leyes anquilosadas que tienen décadas y pertenecen a un mundo del pasado.

Decíamos antes, la tecnología no sustituye la creatividad por ende todas las actividades en que la creación juegue un rol importante, estarán más protegidas que la automatización.

Los trabajadores que tengan iniciativa y posean ideas originales, se destacarán.

Los gobiernos de turno deben captar estos mensajes, para aggiornar la currícula y acompasarla a la realidad.

No nos olvidemos de la actitud empática, algo claramente humano, que juega a favor del trabajador que astutamente capta la situación y actúa en consecuencia.

Los sindicatos y los políticos deberían hablar de estos temas todos los días, sin preocuparse por el agravio o la mezquindad al  otro, porque si nos perdemos en esas nimiedades, la derrota será irreversible.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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