Los organismos estatales y el consorcio adjudicatario de las obras involucrados en la construcción del viaducto en la rambla portuaria anunciaron que el  pasado miércoles 12 de junio comenzaron los primeros trabajos consistentes en las perforaciones para los estudios de suelos en el área.

Las obras comprenden la construcción de un viaducto de 1.800 metros con dos rampas de accesos principales y un puente arco de 160 metros.

Los primeros trabajos consisten en realizar las perforaciones para los estudios de suelos. Esto implica el corte de tránsito de uno de los carriles, contra el cantero, de la calzada en la que se circula desde la ciudad de Montevideo hacia los accesos norte, entre las calles La Paz y Colombia.

 

Tránsito cortado

Se estima que la duración de los trabajos sea de un mes. El corte de tránsito en esta etapa se realizará en horario nocturno (de 21:00 a 05:00) para minimizar la incidencia en la circulación. Al terminar los trabajos se habilitará nuevamente el tránsito vehicular.

En la segunda etapa, el corte se efectuará en la rambla portuaria entre Colombia y San Fructuoso. También está previsto que la interrupción en uno de los carriles de la calzada en igual sentido que el anterior (hacia los accesos norte) dure un mes.

 

Tiempo de obras

En total, se prevé que la obra se realice en un plazo de 27 meses, en el cual el consorcio Saceem-Grinor construirá la obra mencionada, además de una serie de trabajos anexos para mejorar la circulación.

El objetivo del viaducto es separar el cruce vehicular a nivel de la rambla portuaria de la vía del Ferrocarril Central. Además, se busca aumentar la capacidad de circulación de la rambla portuaria, para lo cual se construirán tres carriles en cada sentido, y eliminar las interferencias en la circulación generada por los camiones que ingresan al puerto; para ello, se generará un acceso único en la zona norte y la ampliación de la área portuaria.

El proyecto incluye la iluminación general de toda la obra. La firma del contrato se realizó el 29 de marzo entre representantes de la Administración Nacional de Puertos (ANP) y del referido consorcio.

 

Obras simultáneas

Por su parte, el presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Alberto Díaz, informó que la construcción del viaducto entre la calle Colombia y la estación central General Artigas se iniciará este segundo semestre, finalizará en 2021 e implicará varias zonas de obras simultáneas.

El funcionario de Estado afirmó que habrá dos accesos al recinto portuario en Montevideo, el actual y el que se construirá para el Ferrocarril Central.

El directorio de la ANP dialoga con el consorcio Saceem-Grinor sobre lineamientos relativos al inicio de las obras del proyecto

“Mejora de los accesos en la rambla portuaria”, que se realizará en el segundo semestre de 2019 y se extenderá hasta 2021, informó Díaz.

El viaducto, que se extenderá desde la calle Colombia hasta la estación central General Artigas, medirá aproximadamente 8 metros de altura y 24 de ancho, lo que permitirá la construcción de tres carriles en cada sentido, que se apoyarán en pilas centrales de hormigón.

 

Trabajo coordinado

Díaz explicó que, debido a que los pilotes se erigirán en el cantero central, será necesario desviar un cable de 150 kilovoltios de UTE para evitar interferencias con la construcción, lo cual se organiza con ese organismo.

El entrevistado afirmó que para la obra habrá “varios frentes de actuación simultánea”, lo que también exigirá una coordinación con la Intendencia de Montevideo. 

El titular de la ANP dijo que se mantendrá el ingreso actual al recinto portuario del ferrocarril que transporta, principalmente, granos, frutas y contenedores, mientras que el del Ferrocarril Central será en un punto comprendido entre la calle Colombia y la Central Termoeléctrica José Batlle y Ordóñez.

De esta forma, indicó el jerarca se busca mantener cierto flujo de tránsito, sin que esto afecta, o al menos en la menos medida posible, a conductores y al transportes colectivo.

Publicado en Noticias

La Cámara Argentina de la Construcción anunció el lanzamiento del programa TIIC (Transformar e Innovar la Industria de la Construcción). La ejecución será realizada junto a Parabolt, una compañía tecnológica. Esta iniciativa busca aumentar el valor en la industria de la construcción de la mano de emprendimientos de base tecnológica, científica y productiva. Se lanzará una convocatoria nacional para que emprendedores locales postulen sus ideas y emprendimientos con potencialidad para mejorar el sector.

“Para el futuro de nuestra industria es fundamental que incorporemos la tecnología, si no dentro de muy poco tiempo no vamos a poder competir. Estamos muy contentos de que la Cámara sea la casa de este desarrollo”, explicó Julio Crivelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, en un comunicado enviado al portal iProfesional.

Los principales objetivos de TIIC serán transformar ideas en productos o servicios, generar acuerdos de impacto y detectar oportunidades de negocio colaborativo. Un mes y medio después de darse a conocer la convocatoria a emprendedores serán pre-seleccionadas 100 ideas potenciales, de las cuales 20 serán expuestas en un “demo day”, eligiéndose tres para ser aceleradas y prototipadas. “Creemos que de la misma manera que en algunos otros sectores Argentina ha logrado destacarse, en la industria de la construcción también podemos aprovechar el talento que hay en nuestro país, generar soluciones, mejorar la productividad y comenzar a exportar”, afirmó Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes de la Nación.

Parabolt guiará a la cámara en el proceso de detección, selección y curación de ideas, así como también en el prototipado e incubación de los tres proyectos finales elegidos. Además brindará mentorías a las ‘start-ups’, entrenándolas y aportándoles tecnología en el caso de ser necesario.

“Estamos convencidos de que crear un ecosistema de valor y plataformas colaborativas es el camino para innovar y disrumpir las industrias y los negocios”, aseguró Martín Wagmaister, CEO de Parabolt.

En otro orden, y en un proceso de fuerte deterioro, la actividad de la construcción cayó al menos un 10% en mayo y se perdieron 1.500 empleos en todas las provincias de la Argentina. Los datos fueron aportados por empresas nucleadas en la Cámara Argentina de la Construcción, desde donde anticiparon al portal  BAE Negocios que a este escenario se suman las “demoras de Nación en el pago de deudas tanto a empresas como a los gobernadores”. De acuerdo con las fuentes, la obra pública no reacciona por el gran ajuste fiscal que recortó las partidas, mientras que “la obra privada no se recupera por la desastrosa situación de la economía”.

 

La construcción se derrumbó 10%

 Las transferencias de la Nación a los distritos pasaron de un tiempo promedio de 60 días a 90 o 120 días en algunas provincias, y en el caso del pago a las constructoras, “demoran 60 días”, dijeron las fuentes de empresas.

Asimismo, ayer el Indice Construya, que mide la evolución de los volúmenes vendidos de materiales para la construcción, mostró una caída del 12,9% en mayo interanual.

En el universo de productos, se encuentran la cal, aceros largos, carpintería de aluminio, pisos y revestimientos cerámicos, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, grifería y caños de conducción de agua.

Si bien desde Construya informaron una mejoría del 5,6% en las ventas respecto de abril, en la Cámara de la Construcción negaron que haya un repunte en la actividad.

En tanto, en los primeros cinco meses del año el Indice Construya acumuló un descenso de 16% en comparación con el mismo período del año anterior.

El Grupo Construya consideró que “es la oportunidad de construir ya que al invertir en el sector se logra que los ahorros incrementen su valor en el largo plazo. Esto genera una diferencia importante al compararla con otras alternativas de inversión”. Además, es el momento para aprovechar la fuerte reducción en dólares del costo de construcción y obtener beneficios a lo largo del tiempo.

Publicado en Noticias

En entrevista con Del Constructor, el economista Alfonso Capurro, gerente Senior de CPA Ferrere, analizó la situación de la industria de la construcción y qué escenarios probables se plantean a corto y mediano plazo. Capurro señaló que desde hace cuatro años, el sector registra una caída en la actividad, pero se mostró optimista en el proceso de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

¿Cuál es la situación en la industria de la construcción? 

Estamos conociendo hoy datos del 2018 que volvieron a marcar un año de caída para el sector. Hace poco conocimos los datos del cierre de actividad del año pasado y volvió a mostrar una economía uruguaya que crece con ciertas debilidades, con asimetría sectorial, con algunos sectores que siguen creciendo y con otros que ya están con dificultades marcadas.

La construcción es uno de los sectores que está con dificultades y yo diría que es el que más claramente está en fase de contracción. De hecho, podríamos decir que es un sector que está en recesión. Ya lleva cuatro años consecutivos de caída.

También es cierto que en el 2013 y 2014 había un componente extraordinario de la actividad que fue la construcción de la planta de Montes del Plata y de los parques eólicos, algo que era difícil sostener en el tiempo. En el 2015 caímos y así seguimos hasta el año pasado. La caída total acumulada es del orden del 15%. Eso es cuando miramos el PBI de la construcción, el  producto bruto sectorial. Si miramos el empleo, el efecto ha sido algo mayor. La cantidad de ocupados bajo la ley 14.411, teníamos setenta mil ocupados en el pico del 2013 y bajamos a cuarenta y cinco mil. O sea que se perdieron veinticinco mil puestos de trabajo que representa el 37% del empleo. Esto significa que el empleo se resintió más de lo que se resintió la actividad.

Estos datos son del empleo formal, de los puestos cotizantes en el BPS, pero si vamos a otra fuente de información, como la Encuesta Continua de Hogares, la cantidad de personas que dicen trabajar en la construcción no cayó tanto como el empleo formal. 

Esto quiere decir que hay personas que salieron del mundo formal para trabajar en lo informal o en otros sectores como puede a través de subcontratos que no figuran en la ley 14.411. O pueden estar haciendo changas, o actividades de menores ingresos, o de menor regularidad de trabajo. Cuando el Instituto Nacional de Estadística hace la encuesta y le pregunta a la gente si está ocupada o desocupada, con hora que haya trabajado la persona la semana pasada ya se la considera ocupada.

Esto siempre existió, no quiere decir que esté bien  medido o mal medido, pero no es lo mismo tener a una persona trabajando cuarenta o cuarenta y cuatro horas por semana en una obra, con todos los aportes y todas las condiciones de formalidad y de seguridad, que tener una persona que le pintó una pared a un vecino o le amuró una ventana. Lo que está claro que el empleo formal, y sobre todo el empleo formal, se resintió más de lo que dicen los datos de actividad económica.  

 

De todas formas, era muy difícil mantener el record histórico de más de setenta mil trabajadores en el sector.

No se iba a mantener, pero la planta de celulosa, en el pico de su construcción, emplea cinco mil personas, más algún subcontrato, indirectos y proveedores de cemento. O sea, no perdiste solo los trabajadores de la planta, también todo lo que lo rodea. Un efecto multiplicador, o efecto cascada que se pierde.

Nosotros tenemos un trabajo realizado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) donde analizamos los efectos multiplicadores y concluimos que la construcción es uno de los sectores que más encadena, o más efecto cascada tiene.

Cuando la construcción cae o sube, eso se replica más allá del sector.

 

Medidas y exoneraciones 

El gobierno adoptó una serie de medidas, exoneraciones de algunos tributos por ejemplo, para obras de gran porte, en un intento de traer inversores. ¿Cómo ve esa iniciativa?

Es una típica medida contra cíclica. Creo que, en general, las políticas públicas, sacando el caso de la construcción, subestimaron el shock que recibió Uruguay en el 2014. En realidad, salvo este caso del incentivo a las obras de gran dimensión económica, no hubo ninguna política contra cíclica que intente frenar el shock que nos hizo cambiar el ciclo en el 2014, que nos agarró en medio de un año electoral. Esto hizo que fuera difícil de asumirlo para el gobierno y la oposición porque nadie quería traer malas noticias en un año electoral.

Después, cuando el gobierno asumió, intentó corregir, hacer un ajuste fiscal, pero después trató también de no generar expectativas bajistas, y las únicas medidas que ha tomado en política económica ha sido para corregir el desvío fiscal y han sido pocas en general.

 

¿Esto a qué se debió?

Se debió, entre otras cosas, por la situación fiscal heredada y por la posición fiscal que no permite hacer políticas, digamos, de gran calado. Cualquier país que tenga espacio fiscal, lo hizo Estados Unidos en el 2008, cuando viene una crisis o un shock negativo, una de las formas de amortiguar es desplegando una política fiscal agresiva, bajando impuestos para que los privados inviertan más o aumentando el gasto para que haya más inversión en infraestructura.

Uruguay no tenía mucho margen del lado fiscal,  hubo algunas políticas como  los incentivos a las obras de gran inversión y también se había largado todo el proceso de la PPP que, a la postre, terminó siendo tal vez más lento de lo que las autoridades pensaban. Seguramente sobrestimaron la velocidad de este proceso. El ministro Rossi se refirió a eso en varias oportunidades, aunque también es justo decir que en este período de gobierno las PPP avanzaron mucho más rápido que el período anterior.

También es cierto que la ley se aprobó en el 2011 y en esto de las PPP no es inmediato. Hay una curva de aprendizaje, tanto para el sector público como para el privado, que hay que recorrer. Recién ahora existe una corriente de proyectos PPP bastante importante que van a empezar a madurar este año y el que viene.

Entonces, esto llega tarde, porque Uruguay viene teniendo problemas de crecimiento desde el 2015, que en parte fueron disimuladas por el efecto argentino y un par de temporadas turísticas buenas. Eso nos permitió estirar un poquito más el ciclo de crecimiento,  pero hoy ya es bastante evidente que la economía está en una fase de estancamiento mucho más clara.

 

¿Las PPP podrían ayudar a rebatir este ciclo bajista?

Seguramente todas estas cosas que fueron lentas de maduración, como las PPP, y no llegar a tiempo para amortiguar el ciclo bajista de los últimos cuatro años, pero si  logran terminan de cuadrarse los aspectos de financiamiento de esos contratos, que son complejos, sería importante ya que hay una serie de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

 De concretarse la segunda planta de UPM, ¿en qué medida inclinaría la balanza de la industria, teniendo en cuenta la pérdida de empleos registrados?

Algunas estimaciones que tenemos hechas nosotros, en base a la estructura de gastos de estos proyectos, si uno suma las PPP viales que son como 650 millones de dólares, las PPP educativas -que ya tienen adjudicación provisional- y equivalen a unos 150 millones de dólares, la PPP del ferrocarril central que son 850 millones de dólares y la construcción de la planta de UPM, todos eso sumado podría tener un efecto en el PBI  de hasta cuatro puntos, repartido en tres o cuatro años. Son un conjunto de obras grandes, algunas que demoraron en salir, pero todas concentradas a partir de la segunda mitad de este año y durante el 2010 y el 2021, es un conjunto de obras importantes que para el sector sería un cambio de actividad notorio y no solo para el sector, ya que tendría efectos relevantes en el crecimiento a corto plazo.

 

¿Estaríamos ante un perìdodo de crecimiento o no basta sólo con esto?

Si bien no es una envergadura suficiente como para que el país vuelva a crecer al 4%  o 5% como creció antes del 2014, pero es importante para el sector. La estimación del empleo que podría generarse no la tenemos todavía afinada, pero hay un número importante de empleos, tanto en la obra de eventual construcción de la planta, la infraestructura y, sobre todo, también en vivienda. 

Si uno mira lo que está pasando hoy en  la construcción, y separa los motores, los tipos de obra que hay, se ve que hubo una contracción en vivienda y hubo, en los últimos dos años, un repunte importante de lo que son obras viales.

De hecho, ahora hay un ritmo de construcción vial importante y si se destapan estas PPP seguramente vamos a tener unos años de inversión vial record. Y sin embargo, no ha tenido tanto efecto en el PBI ni en el empleo.

 

¿Por qué no ha tenido ese efecto?

En parte porque la industria vial es relativamente chica en comparación con otras cosas  y es más intensivo en maquinaria que en mano de obra.  En cambio, la vivienda es todo lo contrario. Es muy intensiva en mano de obra. El otro sector que es intensivo en mano de obra son aquellas del tipo industrial y de montaje. 

Nosotros, para tratar de entender lo que está pasando en la industria, lo dividimos en tres sectores: vivienda –que tienen toda una dinámica particular-, vialidad y obra pública, que depende del presupuesto; y el resto que son construcciones en inversiones productivas –parques eólicos, dos plantas de celulosa,  galpones, silos, plantas logísticas- que han sido muy importantes en los últimos años.

 

¿Y cómo son estos sectores?

Si miramos los tres sectores hoy, el vial repuntó en los últimos dos años, la construcción de vivienda se trancó por distintas razones –aunque seguramente con todos los beneficios  de gran dimensión económica y las obras de Maldonado va a hacer que este sector crezca en el próximo año- y el tercer sector es el que hoy está más parado, respondiendo en cierta medida a este nuevo ciclo económico, a esta nueva realidad económica, que comenzó en el 2015. 

Hasta el 2014, Uruguay venía registrando tasas de crecimiento económico record y tasas de inversión record, venía invirtiendo más del 20% del producto. Hoy estamos con la misma tasa de inversión que teníamos en el 2005, estamos invirtiendo el 16.5% del producto.

Esto en el fondo está reflejando que para muchos sectores productivos no hay condiciones de rentabilidad o de retorno de los proyectos, y directamente las situaciones, en algunos casos, dejaron de ser atractivas, pese a los incentivos económicos que hay.

 

Viviendas

¿Esto fue lo que ocurrió con las Viviendas Promovidas? 

Ese es un tema más regulatorio, yo me refería al resto de los sectores que son clientes de la construcción, como el agro y las industrias. Todos esos sectores que demandaban mucha inversión y que eran contratantes de la construcción, en los últimos cuatro años están atravesando dificultas económicas, de rentabilidad y de flujo de caja, y ya no están invirtiendo porque los negocios ya no son atractivos como eran antes.  Por lo tanto, no hay condiciones favorables para la inversión. Todo ese otro motor, que era aproximadamente la mitad de la actividad de la construcción, se fue apagando. En el caso de la vivienda, hay distintos nichos de mercado. Una cosa es el mercado de vivienda de la costa y Punta del Este, del tipo de inversores, y otra cosa es la vivienda social que, en los últimos años, se paró porque hubo un cambio en el régimen de promoción.

Las autoridades entendieron que merecía algunos ajustes y esto hizo que para los desarrolladores y los inversores el negocio  no fuera tan atractivo. Las intenciones de las autoridades seguramente eran buenas, era tratar de cambiar la población para que las viviendas sociales bajaran de precio, o no subieran de precio, pero en el fondo si del otro lado no hay una ecuación razonable, al final no hay proyecto y no hay vivienda.

 

¿Y cuánto influye a nivel de inversiones el año electoral?

Obviamente que el año electoral genera per se incertidumbre siempre.  Pese a eso, creo que en los últimos años, en grandes líneas de la política económica hay una corriente que no va a cambiar radicalmente. Si miramos a Argentina por ejemplo, están discutiendo si van para el norte o van para el sur. Macri es una cosa, Cristina es otra y la  tercera vía otra cosa. Estamos hablando de giros de 180 grados en su política económica. En Uruguay eso no está arriba de la mesa. Estamos hablando sí de discusiones de correcciones, algunos diagnósticos distintos, pero mucho más gradual dentro de un rumbo que, en más o menor medida, se va a mantener.

 

¿Hay consenso en este aspecto económico entre los diferentes candidatos uruguayos?

Hay también un consenso bastante claro de que hay que introducir algunas correcciones macro económicas. Y esto no es por ideología, sino porque la realidad está imponiendo que hay cosas para ajustar. Creo que las elecciones en Uruguay van a tener un efecto sobre las expectativas y el humor en general porque éste período de gobierno en general ha sido largo y con pocas novedades. Seguramente hay ansiedad por parte del mercado, los inversores y la ciudadanía en general, de tener claridad sobre cuáles van a ser los rumbos del próximo gobierno, independientemente que haya un cambio o no de partido político. 

Si se miran las propuestas de los candidatos del oficialismo, de alguna forma insinúan que hay que darle un nuevo impulso a la agenda de políticas públicas, porque hay una agenda que dio su resultado, pero hay que darle una nueva dirección. En el caso de Argentina es mucho más binario el panorama por muchas razones. Primero porque la situación económica en este último año ha sido mucho peor para ellos de la que todos pensábamos hace un año.

Hoy Argentina tiene un problema importante de crecimiento, con la depreciación de su moneda y la emisión de deuda para financiar el déficit fiscal, puso de manifiesto un problema de endeudamiento mucho antes de lo que esperábamos. 

Esto quiere decir que cualquiera sea el que gane, va a tener en 2020 un panorama complejo  de gestionar en las finanzas públicas. En cambio, las elecciones en Uruguay  van a tener un efecto relevante más que nada en las expectativas de entrar en un nuevo ciclo en las políticas públicas, pero siempre estamos hablando de cosas graduales.

Publicado en Recomendadas

El pasado martes 14 de mayo se desarrolló en Pando el encuentro “Producción más limpia y formalización de ladrilleras en Uruguay”, objetivos que el gobierno pretende alcanzar con los 14.000 trabajadores del área, expresó la subsecretaria de Industria, Olga Otegui. Con ese fin, la Escuela de Ladrilleros de Rivera capacitará en cinco departamentos sobre construcción de hornos ecoeficientes y techos especiales donde almacenar la producción.

La finalidad del encuentro, organizado por el programa Page, que llevan adelante la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, fue intercambiar experiencias con los ladrilleros y asesorarlos en las nuevas técnicas que existen para este tipo de producción. En Uruguay existen unas 14.000 personas trabajando directamente en la producción de ladrillos.

Otegui explicó que el objetivo general y a largo plazo del programa Page es colaborar en la transformación económica del país, mediante el fortalecimiento del empleo y la producción y la generación de capacidades. En lo que respecta al sector ladrillero, se pretende avanzar hacia su  formalización e incorporar en sus procedimientos tecnologías más limpias.

Por su parte, el director de la Escuela de Ladrilleros de Rivera, Alejo Hoffman, informó que están difundiendo entre los ladrilleros uruguayos experiencias adquiridas en países como Bolivia y Colombia. Rivera es el único lugar que cuenta con un horno ecoeficiente y un taller techado que permite la semimecanización del proceso. “Queremos lograr conformar una cooperativa nacional de ladrilleros “, dijo.

Explicó que se impartirá un curso piloto en cinco departamentos, que luego se extenderá a todo el país, con el objetivo de que los productores aprendan a construir hornos ecoeficientes para una producción más limpia de ladrillos y un sistema de techos a modo de invernáculo.

Hoffman comentó que existen varios programas, como la Red de Desarrollo Maderero de Rivera (Redema), que proporciona destino final a los desechos de los aserraderos de ese departamento. Esto beneficia al ladrillero con el aserrín para la elaboración del ladrillo y la leña para el quemado de las piezas.

Otro convenio que favorece al ladrillero implica la utilización de la ceniza y otros residuos de la producción de biomasa. Se trata de un grafito que se incorpora al ladrillo para acelerar el proceso de secado y la arena que queda en el fondo de las calderas, que, luego de petrificarse al tomar contacto con el aire, se usa para fortalecer los caminos por donde transitan los ladrilleros.

Con la arena que queda de ese producto, luego de ser tamizada, se elaboran bloques de hormigón, en el marco de un proyecto llevado adelante por jóvenes con discapacidad, en el cual interviene el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y la embajada de Canadá.

La Escuela de Ladrilleros de Rivera, única en América, abrió sus puertas en octubre de 2009, con el apoyo de la intendencia local y del programa ART-Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Entre otras cosas, ofrece atención en aspectos sociales al ladrillero y su familia, para que en la época entre zafras dispongan de otros ingresos. También les otorga asistencia jurídica y atención en salud bucal gratuita, que, próximamente, se extenderá a niños.

Publicado en Noticias

Inspirados en la arquitectura toscana, varios emprendimientos construidos en la capital argentina replican la impronta de los pueblos del sur de Italia. Torrepueblo, en Benavídez, y Pueblo Caamaño en Pilar son algunos ejemplos. La tendencia: reunir departamentos, oficinas y locales en un solo lugar aparece en varios complejos ubicados en zonas countries. Además, tienen el común denominador de incorporar una arquitectura inspirada en los pueblos toscanos para revivir y tener al alcance de la mano una parte de la historia.

En  la localidad de Tigre, en el kilómetro 40,5 del ramal Escobar de la Panamericana, Torrepueblo es uno de los ejemplos de esta tendencia. La idea de construir este complejo fue del empresario Guillermo Hoter y para lograrlo se rodeó de especialistas. Inclusive, llevó al arquitecto Alejandro Corti, autor del masterplan, a visitar los pueblos toscanos y las regiones de Umbría y Véneto.

El objetivo del viaje fue que el arquitecto recorriera las construcciones, conociera el espíritu de la zona y lo reprodujera a escala. El resultado es este complejo construido en un predio que cuenta con 8.000 metros cuadrados, que demandó una inversión aproximada de 8 millones de dólares y se inauguró en marzo de 2016.

Por su parte Diego Hoter, director general de Valora S.A., desarrolladora de Torrepueblo, describió a la revista ARQ del diario Clarín que “de un rincón de Venecia hemos tomado la Plaza del León y de uno de sus palacios la columnata que la abraza. De Castelnuovo di Garfagnana, copiamos el pórtico de entrada y su torre lateral, entre otros lugares. Proyectamos el pueblito peatonal como todos los toscanos, con una calle del ancho de carretas, típico de la Edad Media”.

 

Seguridad y confort

El corazón del complejo es una plaza seca que funciona como un polo gastronómico abierto a todo público y donde se organizan eventos artísticos y shows de entretenimiento gratuitos, especialmente durante las noches de primavera y verano.

El sector residencial de Torrepueblo está formado por 39 departamentos de dos y tres ambientes (de 65 a 120 m2), 6 oficinas y 16 locales, donde ya hay restaurantes y confiterías, panaderías, heladerías y donde próximamente se inaugurarán un centro médico, una farmacia y un laboratorio para análisis clínicos.

Además, posee dos salones (Firenze y Terrazas de las Almenas) para eventos sociales y corporativos. Como valor agregado, se incluyen piscina, solárium, gimnasio y laundry. También hay seguridad las 24 horas, acceso controlado por barreras con lector de DNI; grupo electrógeno y estacionamiento sin cargo para clientes.

Otro ejemplo de esta tendencia es Pueblo Caamaño, un nuevo concepto urbanístico ubicado en el Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires. El proyecto contempla el desarrollo de 65.000m² distribuidos en cuatro etapas.

El desarrollo es el único de su tipo e incluye 350 viviendas, estudios profesionales y oficinas, además de áreas de entretenimiento, espacios verdes y más de 90 locales comerciales abiertos al público. La fórmula ideal para vivir tranquilo y sin tener que desplazarse grandes distancias en automóvil.

Desarrollado por Vitrium Capital, parte de un nuevo concepto urbanístico que busca rescatar los valores de la vida cotidiana de un barrio. Ubicado en el kilómetro 46 de la Panamericana, está pensado para que las personas puedan trasladarse caminando a cualquier parte y disponer de su tiempo para realizar actividades placenteras. Tiene la estética de un antiguo pueblo europeo. 

En este caso, el diseño, a cargo del estudio de arquitectura BMA,  también estuvo  está inspirado en la Toscana italiana. Los techos son de estilo neocolonial, con tejas rojas y poseen ventanas caladas. Las farolas de hierro fueron diseñadas especialmente para ambientar la recova. Asimismo, en el interior, los cerramientos, el equipamiento de cocina y baños y las terrazas poseen una calidad constructiva de primer nivel.

Publicado en Noticias
Página 1 de 14
Top