La promotora inmobiliaria Caledonian y el afamado arquitecto brasileño Marcio Kogan, al frente del estudio MK27. Caledonian Javier Ferrero, en el barrio de Prosperidad, en plena Ciudad Jardín, es el quinto proyecto firmado por ambos en la capital española, con la particularidad de que será la primera promoción residencial en Madrid que ostentará el prestigioso certificado Leed Platinum, la máxima calificación de arquitectura sostenible que otorga el Consejo de Edificación Verde de los Estados Unidos (USGBC), que cuenta con capítulo español.

Segun la revista arquitectura y diseño de España, el proyecto incluirá servicios de alta gama y múltiples áreas verdes, más de 2.500 metros cuadrados de zonas ajardinadas, mejorando la calidad de vida local y aportando un gran beneficio a la biodiversidad del área.

El USGBC se ha fijado en cuatro factores globales para dar esta certificación, reservada hasta ahora casi exclusivamente para edificios de oficinas: el diseño interior y exterior de los tres edificios que componen la promoción, la construcción sostenible de los mismos, el desarrollo medioambiental del barrio y las calles en los que van a estar ubicados y, por último, el ahorro energético posterior.

En este sentido, el complejo diseñado por el estudio MK27 en colaboración con Caledonian, que desarrolla su propia ingeniería, ha cumplido con los cuatro factores, ganándose el grado Platinum por implementar estrategias y soluciones prácticas y medibles orientadas a lograr un alto rendimiento en el desarrollo sostenible del lugar, ahorro de agua, eficiencia energética, selección de materiales y calidad ambiental interior.

Según la simulación detallada imprescindible para la certificación ASHRAE (Sociedad Estadounidense de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado, que también cuenta con capítulo en España), previa a la concesión del Leed Platinum, los edificios ahorran un 27% de agua y un 73% de energía respecto a un edificio ordinario. Cuando comience el suministro de aguas grises por parte de Canal de Isabell II, el ahorro de agua será hasta del 39%.

Para la construcción de esta promoción, Caledonian ha contado con el apoyo de Autonomy Real Estate, una compañía de inversión inmersiva que busca y apoya la transformación de zonas residenciales, enriqueciendo los entornos y comunidades locales a través de colaboraciones como esta.

De hecho, en esta obra que se estima que esté acabada a finales de 2021, Caledonian está transformando más de 10.000 metros cuadrados de zonas industriales en residenciales, renovando, además, toda la calle Javier Ferrero mediante la repavimentación, arbolado y alumbrado de la calle, con una inversión de más de medio millón de euros.

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“Hay condiciones para que la forestación se incorpore al ADN de los uruguayos, porque en los próximos años va a ser fundamental para el desarrollo del país”, dijo el saliente ministro interino de Turismo, Benjamín Liberoff.

Una consultoría propiciada por el gobierno saliente  identificó opciones de desarrollo turístico vinculadas a los lagos de las represas del río Negro, el restablecimiento del ferrocarril y la instalación de UPM 2.

Liberoff y el ex director nacional de Turismo, Carlos Fagetti, participaron,  en la sede de la cartera, de la teleconferencia en la que se presentó el informe preparado por la Consultora de Estudios de Proyectos Ambientales (CEPA), financiado por el Fondo Nacional de Preinversión (Fonadep), en acuerdo con el ministerio del área, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial.

El análisis apunta a visibilizar opciones de desarrollo turístico y recreación asociadas con los lagos de las represas eléctricas del río Negro y las posibilidades que se generan a partir de la concreción del proyecto del Ferrocarril Central, que unirá Montevideo con la ciudad de Paso de los Toros, en Tacuarembó, y la segunda fábrica de celulosa de la firma finlandesa UPM en Uruguay, que se ubicará en el pueblo Centenario, en Durazno.

Participaron de la actividad, además, representantes de los organismos involucrados y de UTE, incluido su presidente, Gonzalo Casaravilla, informó Liberoff, en diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional.

La iniciativa forma parte de un trabajo transversal del Estado para el desarrollo de la región central del país, ya que, además, más de 3.000 personas trabajarán en la construcción de la planta de UPM. Esa zona con menos infraestructura podrá generar condiciones para un desarrollo turístico y recreativo con un horizonte a 2030, resumió Liberoff.

“Hay condiciones para que la forestación se incorpore al ADN de los uruguayos, porque en los próximos años va a ser fundamental para el desarrollo del país, no solo por la (exportación de) pulpa de celulosa y rolos, sino por cómo se gestiona el conjunto de la cadena de valor forestal”, analizó.

 Liberoff afirmó que “es posible la incorporación de la madera en los elementos constructivos, en alojamientos y en lugares de recreación, en el aprovechamiento náutico en los paseos en los lagos” del río que atraviesa el país de este a oeste.

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Cuando nuevamente vuelve a plantearse en campaña la posibilidad de instalar un tranvía o una vía expresa para el transporte colectivo por el centro de Avenida Italia, un informe técnico respalda esta idea como una de las posibles soluciones a los problemas de movilidad que existen en el área metropolitana y sobre todo en Montevideo.

El estudio fue impulsado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) y liderado por la ingeniera Marcela Ruibal, con el apoyo de la ONG World Ressources Institute Brazil. Y entre otras cosas sugiere la instalación de un “trambus” (mezcla de tranvía con bus) que jerarquice Avenida Italia como el principal corredor vial de la capital.

Según los expertos, Montevideo sigue la tendencia de América Latina y crece bajo el modelo de ocupación llamado “3D” (distantes, dispersas y desconectadas), produciendo congestión, polución e ineficiencias en la movilidad. Pero advierten que podría pasar al modelo “3C” (compactas, conectadas y coordinadas), que aumenta la eficiencia, los procesos productivos y la calidad de vida de los habitantes.

¿De qué manera? A través de un modelo de desarrollo orientado al transporte sustentable, que incorpore la interacción y coordinación de la política de movilidad entre todos los actores involucrados.

“Más allá de cuál sea el corredor elegido, lo que importa más es poner sobre la mesa que un sistema de este tipo tiene que tener en cuenta el tema de la gobernanza, los suelos y la economía política, porque hay empresas preexistentes de transporte y hay que tener mucho cuidado con cómo se presta un nuevo servicio, para no generar disrupciones muy grandes en el sistema actual”, indicó Oddone.

“Pero mucho más que dónde se hace la obra, o qué tipo de material rodante se usa, es que esto no sea discutido como un ‘Corredor Garzón 2’. Tiene que tener una mirada un poco más amplia, porque acá hay como una especie de vacío regulatorio. El transporte colectivo en la ciudad lo regula la Intendencia. Y el interdepartamental el Ministerio, al igual que el suburbano, aunque hay muchas implicancias al interior de la ciudad por las paradas o las frecuencias. Tiene que haber un diálogo mayor entre el Ministerio y las intendencias”, agregó el presidente del Ceeic.

 

Plan de movilidad

El documento también analiza el Plan de Movilidad 2010-2020.Los tres aspectos fundamentales de ese plan eran la introducción de cambios generales más allá de la infraestructura (diversificar tarifas, integrar sistemas e incorporar tecnología); priorizar el sistema de transporte público de calidad sobre la movilidad individual; y la concreción de cinco corredores radiales y uno transversal con carriles exclusivos para el STM.

Se destaca como “límites y fracasos” los cambios regulatorios que no se han implementado; la creación del Consorcio Metropolitano; el Corredor Garzón y el Proyecto 18 de Julio. En los aspectos “positivos” menciona las modificaciones al sistema STM, la profesionalización; la Encuesta Origen Destino (que permitió perfilar las costumbres y preferencias de los usuarios); el Observatorio de Movilidad; el Centro de Gestión de Movilidad y la renovación de unidades de transporte por otras más eficientes, en medio de una tímidamente anunciada transición energética.

 

Reestructurar líneas actuales

Según el informe, es necesario racionalizar el sistema de transporte mediante un esquema troncoalimentado e híbrido, por ejemplo en el eje de Avenida Italia.También reestructurar líneas actuales “para favorecer el transporte público, mejorando la movilidad y reduciendo congestión, el impacto ambiental y sonoro de la movilidad individual”. Esto incluye la reducción de tiempos de viaje y la eliminación de la sobreoferta por superposición de rutas.Actualmente, 150 mil personas se trasladan diariamente de departamento por trabajo o estudio. Montevideo recibe casi el 75%, seguido de Canelones (8%).

Gabriel Oddone destacó que 8 de Octubre tiene una “carga” mayor de tráfico que Avenida Italia, y que incluso es más utilizada para el transporte de cargas. Los técnicos que hicieron el estudio se inclinaron por Avenida Italia para poner en práctica el proyecto, por distintos motivos.

En primer lugar, Avenida Italia abarca el Área Metropolitana, integrando Montevideo y Canelones. Allí, las líneas urbanas son reguladas por la IMM y las suburbanas por MTOP. Pero además, relaciona puntos icónicos de la capital y de Canelones: el aeropuerto, el Estadio Centenario, hospitales y la zona centro de Montevideo.

Potencialmente, Avenida Italia puede capturar 417 mil viajes (encuesta Origen Destino 2016) y tiene una baja intensidad de transporte de carga, por lo que hay una menor competencia por el uso del espacio. A su vez, dice el informe, “tiene un elevado potencial para generar plusvalías en el desarrollo del mercado inmobiliario”.

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El artífice de esta casa conceptual, bautizada como Twine House,  es el arquitecto Antony Gibbon y se trata de una estructura de hormigón con forma de ADN que se enmarca en un paisaje idílico. Su creador es conocido por sus proyectos arquitectónicos que se incrustan, hasta fundirse con el entorno natural.

En este último proyecto, sorprende con una construcción cuya estructura recuerda a la forma de doble hélice del ADN. Esta idea, salida del imaginario de Gibbon, se compone de una estructura de hormigón retorcida que serviría como vivienda residencial ubicada en un emplazamiento de lujo.

Twine, que significa retorcer o enrollar algo, sirve para bautizar esta casa que fue creada con giros ondulantes y curvados para ser visualmente atractivos. Lo que consigue, según explica su creador es que “El espacio se convierta en un patio de recreo con los espacios arquitectónicos formados por la forma escultórica retorcida”, explicó su creador.

Este proyecto residencial, de imaginación desatada, se crea con una cáscara de hormigón que va girando para crear espacios habitables, disuadiendo los límites técnicos.

La casa se divide en dos áreas: el salón y la cocina se integran en la primera, donde la estructura se encuentra con el suelo y forma un espacio cerrado. El segundo conjunto de giros nos conduce a las habitaciones. En tanto, los espacios interiores y exteriores son continuos, solo las paredes de vidrio dividen físicamente las estancias. En el medio de la estructura, como eje divisorio, un asiento circular empotrado.

Según explicó el propio Gibbon, cada uno de los giros o curvas de los que se compone Twine House, crea el soporte estructural que se fija al suelo y permite la creación de los espacios internos cerrados con paredes de vidrio para conectarlos con el mundo exterior.

Por su parte, los espacios habitables de la casa se alojan dentro de una serie de arcos debajo de los reveladores de concreto volcados, aislados por paredes de vidrio para que tengan vistas al paisaje de la ladera.

Hay detalles que no pasan desapercibidos para el público. Por ejemplo, el efecto escultórico del edificio crea unas vistas especiales del ya de por sí impresionante paisaje en el que se encuentra ubicado, mientras que el techo plano alberga una terraza con spa y una bañera de hidromasaje, a la que solo se accede por una escalera de caracol.

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Hace 2 años el diseñador gráfico Marc Richard se topó con una publicación en un blog de arquitectura dedicado a algo llamado Proyecto SHED, que era una diminuta casa prefabricada diseñada por la firma de arquitectura inglesa Studio Bark y estaba ubicada dentro de una fábrica en desuso del distrito de Battersea, en Londres.

Al trabajar como autónomo, Richard no necesitaba vivir en ninguna zona en particular, y aunque no quería irse de Londres, el costo de vida en la ciudad se estaba convirtiendo en una carga. Al mismo tiempo, dice, tenía ganas de “algo diferente”.

En un arrebato, Richard mandó un correo electrónico al estudio mostrando interés en el proyecto. Poco después, se mudaba a una caja de 11,15 metros cuadrados sobre ruedas -ubicada dentro de una estructura más grande- en la que cabía una cama doble, un escritorio y una silla.

El Proyecto SHED es un ejemplo de la llamada “arquitectura parásita”, en la que se agregan nuevas estructuras encima, en medio o incluso dentro de estructuras preexistentes.

 

Viviendas novedosas

En un momento en el que muchas ciudades lidian con la escasez de viviendas asequibles, las construcciones parásitas atraen cada vez más atención como una forma de construir viviendas novedosas y baratas.

En la actualidad, el estudio de arquitectura ecuatoriano “El Sindicato” construyó una casa de 12 metros cuadrados revestida de vidrio y acero en la azotea de un edificio en el barrio de San Juan, en Quito.

Algunos proyectos conceptuales incluso imaginaron la reinvención de edificios célebres en hogares funcionales: por ejemplo, llenar la Torre CN de Toronto con pequeñas viviendas de madera o cubrir con un mar de coloridas viviendas las paredes interiores del Arco de La Défense de París.

Richard explica que vivir en un espacio tan poco convencional lo llevó a repensar cómo podrían ser las ciudades, especialmente más allá de los edificios tradicionales de ladrillos. Por ejemplo, imaginemos un centro de convenciones o una sala de exposiciones: el espacio puede albergar muchas casetas diferentes que se pueden mover fácilmente, según el evento.

Las viviendas podrían ser igual de adaptables, ya sea porque los residentes quieren cambiarlas a menudo o simplemente para tener viviendas menos convencionales. “Algunas partes podrían estar sobre ruedas, como el cobertizo, o podríamos tener espacios flexibles, espacios adaptables, tal vez edificios modulares que pudiésemos reducir cuando sea necesario”, asegura. Para Richard, una ciudad que contemplase las posibilidades de la arquitectura parásita permitiría tanto a los arquitectos como a sus habitantes dejar volar la imaginación con su idea de hogar.

Por su parte, Teresa Bardzińska-Bonenberg, historiadora de la arquitectura de la Universidad de Bellas Artes de Poznan, en Polonia, ha estudiado la arquitectura parásita.

Asegura que el creciente número de edificios patrimoniales en los centros de las ciudades, que no se pueden modificar, combinado con unos precios de alquiler disparados y una disminución de los inmuebles disponibles obligan a los arquitectos a innovar en las áreas urbanas.

Al mismo tiempo, la historiadora hace referencia al cada vez más frecuente deseo de la gente de tener casas que se puedan renovar y cambiar de manera fácil y económica. “De eso trata la idea de ‘parasitar’ la ciudad”, explica. “La gente ahora tiene mucha más inspiración, materiales, herramientas y valentía para expresarse”.

 

“Parásitos” muy visibles

Aunque reutilizar o expandir un edificio antiguo no es un fenómeno nuevo, los complementos parásitos se distinguen porque contrastan deliberadamente con sus “anfitriones” en color, material y estilo.

La visibilidad de la adición no es un problema, sino que es la gracia. Estas estructuras parasitarias altamente visibles también se convierten en un poderoso medio para visibilizar los problemas sociales.

El artista Michael Rakowitz empezó a trabajar en paraSITE, su programa de vivienda parásita socialmente consciente, tras regresar de una residencia en Jordania. Rakowitz, que por ese entonces estudiaba un postgrado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, vio a una persona sin hogar durmiendo en una rejilla de calor afuera de un edificio en Cambridge, Massachusetts. Le hizo pensar en las tiendas de viento de los nómadas beduinos.

“Aquí se trataba de otro viento, no era el del desierto sino el viento subproducto del sistema de servicio de un edificio”, explica. “Y era otra forma de nomadismo: nómadas urbanos que son refugiados económicos y sociales”.

Ahora, a través de paraSITE, Rakowitz crea refugios de plástico de doble membrana a medida. Ha estado construyéndolos desde los años 90 en ciudades como Boston, Nueva York, Chicago, Montreal, Ljubljana y Berlín.

Cuando este refugio se engancha a las rejillas por donde sale el calor en el lateral de los edificios, se infla, de manera que proporciona a su propietario un lugar cálido y seco para dormir. También lo protege del aire sucio que tendría que respirar si durmiese directamente sobre las rejillas de calor.

Como dice Rakowitz: “El resultado es un edificio que inyecta vida en los pulmones de otro”. Pero Rakowitz subraya que paraSITE no debe considerarse una solución fácil para las personas sin hogar. Después de todo, argumenta, las ciudades no fabricarían voluntariamente estas estructuras, ya que llaman la atención sobre el problema de la falta de vivienda en lugar de enmascararla.

Pero en realidad la alta visibilidad de la arquitectura parásita es una parte integral de su proyecto: al mostrar la crisis de la falta de vivienda, podría llegar a las autoridades de la ciudad e incluso provocar cambios estructurales.

 

 

Baratos

pero precarios

 

Muchos ejemplos de arquitectura parásita, que suelen ser modulares,fáciles de construir y pequeños, están pensados para las necesidades de población con bajos ingresos e incluso de jóvenes creativos que intentan sobrevivir.

El alquiler de Richard por su vivienda, US$373 al mes, es una fracción de lo que la mayoría de los londinenses pagan por una habitación en un piso compartido: los datos oficiales muestran que el alquiler mensual promedio de una habitación en muchas partes del centro de Londres es de casi US$800.

Pero la casa de Richard está ubicada en un edificio bajo un esquema de tutela (en el cual las personas vigilan y cuidan edificios abandonados a cambio de una renta reducida), por lo que vive con el riesgo de ser desalojado en cualquier momento.

 

Planes

 

La compañía a cargo había planeado originalmente introducir una colonia entera de casas como la de Richard, un plan se quedó en el camino.  Un factor importante que influye en su decisión es social: la naturaleza de la casa hace que los amigos que lo visitan se extrañen por la escalofriante amplitud del espacio de la fábrica.

A la gente que no está acostumbrada a espacios no convencionales les resulta poco natural moverse en ellos. Sin embargo, incluso mientras sopesa su próximo cambio, está claro que el tiempo pasado en esta vivienda tuvo efectos en Richard. Dice que imaginó dividir el espacio con pantallas, comprar un terreno y establecer una serie de estructuras prefabricadas interconectadas.

“Es como el equivalente a encender un fuego”, dice sobre la manera de hacerlo: pedir a la gente que cada uno ponga de su parte, contribuya y traiga algo. Vivir allí, dice, “fue muy hermoso a su manera”.

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