“Uruguay necesita recuperar el tren”, enfatizó el ministro de Transporte, Víctor Rossi, en la presentación del plan de obras del Ferrocarril Central, que unirá Montevideo con Paso de los Toros, con una inversión de 880 millones de dólares, más 90 millones para instalaciones complementarias.

El proyecto generará 2.000 puestos laborales durante 36 meses de construcción y requiere 553.000 durmientes, que se elaborarán en el país.

 “El Ferrocarril Central se conecta a la vía ya recuperada entre la ciudad de Rivera y Paso de los Toros, en el departamento de Tacuarembó, y la que se encuentra en recuperación entre Piedra Sola, Paysandú y Salto, que llega a Argentina”, detalló el pasado jueves 6 de junio, el titular de Transporte y Obras Públicas en la presentación del plan de obras del Ferrocarril Central.

 Además, participaron del acto, realizado en un hotel céntrico en Montevideo, el prosecretario de la Presidencia, Juan Andrés Roballo, los ministros, Eneida De León, de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Ernesto Murro, de Trabajo y Seguridad Social, y Eduardo Bonomi, del Interior, y técnicos de la empresa constructora.

“Es una mirada a futuro pensando en el Uruguay logístico, capaz de vincular el puerto de Montevideo con los países vecinos”, sostuvo Rossi.

La obra demandará 880 millones de dólares y otros 90 millones de obras complementarias, como viaductos y correcciones en la vialidad.

“El Ferrocarril Central habilitará el transporte de cuatro millones y medio de toneladas, lo cual permitirá transportar, no solo la carga de la planta de celulosa que se planea instalar en Paso de los Toros, sino otros productos que el modo ferroviario perdió y una nueva carga que tendrá la oportunidad de un flete más barato y ágil”, agregó.

La obra, que ya comenzó, demandará 36 meses de construcción, con tres meses de comisionamiento, etapa de entrega de la infraestructura por parte de la empresa constructora. La primera parte consta de ingeniería de detalle, limpieza y desmantelamiento de la vía existente.

Los trabajos se realizarán en cinco tramos y en su momento máximo habrá unas 2.000 personas trabajando en forma directa, a lo que se debe sumar los puestos indirectos. Los 273 kilómetros demandarán 877 kilómetros de rieles.

Otro elemento destacado por las autoridades es que se producirán en Uruguay 553.000 durmientes, lo cual representa 40.000 metros cúbicos de hormigón, la misma cantidad que se utilizó en la construcción del estadio Campeón del Siglo, del Club Atlético Peñarol. Para elaborar este insumo básico se instalará una planta con producción continua de hormigón en Florida, donde estará el obrador principal.

 

Inversión en vialidad

En el marco de la rendición de cuentas del gobierno en Treinta y Tres, el pasado 31 de mayo,  el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, afirmó que a un promedio de 500 millones de dólares anuales se logra un mantenimiento adecuado de las rutas nacionales. Al finalizar el período la inversión en esta materia habrá alcanzado los 2.600 millones de dólares, aseveró el funcionario.

El secretario de Estado estuvo acompañado por el secretario de la Presidencia de la República, Juan Andrés Roballo, y por los ministros de Economía y Finanzas, Danilo Astori; de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida de León, y de Industria, Energía y Minería; Guillermo Moncecchi. Rossi informó que se realizó el llamado a licitación para el primer tramo de la ruta 98 comprendido entre las rutas 7 y 8 que se abrirá en el mes junio. El funcionario dijo que se ha gestionado ante el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) financiamiento para un segundo tramo del trazado. 

 

Demandas

El titular de Transporte explicó que “la ruta 98 no es jurisdicción de la cartera, sino que es una ruta departamental y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto solicitó al ministerio que se habilitara estos llamados para esa ruta y así cumplir con la demanda de los ciudadanos del departamento de Treinta y Tres”.

El disertante recordó que la cartera ya suscribió con los oferentes los contratos para el mejoramiento de la ruta transversal que une las ciudades Mercedes y Rocha. Rossi agregó que también se firmó el contrato previsto por el mecanismo de participación público-privada, conocido como “PPP3” que conecta el tramo comprendido entre las localidades de Mercedes con Sarandí del Yi. “Ya están comenzando los trabajos”, informó.

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La Administración Nacional de Puertos (ANP) inauguró la ampliación del muelle C, denominada muelle D. La iniciativa, considerada una de las obras estratégicas del período, demandó tres años de realización y una inversión de 82,5 millones de dólares. Los trabajos implican la construcción de un muelle nuevo de 180 metros de largo por 34 de ancho y una explanada de 4.000 metros cuadrados.

 “El muelle D es multipropósito (es decir, que moverá distinto tipo de carga) y sigue la estrategia de contar con más muelles y más áreas de respaldo para evitar caer en un cuello de botella en infraestructura y que podamos seguir creciendo”, afirmó este viernes 14 el presidente de la ANP, Alberto Díaz, en rueda de prensa, durante la inauguración de la obra en el puerto de Montevideo.

“Aquí veremos la operativa que habitualmente se desarrolla en los demás muelles, con contenedores, carga de ganado bovino, embarque de pinos en rolos y automóviles”, entre otros mercaderías, describió. El área “no forma parte del proyecto (conocido como) UPM 2 y no debemos vincular este muelle con los que tendrá la (empresa) finlandesa”, aclaró.

Díaz estuvo acompañado del ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, y del director de la constructora Saceem, Alejandro Ruibal, a la que, junto con la empresa francesa Soletanche Bachy France SAS y la belga Dredging International, se adjudicaron las obras. También estuvieron presentes otros representantes públicos y privados de la comunidad portuaria.

La iniciativa, que fue calificada por Díaz como una de las obras estratégicas de desarrollo portuario del presente período, demandó 148,7 millones de dólares en el muelle C y 82,5 millones en el D, que totalizan 231 millones de dólares y comprende los trabajos de dragado.

La ampliación de la terminal marítima consistió en la construcción de un muelle nuevo de 180 metros de largo, adicionales a los 360 metros de longitud del muelle C, que se inauguró en febrero de 2015, 34 metros de ancho y una explanada de 4.000 metros cuadrados, con posibilidad de calado de 14 metros.

“La ampliación y profundización de los muelles del puerto de Montevideo (contemplado en el Plan Maestro 2018-2035) nos aseguran la actividad económica y es un motor fundamental que el país necesita. Esto genera trabajo y permite la salida de los productos del país, como así también el ingreso y salida de los de la región”, destacó Rossi.

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Sábado, 15 Junio 2019 17:18

Ocupar: falacia sin asidero

Es conocido el dictamen de la OIT exhortando a que nuestro país modifique la ley de negociación colectiva antes de noviembre del año en curso.

En Uruguay las relaciones no son bilaterales, como lo exhorta la OIT y como lo refrenda el  convenio 98 de dicho organismo. Pese a que están habilitadas en la presente ley, el gobierno se inmiscuye y lanza las pautas salariales, que son el  marco en el cual hay que trabajar.

Harina de otro costal es sin son exitosas, si se dan los consensos, si el péndulo del gobierno se mueve para un lado o para otro. Me consta que han cerrado la mayoría de los grupos, pero eso no invalida lo que estamos diciendo y lo que exhorta además, la OIT.

 

Los subjetivos comentarios del sindicalismo son harto conocidos.  Hablando de intenciones políticas de los empresarios, tras bambalinas…, como si ellos fueron los adalides de la neutralidad y no se expidieran mayoritariamente, a favor de los gobiernos del FA. Cuanto tupé.

Voy al título de la nota ya harto expuesto (pero es que insisten…), pese a que no fue tema de debate en la OIT.

 

¿Qué norma nos hace pensar que la ocupación funge como extensión del derecho de huelga?

Está escrito, sí. En un decreto, el 165 del 2006, que lo único que hace es contrariar a la Constitución de la República.

 

Como una cantinela bien aprendida, gobierno y sindicalistas repiten la monserga: la ocupación es extensión del derecho de huelga. Fundaméntese tamaño aserto!!! Y entonces acuden al citado decreto de cuya validez ya nos expedimos.

Está claro que la OIT no condena la ocupación (la ley de negociación colectiva tampoco se refiere a ella), pero menciona el derecho al trabajo de los no huelguistas así como el derecho de la dirección de la empresa de penetrar en las instalaciones de la misma. 

Esta es una recomendación del Comité de Libertad Sindical. Pero sucede que luce ilusorio.

Con una empresa ocupada, ¿se imaginan a los representantes de la misma u obreros no huelguistas entrando a trabajar? Eso es sinónimo de conflicto en puerta.

 En lo personal no nos alcanza con sus buenos deseos (impracticables, reiteramos).

 

Vamos una vez más: existe una diferencia cualitativa medular: huelga es simple omisión y ocupación es acción directa contra otros derechos subjetivos, tan importantes como el de no ir a trabajar. Reiteramos es un cambio cualitativo de significancia que contraviene el principio general de prohibición de uso de las vías de hecho.

 

El derecho de huelga amparado en el artículo 57, inciso 3 de la Constitución lo que hace es reconocer a los trabajadores la legitimidad de su omisión de trabajar. El decreto 165 mencionado, avasalla a la Carta Magna, no la respeta y le hace decir lo que aquella no dice: en buen romance, le permite  a los trabajadores actuar por la vía de los hechos, ocupan y obstaculizan al empresario la posesión de sus bienes, intentando amordazar la voluntad del mismo para que se avenga a los reclamos de los trabajadores en conflicto.

A mayor abundamiento ¿qué norma nos habilita a entender que también es huelga el despojo de la posesión de los bienes ajenos o impedir a otros trabajadores, los no huelguistas, el desarrollo de su actividad laboral?

Extender el concepto de ocupación al de huelga, implica afirmar que respecto de los trabajadores que quieren trabajar y de los empresarios, se han derogado derechos constitucionales como: el derecho al trabajo, el derecho al ejercicio de la libertad de empresa, derecho a la seguridad jurídica y el derecho a la propiedad (de igual legitimidad que el derecho de huelga).

 

Pero además existe un principio general del derecho: cuando haya que interpretar un precepto escrito, el intérprete debe ceñirse al sentido de las palabras y no es lícito o permisivo entenderlas según le parezca más conveniente o justo (como sucede con el decreto 165). Si el sentido fuera injusto, corresponde entonces modificar el precepto, pero no violentarlo sin pudor alguno, como sucede.

 

Se simpatice o no con la norma jurídica, ésta supone límites coactivos para nuestra libre determinación. El gobierno debe adaptarse a la Constitución en función de su imperio, por su fuerza conminatoria y hasta por simple gravitación de respeto.  Este sentimiento merece ser educado en la conciencia colectiva para apoyar sobre él posibilidad espontánea de convivencia armónica.

 

Además y con UPM en ciernes y todo lo que ha trascendido respecto al tema laboral, donde la empresa finlandesa quiere tomar recaudos sabedora de la actitud vigilante del PIT CNT…, sería buena cosa el gobierno se sacara este problema de encima, porque no puede generar una normativa especial que contemple a la empresa puntualmente, en desmedro de todas las otras (excepto las públicas que no pueden ser ocupadas…).

 

Es insostenible el decreto 165; es voluntarismo violando la Constitución.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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En entrevista con Del Constructor, el economista Alfonso Capurro, gerente Senior de CPA Ferrere, analizó la situación de la industria de la construcción y qué escenarios probables se plantean a corto y mediano plazo. Capurro señaló que desde hace cuatro años, el sector registra una caída en la actividad, pero se mostró optimista en el proceso de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

¿Cuál es la situación en la industria de la construcción? 

Estamos conociendo hoy datos del 2018 que volvieron a marcar un año de caída para el sector. Hace poco conocimos los datos del cierre de actividad del año pasado y volvió a mostrar una economía uruguaya que crece con ciertas debilidades, con asimetría sectorial, con algunos sectores que siguen creciendo y con otros que ya están con dificultades marcadas.

La construcción es uno de los sectores que está con dificultades y yo diría que es el que más claramente está en fase de contracción. De hecho, podríamos decir que es un sector que está en recesión. Ya lleva cuatro años consecutivos de caída.

También es cierto que en el 2013 y 2014 había un componente extraordinario de la actividad que fue la construcción de la planta de Montes del Plata y de los parques eólicos, algo que era difícil sostener en el tiempo. En el 2015 caímos y así seguimos hasta el año pasado. La caída total acumulada es del orden del 15%. Eso es cuando miramos el PBI de la construcción, el  producto bruto sectorial. Si miramos el empleo, el efecto ha sido algo mayor. La cantidad de ocupados bajo la ley 14.411, teníamos setenta mil ocupados en el pico del 2013 y bajamos a cuarenta y cinco mil. O sea que se perdieron veinticinco mil puestos de trabajo que representa el 37% del empleo. Esto significa que el empleo se resintió más de lo que se resintió la actividad.

Estos datos son del empleo formal, de los puestos cotizantes en el BPS, pero si vamos a otra fuente de información, como la Encuesta Continua de Hogares, la cantidad de personas que dicen trabajar en la construcción no cayó tanto como el empleo formal. 

Esto quiere decir que hay personas que salieron del mundo formal para trabajar en lo informal o en otros sectores como puede a través de subcontratos que no figuran en la ley 14.411. O pueden estar haciendo changas, o actividades de menores ingresos, o de menor regularidad de trabajo. Cuando el Instituto Nacional de Estadística hace la encuesta y le pregunta a la gente si está ocupada o desocupada, con hora que haya trabajado la persona la semana pasada ya se la considera ocupada.

Esto siempre existió, no quiere decir que esté bien  medido o mal medido, pero no es lo mismo tener a una persona trabajando cuarenta o cuarenta y cuatro horas por semana en una obra, con todos los aportes y todas las condiciones de formalidad y de seguridad, que tener una persona que le pintó una pared a un vecino o le amuró una ventana. Lo que está claro que el empleo formal, y sobre todo el empleo formal, se resintió más de lo que dicen los datos de actividad económica.  

 

De todas formas, era muy difícil mantener el record histórico de más de setenta mil trabajadores en el sector.

No se iba a mantener, pero la planta de celulosa, en el pico de su construcción, emplea cinco mil personas, más algún subcontrato, indirectos y proveedores de cemento. O sea, no perdiste solo los trabajadores de la planta, también todo lo que lo rodea. Un efecto multiplicador, o efecto cascada que se pierde.

Nosotros tenemos un trabajo realizado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) donde analizamos los efectos multiplicadores y concluimos que la construcción es uno de los sectores que más encadena, o más efecto cascada tiene.

Cuando la construcción cae o sube, eso se replica más allá del sector.

 

Medidas y exoneraciones 

El gobierno adoptó una serie de medidas, exoneraciones de algunos tributos por ejemplo, para obras de gran porte, en un intento de traer inversores. ¿Cómo ve esa iniciativa?

Es una típica medida contra cíclica. Creo que, en general, las políticas públicas, sacando el caso de la construcción, subestimaron el shock que recibió Uruguay en el 2014. En realidad, salvo este caso del incentivo a las obras de gran dimensión económica, no hubo ninguna política contra cíclica que intente frenar el shock que nos hizo cambiar el ciclo en el 2014, que nos agarró en medio de un año electoral. Esto hizo que fuera difícil de asumirlo para el gobierno y la oposición porque nadie quería traer malas noticias en un año electoral.

Después, cuando el gobierno asumió, intentó corregir, hacer un ajuste fiscal, pero después trató también de no generar expectativas bajistas, y las únicas medidas que ha tomado en política económica ha sido para corregir el desvío fiscal y han sido pocas en general.

 

¿Esto a qué se debió?

Se debió, entre otras cosas, por la situación fiscal heredada y por la posición fiscal que no permite hacer políticas, digamos, de gran calado. Cualquier país que tenga espacio fiscal, lo hizo Estados Unidos en el 2008, cuando viene una crisis o un shock negativo, una de las formas de amortiguar es desplegando una política fiscal agresiva, bajando impuestos para que los privados inviertan más o aumentando el gasto para que haya más inversión en infraestructura.

Uruguay no tenía mucho margen del lado fiscal,  hubo algunas políticas como  los incentivos a las obras de gran inversión y también se había largado todo el proceso de la PPP que, a la postre, terminó siendo tal vez más lento de lo que las autoridades pensaban. Seguramente sobrestimaron la velocidad de este proceso. El ministro Rossi se refirió a eso en varias oportunidades, aunque también es justo decir que en este período de gobierno las PPP avanzaron mucho más rápido que el período anterior.

También es cierto que la ley se aprobó en el 2011 y en esto de las PPP no es inmediato. Hay una curva de aprendizaje, tanto para el sector público como para el privado, que hay que recorrer. Recién ahora existe una corriente de proyectos PPP bastante importante que van a empezar a madurar este año y el que viene.

Entonces, esto llega tarde, porque Uruguay viene teniendo problemas de crecimiento desde el 2015, que en parte fueron disimuladas por el efecto argentino y un par de temporadas turísticas buenas. Eso nos permitió estirar un poquito más el ciclo de crecimiento,  pero hoy ya es bastante evidente que la economía está en una fase de estancamiento mucho más clara.

 

¿Las PPP podrían ayudar a rebatir este ciclo bajista?

Seguramente todas estas cosas que fueron lentas de maduración, como las PPP, y no llegar a tiempo para amortiguar el ciclo bajista de los últimos cuatro años, pero si  logran terminan de cuadrarse los aspectos de financiamiento de esos contratos, que son complejos, sería importante ya que hay una serie de proyectos de PPP educativas, viales, las obras a cargo de la Corporación Vial del Uruguay y, eventualmente, la PPP del ferrocarril central.

 

 De concretarse la segunda planta de UPM, ¿en qué medida inclinaría la balanza de la industria, teniendo en cuenta la pérdida de empleos registrados?

Algunas estimaciones que tenemos hechas nosotros, en base a la estructura de gastos de estos proyectos, si uno suma las PPP viales que son como 650 millones de dólares, las PPP educativas -que ya tienen adjudicación provisional- y equivalen a unos 150 millones de dólares, la PPP del ferrocarril central que son 850 millones de dólares y la construcción de la planta de UPM, todos eso sumado podría tener un efecto en el PBI  de hasta cuatro puntos, repartido en tres o cuatro años. Son un conjunto de obras grandes, algunas que demoraron en salir, pero todas concentradas a partir de la segunda mitad de este año y durante el 2010 y el 2021, es un conjunto de obras importantes que para el sector sería un cambio de actividad notorio y no solo para el sector, ya que tendría efectos relevantes en el crecimiento a corto plazo.

 

¿Estaríamos ante un perìdodo de crecimiento o no basta sólo con esto?

Si bien no es una envergadura suficiente como para que el país vuelva a crecer al 4%  o 5% como creció antes del 2014, pero es importante para el sector. La estimación del empleo que podría generarse no la tenemos todavía afinada, pero hay un número importante de empleos, tanto en la obra de eventual construcción de la planta, la infraestructura y, sobre todo, también en vivienda. 

Si uno mira lo que está pasando hoy en  la construcción, y separa los motores, los tipos de obra que hay, se ve que hubo una contracción en vivienda y hubo, en los últimos dos años, un repunte importante de lo que son obras viales.

De hecho, ahora hay un ritmo de construcción vial importante y si se destapan estas PPP seguramente vamos a tener unos años de inversión vial record. Y sin embargo, no ha tenido tanto efecto en el PBI ni en el empleo.

 

¿Por qué no ha tenido ese efecto?

En parte porque la industria vial es relativamente chica en comparación con otras cosas  y es más intensivo en maquinaria que en mano de obra.  En cambio, la vivienda es todo lo contrario. Es muy intensiva en mano de obra. El otro sector que es intensivo en mano de obra son aquellas del tipo industrial y de montaje. 

Nosotros, para tratar de entender lo que está pasando en la industria, lo dividimos en tres sectores: vivienda –que tienen toda una dinámica particular-, vialidad y obra pública, que depende del presupuesto; y el resto que son construcciones en inversiones productivas –parques eólicos, dos plantas de celulosa,  galpones, silos, plantas logísticas- que han sido muy importantes en los últimos años.

 

¿Y cómo son estos sectores?

Si miramos los tres sectores hoy, el vial repuntó en los últimos dos años, la construcción de vivienda se trancó por distintas razones –aunque seguramente con todos los beneficios  de gran dimensión económica y las obras de Maldonado va a hacer que este sector crezca en el próximo año- y el tercer sector es el que hoy está más parado, respondiendo en cierta medida a este nuevo ciclo económico, a esta nueva realidad económica, que comenzó en el 2015. 

Hasta el 2014, Uruguay venía registrando tasas de crecimiento económico record y tasas de inversión record, venía invirtiendo más del 20% del producto. Hoy estamos con la misma tasa de inversión que teníamos en el 2005, estamos invirtiendo el 16.5% del producto.

Esto en el fondo está reflejando que para muchos sectores productivos no hay condiciones de rentabilidad o de retorno de los proyectos, y directamente las situaciones, en algunos casos, dejaron de ser atractivas, pese a los incentivos económicos que hay.

 

Viviendas

¿Esto fue lo que ocurrió con las Viviendas Promovidas? 

Ese es un tema más regulatorio, yo me refería al resto de los sectores que son clientes de la construcción, como el agro y las industrias. Todos esos sectores que demandaban mucha inversión y que eran contratantes de la construcción, en los últimos cuatro años están atravesando dificultas económicas, de rentabilidad y de flujo de caja, y ya no están invirtiendo porque los negocios ya no son atractivos como eran antes.  Por lo tanto, no hay condiciones favorables para la inversión. Todo ese otro motor, que era aproximadamente la mitad de la actividad de la construcción, se fue apagando. En el caso de la vivienda, hay distintos nichos de mercado. Una cosa es el mercado de vivienda de la costa y Punta del Este, del tipo de inversores, y otra cosa es la vivienda social que, en los últimos años, se paró porque hubo un cambio en el régimen de promoción.

Las autoridades entendieron que merecía algunos ajustes y esto hizo que para los desarrolladores y los inversores el negocio  no fuera tan atractivo. Las intenciones de las autoridades seguramente eran buenas, era tratar de cambiar la población para que las viviendas sociales bajaran de precio, o no subieran de precio, pero en el fondo si del otro lado no hay una ecuación razonable, al final no hay proyecto y no hay vivienda.

 

¿Y cuánto influye a nivel de inversiones el año electoral?

Obviamente que el año electoral genera per se incertidumbre siempre.  Pese a eso, creo que en los últimos años, en grandes líneas de la política económica hay una corriente que no va a cambiar radicalmente. Si miramos a Argentina por ejemplo, están discutiendo si van para el norte o van para el sur. Macri es una cosa, Cristina es otra y la  tercera vía otra cosa. Estamos hablando de giros de 180 grados en su política económica. En Uruguay eso no está arriba de la mesa. Estamos hablando sí de discusiones de correcciones, algunos diagnósticos distintos, pero mucho más gradual dentro de un rumbo que, en más o menor medida, se va a mantener.

 

¿Hay consenso en este aspecto económico entre los diferentes candidatos uruguayos?

Hay también un consenso bastante claro de que hay que introducir algunas correcciones macro económicas. Y esto no es por ideología, sino porque la realidad está imponiendo que hay cosas para ajustar. Creo que las elecciones en Uruguay van a tener un efecto sobre las expectativas y el humor en general porque éste período de gobierno en general ha sido largo y con pocas novedades. Seguramente hay ansiedad por parte del mercado, los inversores y la ciudadanía en general, de tener claridad sobre cuáles van a ser los rumbos del próximo gobierno, independientemente que haya un cambio o no de partido político. 

Si se miran las propuestas de los candidatos del oficialismo, de alguna forma insinúan que hay que darle un nuevo impulso a la agenda de políticas públicas, porque hay una agenda que dio su resultado, pero hay que darle una nueva dirección. En el caso de Argentina es mucho más binario el panorama por muchas razones. Primero porque la situación económica en este último año ha sido mucho peor para ellos de la que todos pensábamos hace un año.

Hoy Argentina tiene un problema importante de crecimiento, con la depreciación de su moneda y la emisión de deuda para financiar el déficit fiscal, puso de manifiesto un problema de endeudamiento mucho antes de lo que esperábamos. 

Esto quiere decir que cualquiera sea el que gane, va a tener en 2020 un panorama complejo  de gestionar en las finanzas públicas. En cambio, las elecciones en Uruguay  van a tener un efecto relevante más que nada en las expectativas de entrar en un nuevo ciclo en las políticas públicas, pero siempre estamos hablando de cosas graduales.

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La Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) suscribió un convenio con la Intendencia de Tacuarembó para dar comienzo a la construcción de una residencia estudiantil en el centro universitario de ese departamento, con capacidad para albergar 250 estudiantes y un valor superior a los seis millones de dólares.

La inversión para comenzar a edificar una residencia universitaria en Tacuarembó está a cargo del Programa de Gestión Subnacional de la OPP, el Gobierno nacional y el departamental. “La OPP otorga unos cuatro millones de dólares y el resto, el gobierno de Tacuarembó, en un proyecto que trata de una mirada a largo plazo y de ir rompiendo con la centralidad histórica de la capital uruguaya” destacó García.

El jerarca compartió la iniciativa  con el intendente Eber da Rosa y el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim.

“Se trata de romper con la centralidad histórica de la capital de Uruguay. El hecho de tener una residencia para 250 estudiantes en esa zona de Uruguay es clave y hay que reconocer la iniciativa de la intendencia y de la Udelar”,agregó el director de la OPP.

El área total por construir es de 2.939 metros2 a los cuales deben sumarse 455 metros2 que serán techados. El inmueble se erigirá en un predio cercano al campus que comparten el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Universidad de la República sobre la ruta 5.

Se anunció que el  edificio principal contará con tres plantas, en las cuales se instalarán 85 dormitorios, tres salas de estudios, seis cocinas, baños, cuatro salas de estar y tres oficinas de administración.

Además, se construirá un salón comedor y los espacios exteriores contarán con un parque, jardines perimetrales, estacionamientos y canchas deportivas.

Al centro universitario de Tacuarembó, en el que se erigirá esa residencia, concurren más de 1.000 estudiantes, un tercio de los cuales no residen en el departamento.

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